Confuso

Confuso me hallé tras unos días conociéndola. Un sentimiento extraño y que al final no analicé brotó en mí. Y mi pensamiento quedó bloqueado. "¿Qué es esto?" Iba en contra de mis principios fijarme en alguien como ella, y no obstante, no podía negar que me había llamado la atención.

¿Amor? ¿Sentimiento de protección? No me sentí seguro, y guardé silencio, a la espera de aclararme. Evitando, por supuesto mencionárselo a ella. Para bien o para mal, preferí callar. Se me hacía incómodo. Algo curioso, pues nuestra relación nunca se había tornado en nada más allá de la amistad, ni me había dado motivos para pensar otra cosa. Pero así pudo ser.

Devanándome los sesos pasé un tiempo. Por supuesto, continué como si nada ocurriera, y ella no pareció advertir nada. Y si lo hizo, lo disimuló muy bien. No hubo ningún problema.

Y tan rápido como me confundí, el tema salió de mi mente con la misma sutileza que entró, sin yo darme cuenta. Y lo agradezco. Seguimos siendo amigos. Y no niego que de vez en cuando, le doy vueltas al asunto. Pero prefiero que la situación se mantenga así. Si debe haber algún cambio, prefiero dar tiempo al tiempo, y que en lugar de acecharme dudas, me halle totalmente seguro.

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