El encuentro esperado (+18)

Este relato contiene temática adulta. Léelo únicamente si eres mayor de edad y crees que puedes darle una oportunidad. Y si no, declino cualquier responsabilidad, pues no obligo a nadie a leerlo. Con todo, espero que quien lo lea lo disfrute.


El trabajo realizado había dados sus frutos. Apenas un año después de haber surgido casi de la nada, el escritor había añadido a su carrera el convertirse en un guionista de renombre. El éxito de su novela, su ópera prima, había arrasado en las librerías con la idea más simple que su cerebro había producido.

De ahí a que comprasen los derechos de la película habían pasado sólo dos meses, y fue entonces cuando incluyó una cláusula para ser él mismo quien redactara el guión de la misma. Nunca le habían gustado las adaptaciones a la gran pantalla de las novelas, pues consideraba que los que no habían realizado la obra original no captaban la verdadera esencia de los personajes, motivo por el cual quiso encargarse él mismo de llevar su pequeño universo a la gran pantalla.

Contando pues con su vida de escritor famoso y trabajando además detrás de las cámaras, se hallaba en un momento grande. Pero en su pastel había aún un detalle que faltaba, la guinda que le permitiría alcanzar la felicidad. Aquella actriz, Emma, por la cual suspiraba cuando sólo era un aficionado a la escritura que llenaba los muros de facebook de sus amigos hasta que uno le sugirió probar a escribir. Apenas dos años mayor que él, pero ella había saltado a la dama en su adolescencia, tiempo atrás.

La deseaba. Despertaba su instinto lujurioso. ¿Cómo sería tomarla? Era algo que su cerebro no podía procesar, sino que quería vivirlo. Y si lo lograra…

Topóse aquel día con una sorpresa en su e-mail. Le habían seleccionado para los Premios de la Academia del Cine, en la categoría de ‘Mejor Guión Original’. Satisfecho, cogió su teléfono para salir a tomar unas copas con sus amigos.

Al mes siguiente, se encontraba ya a sentado en el teatro donde se darían los premios. Una vez se hubieran sentado todos (y estrechara la mano a algunos de los asistentes, por iniciativa propia o de los otros), empezó la gala. El maestro de ceremonias empezó a dar paso a los diferentes premios. Y entonces…

— Y para presentar el próximo premio, al Mejor Guión Original, tenemos a la genial, preciosa, y única, ¡Emma!

Al escritor le dio un vuelco el corazón al escuchar aquello, y sintió otro al ver el vestido rojo que Emma llevaba. Incluso estando a la distancia que estaba, la distinguía a la perfección. Contempló detenidamente la escena, mientras Emma daba a conocer el nombre de los nominados.

— Y el ganador a la categoría es…

Apretó los puños y tragó saliva. ¡Qué mal lo estaba pasando! Y cuando escuchó su nombre, dejó escapar un hondo suspiro. Esperó un par de segundos antes de ponerse en pie, y bajar por las escaleras hacia el escenario. Pero ahora que debía acercarse a Emma, se había puesto aún más nervioso.

Al llegar, fue recibido por ella con dos besos (momento en que tuvo que reunir toda su concentración en no sonrojarse frente a toda la academia del cine), cogió la estatuilla, y tras el discurso de agradecimiento, volvió a sentarse. Bueno, no había estado tan mal. Entonces se dio cuenta de algo curioso. Parecía que había algo bajo la estatuilla. Tanteando con los dedos, descubrió que se trataba de un papel. Se lo guardó en el bolsillo, con la intención de inspeccionarlo luego.

Terminada la gala, se apresuró en salir, pues necesitaba tomar algo de aire antes de dirigirse a la fiesta. Pero cuando leyó el papel, pensó que sus planes acababan de cambiar.

“Enhorabuena por el premio. ¿Podemos vernos tras la gala? Te espero frente el restaurante que hay al lado del teatro. E.”

¿Iba aquello en serio? No lo sabía. Pero su afán curioso, y sobre todo, de poder hablar con ella, eran más fuertes que la precaución, de forma que se dirigió para allá. Y en efecto, Emma parecía estar esperándole.
— Buenas noches, Emma — le dijo, tratando de disimular su nerviosismo.
— Buenas noches — respondió ella sonriendo —. Veo que leíste la nota.
— Claro que la leí. ¿Te puedo tutear? — se sorprendió la naturalidad con la que dijo aquello.
— Desde luego — dijo ella, poniéndose a caminar. Él se apresuró a seguirla a buen paso —. Pensé que podría resultar impropio, pero no se me ocurrió otra forma.

Le condujo hasta unos bloques de apartamentos de aspecto caro. “Tiene que estar bien vivir en un sitio como éste” pensó él.

— No te preocupes por lo impropio. Prefiero evitar pensar en ello cuando quiero hacer algo, así me evito el cargo de conciencia.

Ella sonrió agradada. Pasaron por el portal de uno de los pisos y tomaron el ascensor, directos al ático, donde ella vivía. Cuando le invitó a entrar, no pudo evitar soltar un silbido de admiración. Una amplia sala con suelos de madera, y muebles realmente costosos. Estar todos los días en un sitio así debía estar realmente bien.

— Ponte cómodo — le dijo ella, señalándole el sofá —. ¿Te apetece tomar algo?
— Un mojito estaría bien… — respondió el escritor, que en lugar de sentarse la siguió hasta el mueble-bar. No quería perderse nada de lo que le aguardara la noche.

En sólo dos minutos los vasos de ambos chocaron en señal de un brindis.

— Me llamaste mucho la atención — afirmó Emma — Leí tu libro. Esa manera de redactar, esa historia tan simple pero tan bien definida… sencillamente, brillante.
— El sentimiento de admiración es mutuo — contestó el —. Unas actuaciones brillantes desde tu primera aparición en la gran pantalla. Nunca me pierdo un estreno tuyo.
— Y sin embargo, este año, la fortuna te ha sonreído más a ti — el tono de las voces empezó a tornarse más sensual.
— La academia puede decir misa. Yo reconozco el talento cuando lo veo — afirmó él, acercándose algo más a ella —. Y el talento natural que tienes desborda.
— Me halagas. Si continuamos con la sinceridad, me encandilaste — Emma logró al decir aquello que los colores se le subieran un poco —. Buena foto que usaron para el libro. Aunque he de decir que no hay comparación con la vista en directo.
— Puedo decir lo mismo. Ante las cámaras tu belleza llena la escena. Aquí en cambio, inunda la ciudad.

Ambos sonrieron y bebieron.

— Creo que podemos dejar de decir lo que ya sabemos — añadió ella —. Creo que queda claro por qué he querido que vinieras.
— Pues en ese caso… déjame que tome la iniciativa.

Emma asintió. Se terminó su vaso de un trago, se levantó de la silla y se dirigió al sofá. El escritor vació también de bebida su vaso, y se puso tras ella.

La agarró con delicadeza por la cintura, deslizó sus manos hasta su vientre y la atrajo hacia él. Sus labios se posaron en el hombro de Emma, y empezaron a besarlos mientras se desplazaban, llegando primero a su cuello. De ahí ascendieron hasta los labios de Emma, tornándose en un pasional beso cargado de deseo.

Una de sus manos se aventuró a buscarle la cremallera del vestido por la espalda, y al encontrarla, tiró hacia abajo con cuidado. Apartó el cabello castaño de la mujer para continuar besándole por la nuca, aumentando el deseo, mientras el vestido rojo obedecía a la gravedad y resbalaba hasta el suelo.

Sin la prenda, ella había quedado prácticamente desnuda, de no ser por la ropa interior. Dióse la vuelta y el escritor pudo comprobar de primera mano que su imaginación no había acertado ni de lejos. La belleza de la mujer era mayor a lo que se había pensado. Ella se abrazó a él, y ambos se besaron de nuevo.

El escritor se echó hacia adelante, quedando ella tumbada sobre el sofá. Teniéndole encima de ella, no pudo esperar más tiempo para desabrocharle la chaqueta, la cual dejó caer al suelo, y la camisa siguió el mismo camino. Poco les importaba ya la ropa.

Los dos habían notado una química entre ambos realmente increíble. Notaban sus cuerpos el uno contra el del otro, y no tenían intención de detenerse. Él se apresuró en deshacerse del pantalón.

Ella notó entonces la erección que tenía él presionando contra su intimidad. No estaba mal. Tenía curiosidad por ver cómo resultaría en la práctica.

Habiendo dicho que llevaría la iniciativa, él empezó a masajearle los pechos por encima del sostén con cuidado pero con firmeza. Sin embargo, ella misma se lo quitó por completo. Agradecido por el gesto, observó la perfección de lo que veía, y procedió a repetir aquello.

Recorrió su lengua el cuello de Emma, antes de descender por su cuerpo hasta aquellos pechos que masajeaban sus manos, y empezó a lamerlos con toda la lentitud que pudo. Emma dejó escapar un “mmmmm”. Alentado, prosiguió con ello, mientras sus manos descendían. Terminó de despojarse de su propia ropa antes de quitarle a ella el tanga.

— ¿Podemos pasar ya a cosas más serias? — quiso saber ella.

Por toda respuesta, él dirigió su miembro al sexo de la chica. Se miraron, y tras un asentimiento mutuo, lo introdujo y se deslizó dentro de ella.

Placer es la única palabra que describe lo que ambos sintieron. Si habían fantaseado previamente, no había comparación posible. Ambos suspiraron. Sus ojos decían todo lo que tenían que decirse.

Cerró entonces ella sus piernas alrededor de la espalda de él, animándole. Éste procedió entonces a deslizarse dentro y fuera de ella, mientras la sostenía por las caderas, cun mucho cuidado al principio.

Habiéndose acostumbrado al ritmo, se animó a continuar. El silencio de la noche desapareció para dejar paso a los suspiros, los jadeos y los gemidos. La sensación de gusto aumentaba con cada acometida, que poco a poco volvíase más rápida.

Tenían sus cerebros en las nubes, y sus cuerpos notaban que sus respectivos clímax se hallaban cercanos. Él aceleró el ritmo, moviéndose ya ambos casi fuera de su propio control.

Ella le atrajo hacia abajo, y volvieron a besarse con ganas, disfrutando como nunca antes, y a los pocos momentos de esto, ambos culminaron.

Jadeando, se deslizó fuera de ella, y se apoyó en el respaldo del sofá mientras recuperaba el aliento.

— Hice… muy bien en dejarte la nota… — comentó ella.
— Hice mal en no intentar contactar contigo antes — respondió él.

Ambos se rieron ante esto, y comprobaron satisfechos que la noche no había hecho más que empezar.

Comentarios

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  2. Felix! es genial, obviamente al ser un relato todo parece ir en la dirección que él desea desde el primer momento, si no se alargaría mucho. Está escrito con mucha elegancia ^^ pocas personas saben hacerlo y tú lo has echo de primera.

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  3. Pero da la impresión que lo hace por conseguir el papel de protagonista.. XD

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