No estamos locos

De los libros que me apetecía leerme recientemente, uno de ellos, era precisamente No estamos locos, de El gran Wyoming. Presentado a finales de 2013, no ha tardado mucho en venderse como la espuma. A mí, por mi parte, me lo regalaron los Reyes MaJos, que los que me leéis ya sabéis que soy un chico muy bueno con una lengua algo viperina, peeeeero..., y he aprovechado para que sea el primero de mi reto 2014.

Y la verdad me ha encantado. Si hay que leer algún libro actual, es este. Wyoming nos ilustra sobre nuestra realidad, sobre los orígenes franquistas de la sociedad actual, el comportamiento y desprecio de nuestros Gobernantes. Todo ello queda relatado en apenas 300 páginas. Es bastante ligero si se pilla con ganas. Y si estás dispuesto a leerlo, claro.

Para empezar, es un libro con cifras y hechos reales. Todo lo que se cuenta, ocurrió. Y obviamente, Wyoming lo explica con sus palabras. Aquí vendría la paradoja: Wyoming ya declaró que su libro no estaba escrito desde el punto de vista neutral, sino desde el desprecio. Y claro, de buenas a primeras, sobre todo cuando alguien tiene la mente cerrada, puede ser un concepto difícil de asimilar. Pero cuando uno va pasando las páginas, leyendo sobre todos aquellos temas tabú (especial hincapié se hace a lo largo de sus páginas que en Historia de España no se estudia apenas el franquismo), uno no puede concebir la idea de leerlo desde otro punto de vista que no sea el asco. Es un asco, y son las bases de nuestra sociedad actual. Así nos va.

Continuando, es un libro que como se anuncia, está plagado de ironía. Quizá Wyoming pretendía suavizar las ostias como diccionarios que uno se topa leyendo sobre según que cosas (sobre todo los que somos más jóvenes, ver lo que hubo durante nuestro crecimiento sin que nos percatáramos, es bastante importante. Temas del Prestige, a quién intentaron adjudicar el 11-M en primer lugar, etc. muchos no nos enteramos hasta pasado el tiempo). O quizá simplemente porque el hombre es así por naturaleza y debía ironizar sí o sí. Sin esa ironía, probablemente me hubiera hervido aún más la sangre. Donde más se nota es en las ciento y pico notas a pie de página, unas informativas, y otras metiendo un comentario plagado de sarcasmo.

También, todo hay que decirlo, es un libro para gente de izquierdas. Pero de izquierdas de verdad. Cualquier persona con ideología de derecha pillaría urticaria, el sarampión, la muerte súbita e incontinencia urinaria al leerlo. Creo que sólo tocarlo le podría quemar la mano, experimento que (aún) no he hecho. Pero si alguien lo dudaba, se lo puedo confirmar: Franco no está pintado como el héroe que muchos aún nos quieren hacer creer que fue. Y ahí lo dejo. Que cada uno intente pensar y llegue a las conclusiones que quiera. Aunque quien esté adoctrinado de casa lo tiene jodido. Pero bueno.

Por último, lo considero un libro para pensar. Obviamente, no me he leído todo el libro de un tirón, pero después de varias páginas cada día, uno siempre piensa. ¿A estos son los que votamos? ¿A esto se le considera héroes históricos? ¿Eso es lo que hacen con nuestro dinero? En fin, lo que nos vienen a contar los telediarios, pero desde atrás hasta ahora. El que no se mosquea, o es imbécil, o está manipulado ya. En fin, el mejor acompañamiento para leer este libro sería ya la canción Ciudadano Papagayo.

En fin, a mi, personalmente, me ha gustado. Y como me ha gustado, lo recomiendo. Es decir, ya has visto lo que hay. He contado lo que uno se va a topar al leerlo. Ergo, sabiéndolo, sólo puedo desearte una feliz lectura. No tardaré en traer otro libro que estoy leyendo. Lo compaginé con este, que al final tomó la delantera. Ahora, a por el otro. Saludos, y hasta la próxima entrada.

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