"Ou may god" (8)

Adoro los viernes. Sobre todo porque el calor que empieza a pegar vuelve a los empleados más vagos. Ergo, trabajan menos. Ergo, me llaman menos. Ergo, estoy más tranquilo. En cualquier caso, no todo es color de rosas, ya quisiera yo. La sempiterna crisis ha afectado a la grande y poderosa Empre S.A., y somos sus empleados los que lo hemos sufrido. El jefe sigue embolsándose sus diez mil mensuales, y mientras tanto, unos cuántos recortes de personal. Que sí, que ya he dicho que el jefe es majete en ocasiones anteriores. Pero como persona. Como jefe es eso: un jefe. Pero bueno, que me lío. Quedamos únicamente Dalia y yo en el departamento. Los demás se han ido o se les ha invitado a ello.

Yo de momento tranquilo. Y siempre echando un vistazo a las bolsas de empleo, que uno nunca sabe lo que le depara la vida. Y estoy así, ocupado viendo online El club de la comedia cuando entra Dalia en el despacho con una caja (torre) que rezuma rosa. Ya sé a quién pertenece: Carla Cadeuñas, de profesión recepcionista, de ocupación limarse, peinarse y hacerse la raya de los ojos.

-¿Qué le ha pasado esta vez? - le pregunto.
- No tengo ni idea. Ha llamado muy nerviosa diciendo que de pronto le había pegado un petardazo el ordenador. Me da que ha sido la fuente.
- Con toda probabilidad. Lo que me mosquea no es qué, es por qué- le digo -. Esta ya nos vino hace dos meses con el mismo rollo.
- Que había tirado agua al enchufe.
- Exacto.

Sin embargo, cuando bajo de golpe y sin avisar a la recepción, todo parece en orden. No parece haber nada mojado, con restos de agua, ni de que se haya roto cualquier otra cosa. Sorprendente que el fallo sea verídico.

- Teseo queridoooooo...

Sí, Carla Cadeuñas me tira los trastos. Desde hace un mes. Y yo que soy malo y no me merezco a semejante petardo de tía a mi lado, la ignoro.

- ¿Sabes que han estrenado la última de Brad Pitt en los cines?
- Pues ya me la bajaré cuando esté en 4K.

Por ahí no me pilla. Lo va a volver a intentar. Lo se, lo presiento.

- Oye, tengo en casa un problema con la impresora... ¿podrías venir a echarle un ojo y luego salimos a tomar algo?
- Fuera del trabajo no ejerzo. O lo cobro a precio de caviar.
- Venga, si no te cuesta nada.
- Me cuesta lo mismo que me la traigas aquí y te haga un hueco. Me subo a la leonera, que me llaman por el móvil invisible.

No hay viernes que no pase sin que lo intente. Me sugiere un plan y no. Y luego me sale con algo relacionado con la informática. Es como si a un carnicero le digas de ir al circo y luego le pides que te prepare un buffet de carnes para hacer una fiesta, aunque le invites.

Dalia ya ha terminado de cambiar la fuente de alimentación. Bzzzzzzzzz. Bzzzzzzzzz. El teléfono.

-Bájale tú el equipo, que a mi me da la risa – le digo a Dalia, y descuelgo -. Buenos días.
-¡Problemón urgente en Recursos Humanos!

Román Damucho, director de la zona de contratación de (im)personal. Qué tío.

- ¿Qué os duele, majos?
- ¡Tenemos que meter a un trabajador nuevo y no responde nuestra base de datos! ¡Da muchos errores!

Ostias, un trabajador nuevo. Mmmmmm, raro. Me meto en mi cachivache, que ruge de pena. Y que no me dejen practicarle de una vez la eutanasia y cambiarlo por un ordenador normalito... Pero bueno, para probar si la base de datos nos funciona me basta, y parece que está correcto.

- ¿Qué errores te da?
- Unos con mucho texto y muchos números.
- Damucho, no se la que estás liando, voy a bajar. Y más te vale que sea para algo útil.

Me estoy temiendo lo que me voy a topar, pero me apetece saber quién es el novato. Me bajo por las escaleras, maravillándome con el detallado de la barandilla de hierro. Que detalles, que obra, se nota que el obrero que la colocó expresó sus ganas de terminar la obra cuanto antes para poder cobrar. Voy al Departamento de Recursos (Semi)Humanos.

-Cuéntame.

Ostia puta. Acabo de ver al nuevo empleado. Me cago en... tiene las mismas orejas de soplillo que mi jefe. Este ha entrado enchufado. Hijo de hermana, o similar. Con lo que me jode que hagan eso. Perfecto pues para estar alerta de que hay un nuevo “homo inútilus familiaris” hasta que se demuestre lo contrario.

- ¡Teseo, menos mal que llegas! ¡Mira!

Mensaje de error: “2x30eee: El campo Apellido 2 no puede estar vacío. 2x30eef: El campo fecha de nacimiento no puede ser inferior a 20XX. 2x30ege: El campo Inicio de contrato no puede ser anterior a la fecha de hoy. 2x40eee: Debe elegir un tipo de contrato”.

- Damucho... ¿tú has leído a Cervantes, Salinger, Brown o algún autor así famosillo?
- No me da tiempo.
- Vale, tú esperas a que salga la peli.
- Exacto.
- ¿Y también te vas a esperar a que saquen la película de esto?

Lee con atención y se da cuenta de que ha puesto mal los campos del formulario. La madre que lo parió. Es más lento que el caballo del malo.

- ¡Es que me pongo nervioso con tanta letrita tan chiquitaja! ¿No puedes poner la letra más grande?
- Sí. Y también una aplicación de rendimiento que nos diga si un aspirante es apto o no y entonces no sería necesario que te quedaras en la empresa cobrándo una nómina.

Me mira acojonado. Obviamente no hablo en serio, pero como no lo sabe, por qué voy a quitarle los temores. Que aprenda a leer y no a llamar por cualquier error. Estrecho la mano a Enchufe y pregunto:


-¿Y de qué va a trabajar?
-De momento como asistente personal de su t... del jefe.
Damucho, que no soy gilipollas. Era obvio que este tenía enchufe. Rezuman los voltios a su alrededor.

-Vale, era por ir preparándole uno de los ordenadores. Pero casi mejor que le va a venir un portátil.
-No te recordaba tan servicial.
-No lo soy, me gusta ir adelantando trabajo. Luego te lo subo, majete.

De vuelta al cuchitril me paro en la máquina de café y saco dos. Al entrar veo que he hecho bien: Dalia parece estar agobiada con una llamada. Le digo que ponga el manos libres.


-¡Pero es que no entiendo que me niegue acceder a una impresora a color!
-Porque para los albaranes con la monocromo vais que chutáis.
-¡Oye, que es importante!
-Defina importante - Dalia ha aprendido bien. El día que me vaya podré regalarle mi látigo, se lo ha ganado.
-¡Que le prometí a mi hija que le sacaría unas fotos del concierto de Abraham Laventana y se me ha estropeado la impresora de casa!
-Pues yo te la arreglo.
-¡Oh, muchas gracias! - le ha cambiado hasta el tono de voz al que sea. Pobre, no sabe la que le viene encima.
-Por veinte euros.
-¡Y un cuerno!
-Que sea de chocolate.

Y le cuelga el tío. Yo no sé qué se esperaba. Que luego se gastan los tóneres y nos vienen a nosotros las culpa. Y bastante tenemos con lo que tenemos. Le tiendo el café y lo bebe como agua de mayo. Yo voy echando un vistazo a las indecencias incidencias que han ido llegando.

-Veo que hay un problema con el ordenador de Juana Bolizantes. ¿Te importaría ir a ti? - pregunto a Dalia -. Es que a mi me la tiene jurada, y como está situada cerca de la escalera...

La chiquilla parece que va a preguntarme por qué me la tiene jurada, pero en vez de eso me dice que por supuesto y allá que va. Yo me quedo jugando al buscaminas a media pantalla mientras le arreglo los datos de login a varios usuarios que están dando problemas para acceder. Y de paso les borro iconitos del escritorio, que es algo así como mi bola antiestrés personal.

Me encuentro configurando un portátil para Enchufe cuando Dalia entra resoplando en la leonera. Se sienta en la silla y parece malhumorada.

-¿Qué pasa?
-¡La Juana! ¡Yo creo que sus padres le pusieron ese nombre porque sabían que estaría loca!

Me río por la referencia histórica y le pregunto.

-A ver, qué ha liado ahora la pobre mujer. ¿Ha vuelto a usar el ratón del ordenador como pedal de freno? ¿A apagar la caja del PC porque sólo utiliza el monitor y el teclado? ¿A pedir que actualicemos el firmware de la báscula para que le mienta?
-¡No! ¡Peor! ¡Se le ha puesto entre ceja y ceja que quiere un ordenador nuevo!
-Pues que se lo compre.
-De oficina.
-¿Y le has expuesto por qué no puede ser?
-Siete veces. Y la tía gritándome. Y yo intentando no ponerme a su nivel. Y ella más voces por si "el ordenador este es una mierda y se traba". Y los cotillas saliendo de los despachos. Y... joder, las cosas que suelta.
-Mentiras como puños. Explícate - lo admito, empiezo a perder la paciencia. No me gusta que me cuenten las cosas por fascículos.
-La muy... me ha soltado que no sé quien me creo, que desde que estoy aquí tratas a los demás peor que nunca mientras a mi me tienes como "la niña de tus ojos". Y viniento para aquí, claro, he pensado que... joder, que quizá se enteró de lo de la cena de navidad...
-Vayamos por partes: uno, lo que pasó queda como un buen recuerdo de los dos. Nadie más es partícipe. Y dos... me la tiene jurada por cosas similares, se cree que los demás trabajamos para ella o algo mientras ella... me gustaría acusarla de trabajar bajo las mesas, pero no querría que me pusiera un pleito. Pero si está en el sitio que está con el currículum que tiene...

Por lo menos he logrado que se ría y se relaje. La verdad, no me mola nada que ocurran esas cosas, y me dan ganas de ir a los de Personal para que la pusieran en su sitio. En vez de eso, la dejo trabajando mientras le llevo el portátil al sobrinito Enchufe. Llamo al despecho del jefe y entro. Ahí están los dos, el jefe mirando papeles y el sobrino... haciendo pajaritas con ellos.

-Jefe, aquí le traigo el portátil listo para este joven prometedor que ha entrado por méritos propios en la gran familia que es nuestra empresa.

Creo que los dos han pillado la indirecta, pero se la saltan como los ministros de pagar impuestos. Le doy su clave de acceso, y un manual en PDF para usar el programa que (se supone) manejará.

De vuelta al despacho espero alguna llamadita. Quiero mandar a alguien a la mierda y a ese no voy a poder. De momento. Bzzzzzzzz. Bzzzzzzz. Gracias, MEV.
-Sistemas, dígamelo.
-Tengo un problema.
-Sí, como todos. ¿Y más concretamente?
-Que estoy intentando usar lo del pedefe que me has dicho y no puedo.
-... Perdón, estoy perdido. ¿Quién eres?
-Enchufe.

No, no se llama así, pero usar nombres reales no me viene bien. Por lo de los pleitos y tal. Y amos no me jodas...

-Vale, ¿y qué es lo que no puedes?
-Usar el pedefe.
-¿Cómo que "usar el pedefe"? ¿Qué intentas hacer?
-¡Coño, pues usarlo! ¿Es que eres tonto?

Cuando voy a replicarle escucho un murmullo por la línea, y detecto la voz del jefe.

-Verá, hay una pantalla dentro del pedefe este después de que me ponga cómo se hacen las cosas. Y yo intento hacer clic con el ratón y no aparece nada.

Jefe, muy mal. De corregir a los empleados groseros me ocupo yo. Me está prohibiendo la diversión. Y ha metido a un inútil de campeonato. Dos veces mal.

-Eso es porque el PDF es sólo para leer. Las instrucciones tienes que ponerlas en el programa.
-¿Qué programa?
-El del Escritorio.
-¿En mi mesa?

Uy la ostia. Este no ha usado un ordenador en la puta vida, se ha criado entre ábacos y tarjetas perforadas.

-¡El del ordenador, alma de cántaro! Ve con el ratón a la parte de arriba que hay como un guión hacia abajo para verlo.
-A ver... ¡anda, si hay muchos dibujitos! ¡Y uno que se llama como el del programa!
-Pues ese, ese. Ale, haces doble clic sobre el y lo puedes usar.
-¡Gracias, hombre, así da gusto!
-De nada, de nada.

De ESO nada. Ahora entro en el portátil y miro la configuración de audio. Volumen, al 200%. Luego, tecleo un pequeño script que le abra una página de anuncios guarros de esos que hacen ruido, y sugiero a Dalia ir a tomar un café al bar. Me pide dos segundos para arreglar un problema del Directorio Inactivo, y vamos a por el café. Además, yo me pido un montadito de tortilla, que me apetece.

-¿Has visto la mirada que nos ha echado la de recepción?
-Porque contigo me voy a tomar un café y con ella, ni unas pipas - bromeo.
-¿En serio?
-Sí. Agradece que no sepa lo de navidad - vuelvo a bromear.
-¿Qué ocurriría?
-Que tendrías que buscarte otro empleo. O un guardaespaldas.
-No. Qué ocurriría... si volviera a pasar lo de navidad.

Ostias, que no me esperaba esa salida. Me ha pillado totalmente desprevenido.

-Supongo que nada. Estuvo bien la vez anterior. Aún cuando estabas un poco "alegre".
-Y sin alcohol soy mejor - afirma. A esta no le hacen falta abuelos. Ni razón, todo sea dicho -. ¿Entonces?
-¿Entonces qué?
-Que si aceptas. ¿Tienes hoy algún plan?
-¿Verme de una sentada la temporada de Intelligence cuenta como plan?
-No.
-Pues cuando salgamos del curro entonces.

Ella asiente satisfecha y da un trago largo al café. No se si debería seguirla la corriente. Pero me apetece.

Nota del autor: lamento profundamente haber tardado tanto en actualizar este relato. Prometí hacerlo la semana pasada, pero no se me ocurre qué excusa poner para no haberlo hecho, así que me disculpo nuevamente. Se volverá a repetir, me conozco.

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