Black Mirror

Black Mirror, que traduciríamos al español como Espejo Negro, es una serie que hace honor a su nombre desde el primer episodio. Se estrenó en 2011, y cuenta con 2 temporadas de 3 episodios de una duración entre 40 y 60 minutos.

¿Y de qué va la serie? Pues podríamos considerarlo como una feroz crítica a nuestra forma actual de vida, y a cómo podríamos estar viviendo en 10 minutos si nos descuidamos, en palabras de su creador.

Es algo totalmente cierto. Cada episodio va sin continuidad al resto, es decir, que podremos ver la serie sin un orden concreto. Son mundos diferentes, pero todos un reflejo (o posible reflejo) de nuestra actualidad con las tecnologías. Yo ya he hablado alguna vez sobre el tema, pero la serie es un muy gran ejemplo.

Da escalofríos desde luego la forma en que pintan la realidad en cada episodio, pero más los da pensar en el tema fríamente y darte cuenta de que no te sorprendería que realmente ocurriera así.

Vamos a ver a rasgos generales los argumentos de los seis episodios emitidos. spoilers mínimos, únicamente lo justo para saber en qué línea va cada episodio. Primera temporada:

  1. El himno nacional: Michael Callow, primer ministro, se enfrenta a un problema de grandes dimensiones: han secuestrado a la princesa Susannah. Para liberarla, deberá cometer un acto zoofílico. Esta amenaza es publicada en un video que posteriormente se extiende a las redes sociales, en los cuales empieza muy pronto a aflorar la opinión de la gente. El resultado final es, cuanto menos, sorprendente.
  2. 15 millones de méritos: una realidad alternativa a la nuestra, en la que los ciudadanos deben pedalear en bicicletas estáticas para generar energía. Con esto, lográn "méritos" que pueden ser canjeados por alimento, jabón, etc. y también complementos para un avatar virtual. La población se halla en centros llenos de pantallas, que constantemente interrumpen sus actividades con publicidad pornográfica que sólo puede saltarse pagando una penalización.
  3. Tu historia completa: quizá la más brillante crítica a la repentina costumbre de almacenar en imágenes nuestra vida. Aquí los ciudadanos, en su mayoría, llevan un circuito tras la oreja que les permite grabar lo que ven sus ojos, y posteriormente, poder verlas de nuevo, realizar zoom, etc. La capacidad de almacenamiento de dichos circuitos es bastante grande, incluyendo fiestas, o actos íntimos con otras personas.
Si con estos tres episodios se podrían haber realizado películas (de hecho, el tercero fue comprado por Robert Downey Jr. para realizarla con su compañía), los tres de la segunda temporada continúan en la misma línea:
  1. Vuelvo enseguida: tras perder a su marido adicto a las redes sociales (uno de esos comprobantes del teléfono cada 5 minutos), su mujer se entera de que está embarazada. Una amiga la invita a un servicio que podría permitirla seguir hablando con su marido, en base a toda la información que este depositava en las redes.
  2. Oso blanco: tras despertar en la más absoluta amnesia, una mujer sale a la calle, la cual se haya desierta, excepto por una serie de personas que la graban con el móvil, sin ni siquiera dignarse a ayudarla cuando un hombre con un pasamontañas empieza a perseguirla y dispararla con una escopeta.
  3. El momento de Waldo: no puedo evitar la referencia al episodio See Homer Run de Los Simpson. Aquí, Waldo es un personaje animado que empatiza bien con su público, tanto que termina incluso presentándose a las elecciones. El principal problema de Waldo es que es un irrespetuoso, pero eso no parece afectar a los votantes.
Brutal. Sin duda alguna. No hay otra forma de definirlo. Los finales de los episodio son en una palabra demoledores, y en algunos casos, incluso inciertos, ya que la explicación queda un poco en manos de lo que entiende el espectador.

No voy a contar más. Quien le haya llamado la atención, adelante, que la visione. Y que saque sus propias conclusiones sobre si es cierto, o podría serlo, las realidades que la serie pinta.


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