"Ou may god" (7)

¡Hola! No suelo ser yo quien cuenta esto, pero hoy Teseo ha tenido que ir al médico por un resfriado fuerte y me ha pedido que le releve.

Paso por la máquina de café antes de entrar a la leonera. Sí, con todos los cables y máquinas que tenemos últimamente, no puedo llamarlo de otra forma. Me fijo en que hay algo nuevo. Antes de abrirlo, he de revisar el correo. Hay uno del jefe: que monte el ordenador con las piezas de la caja, que si una no funcione que la cambie, y que a ver si lo tengo para mañana. ¡Pan comido! No hay nada más sencillo que esto. Pero antes hay que mirar la lista de errores. Ninguno muy grave por lo que veo. Perfecto.

Me pongo a abrir las cajas de los cacharros sobre una mesa vacía. Creo que los demás informáticos se dan cuenta de que entre dos tardaríamos menos, pero no parecen estar por la labor. Puede que Teseo tuviera razón con ellos, aunque sus formas sean "políticamente incorrectas". Pero bueno. Sacamos la caja... ponemos la placa, una RAM... microprocesador y ventilador... lo conectamos a la alimentación. Ahora un disco duro, y una grabadora de DVD. Y para terminar, el ventilador. ¡No se tarda nada!

Bzzzzzzzz. Bzzzzzzz. Vaya, contaba con que tendríamos una mañana tranquilita.

-Buenos días.
-Uy, ¿donde he llamado?
- ... al Departamento de Informática.
-Oh... no sé, me ha sorprendido oírla... ¿sabe usted de ordenadores?

¿Estará insinuando que las chicas no sabemos de informática?

-Eso dice mi título - respondo. Vaya, he sonado como Teseo.
-Vale, pues mejor. Necesito que me arregle el ordenador.
-¿Qué es lo que le ocurre?
-Pues el portátil este, que lo tengo hace un mes y no carga...
-Bueno, puede usted traerlo y... - un momentoooo. Que ya hay algo que me escama -. ¿Desde donde llama?
-Del almacén.
-¿Y desde cuando a los del almacén les entregan portátiles?
-No, si no es de la empresa... es que me lo compré el mes pasado y ya le digo, que ahora no carga... si me lo pudiera mirar, usted que parece tan simpática...
-Pues lo siento, pero estoy aquí para trabajar con los ordenadores que dan beneficio a la empresa, no a particulares.
-¡Venga, si no os cuesta nada! ¡Si es lo que os gusta a los informáticos!

Uuuuuuuuuuy la frasecita.

-En serio, es imposible. Si quiere, puedo mirarselo fuera del horario laboral, y aun módico precio.
-¿Es que me vas a cobrar?
-Si fuera usted mi amigo, como mucho unas cañas, pero dado que no es así... Nadie se mueve por amor al arte.

Piiiiiiiii. Piiiiii. Piiiiii. Ha colgado. Dejo el teléfono sobre la mesa, y me siento rara. ¿Por qué me ha costado tanto ser amable? ¿Es que es así como se siente Teseo cada vez que alguien llama? Puede ser... Pero vamos, sólo ha sido una llamada, no tengo que etiquetar a todos.

Bueeeeno, volvamos con el ordenador. Damos corriente, y encendemos antes de cerrarlo.

Maldición, ¿qué le pasa al ventilador del microprocesador? No se mueve... Apago, y espero unos segundos. Vuelvo a encender. Y otra vez sigue sin moverse. Lo apago. Es peligrosísimo que no se refrigere el microprocesador, podría quemarse...

Decido bajar al almacén a por otro ventilador. Qué cosa más rara. Cuando vuelvo, el teléfono vuelve a sonar, y ninguno ha hecho ademán de moverse. ¡Vagos que son!

-¡Buenos días!
-¿Teseo?
-No.
-Bueno, quien sea. A ver, tengo un problema con el ordenador.
-Dígame - digo, algo mosqueada por el ninguneamiento.
-Pues que estoy intentando cambiar el fondo de pantalla y no puedo.
-Eso es porque tenemos los permisos capados, para evitar que nadie los modifique.
-Me parece estupendamente, pero tengo que cambiarlo, tengo una estupenda foto a color de mi hijita - mientras el tío habla voy cambiando el ventilador. ¡Y también falla, mierda! - y me apetece verlo.
-Comprenderá que no puedo hacer la excepción, y menos hoy, que el jefe del departamento está ausente...
-¡Cómo se atreve! ¡Sabe acaso quien soy yo!
-No tengo el gusto...

Ahora siento que mi teléfono vibra. Le digo al pedante que se espere para responder. ¡Es Teseo!

-¡Teseo! - uy. Creo que he sonado demasiado entusiasta.
-Dalia... buenos días - parece que aún está acatarrado.
-¿Qué te ha dicho el médico?
-Que esté dos días en casa con medicamentos, así que voy para allá.

Noooooooooo, mierdaaaaaaaaa. ¿Por qué? Joder, me apetecía ir luego a tomar una copa con él...

-¿Todo bien en la oficina?
-Salvo un ventilador que no va y un tío que quiere cambiar el fondo de pantalla...
-Comprueba que el resto de componentes está bien - me aconseja.
-¿Y qué hago con el del fondo de pantalla?
-¿Sabes quién es?
-Un momento.

-Oiga. Que necesito saber quién es para cambiarle el fondo de pantalla.
-Hector Menta, de Contabilidad.
-Un segundo...

-Un tal Hector Menta... - le digo a Teseo.
-Oh, ya caigo. Un pedante. ¿Qué tal se ha portado?
-Bueno...
-Cámbiale el fondo de pantalla.

¿Cómo? ¿Quiere que acceda? ¿Así tan sencillo?

-¿De verdad?
-Claro. Te enseñé cómo se hacía, ¿verdad? Y Menta trabaja rodeado de mujeres, tengo la IP de su ordenador anotada en una libreta sobre mi mesa. En Google hay muchas imágenes que les podrían resultar ofensivas a sus compañeras, no se si me entiendes...
-No voy a poder... - le digo. No estoy segura de aplicar sus métodos.
-Bueno, o haces eso, o no puedes cambiarle el fondo de pantalla porque me hallo en la Conchinchina y no te di instrucciones de cómo se hace. ¿De acuerdo?
-Vale, gracias.

Cuelgo, y me dirijo al otro teléfono pero Menta ha colgado. Bueno, pues habrá que comprobar las piezas. Ninguna parece estar mal.

¡BLAM! La puerta del Departamento se abre de golpe.

-¡A ver, qué pasa aquí! - pregunta el que ha entrado. Esa voz...
-¿El señor Menta?
-El señor Menta, y cuñado del jefe - dice. Ahora entiendo la prepotencia -. ¿Me vas a hacer el favor de cambiar el fondo de pantalla o tengo que dar parte de esto?

Ahora sí que sí. Va por ti, Teseo.

-En cuanto me ponga en contacto con mi compañero - respondo con tranquilidad - Puede irse tranquilo.

Se va a gran zancada, y sin que me vea, me bajo yo también. Voy a hacer un poco de tiempo pillando otro ventilador. Subo con él y envío un mensaje a Teseo, pidiéndole que no responda a las llamadas que le podamos hacer desde la oficina. Mientras espero su respuesta, sigo sus instrucciones. Algo que nos pueda ofender a las chicas... pues creo que está claro. Descargo la imagen, y desde el modo remoto, se la pongo al tipo ese como fondo de pantalla.

Ahora sólo tengo que armarme de valor. Mientras, cambio el ventilador nuevamente, y esta vez sí se mueve. Pero ¡joder! Ahora hay otro error, no carga. Me cago en...

Bzzzzzzzz. Bzzzzzzzzz. No será...

-¡Buenos días!
-Hola...

Ah, no es Menta. Es una mujer.

-¿En qué puedo ayudarla? - digo, intentando no sonar cansina. La verdad, llevo como una hora de curro sólo con esto del ordenador.
-Pues que llevamos desde hace una hora sin acceso a internet en Recursos Humanos.
-¿Han enviado un reporte al sistema? - le pregunto.
-Unos pocos...

¿Cómo que "unos pocos"? Accedo desde mi ordenador, y me dan ganas de llorar o algo. ¡105 alertas de RRHH diciendo lo mismo! ¡La madre del cordero!

Me enfado ahora en serio, y me acerco a una de las mesas de los otros.

-Toma - le tiendo el teléfono -. Recursos Humanos ha petado el sistema de notificación de errores. Os lo dejo en vuestras manos.

Vuelvo a bajar al almacén, imaginándome que puede estar fallando esta vez. Me llevo otra memoria RAM.

Me espera una desagradable sospecha. Jefe y cuñado me esperan en el puesto de trabajo.

-Dalia, Dalia... estoy un poco decepcionado contigo... - empieza el jefe.
-¿Decepcionado? ¡Por favor, si me ha humillado! ¡Mancillado! ¡Ultrajado! ¡Ponerme a mi semejante fondo de pantalla!
-¿De qué me habla? - pregunto, intentando aparentar inocencia.
-Héctor me ha dicho que le has puesto un fondo de pantalla de...
-¿Qué fondo? - interrumpo -. El me pidió que se lo cambiara, pero eso eso sólo puede hacerlo Teseo. Y no he podido contactar aún con él.

Con una sonrisa idiota gilipollas, Menta saca su móvil, pone el altavoz, y llama a Teseo. El corazón se me cae a los pies cuando responde.

-¿Quien és?
-Soy Héctor. Estoy en compañía del jefe y de tu becaria. Tú le has dicho cómo cambiar mi fondo de pantalla, ¿verdad?
-Macho, llevo toda la puta mañana en el ambulatorio y esto no avanza, no he hablado con nadie - dice, tranquilamente. Respiro aliviada -. Jefe, ¿está usted?
-Dime, Teseo.
-Me da a mi que su cuñado la está liando porque se aburre - dice -. Mi compañera no puede estar atendiendo mamonadas.
-¡A mi me han cambiado el fondo de pantalla! - protesta Menta.
-Pues decía que tenías conocimientos de ordenadores a "nivel de usuario" - comenta Teseo -. Eso es que te lo sabes cambiar tú. ¡Buenos días!

Y cuelga.

El jefe no sabe qué hacer. Creo que sospecha que esto es cosa mia y de Teseo. Pero por algún motivo, prefiere echarse contra su cuñado, y le advierte que no quiere más tonterías, que arregle él lo del fondo de pantalla como pueda, y que le deje en paz. Cuando se van, no puedo evitar unas risas, y modifico la memoria antes de que se me olvide. Por fin funciona el ordenador tranquilamente.

Me queda instalar el sistema operativo y poco más, Mientras lo hago, le doy las gracias a Teseo por la ayuita. "De nada. A la que vuelva, unos tragos ;)" me responde. Sonrío, y decido volver a centrarme en el curro. Aún queda una larga mañana, me temo.

Comentarios