Mortadelo y Filemón

Tras pensarlo mucho, me di cuenta de que aún no había dedicado una entrada en el blog a la mítica pareja creada por F. Ibáñez, y como eso no podía ser, era hora de corregirlo.

Mortadelo y Filemón, nacidos en 1958, la pareja de detectives (y luego, agentes secretos) más famosa del panorama español. Ríos de páginas, tinta, gags, carcajadas...Un hito en la historia de la historieta española, por peso propio.

Yo he sido de los niños que han crecido con Mortadelo y Filemón. No en su época dorada, claro, pues me dio por nacer en los años 90, y hasta finales de la década no empecé a acumular cómics de los agentes patrios más conocidos. Precisamente, "El bacilón", cuya portada ilustra esta entradilla, fue el primer álbum como tal que leí de Mortadelo. Posteriormente, conseguiría "Los secuestradores" y "El transformador metabólico", todos ellos de la actual colección Olé!. Sumándolo al número 14 de Súper Humor (repitiendo las dos anteriores, y añadiendo "Los mercenarios" y "¡A por el niño!"), fueron los orígenes de una colección que actualmente ocupa el 50% de mis estanterías (acompañados de Rompetechos, El botones Sacarino, 13, Rúe del Percebe, los Zipi y Zape de Escobar, y varias recopilaciones de historiera de la época de Bruguera).

Mortadelo y Filemón son como el buen vino: envejecen bien. Y ahora mismo, podemos elegir cualquier álbum de la época de los setenta (como la primera "larga" que fue "El sultafo atómico", o "Magín el Mago") y reírnos de aquellas aventuras.

Los agentes empezaron su andadura en 1958 como Mortadelo y Filemón, agencia de información (por aquella costumbre brugueriana de poner rimas a los títulos de sus tiras), siendo una parodia (aproximada) de Sherlock Holmes y el doctor Watson. Bueno, en realidad Filemón podía beber más de Holmes que Mortadelo de Watson (siendo Mortadelo quien heredaría -es un decir- la habilidad del disfraz de Holmes, pero de tal forma que se convirtió en el perfecto transformista).

De esta forma, los agentes se hicieron su hueco en la revista "Pulgarcito" como una pareja de detectives, únicos hasta que, once años después, se publicara "El sulfato atómico". Aquello fue el cambio: pasaron a ser agentes secretos por cuenta ajena, de la T.I.A. (Técnicos Investigación Aeroterráquea), añadiendo a dos personajes al elenco: el superintendente Vicente (alias, "El súper") y el doctor/profesor Bacterio, quien resultó ser el culpable de la calvicie de Mortadelo. Como nota curiosa, hasta ese momento, era Mortadelo quien realizaba los inventos catastróficos, rol que heredaría el loco profesor.

Los cuatro compartieron páginas, de forma que los casos de la pareja empezaron a ser una parodia de las aventuras de espías, a lo made in Spain. Fue en 1978 con el álbum "Los gamberros" cuando apareció el único elemento femenino "fijo" de la serie: la señorita Ofelia (que no me había olvidado de ella, leches, es que fue la más tardía), completando el quinteto que todos conocemos, y conviviendo (más o menos) hasta las fechas actuales.

Pero toda historia tiene un lado tenebroso, que es el que vemos actualmente: si bien aún, en los álbumes que (meritoriamente) Ibañez sigue publicando más de cincuenta años después, no hay duda de que ahora el estilo es bastante distinto. No se puede culpar al autor de querer usar los temas de actualidad para meter a sus personajes: es una buena forma de atraer público, pero dedicar álbumes enteros al botellón ("La litrona... ¡vaya mona!") o a las bombillas de bajo consumo ("La bombilla... ¡chao, chiquilla!") me han dejado con un sabor de boca algo amargo.

Lo mismo ocurre cuando entramos en temas de política, como la polémica de la jubilación ("Jubilación... ¡a los noventa!"), a los chanchullos políticos ("Marrullería en la alcaldía"), la prohibición del tabaco ("Prohibido fumar") o la implantación del nuevo carné de conducir ("¡El carnet, al punto") son álbumes buenos dentro de su serie, pero que lejos quedan de aquellas aventuras "a lo épico", enfrentándose a villanos como "Chapeau el esmirriau", "El gang del chicharrón", los invasores extrarerrestes... Por eso me considero niño "tardío", hubiera disfrutado mucho en los 70 y 80 con las revistas de la época. Pero me queda poder leerlas ahora, que es lo bueno.

A día de hoy sigo disfrutando de los agentes. No he leído todas las aventuras (me faltan muchas de las contemporáneas, así como algunas de décadas previas) pero uno de mis objetivos es tener la colección completa. Hasta que se acabe.

Y tiene mérito la serie: sólo en aventuras largas, que ya suman 200 (201 con la que se publique en diciembre), a 44 páginas por álbum, son 8.800 páginas, a las que hay que sumar todas las que se publicaran antes de "El sulfato atómico". Un trabajo colosal, qué duda cabe.

No puedo olvidar las apariciones en televisión y cine de los agentes. Las he visto todas, y soy capaz de disfrutarlas (aún siendo consciente de los fallos que tienen). De niño tenía (y aún lo tengo) un VHS con tres cortos de los Estudios Vara, que adaptaban libremente historietas cortas de los años 60, con una calidad bastante aceptable (así como el primer largometraje de los agentes: El armario del tiempo). También he visto los episodios de la serie de BRB estrenada en los años 90. La calidad de dibujo fue bastante mala, y la adaptación de guión suprimió demasiados chistes, pero no dejaba de ser un producto infantil (aunque la misma productora realizó esas maravillas que fueron Willi Fog y D'Artacán) que se puede disfrutar tranquilamente.

La gran aventura de Mortadelo y Filemón llevaba a los personajes al mundo de carne y hueso, dejándome una de mis películas favoritas, si bien se alejaba ligeramente de los tebeos originales. Por el contrario, Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra se acercaba más a los originales (argumento: "El caso del bacalao") pero el resultado final, a nivel visual, no fue del todo acertado. De Mortadelo y Filemón contra Jimmy "el Cachondo" no puedo decir una palabra en contra. Quizá por fanboy, quizá por ser la mejor adaptación de las aventuras de los agentes.

Mortadelo y Filemón han sido compañeros de viaje durante muchos años, y allá donde vaya, todos sus álbumes viajarán conmigo, aunque me toque desembolsar un extra a los servicios de mudanza. Han sido una parte importante, hasta límites insospechados a priori. Pues... ¿quién me iba a decir que en un blog sobre Mortadelo terminaría conociendo a la chica perfecta?

(Algún lector recordará que en su momento yo también tuve un blog de temática de Mortadelo y Filemón. Se puede acceder desde aquí, pero por diversos motivos, llevo sin actualizarlo desde 2013. No descarto volver a ponerme algún día, pero por lo pronto queda descartado.)

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