Imparcialidad y controversias

Un tema que siempre me ha hecho mucha gracia es la imparcialidad. Básicamente, porque parece que se exige en todo menos donde debería hacerse: los informativos y los periódicos. Es donde mejor se reflejan las dos Españas que hay: noticias contadas por la izquierda, noticias contradas por la derecha... Realmente lo más útil sería leerla en ambos y ver qué puntos tienen en común, ya que serían los únicos fiables.

Pero por ejemplo, cada vez que toco un tema en el blog, hay quien me suelta que eso será mi punto de vista. Y efectivamente. Lo he dicho hasta la saciedad: esto es un blog de opinión personal. ¿Que no estás de acuerdo? Vale, pero no esperes que me ponga de tu parte si no voy a estarlo. Es de lógica, creo yo. "Es que las cosas hay que contarlas desde un punto de vista neutro". Pero, ¿quién está contando aquí nada? Yo no soy un informativo, no presento un telediario. Yo hablo de cosas que ya deberían conocerse y sobre las cuales opino. Y aunque a veces pueda intentar verlo desde el otro punto de vista, nadie me obliga.

Además, ¿quien dicta cuando sí y cuándo no se ha de ser imparcial? Me temo que la respuesta es bastante simple a eso: la conveniencia. Tristemente es así: vamos a pedir imparcialidad cuando un tema no nos afecte, pero en cuanto nos mojemos, vamos a querer que se pongan de nuestro lado. Es cierto. Tiene mucho de malo, pero es una realidad, el ser humano es así.

También es un tema que afecta mucho a la moral, lo que para cada uno puede ser reprendible o no. Un buen ejemplo de este caso sería la pena de muerte: Imparcialmente, ¿prevalece que todas las personas somos iguales y tenemos derecho a la vida, o se debería considerar que si alguien ha matado tiene que perder ese derecho? Que nadie conteste. De verdad, lo he planteado como un ejemplo, y no quiero que se líe aquí el festival del insulto bajo la máscara del anonimato que otorga Internet.

Hay algo que he comprobado durante muchos años, y es que no se puede ser imparcial. Y creo que todo tiene que ver con el entorno global. No se nos educa "imparcialmente". No se nos enseña a tener un punto de vista neutro. El que haya nacido en una familia de derechas, en el 99% de los casos está claro que va a terminar venerando a Franco (aunque, imparcialmente, esa persona matara a 1.600.000 personas).

Y menos en España. Aquí no se habla, se discute a voces. Y el que más voces da, más razón tiene. Y no da su brazo a torcer. ¿Cómo pretendemos realmente llegar a un punto de imparcialidad en esas condiciones, si nunca tenemos la oportunidad de ver un ejemplo claro?

Un mundo feliz

Si os dijera que hay una posibilidad de ser felices... ¿la tomaríais? ¿De vivir en una sociedad de igualdad? ¿En la que nadie se preocupa por las cosas que no puede poseer? Y si remato hablando de sexo libre... sería ya el súmmum, ¿a que sí?

Pues los cojones treinta y tres. Esa realidad es la más pura distopía que uno se encuentra al leer Un mundo feliz de Aldous Huxley. Creo que después de leerlo, puedo entender que sea su obra más famosa.

Un mundo feliz nos sitúa en un futuro en que que Ford (sí, el de la Ford Motor Company) fue quien "arregló el mundo". La gente ya no nace, se cultivan los embriones, que son sometidos a ciertas "pruebas", ya que al crecer se dividirán en "castas" (de mayor a menor, Alfas, Betas, Dammas, Deltas, y Epsilones). Todo el mundo cumple con sus funciones. Nadie desea lo que no puede conseguir, nadie tiene reparos en practicar el sexo libre (Todo el mundo pertenece a todo el mundo), nadie es capaz de dudar de su sistema, porque así se les ha educado (hipnosis durante el sueño, llamado "hipnopedia"), no existe el amor, la familia... y no ha sido lo único que ha desaparecido. Sin embargo, todo lo que diga es poco, es un libro que hay que leer para ver bien el tipo de sociedad que es.

Baste con añadir algunos elementos más: el soma (una droga que hace que la infelicidad y los malos pensamientos desaparezcan, de suministro libre), y uno de los protagonistas, Bernard Marx, que parece darse cuenta de que hay algo que no encaja en esa sociedad perfecta en la que viven. Y no es el único: más allá del "Mundo Feliz" se sitúa Malpaís, un lugar en el cual residen los indios, aún sin civilizar, y donde aparece un segundo protagonista, llamado John, de padres civilizados, y criado entre los "salvajes".

En una crítica sin piedad a la sociedad de consumo y al capitalismo, pues nos habla de una realidad en que todo debe estar en constante uso y renovación para mover dinero. También podríamos hablar de una revisión a la moralidad de la tecnología, ya que el uso que se le da a la misma se basa en que las personas vivan felices... ¿pero a qué precio? Incluso, voy más para, se podría topar con algo futuro: los Bildelberg, objeto de muchas teorías conspiranoicas, pero que no obstante podríamos tratar como tales a los que hay detrás de este "Mundo Feliz". Y tengo que decir futuro, porque Un mundo feliz se escribió en 1932, y los Bilbelberg se reunieron en 1954 por primera vez. ¿Coincidencia?

La lectura es algo costosa (mucha terminología que para los no entendidos puede tornarse algo difícil) y dolorosa. Sí, es un sentimiento encontrado que tengo, porque el libro me ha encantado, pero no deja de ser un mundo demasiado horrible como para no estremecerse al ir descubriendo todo lo que éste entraña.

Y aprovecho para hacer una cuestión... ¿qué nos ocurriría si nos pasara eso? ¿Si tuviéramos que ser nosotros los orígenes de esa sociedad? ¿Si, al paso que vamos, con la crisis, corrupción, escándalos, y tantas cosas que deberían despertar el sentimiento radical y pedir que cambie la situación... nos sometieran de esta forma? ¿Alguien se vería capaz de afrontarlo? Nuevamente, recomiendo la lectura del libro (unas 270 páginas) y reflexionar sobre el tema... el precio de la felicidad ¿sería muy alto o no?

No estamos locos

De los libros que me apetecía leerme recientemente, uno de ellos, era precisamente No estamos locos, de El gran Wyoming. Presentado a finales de 2013, no ha tardado mucho en venderse como la espuma. A mí, por mi parte, me lo regalaron los Reyes MaJos, que los que me leéis ya sabéis que soy un chico muy bueno con una lengua algo viperina, peeeeero..., y he aprovechado para que sea el primero de mi reto 2014.

Y la verdad me ha encantado. Si hay que leer algún libro actual, es este. Wyoming nos ilustra sobre nuestra realidad, sobre los orígenes franquistas de la sociedad actual, el comportamiento y desprecio de nuestros Gobernantes. Todo ello queda relatado en apenas 300 páginas. Es bastante ligero si se pilla con ganas. Y si estás dispuesto a leerlo, claro.

Para empezar, es un libro con cifras y hechos reales. Todo lo que se cuenta, ocurrió. Y obviamente, Wyoming lo explica con sus palabras. Aquí vendría la paradoja: Wyoming ya declaró que su libro no estaba escrito desde el punto de vista neutral, sino desde el desprecio. Y claro, de buenas a primeras, sobre todo cuando alguien tiene la mente cerrada, puede ser un concepto difícil de asimilar. Pero cuando uno va pasando las páginas, leyendo sobre todos aquellos temas tabú (especial hincapié se hace a lo largo de sus páginas que en Historia de España no se estudia apenas el franquismo), uno no puede concebir la idea de leerlo desde otro punto de vista que no sea el asco. Es un asco, y son las bases de nuestra sociedad actual. Así nos va.

Continuando, es un libro que como se anuncia, está plagado de ironía. Quizá Wyoming pretendía suavizar las ostias como diccionarios que uno se topa leyendo sobre según que cosas (sobre todo los que somos más jóvenes, ver lo que hubo durante nuestro crecimiento sin que nos percatáramos, es bastante importante. Temas del Prestige, a quién intentaron adjudicar el 11-M en primer lugar, etc. muchos no nos enteramos hasta pasado el tiempo). O quizá simplemente porque el hombre es así por naturaleza y debía ironizar sí o sí. Sin esa ironía, probablemente me hubiera hervido aún más la sangre. Donde más se nota es en las ciento y pico notas a pie de página, unas informativas, y otras metiendo un comentario plagado de sarcasmo.

También, todo hay que decirlo, es un libro para gente de izquierdas. Pero de izquierdas de verdad. Cualquier persona con ideología de derecha pillaría urticaria, el sarampión, la muerte súbita e incontinencia urinaria al leerlo. Creo que sólo tocarlo le podría quemar la mano, experimento que (aún) no he hecho. Pero si alguien lo dudaba, se lo puedo confirmar: Franco no está pintado como el héroe que muchos aún nos quieren hacer creer que fue. Y ahí lo dejo. Que cada uno intente pensar y llegue a las conclusiones que quiera. Aunque quien esté adoctrinado de casa lo tiene jodido. Pero bueno.

Por último, lo considero un libro para pensar. Obviamente, no me he leído todo el libro de un tirón, pero después de varias páginas cada día, uno siempre piensa. ¿A estos son los que votamos? ¿A esto se le considera héroes históricos? ¿Eso es lo que hacen con nuestro dinero? En fin, lo que nos vienen a contar los telediarios, pero desde atrás hasta ahora. El que no se mosquea, o es imbécil, o está manipulado ya. En fin, el mejor acompañamiento para leer este libro sería ya la canción Ciudadano Papagayo.

En fin, a mi, personalmente, me ha gustado. Y como me ha gustado, lo recomiendo. Es decir, ya has visto lo que hay. He contado lo que uno se va a topar al leerlo. Ergo, sabiéndolo, sólo puedo desearte una feliz lectura. No tardaré en traer otro libro que estoy leyendo. Lo compaginé con este, que al final tomó la delantera. Ahora, a por el otro. Saludos, y hasta la próxima entrada.

Sherlock (TV, 2010-)

SPOILERSLa siguiente entrada contiene posibles SPOILERS sobre el tema a tratar. No lo leas si no quieres que te lo destripe.

Hace un par de años hice una pasada un poco por encima. Pero como ese post pertenece a la "etapa negra" de mi blog, borrón y cuenta nueva, aprovechando el estreno de la tercera temporada.

'Sherlock' es una serie británica de la BBC, creada por los genios (porque quien vea la serie, no podría denominarlos de otra forma) Mark Gatiss y Steven Moffat, protagonizada por los (en su momento) actores revelación Benedict Cumberbatch y Martin Freeman. Y digo en su momento porque desde 2012, cuando se estrenó la serie, no les conocía nadie, y actualmente sus nombres ya tienen cierto renombre (Star Trek Into Darkness y El hobbit respectivamente).

Esta serie nos ofrece una actualización contemporánea de las aventuras de Sherlock Holmes, en una línea muy distinta de la norteamericana 'Elementary', pues se trata de una adaptación libre, pero que se mantiene más original al canon. Aunque eso no resta que el nuevo Sherlock Holmes (Cumberbatch) se mantenta chapado a la antigua. Al contrario, es un virtuoso de la actualidad, utilizando toda la tecnología a su alcance para resolver sus casos, y siempre acompañado por el doctor Watson (Freeman), entre los que hay una innegable química. Aunque el mismo Watson lo afirma: no es gay. Y los propios creadores lo afirman (por mucho que el fanon haga lo que le de la gana) juntándole con el detective en una relación que traspasa lo profesional y la amistad. Pero al margen.

Es una serie bastante ligera. Sólo tres episodios por temporada, y la tercera acaba de terminar en UK (en España emiten esta semana el segundo y la próxima, el tercero). Vale, que sí, que son de 90 minutos, pero muchas de las series que se emiten en nuestro país duran más o menos lo mismo, ergo... no hay excusas.

-Es lo más ridículo que he hecho nunca.
-Eso, e invadir Afganistán.
En la primera temporada (2010), en el primer episodio, A Study in Pink, John Watson es un soldado-médico que acaba de regresar de Afganistán. Gracias a un conocido común, entra en contacto con Sherlock Holmes, detective asesor. Entre ambos se desarrolla una complicidad mutua muy rápidamente, y se nos presentan a los personajes que montan la "gran familia": la sra. Hudson (Una Stubbs), casera del 221B de Baker Street, aunque por lo general, parece más su criada/madre. También el detective Lestrade (Rupert Graves), de Scotland Yard, quien no tiene más remedio que recurrir a los servicios de Holmes. Molly (Louise Brealey), médico de la morgue, quien parece tener un interés amoroso en Sherlock, y cierra el grupo Mycroft Holmes (Mark Gatiss), el hermano mayor de Sherlock. Este primer caso se resuelve de una forma muy similar a la novela original, A study in scarlet. El segundo episodio, The Blind Banker, nos muestra como la relación entre ambos se afianza a lentos pasos, al tiempo que vemos al buen doctor Watson intentando hacer su vida, aunque el gusto del detective por los misterios le terminará arrastrando con su novia al centro de una banda de chinos mafiosos. El cierre de temporada, con The Great Game, hay un criminal que se dedica a jugar con Holmes y Watson, obligándoles a resolver varios misterios en plazos de unas horas. El que lo ha organizado se desvela finalmente como Jim Moriarty (Andrew Scott), un criminal asesor, el polo más opuesto a Sherlock. El episodio terminaba con Holmes amenazado por varios francotiradores, mientras apuntaba a una bomba de Moriarty con la pistola.

Este inicio de temporada quizá pasó desapercibido como muchos (al igual que a mi) hasta que la serie cogió fuerza, pero estableció las bases de la serie. Unos personajes bien definidos, manteniendo la esencia de los originales, unas tramas que recuerdan a las novelas de Conan Doyle, unos efectos de cámara y deducciones impresionantes, sumado a una más que extraordinaria capacidad de interpretación de todo el reparto. Eso es lo que encontramos cuando vemos la serie. A quien no le parezca suficiente, es que es más raro que el propio Sherlock.

-¿Llevas pantalones?
-No.
-Vale.
La segunda temporada (2012), que se emitió a principios de 2012 (una "pequeña espera"), resolvía en el primer episodio, A scandal in Belgravia los hechos de la piscina, y nos presentaba uno de los personajes que más han marcado la serie, Irene Adler (Lara Pulver), una dominatrix que es capaz de rivalizar con Sherlock, para sorpresa de John Watson, quien debe ayudar a su amigo por primera vez en temas amorosos. El personaje de Sherlock madura. En The hounds of Baskerville (considerado por muchos el episodio por excelencia) nos ofrece uno de los casos con mayor intriga nunca visto. Una verdadera genialidad, que ha permitido al fandom empezar a hablar de sus "Palacios mentales" (Mind Palace). La segunda temporada terminaba con The Reichenbach fall (juego de palabras, fall puede ser catarata y caída), en la cual asistimos al enfrentamiento final entre Holmes y Moriarty. Quien más lo sufre es Watson, que se entera de que Mycroft ha tenido mucho que ver con el asunto, y que ve como su amigo le llama para decir que es un farsante antes de saltar del tejado del hospital Barts, al tiempo que Moriarty ha decidido terminar con su vida, para evitar que puedan obligarlo a detener a su red criminal.

Una temporada arrasadora, con unos actores ya más conocidos, y unos personajes que han madurado a lo largo de la misma. John ha conocido más en profundidad a su compañero de piso, y se han hecho los mejores amigos, inseparables, hasta este revés del destino. A lo largo de los mismos, Sherlock es puesto a prueba en amor, miedo, y amistad, tres conceptos que parece que no conocía de antes de convivir con el buen doctor. Su entorno también parece haber evolucionado, o más bien, cambiando a la vez que ellos. Incluso el frívolo personaje de Mycroft.

Y con eso, nos esperaron dos años de angustia y teorías. Bueno, de lo primero quizá no tanto, pero teorías sí ha habido: Sherlock aparecía en el cementerio, observando a Watson desde la distancia, cuando le habíamos visto golpearse contra el suelo. ¿Cómo era eso posible? Los fans nos pusimos manos a la gorra (jajajajaja) e Internet se llenó de teorías. Pero sobre todo al principio de las mismas, los creadores afirmaban que nadie había acertado. Poco después dijeron que alguien se había acercado, pero sin dar más detalles. Hasta este 2014.

Tendremos que deshacernos de eso. Parece un anciano,
no pueden verme por ahí con un viejo.
La temporada tres arrancó este Año Nuevo de 2014 con The Empty Hearse. Tras dos años de especulaciones, descubrimos por fin cómo sobrevivió Sherlock a la caída, y observamos su emotivo reencuentro con Watson, que pese a la gran mentira de su amigo, no deja de ser eso precisamente: su gran amigo. Aún así, el buen doctor ha continuado su vida y ha conocido a Mary Morstan (Amanda Abbington). Precisamente en el segundo episodio, The sign of three, asistimos a la boda del buen doctor con su mujer. Pero por supuesto no es una boda convencional. Hay una alerta, y Sherlock impresionará con sus dotes detectivescas a los invitados, al tiempo que cumple su papel como padrino. Cierra la temporada His Last Vow, del cual, por ser el más reciente, no voy a hacer análisis. No obstante, el villano que se presenta en el mismo carece de la carisma del anterior, Moriarty. Magnussen es un personaje repelente, y Sherlock deberá jugar su mejor baza contra el chantajista más peligroso de la era actual. Un episodio tremendo, perfectamente montado, y que una vez mas, nos deja con la intriga de ¿qué pasará en la siguiente temporada?

Sí, porque afortunadamente, todo indica que vamos a tener por lo menos, una cuarta temporada, e incluso una quinta. Y menos mal. No pueden dejarnos así, lo digo como seriéfilo (término que a muchos no gusta, pero me da igual) y como Sherlockian.

Aquí queda claro que los personajes han cambiado. Su esencia continúa siendo la misma que en aquel primer episodio, pero no se puede negar que ha habido cambios interpersonales, tanto entre ellos como con las personas de su ambiente. Todos tienen algo que aportar a esta singular pareja. O trío, ahora que parece que Mary se va a quedar, lo cual le ha costado un poco caro a la actriz (que ha llegado a recibir amenazas de muerte incluso). No obstante, la serie mejora con cada temporada, y decir eso de una serie que ya empezó apuntando maneras, es decir mucho. Además, ha sido una temporada mucho más "comrpimida". Los episodios son más veloces, ocurren más cosas en el mismo espacio, pero no deja de ser 'Sherlock'. Además, un cambio notable es los efectos de cámara con los giros, explicación de las deducciones, etc., que han mejorado una barbaridad.

Yo por mi parte, voy a acudir a mi Palacio Mental, a devanarme los sesos con qué nos sorprenderán después del increíble final de la temporada 3. Sólo nos queda esperar que esta vez, nos tengan menos tiempo en vilo. Y todo parece indicar que, en vista de lo bien que funciona para la serie estrenarse a principios de enero... ¿podremos tener la próxima tanda de episodios en Año Nuevo de 2015?


El placer de escribir

La verdad, hablo varias veces del placer que da leer. Y aunque este es, el que en realidad, nos define, hay otro que también ayuda un montón: escribir.

Si empecé este blog allá por el 2009, fue precisamente porque me gusta escribir. Puede parecer una obviedad, pero realmente es así. El gusto que tengo por escribir me viene de niño (gracias a MEV, tengo una imaginación bastante desbordante, e ideas nunca me han faltado... otra cosa es que sean buenas, o que me anime a ponerlas aquí). De hecho, me gustaría poder una escribir una novela decente. No algo espectacular, simplemente algo que pueda gustarle a la gente como me gustaría a mí escribirla.

¿Y por qué escribir? Para volcar mis ideas, para animarme a trabajar la mente, para desarrollar mis capacidades lingüísticas. Pero llevo un año bastante profundo en el que no he hecho otra cosa. Bueno, eso es mentira, he hecho más cosas, pero escribir, nunca me ha faltado. Y he podido probar varios estilos: narrativa general, erótica, crítica de series, artículos de opinión... Y todo ello en este reducido espacio.

Y no sólo aquí, uno se mueve por los foros, por Twitter (donde la longitud de los textos quizá no merece una entrada propiamente dicha, pero me gusta que quede escrito en algún lado y compartirlo con el mundo), creciendo. Por no hablar del beneficio que me trae a la hora de practicar la ortografía, un tema con el que siempre me ando con pies de plomo, y cuando escribo textos, más todavía. Es una afición la que tengo por el mundo de las letras, aunque también tengo claro que no quiero especializarme. Es un pasatiempo, algo que me hace disfrutar.

Como todo, mis textos pueden causar controversia. Y tengo que admitir que en cierto modo es adrede. No porque me guste causar polémica, es porque las cosas las pienso así. Escribo pensando en mí. Sí, por muy ególatra que pueda ser eso, pero es la verdad. Prefiero no detenerme a pensar en el "qué dirán". Porque si yo lo hiciera, si aquel lo hiciera, y si todos lo hiciéramos... Internet sería un yermo. No habría nada en él. No podríamos escribir nada.

Y quizá no he sido políticamente correcto, pero tampoco he pensado en eso. Estoy en mi espacio. Y aquí es como si me paseara desnudo. Otra cosa es que me de por criticar a una banda actual X y en lugar de ponerlo aquí, me fuera al foro oficial de dicha banda para tocar los cojones al personal. Ese no es mi estilo.

Y además, qué demonios, que escribir y soltar las cosas relaja mucho. Ponerse delante del ordenador, e ir desarrollando las ideas es realmente placentero. ... Exceptuando cuando nos quedamos en blanco, algo que, lamentablemente, ocurre con más frecuencia de la que pensamos. "Esta idea va a estar genial, hago esto esto y esto otro y... [Me sitúo en el ordenador] ¿Y cómo cojones empiezo? Aquella tarde de invierno... No. Era muy tarde cuando... No. Venga, joder, que tú puedes... ¿Y si pongo...? El asesino salió de la casa con el cuchillo en ristre... Joder, no me convence... ¿Y qué era lo que había pensado yo?"

Y así varias veces. Incluso días que me siento delante del ordenador cuando no tengo ideas y no se me ocurren. O cuando se me ocurren ideas y, al contrario, no estoy con la máquina delante. Pero por lo general, el resultado de las cosas que escribo me gusta mucho (en caso contrario, no me animaría a hacer clic en "Publicar"), de forma que el esfuerzo vale la pena. Y cuando las ideas vienen fluidas (un claro ejemplo, el análisis del año pasado a 'The Walking Dead'). Pues más todavía.

Con todo eso, he logrado además mucho desahogo. Aunque no lo parezca, volcar ideas en una página (me serviría igual un folio, pero me da demasiada pereza escribir en "analógico", tardo más y mi caligrafía es muy mejorable) me resulta muy gratificante y relajante. Claro que, tiene un precio, que es que alguien te diga que no le guste. Pero es una tasa común para todos, yo lo acepto... y continúo escribiendo para mi. Muy sencillo.

Animo a cualquiera que lo intente. En serio. Ideas hay muchas. Y puede que alguna cale lo suficiente en la gente para que pidan más. En cualquier caso, un saludo, y hasta la próxima entrada.

"Ou may god" (5.5) [Extra]

-Dalia... -dijo, intentando escabullirme. No es que la chica no valga la pena, pero esto no es plan.
-Teseo... -responde ella sin repararse de mi.

Tengo que ponerme firme. Vamos a ser realistas. Ella 24 y yo 31. Esto no puede ser.

-Dalia, creo que has bebido mucho. Voy a acostarte, y luego me iré, ¿de acuerdo?

Dalia sonríe, se separa de mí, y asiente, como una niña buena. Lo que me faltaba, buscarme líos de oficina. ¡Que sí, que la niña está muy buena, pero estas cosas no salen bien, y menos así!

-... Dime donde está tu cuarto, claro.

Ella se pone a caminar y la sigo. Entramos en un sencillo dormitorio. Cama de matrimonio, mesilla en el lado izquierdo, un armario, un escritorio y silla de oficina. No está mal.

La ayudo a abrir la cama y ella se sienta.

-Ahora a dormir y...

Antes de que pueda continuar, ella tira de mi hacia adelante y caigo sobre ella. Evito aplastarla, pero no logro esquivar otro beso.

-Dalia, insisto, has tomado mucho alcohol...
-Exacto. Y porque lo he tomado, me atrevo a hacer esto... -dice. Parece que hace pucheros porque la estoy rechazando-. Teseo... eres un tío increíble... llegué a la empresa sóla, y me ayudaste en todo... incluso cuando peor lo pasé estuviste a mi lado...

Joder... ¿y ahora que hago yo? En otras circunstancias no preguntaría y me tiraría a la piscina, pero aquí es probable que me ostie contra el trampolín.

-Tú en realidad no quieres hacer esto...
-Es lo que quiero hacer. Y lo que quiero que me hagas... -dice ella. So voz suena casi como un suspiro, cargado de sensualidad y erotismo-. Además, no tienes compromiso, ¿verdad? ¿Qué hay de malo en lo que hagamos?
-Lo malo es que podrías hacerte ilusiones si cedo ahora.
-Te aseguro que eso no será un problema.

Vuelve a besarme. Y uno no es de piedra. Esta vez respondo al beso con firmeza. Qué demonios. Es un beso lento, diabólicamente lento. Ambos lo disfrutamos. Acaricio con la yema de los dedos sus brazos descubiertos, con los que inmediatamente se abraza a mí. Quizá porque ya estamos sobre la cama, la ropa empieza a sobrarnos a los dos. Y no lo digo yo, lo demuestra ella, que empieza a buscar los botones de mi camisa, y los desabrocha para acariciarme el torso. No recordaba lo bien que se sentía esto.
Me quito la camisa. Ella se incorpora un poco, permitiéndome alcanzar la cremallera de su vestido, a su espalda. Me apresuro en bajarla, y tiro de la prenda hacia abajo. La contemplo como nunca antes. Está justo debajo de mi, únicamente con el sujetador y un tanga finísimo... Me pregunto si lo habrá hecho expresamente. No resulta complicado quitarle el sostén, y contemplo esos pechos firmes y sinuosos. Me apetece probarlos.

Los lamo con lentidud. He acertado, me indica un gemido que Dalia deja escapar. Lo disfruto mientras continúo un rato devorando sus pechos, y jugueteando con sus pezones. Hace ya rato que siento cierta molestia en el pantalón. Sin detenerme, me quito el cinturón y lo dejo caer al suelo. Sus manos se adelantan a las mías para desabrocharme la bragueta. Quién lo iba a decir de la chica. Dejo que el vaquero resbale hasta el piso.

Aún con el boxer puesto, presiono mi erección contra su sexo, todavía cubierto con el tanga. Me contoneo ligeramente hacia adelante y hacia atrás mientras volvemos a besarnos. Separamos nuestros labios, y me susurra:

-Teseo... te quiero dentro de mi...

Esas palabras suenan muy bien. Sonrío, y bajo por su cuerpo hasta su tanga. Con cuidado, lo pillo con los dientes, y tiro hacia abajo de la prenda hasta que se lo quito. Me quedo admirando su rosado sexo, mientas ella alarga sus manos hasta llegar a mi boxer, y me lo retira, liberando mi erección. Parece satisfecha con lo que ve.

Separa sus piernas, dispuesta a recibirme. Sin pensarlo, me situo, y lentamente, deslizo mi miembro dentro de ella. Noto que se contrae levemente y gime. Tremendamente placentero. No recordaba estas sensaciones. Ella me sonríe, y me insta a continuar. No es que sea algo malo obedecerla. Me deslizo dentro y fuera de ella lentamente, disfrutando el momento. Dalia se abraza a mi. Mis embestidas empiezan a ser más rápidas y firmes, aunque no me he dado cuenta de ello hasta que Dalia ha empezado a jadear. Me mira con deseo, con lujuria.

Empiezo a notar cercano mi orgasmo. Sé que voy a terminar. ¿Y Dalia? Continúa suspirando y gimiendo. Si no le está gustando, lo disimula muy bien. Me pide ir más rápido. La asío por la cintura, y acelero el ritmo. Ella se deja hacer y gime más fuerte. Quiere más. Y yo también. Me muevo más rápido aún, y en sólo cuestión de minutos, ambos llegamos al clímax.

Me deslizo fuera de ella, y me dejo caer a su lado. Ambos nos escurrimos dentro de las sábanas, totalmente extenuados, pero satisfechos. Dalia pasa un brazo por encima mía.

-¿Ves? Incluso aquí te has comportado bien conmigo.

Prefiero no responder,y Dalia con tarda en dormirse, sin moverse de donde está. Yo me quedo reflexionando sobre lo que acaba de ocurrir. ¿Qué pasará ahora?

Retos 2014: Anime y libros

Aunque ya llevamos una semanita de este nuevo año, presento dos retos que me planteo para este año. Y a los que cualquiera que le interese se puede unir, por supuesto.

Reto Anime

Reto 2013: Ver 20 Series Anime

3 / 12 animes. 24% completado
1. Puella Magi Madoka Magica
2. Ataque a los titanes
3. Accel World

El primero que me planteo es con los anime. Tengo muchos pendientes por ver, y me gustaría poder verme al menos uno por mes del año, de forma que quise llegar por lo menos a 12 anime. Los episodios de anime, creo que nunca me he topado con alguno que dure más de 25 minutos, y para ver al menos uno al día (con una media de 24 por anime) debería darme tiempo y de sobra. Si a alguien le interesa también, le dejo el código para insertar en su blog:



Reto Libros

Reto 2014: Leer un mínimo de 12 libros

9 / 12 libros. 75% completado


Y además del reto de anime, no puede faltarme uno de lectura. Como ya comenté, el placer de la lectura está quedando en un plano algo alejado últimamente, así que he decidido retomarlo. Y para que no se me olvide, prefiero tenerlo aquí, a disposición de la gente, para que se vea que va en serio. Además, lo de los 12 lo he marcado sólo como mínimo. Espero, la verdad, que me de tiempo (es decir, que me de por ponerme, porque soy un maldito desastre) a leer alguno más. Si a alguien también le interesa, dejo el código para su web:




Pues ahí queda eso. Espero cumplir mis objetivos con ambos retos, y prometo no mentir con el progreso. Y en el post del viernes... el desenlace del capítulo 5 de "Ou may god", que me parece que se quedó en un punto bastante... interesante, ¿no os parece? Hasta la próxima entrada, pues ;)

Participantes

Aitor Sobera Ortiz de Zárate, del blog Conclusiones de mis mangas y animes.

"Ou may god" (5)

Diciembre. Llevo ya un mes conduciendo con los putos guantes, qué frío hace. Encima el frío va en sincronía de las neuronas de mis monos. Los usuarios siguen llamando por cualquier tontería. Afortunadamente, tengo un nuevo soldado en mis filas.

Entro a la oficina un poco tarde, y Dalia ya está de bronca con uno de los monos. O una de las monas. Irrelevante, su CI no varía mucho según género:

-Pues si el programa funciona de esa manera, lo tendrá que hacer de esa manera -cuando me ve pone el manos libres.
-¡Pero si no sé! -responde lo que parece ser un ancianito entrañable en su lecho de muerte.
-Pues aprenda. El programa se ha mantenido igual durante los últimos cinco años, ha tenido tiempo de sobra para aprender.
-¡Que yo no me aclaro con estos cálculos!
-Hablaré con el jefe para que le regale un ábaco. Y ahora, si nos disculpa, estamos muy ocupados.

Y le cuelga. Decir que "estamos muy ocupados", en nuestro lenguaje interno, quiere decir que nos vamos a tomar un café. Y a eso vamos. Salimos al pasillo y nos paramos al lado de la máquina de café.

-¿En serio no llega ninguno un poco tarde para no darnos la barrila? -le pregunto.
-Eso parece. Me han traído los de Recursos Humanos...
-InfraHumanos -le corrijo.
-Uno de sus ordenadores. Lo tengo escaneando, pero me parece que va a estar lleno de virus.
-Y de porno. Son los que más problemas causan de ese tipo. Habrá que volver a limitarles la velocidad.
-¡Eh, vosotros!

El jefe aparece por el pasillo y nos ilumina con la luz que emana de esa calva tan característica suya. Me cae bien.

-He ido a buscaros al departamento y me han dicho que estábais aquí.
-Increíble, han resultado de utilidad. Se han ganado el aguinaldo -comento.
-¡No hables así de tus compañeros!
-Compañeros hay muchos, pero la única que me ayuda con los empleados que tiene usted bajo una más que elevada nómina para lo que hacen, es Dalia.

Nuevamente la chica se sonroja. Que mala costumbre tiene, se lo tengo dicho.

-De cualquier forma... la semana que viene tenemos la cena de la empresa. ¿Vais a venir?
-¿Y usted viene en persona a preguntárnoslo? Cuanto honor -bromeo. Dalia no se atreve. Los monos no le dan miedo, pero sí el que le paga el sueldo.
-¡Virtudes está enferma!

Así que la secretaria enferma. Claro, estamos a lunes, después de un fin de semana en que la buena mujer habrá salido de copas hasta las dos de la mañana buscando un maromo... resaca habemus, seguro.

-Pues sí que VAMOS a ir -recalco. La mirada de Dalia me acusa de cabrón-. ¿Día, hora y lugar?
-Viernes 21, a las nueve de la noche, en el bar de Manolo.

Desde luego, no se arruinará la empresa, no. Un bar de tapas y raciones para cenar. Claro que a mí es lo que más me gusta, todo sea dicho. Confirmado que iremos, proseguimos nuestro café.

-No deberías haberle dicho que yo iba a ir... -murmura.
-¿Por qué? Vas a hacerlo. Llevas cuatro meses aquí, y aparte de su comportamiento como monos, apenas conoces a gente en la oficina. Yo con el vino he aprendido a quererles en estado sobrio.
-No tengo mucho cuerpo para cenas...
-Han pasado dos meses, Dalia. Deberías dejarlo correr ya.

Dalia rompió hace dos meses con el novio. Llegó a la oficina como la niña de 'The Ring', balbuceando e incapaz de responder una llamada telefónica. Me la llevé al bar, y nos pasamos una larga jornada como los funcionarios, de café en café. Me contó que había estado muy a gusto con él, que los problemas habían empezado cuando entró a hacer las prácticas con nosotros... y muchos asuntos más que no vienen al caso. En fin, escuchando y apoyando a la gente soy cinturón negro con hebilla de platino. Volvimos a la oficina y logré distraerla a base de pequeñas putadas a los usuarios (borrarles las carpetas de música, cambiarles de ventana si estaban chateando mientras nos pedían ayuda... lecciones de la vida).

Como puntos positivos, me gané la aliada. Dejó de seguirme casi en silencio por la oficina y se volvió alguien más activa en mi lucha y doma contra la fauna de la oficina. Aunque también me he dado cuenta que, desde que ella llegó, se comportan mejor. Sobre todo los hombres. Cabrones, se os ve en la frente las intenciones que tenéis. Pero incluso las mujeres. Me imagino que no es lo mismo tratar con una niña de 24 años recién salida del huevo que con un informático cabrón de 31 y que lleva 7 en una cruzada con ellos.

Volviendo a nuestro presente tangible, Dalia no me hace caso. Se termina su café y vuelve al despacho a seguir con su trabajo. Yo decido tomarme otro. Pero esta viene a la cena. Para un día que no voy a estar enfadado con los monos, eso al menos tiene que verlo.

El resto de los días pasan sin incidencias. Dalia me echa una mano para hacer el backup anual con todos los datos importantes de la empresa. Aunque para pedirle al jefe dinero para los discos duros extra que vamos a necesitar para ello prefiero hacerlo por mi cuenta. Es majo, pero más tacaño que el señor Cangrejo, el de Bob Esponja.

Llega el viernes, y empiezan tocando los cojones con llamaditas. Bzzzzzzzz, bzzzzzzzzz. Estos no quieren que me de tiempo a ir a la cena, seguro.

-¡Feliz Navidad! ¡Dese prisa o Papá Noel tirará una tonelada de carbón sobre su PC!
-¡Teseo! ¡Tengo un problemón! ¡Ven rápido!

No se si el espírutu de la navidad habrá poseído mi cuerpo, pero excepcionalmente voy a ir. Aunque...

-Vale. Yo voy. ¿Al súper? ¿Al puticlub? ¿A casa de tu madre?
-Ay, siempre se me olvida cómo eres. ¡Raguncio, de I+D!

¡Oooooh! Interesante. Esos tíos no suelen llamar a tocar los cojones. Sus problemas son los únicos medianamente serios que tiene la empresa. Sobre todo porque no deja de ser uno de los pilares fundamentales. Cuando salgo para allá, Dalia se sorprende.

-Si llaman ellos, no debería ser una tontería. Creo. ¿Me sigues?
Ella asiente y subimos en el ascensor hasta la planta de I+D. Es la única planta que no tiene paredes. Todo mesas, sillas, y los mejores ordenadores que pudo comprar el jefe. Por supuesto, cuando digo mejores, digo caros. Pero bueno, los de I+D querían Bac, pues toma Bac.

-¡Raguncio!
-¡Aquí!

Está en una mesa cercas de la ventana y de la máquina de café. No se su nivel de inteligencia, pero tonto no es, desde luego. Me acerco a él. Dalia me sigue. ¿No sabe ir a mi lado? Raguncio me estrecha la mano, y saluda a mi "beca".

-Dime, ¿qué te ocurre?
-Llevamos toda la mañana sin acceso a la red. Necesitamos los recursos, ya sabes.
-Podría haberlo hecho...
-He hecho ping al router y no me responde, comprobé que compañeros de otros departamentos no tenían ese problema, y la última opción ha sido llamarte a tí.

¡Jo, que bonito! ¡Que me emociono! Vadeo la mesa y le doy un abrazo. Dalia parece no saber donde meterse. Claro, la pobre no se ha acostumbrado a según qué manías mías. Y es la primera vez que me ve tan efusivo, claro.

Procedimiento habitual... me meto en su ordenador, hago ping, efectivamente, no funciona. Ni el de la mesa de al lado. Compruebo desde mi móvil que sigue todo funcionando bien fuera del departamento... Perfecto. Hora de ver los cables. Me acerco, y Dalia se pone a mi lado. Abro la caja, situada cerca de la puerta...

El olor a café llena mis pulmones. Y no, no han preparado café... ¡es que dentro del armario huele a café! ¡Y están todas las luces apagadas, claro! Me cago en...

-¡A ver! -grito.
-Cálmate un poco... -me dice Dalia, pero ya se me he enfadado.
-¿Quién ha sido el listo que ha decidido bañar en café el switch?

Una mano temblorosa se levanta.

-Yo... es que ayer me iba a quedar hasta tarde y me hice un café... tuve un problema con la red y fui a mirar la caja esa, por si pasaba algo...
-Y pensaste que igual podías refrescarla echándole café por encima, ¿no?
-Me dio la tos cuando estaba bebiendo y...

Se pone rojo. Que se joda. Joder, ni en días así estamos tranquilos. Salgo de allí en dirección al almacén. Dalia me alcanza a paso ligero.

-¿No crees que te has pasado un poco? -me dice-. Se ha derrumbado en la silla.
-El problema no es que haya mojado el switch. La mitad de la empresa han mojado algún aparato electrónico. Y siguen vivos -bromeo-. El problema es que este tío se calló la boca en lugar de decir: "oye, me ha pasado esto, lo siento".

Dalia asiente. No se si me da la razón como a los tontos o comprende que tengo razón. Prefiero no preguntarselo. Entre los dos bajamos al almacén, cargamos con un router nuevo, y cable. Mucho cable. Estoy más que seguro de que se habrán jodido. Pillo también una crimpadora, y volvemos a subir a I+D.

Empiezo a sustituir el switch, mientras Dalia configura los equipos de los chicos de I+D para que lleguen al router por el Wi-Fi, y no por cable, hasta que terminemos de reinstalar. No es que me agrde la idea por motivos de seguridad, pero hay que operar cuanto antes.

Una vez que termina, ya he dejado el switch nuevo en perfecto estado de revista. Nos falta hacer los cables. Estamos unas dos horas hasta que los tenemos todos. Mientras los pongo, Dalia se levanta de pronto y se va. Yo continúo conectando cables entre los ordenadores y el switch, sustituyendo los antiguos, y etiquetándolos.

Dalia vuelve. Trae un taladro y una cerradura. Perfecto.

-¡Eh! -dice uno de los empleados que no conozco-. ¡No podéis poner cerradura en la caja! ¿Y si necesitamos cambiar un cable de puerto porque no nos funciona?
-Nos llamáis a nosotros -dice Dalia, con demasiada educación para cómo le está hablando el otro.
-¡El jefe no quiere que hagamos esa llamada! ¡Dice que también somos informáticos, que lo hagamos nosotros! ¡Vosotros, dedicaros a los demás!
-¿Y entre vuestras funciones, escupir café sobre el router está incluída?

Joder, eso me ha sonado como si Dalia le hubiera pegado una bofetada. Gracias a MEV, está empezando a expresarse. Aunque espero que no se corrompa tanto como yo.

Terminamos el cableado, y en unos minutos, hemos instalado la cerradura de la caja. Me aseguro que esté bien cerrada, y nos llevamos la llave. Raguncio se levanta de la mesa a despedirse de nosotros antes de que lleguemos al ascensor.

-Cuando llegaste no te hubiera creído capaz de decir algo así a uno de los empleados.
-Yo tampoco. Eres contagioso -se ríe.

Cuando llega la hora de comer, ambos nos vamos ya para nuestras casas. Abro el armario. La verdad, como informático, nunca he tenido que preocuparme por el aspecto. Y la cena no va a ser en el Royal Palace. Una ducha, camisa blanca, y vaqueros negros. Excelente.

A las nueve de la noche estoy ya en la mesa sentado con toda la cuadrilla del curro. El jefe presidiendo la mesa, el de Recursos Humanos a su lado, y al otro lado me ha puesto a mi.

-¡Perdón por la tardanza!

La voz de Dalia. Me giro con intención de echarla la bronca, no en serio claro. Pero no puedo. Un vestido negro hasta las rodillas subre su menudo cuerpo, y le realza el busto. Se ha quitado las gafas, llevará lentillas, por supuesto. Pintalabios rojo "carmesí". Zapato de tacón... Si no la conociera, pensaría que son perdonas distintas.

La mayoría de los presentes se han quedado tan sorprendidos como yo. Dalia sonrie, y como la silla que hay a mi lado está vacía, la ocupa ella. Alguno por ahí grita "Teseo, cabrón suertudo". Imbécil. Le ofrezco un poco de vino a Dalia.

-Quién te ha visto y quién te ve... -le comento. Por un momento casi olvido que es una compañera de trabajo.
-Bueno, para un día que salgo, me apetecía arreglarme un poco.

Un poco dice... y eso que venía sin ganas.

La noche pasa tranquilamente. Durante la velada, brindamos varias veces, el jefe empieza felicitando las fiestas y termina derivando en un monólogo que sólo escucha el de RRHH, Raguncio nos anima la noche con sus chistes y comentarios de "los mejores videos virales de 2013"... y cuando la gente ha bebido un poco más, alguno se acerca aquí, "alegre", para decirme aquello de "eres un tío de puta madre y te quiero mogollón".

Yo por mi parte he pasado la noche entablando conversación a ratos con el jefe, con Dalia, y con los cuatro que hay más cerca de nosotros. Por un día no salen asuntos del trabajo, sino que nos dedicamos entre todos a despellejar al Gobierno.

Después de muchas raciones, vino (cuando al jefe le llegue el video en el que aparece dandose un pico con el de RRHH por insistencia de los demás, los sueldos van a ser recortados, seguro) y mucha fiesta, nos dispersamos. Algunos todavía van a seguir de marcha a la discoteca. Yo tengo en mi casa la segunda temporada de 'Juego de Tronos' esperando para que la vea.

Me despido de la gente, que también se están levantando. Alguien me llama. Me giro. Dalia.

-Buenas noches -le digo.
-No, espera. ¿No te apetece tomar algo? -me dice.
-Va a estar todo lleno hoy -respondo. Y no es por rechazar la invitación, pero es cierto. Me duele un poco la cabeza de aguantar los ruidos del bar, y lo que menos me apetece es meterme en otro.
-Bueno, yo vivo a cinco minutos andando... podemos subir, es decir, si te apetece.

Sonrío y acepto la invitación. Ella va a por el abrigo que dejó en el recibidor. "El único bar de tapas con armario para los abrigos, tiene su guasa", pienso. Salimos y ella me guía hasta su piso. No está mal el barrio. Edificios no muy altos de varias viviendas. Entramos en uno de ellos, y subimos a la primera planta en el ascensor. Dalia parece nerviosa.

-Me sorprende tu invitación.
-Siempre tomamos algo en horario de oficina para hablar de cosas de oficina. Me apetecía cambiar un poco -bajamos del ascensor-. Y tengo que darte las gracias. Tenías razón, me ha venido bien salir.

Abre la puesta y entramos. Me sorprende el interior.

-Cualquiera diría que aquí vive una familia, y no una chica sóla... dos sofás, una gran cantidad de muebles y sillas...
-Tengo compañera de piso. Es gerente de IDEA... y como le gusta "probar" el material...
-Y sin la "p" de "probar" -bromeo.

Dalia se ríe, y saca de un mueble una botella de vino y dos copas.

-Nah, es buena gente. Se ha ido a pasar la navidad con sus padres en el pueblo.
-¿Y tú no?
-Bajarán ellos los días 24 y 25 para comer y cenar. Tengo un hermano estudiando la carrera en Estados Unidos, y no sé si vendrá también.
-Bueno, eso me gustaría a mí. Yo iré a casa de mis padres, viven al otro lado de la ciudad. Irán mis tíos, mis primos, con los churumbeles... con lo tranquilo que está uno sólo en su casa.

Rie por mi comentario, sirve las copas, y los dos bebemos.

-¿Y tu novia? -me pregunta.
-¿Novia? ¿Que es eso, se come? -bromeo-. Nah, la última vez que tuve pareja fue... -hago memoria-. Hace 5 años que terminé con ella. Empezó muy bien la cosa, pero al final del todo ninguno estaba contento con la situación.
-Vaya. ¿Y ahora?
-Ahora me dedico a trabajar, y a ver series y películas -digo con indiferencia. Y es en serio, he estado muy tranquilo este tiempo-. ¿Y cómo llevas lo tuyo?
-Lo voy pasando. Aunque creo que si no hubieras estado tú... estaría mucho peor.

Sonríe y mira un poco hacia abajo.

-No debí haberlo dicho -a veces peco de falta de tacto, y parece que eso he hecho.
-No, tranquilo, si no es por eso -dice. Parece sonreir.

Deja la copa en la mesa, se acerca un poco a mí, y susurra:

-Gracias... por todo...

No se muy bien que hacer. Pero tampoco puedo, ya que sus brazos me rodean y me besa...

Contagio

Antes de empezar, ¡feliz año nuevo! Y que el 2014 le de mil vueltas al que nos acaba de abandonar. Y ahora, al lío.

Si hay algún placer en la vida del que, entre unas cosas y otras, me estoy alejando un poco, es el de la lectura. Mal hecho por mi parte, de hecho, me regaño a mí mismo. Sin embargo, es un alivio que, pese a todo, aún pueda sacar tiempo para disfrutar de un buen libro, que engancha tanto o más como una serie o una película.

En este caso, el que me terminé de leer la noche de Año Nuevo (después de toda la jarana del día, la noche debe ser algo relajado) fue Contagio de Robin Cook. Un libro de un número decente de páginas (unas 550) de 1996, que me haría quitarme el sombrero ante él. Si tuviera sombrero.

En él, nos encontramos con tres historias como prólogo, en principio, inconexas: unos hombres que encuentran algo oculto en la Antártida; un hombre que va a despedirse de su mujer y sus hijas al aeropuerto, las cuales sufren un accidente de aviación; y una mujer cuyo hijo muere antes de nacer, perdiendo además el poder ser madre en algún otro momento, y termina abandonada por su marido.

Tras esto, el libro nos presenta, mucho tiempo después del prólogo, al hombre que perdió a su familia, Jack Stapleton. Al perder a su esposa, a sus niñas, y su clínica de oftalmología (absorbida por la gigante AmeriCare), se especializó en medicina forense, trabajando en un depósito de cadáveres de Nueva York, viviendo en uno de los peores barrios, y arriesgándose la vida cuando va al trabajo en bicicleta de forma temeraria. La historia comienza cuando uno de los cadáveres presenta signos extraños, y tras un poco de investigación, se confirma una teoría loca de Jack: es peste, un caso aislado. A continuación, empiezan a sucederse más brotes de enfermedades contagiosas que empiezan sin explicación, y desaparecen con la misma rapidez. Jack está convencido de que en el Hospital General, propiedad de AmeriCare, está ocurriendo algo extraño. Durante su investigación estará sólo, si bien contará con el apoyo de gente que anteriormente sólo consideraba compañeros de trabajo, aunque no crean las teorías conspiranoicas de Stapleton. Incluso empieza a abrirse un poco con la gente. Al mismo tiempo, la gente del Hospital General se muestra muy hostil con él, cada vez que sus insinuaciones salen a flote. La gran incógnita: ¿hay realmente alguien detrás de las breves plagas, o se trata de un convencimiento de Jack, que no ha olvidado su pasado con AmeriCare?

Tenía buena pinta al principio, y la verdad, resulta muy interesante le lectura. Jack no tiene dudas en arriesgar su vida al principio, pero esas circunstancias no tardan en cambiar. Conocerá además a Terese, la mujer que perdió a su hijo al principio de la historia, con quien encontrará mucho en común. La mujer se ha volcado de manera profesional en su carrera como publicista, y entre otros clientes tiene al National Health, competidor directo de AmeriCare. También ella se ha cerrado mucho en sí misma.

Sin duda alguna, el protagonista de la novela, Jack Stapleton, es un personaje que me encantó desde que se ve su vida en Nueva York. Terriblemente sarcástico y bastante antisocial (quizá incluso puede decirse que me recuerda un poco a mí), no deja de recordarme al genial Cal Lightman, personaje de la serie Lie to me (2009-2011) interpretado por Tim Roth.

Entretenida, misteriosa e interesante, así es como puedo definir el libro. Admito que muchas veces no he entendido los términos médicos de la novela. No he estudiado medicina. No obstante, es extremadamente descriptiva, de forma que se puede leer sin inconvenientes. No puedo compararla con otras novelas de Robin Cook, dado que es la primera que me leo, pero también puedo decir que no será la única.

En su parte negativa, tenemos el final. No porque deje una sensación de vacío (que lo hace, pero ¿qué novela con la que se disfruta la lectura no te deja esa maldita sensación?) sino porque ocurre bastante más deprisa que el resto de la novela. Y ojo, que la novela no es lenta, más bien lo contrario, pero no se dan todas las explicaciones que debería o que a mi me gustaría ver. Quizá sea un poco exigente, pero después de ver en todo lo que se mete Jack, me parece que algunos cabos sueltos sí quedan al terminar el libro.

No obstante, es una lectura altamente recomendada. Por cierto, no tiene nada que ver con Contagio, la película de 2011 (aunque después de haber leído el libro, me apetece algo más de dosis medicinal, quizá la vea). Y menos mal, ya tengo más libros pendientes de lectura, y me quiero poner cuanto antes con ellos. El siguiente que toca: Un mundo feliz. ¡Hasta la próxima entrada!