Imparcialidad y controversias

Un tema que siempre me ha hecho mucha gracia es la imparcialidad. Básicamente, porque parece que se exige en todo menos donde debería hacerse: los informativos y los periódicos. Es donde mejor se reflejan las dos Españas que hay: noticias contadas por la izquierda, noticias contradas por la derecha... Realmente lo más útil sería leerla en ambos y ver qué puntos tienen en común, ya que serían los únicos fiables.

Pero por ejemplo, cada vez que toco un tema en el blog, hay quien me suelta que eso será mi punto de vista. Y efectivamente. Lo he dicho hasta la saciedad: esto es un blog de opinión personal. ¿Que no estás de acuerdo? Vale, pero no esperes que me ponga de tu parte si no voy a estarlo. Es de lógica, creo yo. "Es que las cosas hay que contarlas desde un punto de vista neutro". Pero, ¿quién está contando aquí nada? Yo no soy un informativo, no presento un telediario. Yo hablo de cosas que ya deberían conocerse y sobre las cuales opino. Y aunque a veces pueda intentar verlo desde el otro punto de vista, nadie me obliga.

Además, ¿quien dicta cuando sí y cuándo no se ha de ser imparcial? Me temo que la respuesta es bastante simple a eso: la conveniencia. Tristemente es así: vamos a pedir imparcialidad cuando un tema no nos afecte, pero en cuanto nos mojemos, vamos a querer que se pongan de nuestro lado. Es cierto. Tiene mucho de malo, pero es una realidad, el ser humano es así.

También es un tema que afecta mucho a la moral, lo que para cada uno puede ser reprendible o no. Un buen ejemplo de este caso sería la pena de muerte: Imparcialmente, ¿prevalece que todas las personas somos iguales y tenemos derecho a la vida, o se debería considerar que si alguien ha matado tiene que perder ese derecho? Que nadie conteste. De verdad, lo he planteado como un ejemplo, y no quiero que se líe aquí el festival del insulto bajo la máscara del anonimato que otorga Internet.

Hay algo que he comprobado durante muchos años, y es que no se puede ser imparcial. Y creo que todo tiene que ver con el entorno global. No se nos educa "imparcialmente". No se nos enseña a tener un punto de vista neutro. El que haya nacido en una familia de derechas, en el 99% de los casos está claro que va a terminar venerando a Franco (aunque, imparcialmente, esa persona matara a 1.600.000 personas).

Y menos en España. Aquí no se habla, se discute a voces. Y el que más voces da, más razón tiene. Y no da su brazo a torcer. ¿Cómo pretendemos realmente llegar a un punto de imparcialidad en esas condiciones, si nunca tenemos la oportunidad de ver un ejemplo claro?

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