Borde

(iba a poner también al Sherlock de la BBC, pero no soy capaz de plasmar sus rizos en el Paint)

Por algún motivo, tengo cierta fijación en los personajes ficticios que podrían clasificarse bajo la etiqueta de "bordes". Sin filtro alguno, soltando groserías, sin que (por norma general) ese comportamiento contraproducente les acaree algún problema en sus vidas. Forma parte de ellos, y la gente a su alrededor ha parecido aceptarlos como una verdad ineludible.

House, Sherlock Holmes, Sheldon Cooper... son muchos los ejemplos que podría citar de "bordes carismáticos", pues no podríamos tolerar a alguien así en nuestro día a día, pero disfrutamos viéndolos en pantalla. Y sin embargo, al menos en mi caso, me puedo llegar a sentir cautivado por poder vivir de esa forma.

Dejando de lado que en mi cerebro no tengo un equipo de guionistas tan bueno como para soltar los cortes que estos personajes sueltan en cada episodio, no es la primera vez que pienso que estaría bien poder vivir así...

Me toparía con un problema: todos son los ases en su campo. ¿Esperaron a tener renombre para ser bordes? ¿O es algo que les ha acompañado desde el principio? ¿La experiencia puede llegar a amargarte de esa forma? ¿Puede acaso buscarse esa personalidad y entrenarla?

Pero retomándolo, esa vida de borderías lleva algo implícito: la soledad que suele acompañarles. Y sin embargo, en esa ficción, resulta que pinta bien incluso. Se puede llevar una vida a base de zasquear a la gente y aislado del calor humano de los demás. Una posición cómoda, desde la cual es más difícil llevarse palos emocionales. Pensándolo fríamente, sería una opción de vida muy válida para vivir sin problemas.

Pensándolo congeladamente, en cuanto eres un poco listo te das cuenta de que esa felicidad en la que viven apenas es real. Es un autoengaño. Quizá un autoengaño consciente que provoca el círculo entre ser borde y vivir engañado y jodido.

Y no son pocas las veces que uno ha pensado en tener ese tipo de comportamiento... a modo puntual. Hay gente con la que he hablado, y entre líneas (imaginarias) he leído que querían una humillación verbal contundente. Pero el respeto, o la cobardía, me lo han impedido. Lástima. No puedo alegrarme por ello. Quería hacerlo, y no fue así.

¿Podría existir un término medio? ¿Una forma de mantener cerca a la gente, mientras que con los idiotas* con los que nos encontramos podamos quedarnos a gusto con una buena grosería? ¿O quizá la bordería es algo tan adictivo que dejaríamos de discernir y acabar como esos personajes, alejando a la gente que nos importa, y entrando en ese bucle infinito?

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