Los límites del humor... y otros límites

Ya me curro las viñetas en el Paint y todo. #Crack

Han pasado varios días desde el escándalo de Zapata. Errare humanum est. Dimitió de su cargo, ya que la sociedad prácticamente ha terminado pidiendo su cabeza sobre la mesa por las aberraciones que publicó. ¿Cómo es posible que un tío se supone progresista publique unos chistes de semejante mal gusto, tan ofensivos, tan asquerosos, verdad? O al menos, es una de las opiniones, ya que este caso, creo que puedo afirmar que no ha dejado indiferente a nadie.

No voy a justificar los chistes. Quiero empezar hablando de contexto. ¿Qué es el contexto? La situación y condiciones en que se dice o se hace algo. ¿Podemos comparar un "Qué cabrón estás hecho" dicho entre colegas, con un "Qué cabrón está hecho" cuando oímos que el concejal Tal Ycual se llevó taitantos millones por aprobar la venta de suelo público? ¿Podemos comparar un robo realizado por una persona en paro para alimentar a sus hijos, con un robo para llevarse varios millones a un paraíso fiscal en Suiza?

Pues bien, el contexto, que todos los detractores de Zapata se han pasado por el Arco del Triunfo (por aquello de ahorrarme alusiones a los testículos) era el contexto en el que iban. Para empezar, entrecomillados. Uno de los múltiples usos de las comillas es el tono sarcástico. O incluso, una cita. En este caso, hubo un poco de cada: Zapta estaba debatiendo con Gabilondo, precisamente sobre este tipo de humor (Hola, Sheldon Cooper, soy Coco y vamos a aprender a distinguir el sarcasmo de un tono serio) (← ¿este comentario podría ser tachado de humor negro?).

¿Es lo mismo hacer un chiste sobre negros si eres negro, que si eres blanco -y racista-? ¿Es lo mismo que un gay cuente un chiste de gays, a que lo haga un homófobo? O si a un judío le da por contar un chiste del Holocausto, ¿es lo mismo a que si lo hace un neonazi? Me parece que no. Pero luego volveré con este tema.

También debemos darnos cuenta de una cosa: los tuits fueron publicados hace 4 años. 4 años, que se dice pronto. Es el tiempo entre dos Olimpiadas, el tiempo promedio de las pausas publicitarias de Antena 3. Se vieron en su momento, y en ese momento, Twitter respiraba tranquilo, no se dijo una voz más alta que la otra, y la vida continuó en paz y armonía con la crisis económica. Pero de pronto, a este señor le ponen un cargo de concejal, y se lía parda (por aquello de usar un lenguaje coloquial).

Creo que el único error que se le puede atribuir a Zapata, en mi opinión, fue borrar la cuenta cuando los medios se hicieron eco de estos polémicos tuits. Hizo bien en asumir la culpa, incluso en presentar su dimisión, que era lo que pedía el pueblo (no olvidemos que el político debe cumplir la voluntad del pueblo, y no al revés). Pero personalmente no habría eliminado ni los tuits ni la cuenta: es un error, debe quedarse y ser asumido. Pero tampoco era plan de que la gente se cebara tanto con él.

Como decía, prácticamente han pedido su cabeza, en bandeja de plata. Zapata se disculpó, etc., incluso telefoneó al padre de Marta del Castillo, la joven desaparecida hace varios años, siendo ella una de las personas agraviadas por el texto, por si se había ofendido. Y el señor aceptó las disculpas.

¿Por qué "Por si se había ofendido"? Porque no se ha ofendido todo el mundo. Hay gente que directamente se habrá reído con los tuits, y también hay gente que dice que no ha sido para tanto. Pero el caso más particular ha sido el de Irene Villa. Conocida víctima del terrorismo, publicaba en su columna del periódico lo siguiente:

Jamás me sentí ofendida ni aludida por esos chistes que me consta que han hecho más daño a la dignidad de todo el país, que a los propios protagonistas. Lo que de verdad me duele en el alma son los insultos, amenazas que están sufriendo los propios políticos que, sin haber empezado apenas su labor, son ultrajados de una forma tan antihumanitaria, injusta e incluso demente [...].
Un sonoro aplauso, por favor, y esto sí que va sin humores. Es loable que se tome con ese sentido del humor los chistes. Puede ser también porque debe tener los chistes sobre ella más que conocidos (y, según dice ella misma, en ese arma peligrosa que es Twitter, su chiste favorito es el que dice que es una mujer explosiva; desconozco si es cierto o si fue para quitar hierro al asunto, pero lo afirmó).

Los límites del humor, con lo que cada uno estamos dispuestos (o incluso sin saberlo, nos terminamos riendo de ello) lo marcamos nosotros mismos. Cada uno tiene us límites, y al igual que nuestras ideas políticas, convicciones religiosas, o cualquier cosa que dependa del libre albedrío u opinión, no es imponible a los demás. No se puede hacer esa caza de brujas. La vida ya es demasiado seria como para no poder tener un poco de humor. Por algo es humor: pretende hacer gracia. A costa de unas cosas o de otras. Pide que no te cuenten un chiste, pero no se lo impidas oír a otros.

Es más, lo ejemplos más claros lo tenemos en televisión. 'The Big Bang Theory' o 'Silicon Valley' juegan con tópicos de los nerds (problemas sociales, con las chicas, fanatismo por su mundo). 'Aída' hacía un montón de chistes racistas a base de Mauricio Colmenero (Mariano Peña). La actual 'Anclados' se ha puesto a hacer chistes sobre los gitanos (lo que, todo sea dicho, les ha costado una queja). ¿Y qué hay de 'Gym Tony', en el que Nieves (Mariam Hernández) maltrata física y verbalmente a su pareja Chema (Gerald B. Filmore)? Que lo hicieran a la inversa, a ver qué ocurría. O con el scketch de "Mi marido me pega", de Martes y Trece, considerados por muchos el mejor dúo cómico de este país (opinión de la cual discrepo, pero bueno...).

Está claro que la libertad de expresión es un castillo en el aire (y más ahora que en julio se aprueba, si no hay marcha atrás, la famosa Ley Mordaza), y el humor, hay que sostenerlo con pinzas.

Pero ahora, ¿qué ocurre con los límites? No del humor, los generales. Me explico.

Me repito por tercera vez: muchos han pedido la cabeza de Zapata por los tuits. Zapata renunció. Ahora, ¿qué ocurre con toda la gente que publica tuits, que suelta vilipendios, que se comportan de manera deleznable? Hablo de gente que afirma que "a los arquitectos habría que matarlos"; hablo de gente que dice que "Pablo Iglesias se merece dos tiros en la nuca"; hablo de gente patriota que cuando hay manifestación de Podemos afirman y reafirman que habría que aprovechar para bombardear la plaza; hablo de gente que está en contra de las protestas, salvo que sea para ponerte en la puerta de una clínica para abortar; hablo de gente que se le llena la boca definiendo a todos los que difieren de sus opiniones con palabras como "Cuba", "Venezuela", "ETA", "chavismo", "bolivariano", y demás términos en connotación peyorativa; hablo de gente que ha soltado citas célebres como "¿Y tú casada con un negro? No sé qué es peor.", "Las leyes son como las mujeres, están para volarlas.", o "Metes a un moro, un negro y un gintano en el coche. ¿Quién lo conduce? La policía".

Contra esta gente no se han publicado portadas. Contra esta gente no se han abierto procesos legales. Esta gente no ha dimitido de su cargo. Esa gente se permite soltar todas esas cosas, sin si quiera un contexto humorístico (diréis "La última cita era un chiste"; sí, contado por uno de las Nuevas deGeneraciones: es el mismo caso que el de un nazi contando chistes de judíos). Esa gente se cree (o se debe creer) con una moral superior que les permite juzgar qué es correcto y qué no sin molestarse en hacer primero autocrítica, cuyos valores morales parecen desaparecidos.

La culpa no es de ellos, claro. Es de la sociedad, que les defiende. O se calla. Y de la prensa, todo sea dicho, que pasan de puntillas cuando una noticia negativa afecta a sus amigos, y disparan toda su tralla contra los bandos contrarios. ¿Es normal acaso que, unos días después de esa noticia, se publicara otra que en resumidas cuentas dice que "La nueva presidenta del Parlamento navarro bebió una vez cerveza y además a morro del grifo"? ¿Eso acaso es noticia? ¿Resulta relevante? ¡Parece una coña de El Mundo Today y lo ponen como periodismo, sólo porque es una anécdota real! Claro, una foto de su Twitter, de hace año... De aquí a poco, "Twitter es terrorismo", en las portadas de los "grandes" periódicos de la nación.

Todo esto tiene su aquel, claro. Las últimas elecciones han sido el comienzo del cambio. Gente, que en su día dijeron "Si tanto se quejan, que se presenten a las elecciones", ahora que lo han hecho tienen miedo. Es gente que ha vivido en la realidad, no en el mundo de ficción, fantasía, de la casa de gominola en la calle de la piruleta, con la que el "chollo" que tenían antes, se acaba. De ahí que, mientras los grupos tradicionales han sido salpicados pos escándalos de corrupción, desfalco, etc., intentan manchar la imagen de sus rivales por motivos como "comprar camisas en Alcampo", "tuitear", "beber a morro de un grifo de birra" o "ir al Ayuntamiento en una bicicleta de hace quince años". Irónicamente, esa es la imagen que se podía tener de ellos: de gente normal que hace esas cosas normales. La gente normal no se gasta diez mil euros en una camisa, o tienen coche oficial. Se quiere política real con gente real, y eso se está consiguiendo. La lucha, ya hemos visto hacia dónde torna: a intentar una vez más que nos distanciemos de los grupos políticos, de que la gente deje de creer en ellos por pecata minuta, mientras los de siempre esperan a que sus propios delitos expiren.

Así que desde aquí animo a la gente a contar el chiste más vulgar y zafio que se sepan; a beber a morro no del grifo, sino del propio barril; a comprar la ropa en Alcampo, o en el mercadillo; a que intentemos reirnos con cosas que a priori no nos pueden hacer gracia; a disfrutar nuestros derechos sin pisotear los de los demás; y a pasar un rato entretenido, que la vida ya nos la joden bastante como para jodernos entre nosotros.

Comentarios

  1. El asunto es complicado de abordar:
    Por un lado ahro hay un exceso de corrección política agobiante y exagerada, no puedes hacer un comentario en público sin que un colectivo se sienta ofendido, incluso aquella broma de El hormiguero en la que fingían decapitar por accidente al cantante de El canto del loco generó una respuesta excesiva por parte de la gente. La cosa es que yo puedo bromear sobre lo que me de la santa gana, pero tu no si me ofendes.
    Por otro lado esta que la derecha mediática española sabe hacer mucho ruido de nada y, claro, sus seguidores gustan de seguirles el juego. Es una medida de presión injusta pero muy potente y además juegan a escandalizarse por cualquier nimiedad, dejando de lado los escándalos reales que salpican a esas personas a las que ellos siguen. Evidentemente a esos no van a darles caña, que son los salvadores del país.

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