"Ou may god" (6)

Quizá esto de llegar una hora tarde a la oficina no está muy bien visto. Claro que de alguna forma tengo que recuperar la hora extra invertida anoche, y más sabiendo cómo está la cosa con lo de pagar esas horas. Pero bueno, de vez en cuando, no viene mal ese cambio. Con lo a gusto que se está en la cama. Yo creo que todo el mundo sería más feliz si en la oficina se tumbaran en una cama para hacer el trabajo y no en sillas. Es una idea que lanzo para los fabricantes de muebles, a ver si...

Entro en el departamento. En mi mesa, como siempre, reposan únicamente el monitor, el teclado y el ratón.

-¡Buenos días! ¿Qué horas son estas?-bromea Dalia.
-Nada, he tenido que formatearme antes de venir y ha cargado lento el sistema operativo.

Se rie y vuelve a atender su ordenador. Yo me siento frente al mío y empiezo a leer las incidencias que van llegando. Pero parece que hay algo más urgente cuando el cliente de correo me notifica uno del jefe. Que tengo reunión en media hora, y que van a venir los de Programación, los de Recursos (semi)Humanos, y la madre que los parió. ¿Cómo? ¿Qué afrenta es esta? ¿Ir yo a una reunión?

-¿Malas noticias? -pregunta Dalia.
-Las peores. Me toca reunión. Y van a ir los de Programación. Bueno, será divertido.

Ella sonríe, y cuando llaman, descuelga el teléfono. La miro pensativo. Parece mentira que después de lo que pasó en navidad, hayamos quedado sólamente como amigos y realmente no nos haya afectado en absoluto, ni para seguir trabajando, ni para quedar a tomar unas cañas después de la ofi. Pero bueno, mejor voy a la Sala de Juntas. Me llevo papel y boli. Si me llevo la tablet, la tentación de mirar Feisbuk durante la reunión sería muy grande. Es que me interesa más.

Llego y están el jefe presidiendo la mesa, a su derecha el de Recursos Semi-Humanos (que un día se va a quedar sin lengua de tanto lemerle las posaderas al jefe) y peinado a raya, engominado, y con camisa de 200€, el Programador Sénior por la Universidad de Tonto'l Culo, Renardo Minguero. No, no me cae muy bien. Tendrá todos los títulos que le de la gana, pero siempre que nos tiene que montar un programa, la lía.

-Buenos días, señores. Y Renardo - dijo, poniéndome al lado del de Recursos Semi-Humanos. Parece que el suelo está húmedo de lo que babea este hombre por el jefe.
-No empieces con tus sornas - me espeta Renardo.
-Haya paaaaaaaz - dice el jefe -. A ver, el señor Minguero y su equipo de desarrolladores ya han puesto a punto el nuevo programa de gestión de clientes.
-Exacto -si no me cae bien Renardo es porque 1) interrumpe y 2) presume mucho de su trabajo, cuando no lo merece -. Una aplicación limpia, fluida, y más fácil de usar que la que venimos utilizando hasta ahora, en Java.
-De acuerdo - digo -. Y eso qué tiene que ver conmigo o con Recursos Humanos, me pregunto.
-Pues que queremos la estimación de cuánta gente tenemos que emplear durante un mes - dice el de ErreErreHacheHache -. Parece que la aplicación no corre bien en nuestros computadores y seguro que necesitas ayuda para actualizarlos, según dice Renardo.
-¿En serio? - pregunto.
-Contamos con más de mil ordenadores - dice el jefe.
-Y por muy bueno que seas, no podrás hacerlo sólo - añade Renardo. Me mira con malicia.

Pero mi paciencia tiene un límite, y mi astucia está muy afilada. Seguro que lo está haciendo adrede sólo para cargarme de trabajo el muy cabrón. Pero no sabe que se la puedo liar. O más bien, no lo espera. Eso de que la aplicación esté en Java y no corra en los equipos de la empresa, que sí tienen Java instalado, me parece algo raro.

-Si no es mucha molestia... ¿podría ver el código del programita de marras? - pregunto.

Renardo ya está nervioso. Ay, criatura inocente... Venga, saca ese portátil pijo. Ábrelo. Enséñame el código. Empiezo a leerlo. Yyyyyyy te pillé.

-Jefe, no hará falta contratar a nadie ni actualizar los equipos.
-¿Cómo que no? - dicen los tres.
-Es muy sencillo. Nuestro amigo, el "experto en Java", se ha pasado de listo.
-¡Oye! - el aludido se ofende.
-Una aplicación en Java debe funcionar en cualquier equipo con Java, y los nuestros lo tienen. El problema es que "alguien" ha utilizado una API de la versión más reciente, cuando lo que debería haber hecho es utilizar una API genérica.
-¡Pero eso no puede hacerse! ¡Modificar el código...! - protesta Renardo, pero yo ya me pongo en pie.
-Modificar el código no te llevará mucho tiempo. Una semana si estás perezoso. Si no lo haces, efectivamente, tendré que actualizar todos los equipos contratando mano de obra que me ayude con ello durante varios días, lo que supondría incidencias sin resolver a cientos. Y eso contando con que no debamos hacerlo de nuevo cada vez que nuestro gran SuperProgramadorDelTedeté añada cosas nuevas en la aplicación utilizando otra API de versión concreta.
-¿Es eso cierto? - pregunta el jefe a Renardo.
-Bueno, pues...
-Juan Luis... - ¡anda, coño, así se llama el de RRsHH! ¡Me acabo de enterá! - creo que deberíamos revisar el contrato de Renardo. Me parece que le estamos pagando de más.

Guiño el ojo hacia mi "enemigo" y salgo de la sala con paso triunfal. Estoy de tan buen humor que pienso ser educado con el primer usuario que llame con un problema. Así por variar. La vida me sonríe.

-¿Qué tal la reunión? - me pregunta Dalia.
-Genial. Recuérdame que no pierda de vista mi vaso las próximas semanas, por si los venenos - le digo.

Se rie. Ya se lo explicaré durante el café. Cuando llaman al teléfono, descuelgo.

-¡Se repara su PC, oigaaaaaa!
-¿Son los informáticos?
-Eso creo - respondo -. A ver, puesto y problema, me hace el favor.
-Llamo de Ventas. Estamos intentando registrar nuevos clientes, y nos está dando un error muy raro...
-¿Podría decirme qué pone?
-Es que está en inglés y no lo entiendo muy bien... pero esto es rarísimo, nos ha pasado cuando...

Oyoyoyoy, como diría mi abuela. Voy a marcarme otro tanto. Espero que sigan allí. Voy corriendo a la sala de juntas, y efectivamente, siguen ahí. Casi me cuesta reconocer a Renardo. Está despeinadísimo. Y el jefe tiene una cara de mala leche que parece que se le van a desencajar las facciones. El de Recursos parece impasible el tío, con dos cojones. No cambia la expresión ni que le estalle una bomba por la espalda.

-¡Teseo, estamos ocupados! - me dice el jefe.
-Pues más que van a estarlo. Renardo, bonito... ¿se te ha ocurrido instalar ya el programa en alguna de las máquinas de la empresa?

El asiente, pero más bien parece que la cabeza esté haciendo un baile de San Vito.

-Pues otra cosa a corregir del programa. Hay un error porque no constaste con nuestra base de datos en SQL para montar la aplicación, y no es compatible con la que usaste. Me voy a corregir los datos que han fallado, pero parece que hoy no vamos a poder embolsarnos mucho dinero con nuevos clientes, jefe...

No, no soy un cabrón. Simplemente me jode que no se hagan las cosas bien desde el primer momento.

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