Por ser joven...





Cagontó, la mala ostia que me...
En momentos así, uno se da cuenta de quelo que rige el mundo es la puta edad. Tuiteé esto ayer antes de meterme a entrenar, y parece que fue una jodida predicción. Los compañeros de kárate más mayores (entreno con gente que va desde los 13 años hasta los 60 en adelante... tenemos de todo) empezaron un tema de conversación sobre una huelga que hay en nuestro pueblo. Aunque me hirvió la sangre (cuando alguien dice que un huelguista "vive del cuento" me enervo), procuré mantenerme al margen del asunto y centrarme en hacer los ejercicios que tocaran.


Lamentablemente tengo un imán para estas cosas, y me vi involucrado en la conversación. Pero no fue una conversación. Ni una discusión. No tuve oportunidad de la palabra. Se me oía, pero creo que por sus mentes conservadoras era como quien oye llover. Un montón de comentarios despectivos sobre si "deberías dar un golpe de estado" y otra cantidad de gilipolleces que, llamadme maniático, llamadme desconfiado, llamadme malpensado y mala gente, pero van a ridiculizar.

Básicamente, no aceptan que alguien joven "rompa" con lo que tienen por costumbre (en su caso, según la opinión que tienen, parece que es de "protesto, pero si me la meten por el culo cierro la boca y lo aguanto, y si se lo hacen a los demás, se lo habrán buscado") y no aceptan que, un ¿niñato? les lleve la contraria.

El remate fue en el vestuario, cuando ya empezaron a soltarme cosas sobre los etarras sueltos, sobre Cuba, sobre Venezuela y sobre China, que yo me quedé anonadado... ¿qué cojones tenía eso que ver con lo que estábamos hablando? Y encima, tachando mis palabras de "gilipolleces", con esa misma palabra, e impidiéndome opinar. Y eso es algo que no pienso tolerar. No aguanto que nadie me diga que me equivoco cuando no hay nada que demuestre que es cierto que estoy metiendo la pata. El "porque sí" y "porque no" no se lo aguanto a nadie, sencillamente porque no es un argumento válido.

Pero todos sabemos que, en España, tiene más razón el que más grita. Y uno se cansa de que le quieran meter al trapo sólo por seguir haciendole la puñeta. Y si el viernes vuelven a sacarme el tema... quizá vaya siendo hora de dedicar mi tiempo a otras actividades.

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