"Ou may god" (10)



Fresquito is coming. Es automático, en cuanto llega el 15 de septiembre, da igual que el 14 hayamos estado a cuarenta grados a la sombra. Ese día la temperatura baja a los veinte. Y se agradece. Para mi el calor es como la gente que tengo que aguantar en la oficina. Insoportable. Aunque para ambos casos tengo una solución. Para lo primero, el aire acondicionado. Y para lo segundo, Dalia y Guillermo, que atienden al teléfono cuando yo estoy ocupado

Aunque no me gusta que les traten tan bien. Luego voy yo con mis maneras y dicen que soy el malo. Pero es que no me sale ser el bueno. No me sale natural. Y de las narices tampoco me sale.

El caso es que estábamos los tres, en profundo silencio. Guillermo con manuales de Linux (no sé cómo he logrado convencerle), Dalia me imagino que atendiendo problemas que nos envían. Y yo, a media pantalla con el Twitter y un blog de humor, aguantándome las risas por lo bajini. Bzzzzzz. Bzzzzzz. El zumbidito. Ya lo echaba de menos.

-Gamelo.
-¡Teseo!
-Me llamo.
-¡Que tengo un problema mu gordo!

Es Augusto Lorrompo, uno de los pica-facturas de Contabilidad.

-¿El cualo?
-Esto no va.

Ya empieza la frasecita. ¿Tan difícil es decir qué no va? ¿¡Tan difícil es!?

-¿Qué no te va?
-¡El ordenador!
-Ya me supongo, de momento cafeteras no arreglo. ¿Qué hace?
-¡Nada! ¡Que m'han timao!
-¿Pero que es lo que...? -un momento. Un momento. Analicemos. "Me han timado". Peligro... para mi sistema-. ¿Qué es eso de que te han timado?
-Poj questaba yo mirando el correo...
-Sabes que si mientes te crece la nariz como a Pinocho, ¿verdad?
-¡Qu'es la verdá! ¡M'han mandao un correo de Apel pa' regalarme un aiFon seis, le he picau al enlace, y de pronto la pantalla me s'ha quedao en azul!

Cuelgo en el acto. Me cagüen el código fuente genético de la madre que lo compiló. Benditos condones. Me levanto para ir a buscar a ese buscalíos.

-¡Dalia, cierra el tráfico de red de Contabilidad! ¡Y me aislas el puesto de Augusto Lorrompo!
-Vale, pero, ¿dónde vas?
-A matar a un idiota.
-Muy bien, diviértete.
-Trae su cabeza como trofeo -dice Guillermo mientras salgo por la puerta.

Atravieso el pasillo a toda velocidad. Ascensor. Odio bajar en él yendo sólo, pero se avecina tormenta sobre mis dominios. Abro la puerta de Contabilidad. Con la mano. Por no patear el pomo. Y zanqueo hasta la mesa de Augusto. Apenas me ha visto se ha quedado blanco como la tiza. Miro su pantalla. Azul. Sin letras. A tomar por saco. Arranco el cable de alimentación de la torre. Es peligroso, pero a este se le ha colado un virus gordo que ha podido contaminar MI red.

-¿Qué haces? ¡Que tengo que trabajar! -me dice el gilipollas.
-Con el ordenador corrupto, ¿no?
-¿Eing?
-Que se ha colado un virus por ese enlace que has visitado y de los gordos.
-¿Por qué?
-Porque eres imbécil, porque te has puesto a mirar tontapolleces.
-¿Pero esto no tiene antivirus? ¡Me voy a chivar al jefe!
-Corre. Venga, te espero con el jefe en mi departamento. ¡Vamos, ten huevos!

No se atreve a levantarse. Al menos mientras esté delante. Claro, las voces que he dado...

-Errrrmmm... Tessseo... -me dice una de las contables cuyo nombre no quiero acordarme-. Ya que estás aquí... que no tenemos red. Que falla.
-Sí, lo he cerrado hasta que comprobemos si este virus se ha colado por la red y os ha infectado. Cuando se pueda os llamo.

Desconecto ratón, monitor y teclado de la torre de Augusto y me subo en el ascensor. Ahora sí me mola, que esto pesa y puedo dejarlo en el suelo mientras subo. Vuelvo a levantar esa maldita torre y voy atravesando el pasillo.

Enchufe se acerca en dirección contraria. ¡Mec, mec, mec! Peligro inminente.

-Teseo, menos mal. Necesito que...
-Un momento.

Le acerco la torre al cuerpo y logro que la sujete él.

-¿Querías algo?
-Que si... joder, como pesa. Da igual -me la devuelve-. Luego si estás más libre...
-Perfecto. Talué.

Es cierto, empatizando la gente se entiende mejor. Menos mal que la puerta del despacho está abierta. Entro con la máquina y la dejo sobre la mesa. Veamos.

-¿Y esto? -pregunta Guillermo.
-Se llama "torre". Con lo que tiene dentro funciona el ordenador -le respondo.
-Muy gorda la han liado, ¿no?
-Tremebunda. Creo que tenemos un virus en la red. ¿Podrías lanzar ese programita nuestro para detectar problemas?
-Claro.

Va a su mesa y ahora se me acerca Dalia. Guardando las distancias. Una tontería ahora que toda la oficina sabe que estamos enrollados. Menos el jefe, que no se lo cree. Y yo, que tampoco.

-¿Qué ha sido? ¿Por un banner?
-Por un correo, que es peor.

Bzzzzzz. Bzzzzzz.

-¿Quién responde? -le pregunto.
-Yo, si quieres. Como hables con alguien en este estado de nervios... -y descuelga, con el manos libres-. Buenos días.
-¿Habéis terminado? Es que nos tienen que enviar unas facturas...
-Un momento, por favor, que estamos en ello.
-Vale, vale...

Cuelga. Mientras ya me he acercado al cajón y he abierto la torre. Aparte de la mierda que tiene, no veo nada raro. Ha tenido que fallar el software por culpa del virus, ya es seguro. Quito el disco duro, apago mi máquina, y se lo conecto. Ventajas de trabajar en un sistema operativo distinto al resto de la oficina, que sus virus no te afectan.

Bzzzzzz. Bzzzzzz. Dalia descuelga. Le gusta poner el manos libres. No se si es para que escuche las tonterías de la gente o qué. A la vez voy arrancando para echar un vistazo al disco duro.

-Buenos días.
-¿El informático?
-No, la informática -que maja es. Sabe cómo me excita que les tome el pelo.
-¿Está libre?
-Más o menos. Dígame.
-Que necesito grabar un deuvedé.
-¿Un DVD?

Yo pienso lo mismo. Pero si en esta empresa ya no los usamos. Todo va por unidad flash USB. Pendrives, discos externos... Por aquello de que no se ralle el medio de la información, vamos. Aunque el servidor cualquier día sale en llamas y el edificio con él, pero bueno. Incongruencias de seguridad... de la tacañería del jefe en época de desaceleración económica.

-Sí, es que necesito trabajar desde casa y me tengo que copiar un programa.
-¿Y no tiene un pendrive para ello?
-Sí, pero... como quería copiar internet en él, digo "para que no se me arrejunten las páginas, mejor en un deuvedé".

Con toda la prisa que puedo, pulso el botón de "silenciar" del teléfono para reirnos a gusto. Incluso Guillermo se rie. Aprovecho para preguntarle. La red está limpia. Ahora va a echar un ojo a los de Contabilidad. Qué puto crack el de la llamada. Copiar todo internet a un DVD, y eso para que no se le mezclen las páginas en su pendrive. Un máster. Dalia vuelve a poner voz.

-¿Oiga?
-Sí, perdone, que había interferencias. ¿Es que no tiene internet en casa?
-No, si es que cuando necesito algo lo veo aquí. Pero hoy tengo que trabajar desde casa, y pensé...
-¿Erm... es usted Levi Ciado?
-¡Sí! ¿Cómo lo ha adivinado?

Como me temía, se le ha ido el disco duro a tomal pol culo. Pues nada. Se pilla otro, se conecta, y a tirar de backups. Cuando escucho quién es, empiezo a mirar su tráfico de la red desde mi equipo.

-Porque más o menos tenemos controlado quién sí y quien no tiene internet en casa. Y el método que usted busca es inútil. Tiene que llamar a la compañía telefónica y contratar.
-Ay, y yo que sé, si en el curso que me enseñaron de ordenadores se le daba con el ratón a la "e" esa azul y ya estaba...
-Pues no, no es tan sencillo.

Señalo un punto del tráfico de datos que genera el ordenador asignado a Levi.

-Pues nada, siento haberla molestado.
-No es molestia. Eso sí... cuidado con las descargas.
-¿El qué?
-Que tenemos controlado que se ha bajado varias películas estos meses.
-Ay, no me diga que no me van a dejar...
-No, si con eso no tenemos problemas. El problema es con el porno, ¿sabe? Es que el jefe es muy raro... no le gusta que le contemos que los empleados van visitando "rubiascalientes.com" en horario laboral.
-Ya, ya... claro, hacen la magia esa de los ordenadores. No se repetirá, se lo juro.
-De acuerdo. Adiós.

-¿Qué hago, le interrumpo la descarga? -pregunta Dalia.
-No, espérate. A ver si el vídeo es bueno -dice Guillermo. Tras un "jajaja" sin expresión facial, me dice-. Contabilidad a salvo. Al virus no le ha dado tiempo a colarse.
-Pero la máquina de este capullo se la ha ventilado. Menos mal que siempre se guarda todo.

Una vez termina el proceso, enciendo y parece que todo está correcto. No hay nada más tocado. Perfecto.

-Dalia, creo que me he ganado un café. ¿Puedes hacer los honores?
-Claro -dice sentándose delante de la máquina.

Voy a por café, ya de paso para mis compañeros, y los degustamos con calma mientras Dalia le da un repasito a la máquina. La copia de seguridad le ha restaurado hasta lo que hizo anoche. Pero no cuenta con que soy una persona rencorosa.

-Bueno, ya podéis trabajar -digo cuando he bajado con la máquina de nuevo a Contabilidad-. No hay riesgo y ya hay red.
-Gracias -dicen todos los presentes. Miro a Augusto, que parece que se ha duchado con ropa. Cómo suda de los nervios.
-Macho, de milagro. Hemos salvado la gran parte de tus datos -le digo.
-¿De verdad? -me pregunta con los ojos brillantes.
-Sí -dice Dalia-. Pero los archivos de todo el mes los ha borrado. Y todo lo que tenías como "URGENTE" también.
-¡No fastidies! ¡Esos datos se necesitan!
-Pues más te vale ponerte a trabajar para recuperarlos.
-¿Y mi copia de seguridad? ¿No se hace una cada noche?
-Sí, pero es que también se han borrado de ahí. Ese virus era muy bueno.

Ahí ha estado rápida Dalia. Me siento orgulloso de ella. Salimos de allí, y de pronto, Enchufe aparece de nuevo.

-¡Parejita! ¡Qué bien que os veo a los dos! Oye, Teseo, que te iba a decir, que me han mandado un mail los de Apel...

Mi cara, un poema de terror. Porque las siguientes palabras de Enchufe las dijo con miedo.

-De que me regalaban un aiFon... ¿tu crees que es correo de verdad?
-No. Ni hablar. Y como me entere de que has abierto, no digo pulsar el enlace, digo simplemente abrir un correo de esos, te van a conocer como "el Garfio" por lo que voy a hacer con tu mano. ¿Se me entiende?
-¡Bueno, bueno, tranquilo! ¡Que no todos somos tan listos como tú!
-No es ser listo, que también. Es sentido común.

Y sólo por precaución, Dalia, desde su móvil, se conecta al servidor y bloquea todo el correo de Enchufe. Durante una semana. Por si le tienta la curiosidad.

Comentarios

  1. Me gustan estos relatos. Muy buena redacción y tema. Lo único que le veo un problema y es que resulta irritante como estos relatos dejan como monos retrasados a todo aquel que no sea informático. Es solo ficción o tu piensas así?

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    Respuestas
    1. Va a parecer que lo digo por conveniencia, pero es puramente ficción. Hay casos que son reales, pero nunca llegan al punto de ser "aberraciones" como las que se ponen aquí. El tema es que sin el punto de exageración de la posible torpeza del usuario, los relatos quedarían demasiado monótonos. Sería un "Ocurre esto - Voy - Arreglado", más o menos (aunque conozco administradores de sistemas que sí se queman mucho con los fallos).

      Es como todo, hay gente que no pasa de la pantalla de inicio, y gente que aunque no sepa (porque no tiene por qué saber) hacer una copia de seguridad, puede trabajar con sus programas y apañárselas sólo sin problema. Pero, insisto, esto es una exageración/parodia, y cualquier parecido con la realidad es pura casualidad.

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