Reformas everywhere (I)

Uno de los temas que están en boga con nuestro nuevo presidente es la supresión de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Fue Zapatero quien la trajo, y Rajoy quien se la lleva.

De buenas a primeras, dejo claro que esta asignatura siempre me ha parecido una pérdida de tiempo, y una forma de "moldear" a los alumnos. ¿Porqué tiene nadie que decirme lo que está bien o está mal? ¡Para eso existen los jueces! ¡Los idealismos, creencias, etc. son propias para cada uno!

Eso sí... tampoco haría lo mismo que han hecho para eliminarla, que es usar un tratado, en lugar de un libro de texto... Eso me parece un juego a la desesperada, y además, inútil. Mucha gente ya estaba en contra de esta materia. ¿Para qué empeorarlo?

Ahora bien... si Educación para la Ciudadanía debe ser eliminada del plan de estudios... no hay duda que la asignatura de Religión debería seguirle los pasos... no se si ya he dicho esto antes, soy agnóstico, pero no tiene que ver con eso.

Viene por el mismo motivo que la anterior. Ambas se dedican a explicar dos puntos de vista sobre lo que está bien y lo que está mal. No se puede predicar contra una cosa y apoyar la otra, si ambas hacen lo mismo.

De hecho, me sorprende mucho lo publicado en el BOE del 31 de diciembre de 2011:

Séptima, Financiación a la Iglesia Católica. Durante el año 2012 el Estado entregará, mensualmente, a la Iglesia Católica 13.266.216,12 euros.
 Abracabadrante. Inverosimil. Un WTF?! en toda regla.

Habrá quien diga que "¿no hay que enseñar una serie de valores a los jóvenes?". Pues esa es, en mi opinión, una de las preguntas trampa más grandes del momento, porque es muy genérica. ¿Se debe? Por un lado no está bien que un profesor (en caso de Ciudadanía o Religión) le inculque sus creencias a un joven. Tampoco debería permitirse que los padres influyesen así sobre sus hijos, pero claro, algo hay que enseñarles...

Bueno, esta es la primera entrega sobre las reformas. Muy pronto, más.

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