El último pasajero

Aunque dije que el siguiente libro sería 1984, me quedé enganchado con la lectura de El último pasajero. De la pluma (o el boli, o la máquina de escribir, o el ordenador...) de Manel Loureiro, el mismo autor de la trilogía de Apocalipsis Z: El principio del fin, Los días oscuros y La ira de los Justos, que ya reseñé en su día.

La Voz de Galicia llegó a definir a Loureiro como "el Stephen King español". Tal vez sea algo prematuro definirlo así, pero desde luego, el hombre apunta maneras. Pese a que, de buenas a primeras, los argumentos de sus novelas pueden parecer "uno más" (primero zombis, y ahora, un barco fantasma), Loureiro tiene un toque que le personaliza y hace que te enganches a la lectura.

El argumento nos habla del Valkirie, un barco que, fletado en agosto de 1939, aparece cinco días después en alta mar, sin un sólo pasajero, a excepción de un bebé de pocos meses de vida con un colgante de la estrella de David. Setenta años después, Kate Kilroy, una periodista recientemente enviudada, recibe un trabajo de investigación: el millonario y mafioso Isaac Feldman ha adquirido el Valkirie, con la intención de repetir el último viaje del trasatlántico.

De esta forma, el autor nor sumerge en el interior del barco. En los primeros capítulos, como introducción, el encontronazo entre el Pass of Ballaster con el Valkirie, narrando con un toque de suspense la expedición de la tripulación en as entrañas del barco vacío hasta encontrar al niño.

El grueso de la novela lo ocupa el seguimiento de Kate, una periodista que intenta superar la pérdida de Robert, su marido, periodista como ella. Kate no dudará, al encontrar una jugosa historia en lo que respecta al Valkirie a empezar sus indagaciones, que derivarán en un encuentro con Isaac Feldman. El hombre está obsesionado con saber qué ocurrió a bordo de ese barco para que, setenta años antes, desaparecieran todos los pasajeros, y ha usado todos sus recursos financieros para comprar el barco y ponerlo en perfecto estado, con el mismo estilo que en los años treinta y cuarenta.

Kate no tarda en darse cuenta de que hay algo que no está bien en ese barco. Se siente constantemente observada, y se da cuenta de que no es la única que siente y ve cosas. Ella y Feldman compartirán el barco con gente como Senka, una ayudante de Feldman, que anteriormente trabajó para un servicio secreto, con mucha oscuridad en su corazón; o Moore, el jefe -paranoico- de seguridad, como figuras más relevantes. Y por supuesto... ella.

Loureiro nos mete en un barco tenebroso, oscuro, en que lo natural y lo sobrenatural parecen coexistir, así como el flujo del tiempo actual con el de 1939. Un estilo narrativo bastante rápido, con muchos diálogos, e inluso, un par de escenas para adultos. Terror, sobrenaturismo, un poco de Historia... Una novela que se lee fácilmente, y, valga el juego de palabras, te atrapa dentro.

Muy recomendable de leer. Poco falta para que Fulgor, la próxima novela del autor, salga a la venta. Y como continúe así, tendrá un hueco a perpetuidad en mi estantería. Mientras, me pondré las pilas con más lecturas de la lista.

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