De cómo nos la clavan con los precios bonitos


Analicemos: Un kilito por poco más de 4 euros. Dos kilos, salen por 5. Este ofertón me lo topé el sábado pasado, cuando fui con un amigo a comprar... a una cadena de supermercados que no voy a decir su nombre. Y está claro: así venden más. Aunque van a sacar más beneficios del que únicamente compre un kilo. Aceptando su oferta tendrán un beneficio algo menor.

Y es que nos vuelven locos los precios y las ofertas. Justo me apetecía hablar de este tema estando en vísperas de las que nos vienen encima. Y ya no es sólo porque las mesas se llenen de canapés, quesos, jamones, salmón... hipopótamo... yo que se... Es terrible.

Y si volvemos a fijarnos en la imagen, vemos el truco más clásico que existe: poner los euros en grande, y los céntimos en pequeño. Eso es muy útil para los X'99€. En cuanto vemos el número grande, ya nos olvidamos del resto. ¿Quien compra unas zapatillas por 20€? Pocos. ¿Y por 19,99? ¡Ostias, que no son ni veinte euros, vamos a por ellas!

A ver... es un puto céntimo de diferencia. No son 19 euros, coño, son 20. "No, pero un céntimo de un lado y un céntimo de otro...". ¿Qué te ahorras, cinco céntimos? ¿Para comprar chicle? Porque no es lo mismo un céntimo que noventa y nueve. Por cosas como esta luego no salen las cuentas... Esperemos que el año que viene nos fijemos más. Sobre todo por las ricas subidas que nos va a tocar sufrir.

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