Libertad para los ricos, justicia para nadie

Me encantaría poder dedicar esta entrada a la actualización y el DLC del Animal Crossing. Pero no, parece que los últimos acontecimientos me empujas, una vez más, a mojarme y dar una opinión sobre actualidad que nadie me ha pedido. O lo que es lo mismo, practicar el deporte rey en España. No, no es el fútbol. Es lo de opinar. Especialmente porque últimamente tengo un compañero de jaula, digo de oficina, que se ha vuelto especialista en opinar de todo, incluso en conversaciones en las que no está invitado. Pero bueno, le tengo dedicado algún párrafo en este post.

El caso es que cada vez que... ese empresario que se hizo rico explotando mujeres en Galicia y actualmente las ha sustituido por niños en la India aparece en las Tendencias de Twitter, probablemente porque intenta tapar sus delitos contra la Hacienda a base de donaciones, aparece su ejército de talifanes a protegerlo contra el peligro que suponen 280 caracteres que cualquier persona puede poner.

A la mayoría de estos los voy silenciando o bloqueando, según el día, más que nada para ir evitando que el algoritmo les de relavancia y de paso curarme en salud mental. Pero bueno, levantas una piedra y te surgen otros siete. En una de estas, aparece uno de estos especímenes, cuyo argumentario para defender su imagen fue:

  • Que este empresaurio empezó de la nada. Aún estoy buscando qué tendrán que ver las churras con las merinas para entender este alegato. Y
  • Que no es la única persona con pocos escrúpulos en España, o incluso en el mundo. El típico argumento del votante de derechas promedio. Como diciendo "este roba pero anda que el otro..."

¿En qué momento una sociedad sana acepta que alguien haga algo que está mal solo porque otros lo hagan? Y no hablo ya del ámbito legal, sino del moral (no olvidemos aquella mentira de "Si es legal es ético, si no fuera ético sería ilegal"). O más bien, ¿dónde está el límite de a quién se lo permitimos hacer y a quién no? ¿Bajo qué circunstancias metemos como tolerable que un único ser actúe por encima de los demás? Bueno, tampoco es un único ser. Ortega, Zuckerberg, Bezzos... Todos ellos parecen pertenecer a ese selecto club de "hagan lo que hagan hay que aplaudirles".

Porque a todos nos parece mal que Vladimir (le pongo un nombre ruso porque parece que siempre mola más hacer que los delincuentes parezcan extranjeros aunque hayan nacido en Calzadilla de los Barros), ese que vive al final de la calle y que tenga todas las ventanas del piso tapiadas, haya encerrado dentro a veinte inmigrantes magrebíes sin papeles que cosen bolsos falsificados (marca Luis Putón) y a otros diez senegaleses que van a ir a la Gran Vía de Madrid, o a la Rambla de Barcelona, a venderlos por la calle evadiendo impuestos, pasando de la seguridad social, etc... Pero mucha gente que se indigna con este Vladimir aplaude que el dueño del almacén de ventas más grande del mundo, en cuyas instalaciones se destruyen diariamente miles de productos que no tienen salida, se de un garbeo por el espacio omitiendo que sus empleados tienen botellas para orinar porque no pueden ir al servicio durante su jornada laboral.

¿Vladimir es un delincuente? Sí. ¿El otro es un delincuente? Pues parece que en el sistema capitalista no. Es un rico. Tiene derecho a hacer lo que quiera. Si va mañana y le mea a un pobre encima (no digo figuradamente como ya hace a diario, hablo del hecho físico de orinar) habrá todavía quien se lo consienta. Porque esa gente ha decidido que puede haber otras personas que estén por encima de los demás. Es un poco un Síndrome de la Edad Media, donde era natural que hubiera clases altas y bajas y cada cual pertenecía a la suya, y los de arriba pisoteaban a los de abajo.

Masa on Twitter: "Viñetica que he metido en el nuevo vídeo.  http://t.co/rNqOdpWqkb" 

Creo que hay un diálogo de Los Simpson, en sus temporadas buenas, que define bien este tipo de pensamiento. Lo encontramos en el décimo cuarto episodio de la séptima temporada, "Escenas de la lucha de clases en Springfield":

Lisa: "Los ricos son diferentes de nosotros."
Marge: "Sí, son mejores. (silencio de la familia) Socialmente."

¿Es correcto? No. ¿Es realista? Sí. Los de arriba han tenido a su disposición el tablero y lo han ajustado de maravilla para poder hacer lo que les viene en gana y que lo aceptemos como el Orden Natural de las Cosas (luego esta gente es la que llora porque el remake femenino de Las Cazafantasmas es por culpa del "new world order". Anda a la mierda).

Este tipo de gente no puedo definirlo con una analogía que no ofenda. Pero en este espacio hago lo que quiero. Para mi, la persona que define al millonetis de turno, es un perro guardián. Tiene la misma caseta de mierda que un perro de barrio. Ni siquiera tiene pedigrí, de hecho en la casa de su amo sí que hay un perro con pedigrí, que come chuletones, tiene vino del caro en su bebedero, y duerme entre cojines y mantas de seda.. A él le dan de comer las sobras, y agüita para beber. Tal vez ese agua no sea ni del grifo, tal vez sea agua de la lluvia que se ha filtrado en su caseta la noche de la tormenta y que su amo no le ha querido arreglar. Pero está encantado con ser el perro guardián. Tal vez, y solo tal vez, porque alberga que, en algún momento, él pueda ser considerado "uno más" de la casa del rico y recibir el mismo trato que el del pedigrí.

Pero esto no aplica únicamente al ciudadano promedio. Los últimos acontecimientos en el Congreso de los Diputados demuestra una vez más qué intereses y fuerzas están detrás del movimiento de piezas en el tablero. Mencionaba al principio a un compañero de trabajo, uno cuyo mantra es la bien sonada mentira de "Es que todos los políticos son iguales". Creo que no conozco a ningún votante de izquierdas que tenga esa opinión.

Pues bien, según este señor, "el Rastas se lo tendría que haber pensado antes de darle la patada al policía". Es decir, que el Rastas no tendría que haber hecho... lo que no se ha demostrado que ha hecho. Con todas las pruebas a su favor, se le ha declarado culpable. A él, a un obrero industrial, se le ha condenado y obligado a abandonar su escaño. Esto sí que es el peligro de las denuncias falsas. Por si no ha quedado claro: un obrero industrial de un partido de izquierdas condenado cuando la única prueba en su contra fue un testimonio.

El tontopollas este que os digo me dijo: "Que no le hubiera dado la patada". Cinco días después sigo esperando que me muestra una sola imagen (sin trucar) en que se vea a Alberto cometiendo la agresión. Pero bueno.

Cuando nos vamos al otro lado, sin embargo, nos encontramos con que una descendiente de terratenientes cubanos (es decir, que tiene dinero) ha sido acusada de falsedad documental. Pero aunque el documento era falso (es decír, que hay pruebas de que ha cometido un delito) la causa contra ella queda desestimada. Otro tanto pasa cuando el descendiente de los marqueses realiza obras ilegales en su chalet, por lo cual sí fue condenado pero nadie le ha hecho abandonar su escaño. Tienen dinero, son gente intocable. ¿Un obrero del montón? De vuelta para el fango. No vaya a ser que los de abajo se piensen que pueden escalar y salir airosos. Los tronos están defendidos por los hijos de los de siempre, los que consideran que el mundo les pertenece y se han asegurado de disponer a su favor de los medios y de la opinión popular.

Mientras se siga aplaudiendo a un explotador, mientras se siga justificando que generar "empleo" te da derecho a cualquier cosa, mientras una condena solo tenga repercusiones negativas para el humilde, mientras se venere al ladrón, este será un mundo libre para la casta y justo para ninguna persona. Si justificas al agresor tú también eres culpable.

Dibujos animados, machismo, sexualización y la censura de lo progre blablabá

El anuncio de la película Space Jam: Nuevas Leyendas (2021) conllevó una polémica. Lola Bunny, personaje de los Looney Toones cuyo debut fue precisamente en la Space Jam original de 1996, contaba con un rediseño. Rediseño, o que Lola había decidido pasar por quirófano, ya que consistía en que ahora tenía menos tetas. Un dibujo animado ahora tenía menos tetas. Un dibujo animado de una coneja antropomorfa ahora tiene menos tetas. Lejos de un debate sano con opiniones sobre la estética, Internet se llenó de comentarios de gente muy ofendida por no se qué mierdas de la corrección política con el nuevo aspecto de Lola. Un personaje de dibujos animados pensado además para niños, ojo cuidao. La noticia no era "En Archer van a dejar de meter desnudos y sexo" (tranquilos, que es mentira). Ni siquiera tiene relación con la nueva edición de Ghost in the Shell que elimina una escena de sexo lésbico que aporta cero a la trama (que fuera petición del autor es lo de menos, aquí hemos venido a protestar por la "censura de lo progre"). La noticia afecta a un producto orientado a niños.

Cuando se calman las aguas, uno piensa "Esto habrá sido algo puntual". ¡JA! Nuevo movimiento. Jessica Rabbit, otro dibujo animado que debutó en la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? de 1988 como una especie de femme fattale, ahora tiene... una gabardina. No le han reducido el tamaño de las tetas. Le han tapado el escote. Y una nueva horda de comentarios ofendidos -y ofensivos- están llenando las redes sociales de mierda.

Dicen que "el anonimato de internet permite que la gente diga burradas sin dejar rastro". Y por supuesto, que habrá mucho troll que aproveche estas noticias para decir cuatro tonterías creyéndose gracioso. Gracioso nivel los chistes de mariquitas y gangosos de Arévalo y Bertín. Pero no todos. Hay gente que realmente piensa estas cosas. "La censura de lo progre".

Yo cuando alguien me habla de "la censura de lo progre" espero que me pille en un sofá cómodo, para poder dormir plácidamente. Y más en situaciones como estas, que se resumen en un puñado de gente de entre veinte y cuarenta y pico de años quejándose porque no están haciendo sexy a un dibujo animado. Casi como si les hubieran robado la regla 34 de pronto. No, internet está lleno de miles de ilustraciones creadas por diferentes personas de estos dibujos en situaciones sexuales (y no sexuales también) y os podéis tocar con ellas (si no es para eso, ¿para qué lo pedís?). Pero que de pronto la "casa" que fabrica este producto deje de sexualizarlo parece un golpe contra esta gente.

Aunque me temía lo que me podía encontrar, he querido bucear un poco por los comentarios de cierto medio de comunicación para ver las opiniones de la gente. Y hieden a machismo, apesta a ranciedad absoluta. He seleccionado algunos, y aunque el derecho de cita me permitiría copiarlos tal cual, paso. Si alguien se da por aludido, por algo será.

Los argumentos elaborados de las personas de esta sección son de este nivel: "El cine censura y las redes sociales llenas de tías enseñando cacho". "En TikTok solo hay marranas enseñando tetas". "Las redes están llenas de tías que solo quieren vender su físico". Ojocuidao con esto. Que son comentarios en un artículo sobre la de-sexualización de un personaje que al final se resume en decir que las chicas son unas guarras todas. ¿Esta gente cómo coño se comporta con las chicas en cualquier ámbito social? "Oye, guarra, ¿me la chupas en el baño?"... Bueno. algo me dice que esto en realidad ocurre. Y si no exacto, no voy mal desencaminado. Y por supuesto, se ofenderá él, porque "ya no se pueden decir piropos". Me parece tremendo que se haya normalizado pensar de esa forma.

Otros comentarios, por supuesto, van al ataque del feminismo. "Ya está bien del feminismo tóxico, que parece que una mujer ya no puede enseñar". Este comentario venía escrito por una fémina. Me va a permitir responderle. Para mi merece el mismo respeto una chica que enseña su cuerpo desnudo en las redes sociales que la que opta por no hacerlo: TODO el respeto para ambas. Y como yo no puedo obligar a la primera a que no muestre, ni a la segunda a que se exponga, usted tampoco puede pretender obligar a que se mantenga la sexualización de un personaje animado cuando la decisión ha sido, por los motivos que sean, que deje de mostrar cacho.

Tercer tipo de comentarios: "Que le hubieran puesto un hábito de monja" o "Solo falta que le pongan el burka". Aunque soy de la opinión de que las religiones deberían haberse quedado en el siglo XIV con la monarquía, esto tufa muy despectivamente contra las personas creyentes. Ojo: las personas que exigen libertad para sexualizar un puto dibujo animado atacando las libertades de los religiosos. ¿Pero en qué quedamos? Libertad para todos o para nadie, ¿no?

El cuarto es de los que más me gustan: "Ni que se fueran a traumar los niños por las tetas de Jessica Rabbit". Pues sí. Y no. Un niño que no le hayan sorbido los sesos con tonterías podría ver un cuerpo cualquiera y no pensar nada. Los niños no sexualizan nada, esas mierdas le terminan viniendo por la gente mayor. Se les vende como algo morboso. ¿O nos parece "natural" que un chiquillo le intente ver las bragas a una cría? Eso no se aprende solo, eso se lo enseñan. Y en respuesta, aparece otro iluminado: "Pero luego tienen prisa por hablar de sexualidad a niños de diez años". No quiero que nadie se quede atrás, está insinuando que los progresistas son violadores. Me gustaría recordarle a esta clase de gente que los únicos que han votado contra la Ley de Protección de Infancia han sido los partidos de derechas.

O quizá es simplemente homofobia. "Pero luego tienen prisa por hablar de sexualidad a niños de diez años" se podría traducir también como "tetas sí, maricones no". Una vez más, los adalides de la libertad abogan solo por las que les convienen a ellos. Al resto que les den. Primero yo, luego yo, y si queda tiempo, más yo.

Yo entiendo que a los reaccionarios les pueda costar asimilarlo. Pero el mundo del arte, de donde salen las películas, las novelas, las series está formado en su gran mayoría por progresistas. En mayor o menos grado y con sus discrepancias, pero progres. Entienden y narran la evolución del mundo, cambian con él. Se amoldan en lugar de intentar aferrarse con uñas y dientes a un pasado que, esperemos, no vuelva a sucederse en la actualidad. Como las películas del destape. ¿Fueron una hostia contra la censura? Pues sí. ¿Queremos seguir viendo películas de destape cincuenta años después? No. Ya no tienen mercado. Y se sigue transgrediendo, pero de otras formas y por otras vías.

Sexto y último tipo de comentarios: "Jessica Rabbit es un producto de su tiempo". Correcto. Pero ya no vivimos en su tiempo. No estamos en 1988. Estamos en 2021. Y como es natural, se adapta a la época que corre. Si no te gusta, pilla tu DeLorean y regresa a la época en la que eras más feliz. El mundo continuará hacia adelante.

La denigración de la libertad

Libertad. Hermosa palabra, aunque sería muy difícil darle una definición. O una en concreta, ya que pueden darse diferentes interpretaciones. En este caso, me voy a basar en la primera definición que hace la RAE. No porque tenga esa institución en una consideración muy alta, pero en este caso ilustra lo que quiero contar.

  1. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Esta definición me gusta sobre todo por la última frase. «Por lo que es responsable de sus actos». Es decir, una persona libre a su vez tiene que ser una persona responsable. ¿Por qué es importante esto? Porque de un tiempo a esta parte esa responsabilidad como que se olvida. Como que de pronto no la consideramos. «Quiero hacer lo que me de la gans sin que nadie me tosa» sería para algunos una definición más exacta que lo recoge la RAE. Tampoco se pondrían colorados por reconocerlo. Pero es una línea peligrosa, ¿no? Es decir, existe una serie de derechos fundamentales. Por tanto, el primer límite tiene que ser ese derecho fundamental. La distopía de The Purge sería un buen ejemplo. La vida es un derecho fundamental, pero ahí tenemos un lapso de doce horas donde ese derecho queda por debajo de una libertad plena sin consecuencias por esos actos. Terrorífico de imaginar. Así que creo entonces que nadie debería dudar que la libertad debe tener límites. Pero como siempre, habrá quien quiera poner el límite justito. Justo donde empieza su conveniencia.

O ni siquiera la suya.

¿Qué entendemos por libertad? Por lo que veo, el derecho a bajarte al bar a tomarte una caña. ¿Que hay una pandemia y te puedes jugar la salud? No importa. Eres libre y te tomas esa caña. ¿Que hay una pandemia y puedes jugar con la salud de otras personas que no son tu! Er... ¡Eres libre y te tomas esa caña! ¿Que tienes un coche y quieres dar un paseo con él por la ciudad? ¡Eres libre de hacerlo! ¿Que tienes un coche antiguo cuyas emisiones no están reguladas y perturba el aire que respira la gente? Tú eres libre de hacer tu paseo. No se. Que los demás dejen de respirar un rato, yo quiero ir con mi coche que traga diez litros en cinco metros.

Esto es hablando de las libertades individuales. Otra de estas libertades sería la libertad de expresión, que esto también se enarbola mucho... En causas que no lo merecen. El famoso argumento de "Es que ya no puedo contar chistes de maricones sin que me miren mal". Sin que me miren mal. Ese es el matiz que les molesta. Porque si aceptamos la libertad de expresión, solo ampara que tú puedas decir lo que te apetezca. En serio. Cualquier cosa que se te ocurra. Lo que no ampara es que seas inmune a la réplica. Lo que no ampara es que la gente se tenga que reír de tus "chistes de maricones". Lo que no ampara es que otras personas se tengan que poner a contar "chistes de maricones" porque tú te sientes aislado en tu humor rancio ochentero arevalista. No es un paraguas en el que refugiarse de las críticas. La libertad de expresión es, en todo caso, bidireccional, y si tú quieres decir lo que te de la gana, también te toca escuchar lo que otros te quieran responder al respecto. Porque quienes más sufren además esa bidireccionalidad son los oprimidos contra los que quieres dedicar tus chistes. Que cuando reivindican el "Love is love" les replican con que "lo vuestro no es amor, es vicio".
"La censura de la dictadura progresista", otro argumento manido. "Es que por decir que aquí todos no caben ya no quieren publicar mi libro". Dejando al lado de que hable de censura una persona que tiene un altavoz en todos los medios de comunicación para protestar resulta irónico, esta gente tampoco entiende que a efectos prácticos solo un gobierno puede establecer realmente una censura. Una editorial tiene todo el derecho a no querer relacionarse con un autor cuyas opiniones resultan dañinas. Y eso no es censura. Es conveniencia de la editorial (no vayamos a pensar que una empresa privada piensa en el bienestar de la gente), simple y llanamente.

Pero ¿qué pasa si intentamos hablar de libertad y de economía? Pues que probablemente esa gente que enarbola la bandera amarilla, negra y con la serpiente se me eche al cuello.

Impuestos. «¡Buuuuuu, fuera!». Un argumento de partidos de derecha, que una vez han tomado el poder, los han subido excusándose en que las cosas estaban muy malitas. Así que al margen del engaño que supone, hay una diferencia entre que no te guste pagar impuestos y no entender para qué sirven los impuestos. «Es que nos roban el dinero de los impuestos». Pues no votes al que roba ese dinero. Vota al que lo quiere invertir. En darte educación. En darte sanidad. En darte infraestructuras. En darte una calidad de vida, vamos, que es para lo que están esos impuestos. Eso es algo que no se consigue votando a quien lleva treinta años sisando de lo público. Pero bueno, tampoco quiero hacer campaña electoral a favor o en contra de nadie. Total, «no me gusta pagar impuestos». ¿Qué han hecho estas personas? Han mudado su residencia. A Andorra, a Miami, a Suiza. Y su mayor mérito no es irse a Andorra, a Miami, a Suiza. Ni siquiera que las causas contra ellos nunca les condene (cuando se abre la causa). Su mayor mérito, y me remito a una frase que dije hace unos párrafos, es que gente que se ve perjudicada porque esos evasores no tributen en su propio país aplauden y apoyan la decisión que han tomado. No defienden su libertad propia. Defienden una "libertad" de otras personas que encima daña sus propios intereses. Increíble.

Que nadie piense que me voy por las ramas. Porque al igual que hay gente que, por alguna razón, defiende antes esa "libertad" ajena antes que la propia... También defienden primero la libertad de algo no humano (las empresas) antes que la de los humanos.

Libre mercado. Pongamos que tenemos un país en el cual existen cinco bancos. El Banco Estatal, que de momento lo dejo al margen. El Banco A te ofrece préstamos al 3%. El Banco B te los ofrece al 5% pero con más flexibilidad en el pago. El Banco C dice que al 4% de interés, y una cuenta de ahorro que te da el 0,002% de beneficios. Y el Banco D prefiere prestar al 2%, no sabemos por qué. En la teoría, que nos la pintan muy bonita del libre mercado, la persona también es libre. Se quiere comprar una nevera y tiene 4 bancos para elegir quién le hace el préstamo. Es más, aparece de pronto un Banco E que puede hacer préstamos al 1% aunque no tenga mas incentivos. Qué libre soy. Tengo una amplia oferta de bancos para elegir quién me presta. La realidad, en cambio, ha supuesto que los bancos se coman unos a otros. Banco A se come al E. Y se fusiona con el C. Ahora existe un Banco F. Y como son así de chulos, el Banco B y el Banco D aúnan fuerzas. Y crean el Banco G. De pronto soy menos libre. He perdido capacidad de elección. Y no solo eso. Banco F y Banco G hacen un pacto. Y establecen préstamos al 10%. Los dos. Aiba. ¿Dónde está mi elección? Esto no es un mercado libre. Es una ratonera. Tampoco hace falta realmente que los bancos se fusionen. Perfectamente pueden llegar mañana y ponerse todos de acuerdo. Préstamos al 20%. Ya está la trampa tendida. Porque tú necesitas tu préstamo porque se te ha roto la nevera. Pero no puedes elegir realmente algo que te convenga más o menos. Tienes un camino lleno de cristales y otro de carbones encendidos. Camina. Eso te lo venden como libertad. Y eso es lo que los de la serpiente llaman libertad.
He mencionado el Banco Estatal. El Banco Estatal que debe intervenir cuando la gente no puede pagar la deuda a Banco A, B, C y D, y estos bancos están perdiendo dinerito. ¿Se podría abonar las deudas de la gente con el dinero del Banco Estatal? Al fin y al cabo, ese dinero ha salido de los impuestos del esas personas. Pero no. Por alguna razón, la ley del libre mercado decide que se debe entregar el dinero a los bancos, pero las personas mantienen la deuda y tienen que pagarla. Qué libres somos en la economía de mercado.

Otro bien de mercado. La educación. Este libre mercado quiere que exista una educación privada. Que si alguien se quiere montar una escuela privada, ¿por qué no puede? Es libre. Claro. Necesita una ayudita. Sacamos el dinero una vez más del Banco Estatal, para que este señor monte esa escuela privada. Y no solo eso. Cedemos parte de los impuestos que pagan todos para mantenerla.
«Hemos montado una escuela privada. Así la gente es libre de elegir. Quien quiera, lleva a su hijo a la escuela privada, y quien quiera lo lleva a la pública». Qué bonito es el marketing. Qué bien te vende las cosas. Pero como los productos de la teletienda... Es mentira. Pongamos el hijo de un albañil y una señora de la limpieza. ¿Esa familia se puede permitir pagar el precio de la escuela privada? No. Entonces ni siquiera son libres. Porque no tienen la capacidad de decisión. Libertad es que yo vaya al concesionario, vea el mismo modelo de coche en blanco y en negro, y decida llevármelo en negro. Puedo elegir. Pero en el que una de las opciones no es alcanzable para la persona... Eso no es libertad, cariño. Es una condena. Una condena sazonada con que tu escuela privada se mantiene con fondos públicos que salen de mi bolsillo cuando yo no puedo pagar estudiar en ella. Y que para darte fondos a ti, a mi me aplican recortes. Y no tendré profesores. O no tendré plaza siquiera. ?¿Qué libertad es esta?

El mayor mérito de este sistema es que han conseguido, ya no solo tener a gobiernos que aceptan sus designios (con la educación, con la sanidad, con la luz...), sino a la gente. A la gente de a pie que se cree las maravillas de esa libertad. Ya sea la de tomarte una caña o la de la sanidad privada. O, por qué no, de indignarse por recomendar comprar en comercio local en navidades. No me va a decir usted donde debo comprar. Y ni siquiera gente de alta alcurnia. Otros pobres, sí, voy a decir esa palabra tabú. Pobres. La clase media es la que gana a partir de aproximadamente 30.000€. Pobres defendiendo esa libertad que tienen las empresas de pisotearlos, mirándolo maravillados, defendiendo a capa y espada a personajes como Elon Musk o Amancio Ortega, para quienes esa gente no son más que pañuelos de usar y tirar.

Hay que tener cuidado. Sobre todo con estos "abanderados" de la libertad que te meten cualquier cosa bajo el mismo paraguas. Y sí. Que los homosexuales se puedan casar es un derecho innegable. Pero no me compares, ya no la libertad, sino el derecho de ser quién eres con que te vayas a tomar una caña al bar.

Pena

"Si no tienes nada bueno que decir, mejor que no digas nada"

Hoy no tengo algo bueno que decir. Pero voy a romper esa máxima y meses de no publicar nada porque... estoy hasta la polla. No tengo ánimos para decirlo con eufemismos, o ponerme políticamente correcto, y menos en estos días. Alguno vendrá a decirme que este no es el momento, ni las maneras... Vete a paseo, pesao.

No pretendo ir de listo, ni de esto yo ya me lo veía venir, ni nada... Creo que cualquiera con un poco de criterio se habrá dado cuenta igual. Lo que parecían ser los últimos coletazos del reaccionarismo se han marcado una especie de final boss de los videojuegos, y ha regresado con una nueva forma más peligrosa que la anterior.

Gracias al altavoz que le han proporcionado los medios de intoxicación, un discurso de odio contra "el diferente" (léase: gays, feministas, extranjeros...) ha ido, por un lado resucitando a los que tenían esas ideas en una especie de "letargo" (o que no tenían huevos a expresar en voz alta), y por el otro, calando ante un nuevo tipo de público que han encontrado un extraño placer en "ser fachas". Porque claro, qué es eso de respetar a las personas por ser quienes son. Ni que estuviéramos en el siglo XXI.

Bajo la manta de la "libertad de expresión" (un arma que los antidemocráticos se han ido apoderando de ella), han podido ir ladrando todo tipo de mierdas sobre los maricones. Que si van a imponer su ley, que si lo suyo es vicio, que si no se pueden prohibir las terapias de reconversión... Sandez tras sandez. Y los medios, obrando su labor... han reproducido el mensaje sin más. Qué es eso de contrastar la información. Qué es eso de señalar los bulos y las mentiras. No, hombre, el bulo que tiene que abrir el noticiario es que el coleta se ha reunido con los etachavisnezuela del norte judeomasónico. No sea que.

Total, que llevamos una semana llena de agresiones hacia el colectivo LGTBI. Claro, los homófobos se han envalentonado. Nadie les dice nada, se sienten impunes. Así que pasamos de hablar de intolerancia, a sumarle violencia. Palizas. Hostias. Por la calle. Casi todos los días. ¿La más grave? La del joven Samuel, ASESINADO por una de estas palizas que una panda de cromañones le propinó por la calle. He dicho la más grave, pero no la última. Hace menos de tres horas saltaba otro caso de paliza, a dos gays, en Valencia.

La pregunta que me da miedo es, ¿cuándo va a haber otro ASESINATO? Porque eso también pasa en la prensa. "Mujer muere apuñalada por el marido". Si le matan a él, ya es "asesinado". Les puede ocurrir una vez. Dos. Cuando se convierte en praxis habitual, algo huele a podrido en el cuarto poder.

No solo se ha normalizado el discurso de odio, sino que encima se pretende "encubrir". Dicen, esos mismos medios de intoxicación, que "no le pegaron por ser gay porque no podían saber que era gay". A pesar de haberle golpeado al grito de "maricón". Esta línea de pensamiento es muy peligrosa, porque al final, si alguien mata a su novia al grito de "puta", nos van a vender que no ha sido un asesinato machista, o si unos simios matan a hostias por la calle a un negro al grito de "negro de mierda", pues oiga, que eso no demuestra que haya sido racismo. Vaya usted a saber, es que cómo se le ocurre a ese señor negro ir por donde iban los otros, es que van provocando...

Yo no soy psicólogo. Ni mucho menos. No sé qué se le puede pasar a alguien por la cabeza (o lo que quede de ella) para ver a alguien por la calle, y pensar "Ese es marica, le voy a apalizar". La sociopatía está definida como un trastorno mental en el cual una persona no demuestra discernimiento entre bien y mal e ignora los derechos y sentimientos de los demás. Ahí lo dejo.

La sociedad está reclamando "Justicia por Samuel". No se si eso puede existir. Le han matado. Se haga lo que se haga a continuación, no va a arreglar eso. Nada puede arreglar un asesinato, no podemos volver a traerlo a la vida. Y yo estoy en contra de la pena de muerte. Acabar con la vida de un criminal no deshace sus actos. No es (segunda analogía de los videojuegos) que al ejecutarlos su cuerpo se desintegre y los males causados se reparen ahora que han dejado de existir.

A estas protestas se suma, una vez más, una violencia policial desmesurada para los manifestantes que están cansados de ver como a alguien le matan por haber salido del armario. (y, en mi parecer, por más de una causa; porque hoy ha sido un Samuel asesinado por "maricón", mañana será una Elena asesinada por "travelo" o por "zorra" (o por ambas), o un Jamal asesinado por "negro"). Pues aquí los amigos han sacado las porras a pasear contra los manifestantes, con "el gobierno más socialista de la historia". Pues menos mal que es socialista, macho, que si no volvemos a los tiros en la nuca.

Si tenemos que hacer algún tipo de justicia por Samuel, por los que fueron asesinados antes que él, y sobre todo por esperar que no haya ningún otro nombre del que nos tengamos que acordar ni rendir homenajes, tiene que ser volviendo a acorralar al discurso de odio. Impidiendo su expansión. Rechazando a la gente que comparta ese tipo de ideas, y devolviéndoles al rincón del que no debimos permitir que se movieran. "¡Qué dices, hombre! ¡Hay que acabar con ellos!". Insisto, no es la solución esa. Haciendo eso como mucho los vamos a convertir en mártires, y dando más "argumentos" (nótese el uso de las comillas) para que los cromañones se crean con derecho a seguir empleando la violencia.

El fascismo (porque a día de hoy, no soy capaz de concebir que exista lgtbfobia, machismo, xenofobia... sin ser facha) tiene el peligro de ser cambiante. Cambiemos con ello, y aprendamos a combatirlo de nuevo. Porque se pueden tardar años en conseguir un derecho, pero muy poco tiempo en perderlo.

Antes de cerrar, voy a dejaros con un par de hilos de Twitter. El primero es para los gilipollas que me van a decir que si "la homofobia de la izquierda y el Ché Guevara" y tu puta madre en sidecar:

Y el segundo, en complemento del primero.

Día del Libro 2021

Otro año más llega el 23 de abril, y como viene siendo costumbre, traigo una lista personal de recomendaciones. Basándome, por supuesto, en mis propias lecturas del año pasado, que resultó bastante completito durante la época más rígida del confinamiento.

Para perderse en otros mundos

Empezamos no con uno, sino con tres libros, y es que mi primera lectura recomendada es la trilogía La materia oscura. A muchos os sonará la película La brújula dorada (nombre que parece haberse impuesto al original, Luces del norte), pero no llegamos a ver plasmadas las continuaciones, La daga y El catalejo lacado hasta que HBO se animó a hacer la serie. La trilogía comienza en un mundo similar al nuestro en el cual las personas son acompañadas por una manifestación física de su alma, llamadas daimonion.

La historia comienza con Lyra, una niña huérfana que vive en Oxford y quiere conocer las tierras heladas del norte. Una extraña mujer puede cumplir su deseo, y pronto Lyra se ve involucrada en algo mucho más grande. Sociedad de razas, críticas hacia la Iglesia, ética... Todos estos temas son repasados por Philip Pullman a lo largo de las páginas de la trilogía. Personalmente, el segundo es el que menos me gustó, pero no puede entenderse la historia sin él.

Porque lo clásico también mola

Con la cantidad de literatura contemporánea que me llama la atención, me cuesta ponerme con la lectura de clásicos. Pero estos están en la estantería y a veces toca desempolvar alguno. Es el caso de Mary Shelley con su Frankenstein o el moderno Prometeo. Y agradezco haberlo leído, y debo agradecer a la versión de teatro de Danny Boyle (protagonizada por los geniales Sherlocks Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch) el darme el empujón necesario para arrancarme con la novela. Al igual que con el personaje de Drácula, una vez leída esta novela me doy cuenta de que las historias... bueno, que sabemos más del personaje por el fanfiction generado en base a este (en forma de películas o de teatro) pero no es tan frecuente conocer la historia original.

Y disfruté de cada página del mismo, a pesar del exasperante modo de hablar de los personajes, todos ellos adornados con esas florituras elegantes. Pequeño spoiler: el libro no nos cuenta tanto el nacimiento del monstruo de Frankenstein, sino las consecuencias que este acto supone. Muy recomendable.

Para echarse unas risas

Mi personaje favorito de la extinta revista Orgullo y satisfacción (2014-2017) tuvo a bien el año pasado de conseguir su recopilatorio, y por supuesto tenía que caer en mis manos y volver a reírme. Eva hace lo que puede es un cómic de Bea Tormo (guioniza y dibuja) sobre el personaje de Eva, una treintañera que habla en sarcasmo, todo le viene mal y se la pasa gruñendo.

No se por qué me siento tan identificado con ella, pero obviamente esta historia no funcionaría tan bien solo con ella, por lo que tiene de contraparte a su compañera de piso Lucía que se empeña en ser ese positivismo irracional que nos saca de quicio a veces por muy buena que sea la intención. Mis dieses, Bea. Y por si lees mi reseña, que sepas que sigo esperando una continuación. Quiero MÁS.

Sobre videojuegos (y la franquicia en general)

Se publicó en 2018, por lo que es normal que todo lo referente a la octava generación de la saga Pokémon no esté presente. Pero aún así. Sergio C. González Sanz nos sube a su máquina del tiempo para repasar la historia de la saga más rentable de todos los tiempos con Pokémon: historia y evolución de un fenómeno. Si bien es cierto que el "grueso" de sus páginas nos lo encontramos en el mundo de los videojuegos, y cómo cada uno aportó lo que pudo a la saga, también hace un vistazo al juego de cartas, el anime, y joyitas desconocidas relacionadas con la saga.

Si eres de los que han crecido con estos videojuegos y lo sigues disfrutando como el primer día (como yo, vaya) no creo que el libro de pueda decepcionar. Incluso aunque te cuente cosas que ya sabes. No está de más repasar eso.

Para residentes en el 221B de Baker Street

Porque como holmesiano, todas las lecturas sobre el detective más conocido no son suficientes, así que me hice con El libro de Sherlock Holmes, editado por Gareth Jones y escrito por varios autores, en el cual repasamos el canon con su contexto: pasearemos por las tramas de las novelas y las historias mientras se nos ilustra un poco sobre por qué ocurrían o por qué veíamos las cosas que aparecían. Probablemente incluso se digiera mejor compaginando la lectura de cada caso con su análisis en la obra, que también presenta (aunque más de pasada) un repaso a películas, series y pastiches que se han producido del que sea el personaje más veces adaptado a los medios.

El libro, por supuesto, no es "lineal", ya que las páginas están compuestas por fotos, cuadros, notas explicativas, esquemas... Una maravilla. La editorial además ha lanzado varios "El libro de..." más, y como sean como este serán una pasada.

Porque no todas las buenas historias tienen párrafos

Si eres de esos que piensan que el manga, o la novela gráfica, no son "leer", no te tomes la molestia de leer este cacho y pasa al siguiente porque no tengo la menor intención de discutir contigo. En caso contrario, os invito a disfrutar de The Promised Neverland, de Kaiu Shirai y Posuka Demizu. En sus páginas conocemos a Emma, Ray y Norman, tres niños que viven en el orfanato de Gracefiled House con otros niños. Su vida es idílica, y cuando están próximos a cumplir los doce años, descubren por accidente que su realidad es solo una cortina de humo y que deben escapar, pero se trata de una huida contrarreloj.

Pero insisto: lee el manga. E ignora el anime. Bueno, te puedes ver la primera temporada, pero lo demás, el manga.

Los lanzamientos más recientes de mis autores españoles favoritos

Para cerrar la lista, si alguno de ellos publica, yo tengo una cita obligada con la librería.

Manel Loureiro nos presentó el año pasado La puerta. Qué decir. He leído todo lo de este hombre, y si algún día empieza a publicar la lista de la compra, se la leeré también. Cuando fui a conocerle a la Feria del Libro, mencioné un mote que le habían puesto: el Stephen King español. Le quitó importancia diciendo que para eso le quedaba mucho. Supongo que se referirá al número de novelas escritas, porque es cierto que las páginas nos meten en ese terreno donde la línea entre la realidad y la ficción se difumina.

Una historia que comienza con la aparición de un cuerpo que ha sido sacrificado en un tipo de rito, y una madre cuyo hijo está desahuciado por la medicina, encuentra una extraña curandera que parece que tiene la posibilidad de salvar a su retoño. ¿Quién no arriesgaría la última carta cuando la partida está perdida?

Y por su parte, Juan Gómez-Jurado cerraba la trilogía de La trama con la publicación de Rey blanco. Acompañamos una vez más a Antonia Scott y Jon Gutierrez, que notan un reloj incesante para resolver una serie de casos planteados por una de las personas más peligrosas del pasado de Antonia. Una novela que no da pie a desarrollar los personajes (ni falta que les hace, ya les conocemos lo suficiente para tenernos en vilo) en un ritmo que no decae mientras observamos una partida de ajedrez entre más de un cerebro de gran categoría.

Por supuesto, no son los únicos libros que leí durante el año pasado. Tengo toda la lista en mi perfil de GoodReads. Añádeme y comparemos lecturas ;)

Cupo de gilipolleces

Perdemos el norte. Los responsables de que la tubería funcione, para lo cual se formaron en una especie de coaching de liderazgo para la inversa, se rascan la cabeza sorprendidos cuando ven que el haber optado por serrar el tubo no hace que el agua fluya mejor, sino que empiece un goteo incesante.

Tampoco parecen entender que si en una balanza cargas treinta kilos en uno de los platos y en el otro pones medio kilo, eso no va a estar equilibrado por mucho que la retorcida lógica de tu cerebro opine que debería funcionar así.

Desconozco qué clase de enfermo formador en coaching y motivar a la gente habrá enseñado que lo mejor para el equipo no es felicitarlo por el buen trabajo que hace, sino criticar cada pico de carga que no es atendida, mantenerlo en una vigilancia que evoca al Gran Hermano de Orwell, hablar a base de indirectas en una no disimulada connotación de desprecio; y luego se sorprenden de que los ánimos estén por los suelos.

Y por supuesto, una bicicleta funciona mejor cuando le dejas puesta la cadena y dejas de meter un palo entre los radios. Sobre decir que es más sencillo que el ciclista llegará antes a su destino si le indicas el punto final y por qué ruta quieres que vaya que diciéndole "Tú pedalea p'allá y tienes que llegar en cinco minutos"

-Pero oiga, que son 100 kilómetros

-Correcto, ¿has llegado ya? ¿Pues qué haces perdiendo el tiempo hidratándote? Por cierto, me tienes que dejar tricotado un vestido antes de llegar. Ya sabes, en cuatro minutos.

Y si al margen de toda esta mierda le sumamos la época de los cojones de la posverdad, pues tengo dolor de cabeza para varios meses seguidos. Las redes sociales no son sino un foco de infección más de (una de las muchas) enfermedades de la raza humana, que son el ego, el narcicismo. El yo tengo más razón y me voy a sacar datos de mi polla en vinagre.

La gente prefiere hacer caso a un cocainómano que no tiene estudios de medicina que a los científicos porque, oh sorpresa, resulta que la vida no es color de rosa y resulta más incómodo vivir así que pensar que todo es una gran conspiración, pero tu eres uno de los elegidos que conoce La Verdad.

La gente prefiere seguir pensando que la culpa de que tengan una vida de mierda es del de al lado, que está igual o peor que ellos, en lugar de fijarse en que la culpa la tienen el que le explotan, el que le ha gobernado y ahora le aumenta la tarifa de la luz el agua y el teléfono, y el que le roba la mitad de su sueldo para pagar un techo bajo el que poder dormir. No, sigue pensando que esos tres son seres especiales que están ahí porque se lo merecen.

A la gente se le oye decir que "bueno esto es una democracia imperfecta pero peor sería una dictadura". Pero tampoco parece preocuparles esa imperfección; es más, prefieren que no se toque. No sea que su mundo idealizado entre "los poderosos" y "los vasallos" se rompa, ya que no saben vivir sin comerle la polla al que tiene la sartén por el mango. A ver si con un poco de suerte le cae alguna miga. Y todavía es peor el que admite abiertamente que preferiría una dictadura.

La gente tiene más prioridad por demostrar al mundo lo bien que les va y lo felices que son, porque mira a donde me voy de vacaciones, mira jajá que me salto las normas de covid y me reuno con veinte amigos, mira todo el fondo de armario, os quiero followers de mi corazón, en lugar de tratarse con un especialista esos problemas de autoestima que tienen para necesitar que una panda de desconocidos te digan lo bueno que estás o la envidia que te tienen, tía, que fuerrrrrte.

La gente prefiere pensar que dos más dos son cinco que si tu llegas con cuatro naranjas y le intentas explicar la suma, mira, eso no va con ellos.

En resumen, que estoy hasta el prepucio, el pucio y el pospucio. Como concepto general. Mucho cansancio y mucho hastío. Demasiado imbécil por ahí suelto.

Y sí, soy perfectamente consciente de que habrá quien piense precisamente eso de mi. "Este es un imbécil que le han alineado no se qué". Pues mira, chato, si has leído hasta aquí, y te has ofendido porque te has notado aludido en alguno de mis párrafos: te jodes. Yo voy a dormir mucho mejor.

De esta saldremos mejores no se qué

Feliz año nuevo, o chúpame un hue😶

Vamos al lío. Ya en el post anterior tuve mis muy serias dudas al respecto de una de las frases más manidas durante el confinamiento. "De esta saldremos mejores".

No hizo falta terminar el año para saber que aquello era o un deseo poco probable, como que te toque la lotería, o una fe en el ser humano por alguna razón que no conozco. En fin. Gente sin mascarilla, organizando fiestas ilegales, sudando de la distancia de seguridad, vaya yo por delante de todo lo demás. En fin, nada nuevo bajo el sol.

Han bastado menos de quince días del nuevo año para verificar, una vez más, que poco hemos cambiado...

—¡Pero qué dise Feliki! ¡Nostasviendo a la gente que está saliendo con las palas o qué!

A ver, no nos dispersemos. Que hay gente buena y que realmente cumple con la comunidad, echa una mano, ha salido con las palas, etc. lo sabemos todos, y demos gracias porque existan. Como la gente que se ofrecía a llevar la compra a la gente que no salía de casa porque estaban confinados, o porque estaban en situación de riesgo. No nos olvidemos de que existe buena gente.

Pero yo que sé. Me da por mirar muchas veces la otra cara de la moneda. La gente que no es tan buena.

Bueno. "No es tan buena". Podemos llamarlo el instinto de supervivencia, que es lo que nos hace desarrollarnos para continuar con vida el mayor tiempo posible pese a que algunos gilipollas se empeñan en llevarle la contraria yendo sin mascarilla y juntándose en grupos de veinte imbéciles en un intento de eludir la muerte. Y ojo, que esto no tiene nada de malo. Lo malo viene cuando la supervivencia va de la mano del egoísmo.

Porque díganme ustedes si ven normal la reacción que ha tenido la gente con esta helada. Ha habido un auténtico saqueo de supermercados. Como en marzo con el inicio del Covid, pero había una diferencia, y es que en aquel entonces los camiones de reparto permanecían operativos. Si aquello ya fue el acabóse, ahora que la nieve ha bloqueado las carreteras y no iba a haber más reparto, la escena que nos ha quedado es digna de una película de apocalipsis zombi.

Que a ver. Soy el primero que puede entender que la gente haga compra una vez a la semana, y a lo mejor llegado el fin de semana no tenga gran cosa en la nevera, y tengan que ir a reponer la despensa. Insisto, que tenemos que sobrevivir, no pasa nada. Pero hay un mundo de diferencia entre hacer compra para pasar estos días, y hacer un acopio de provisiones como si viniera la guerra.

Y ya no es solo eso, coño. Decidme, si tenéis cojones, que os parece normal que llegue una reponedora con un carro lleno de barras de pan, y mientras una hilera de personas aguarda pacientemente a que puedan ser atentidos, una rata en forma de ser humano se abalance a por ella intentando llevarse la mitad de la producción. Por poner un ejemplo. Y que pese al límite que se quería poner de dos barras por persona, esta rata se llevase cuatro barras por su papo moreno.

No voy a entrar ya en la paradoja de algunas instituciones del tipo "Quédate en casa, pero si sales con la pala a ayudarnos mejor que mejor". Que sí, que va por delante la solidaridad de la peña, pero hostias, debe ser una ayuda más ante unos trabajos que deben ser llevados por las instituciones gubernamentales.

Y bueno, no me pongo a hablar del ABUSO que están haciendo las eléctricas con el precio el kilovatio hora porque si no se me va a tachar aquí de comutarra o algo así...

Pero bueno. Igualmente me parece una puta vergüenza. Y si lo defiendes, pues es que eres imbécil.

En fin. Que esto no va de cómo se empieza, sino de cómo se acaba. Pero joder cómo acabamos el 2020. A saber qué nos pasa este nuevo año.

Reflexionando sobre dos mil veinte

Estamos a quince días del cierre del año más raro que recuerdo. Bueno, probablemente no sea el único al que se lo ha parecido. O a lo mejor sí, porque vives en una cueva aislado del resto de la sociedad desde hace un año y no sabes la que se ha liado en el resto del planeta especialmente desde el mes de marzo. Que oye, si es así, te envidio.

2020, el año marcado por la pandemia a causa del virus "COVID-19", alias "coronavirus", y otros nombres que no tiene caso narrar aquí (para eso te buscas un blog de medicina) toca a su fin, y me gustaría echar un poco la vista atrás con respecto a ester fenómeno. Siendo buena persona, si crees que voy a pensar en positivo, a lanzar mensajes alegres y optimistas, te recomiendo cerrar esta página del navegador. Igual deberías echar un vistazo en la web de Mr. Wonderful, porque desde luego no me voy a poner en el mejor de los casos. Como mucho, voy a intentar no caer en la ofensa, que ya es mucho para las cosas que me rondan hoy en mente.

No voy a ocultar que, en el origen de todo esto, yo era uno de tantos y tantos que pensábamos que no iba a ser para tanto. Que serían unos casos aislados. Bueno. La Historia al final siempre se repite, y al final resultó que, aquello que nos parecía tan lejano, nos mostró como lo híper conectado que está el mundo, y no solo a nivel de las telecomunicaciones, permitió que el virus se expandiera por el globo terráqueo y nos tocara correr a nuestros hogares, nuestros "búnkeres" especiales para protegernos de una amenaza invisible que sigue ahí.

Durante el encierro, mucha gente perdió el empleo. Hay quien a día de hoy no lo ha recuperado. El sector de los trabajadores continuó en dos vías: todo aquel cuya tarea pudiera realizarse remotamente pasó a hacer teletrabajo, mientras que otros tantos, por el tipo de labores que desempeñaban, debían desplazarse presencialmente. Pero bueno. Al no haber tanta gente fuera de sus casas, el riesgo de contagio debía considerarse reducido.

Durante el encierro, mucha gente perdió la vida. Víctimas de ese enemigo silencioso, con el cual aún debemos convivir. Recuerdo aquellos días de encierro en los cuales el telediario se resumía prácticamente en dar los datos oficiales sobre las personas que se habían infectado y cuántas personas habían fallecido. A día de hoy, esa imagen no ha cambiado. Cada día se lee un número diferente, pero el resultado es el mismo: personas y personas afectadas por la enfermedad. Voy a intentar recordármelo todo el post que queda. Personas. Me dijeron hace tiempo, y con mucha razón, que referirse a alguna persona con cualquier tipo de apelativo hace una deshumanización, y por nada del mundo pretendo hacer tal cosa. Ni "casos", ni "infectados". Personas.

Durante el encierro podíamos ver, también en la televisión, a los mayores expertos opinando sobre la situación. Gente muy bien formada en ciencias de la medicina como cantantes, toreros, y tertulianos de todo tipo. Investigación y rigurosidad en estado puro. Que una cosa es que tengamos libertad de opinión, y otra muy diferente es confundir opinión con conocimiento.

Durante el encierro, recuerdo uno de los mayores errores de juicio que recuerdo. "De esta saldremos mejores". Cada tarde, puntualmente, podíamos ver a la gente saliendo a los balcones a aplaudir al personal sanitario. La primera línea de defensa contra el Covid. Que bueno, estaban las medidas básicas como la distancia social, lavarse mucho las manitas... Unas medidas de un cumplimiento tan sencillo que podrían haberlas explicado los personajes de Barrio Sésamo para que a todos les quedasen claras. Consideramos que saldríamos más unidos, nos conoceríamos más... Igual soy el único que no se ha hecho amiguísimo de los vecinos del bloque de enfrente. No me siento peor persona por no haber salido a aplaudir, como tampoco considero mejor a quien sí lo haya hecho. Simplemente, no creo en los gestos simbólicos. Y ha quedado demostrado que estaban muy vacíos como para que me produzca algún remordimiento.

Durante el encierro y las fases de desescalada, he visto a la gente perder la paciencia. Igual es que estamos demasiado acostumbrados a la instantaneidad. Quiero saber la temperatura, app del tiempo. Quiero saber lo que tardo en atravesar la ciudad, Maps. Quiero una receta de macarrones con chorizo, busqueda en Google. De pronto, nos topamos con una enfermedad nueva, sobre la que apenas se había empezado a investigar. La información cambiaba a diario, no parecía existir un patrón del todo claro. Incluso las bases parecían no coincidir un día con otro. Si considero que el ser humano teme a lo desconocido, el no "saber" sobre el Covid con certeza debe ser digno de la mejor narración de thriller psicológico.

Mi resumen durante el encierro podría resumirse en trabajar mis ocho horas, hacer una hora de ejercicio después para mantener la actividad, ponerme al día con series y lecturas pendientes, y evitar picar entre horas. Sí. En positivo solo puedo sacar el haber evitado el contagio y haber perdido seis kilos, a base de evitarme comer entre horas. Bueno, y tal vez, haber intentaod mantener la cordura, algo complicado en tiempos adversos.

Porque si la primera mitad del año lo podemos resumir en esas líneas, la segunda mitad parece una mala secuela. Una película de esas en las que el equipo de guionistas cambia en la segunda parte y hacen un poco lo que les sale de los cojones, modificando el canon.

De pronto, la gente no ha muerto de Covid. Ha sido "de otra cosa". Pero lo del Covid es mentira. O ni siquiera han muerto. De pronto, los sanitários no son héroes, son cómplices de un complot de dominación mundial. De pronto, las medidas más básicas son una forma de represión para tener controlada a la gente. De pronto, gente que no tiene ni puta idea de medicina y que aprobaron la scundaria más por pena del profesor que por méritos propios proclama saber más que cualquier persona que tenga un título universitario sobre el tema. Sus fuentes: la tele y la barra del bar. Parafraseando a Sherlock Holmes: "Datos, datos, datos. No puedo hacer ladrillos sin arcilla". Pero en algún momento la gente dejó de utilizar los ladrillos para construir y decidió emplearlos en golpearse la cabeza con ellos, debe ser.

En realidad no creo que esto haya sido un "de pronto". El malestar de la gente se ha ido gestando desde el principio. Y no únicamente porque haya gente que se ha dedicado a malmeter, que también. Pero el hartazgo, el cansancio, el hastío con una situación que nos ha superado a todos merman la moral. Y es complicado mantenerse con la cabeza fría. No quiero convertir el post en una reivindicación por una salud mental públia y de calidad (la realidad es bastante alegato a favor en sí misma), pero creo que al final, la gente ha llegado a su límite.

Y en el límite, se cruza de la razón a la magia. Considero que el que haya tanto negacionista, tanto magufo por ahí suelto... el hecho de que la gente se crea cualquier cosa, se basa en ese hartazgo. Resulta más sencillo pensar en la realidad como un complot, como la existencia de una mano negra que manipula los hechos, considerar que todo es una patraña, que aceptar una realidad mucho más dura y jodida: que seguimos jodidos por el virus, y que vamos a tardar en recuperar un estilo de vida similar al que teníamos antes.

A nadie le gusta pensar en eso. Especialmente en Occidente. Nuestro estilo de vida, más o menos acomodado, se ha visto comprometido. Está cautivo, y que pueda volver es más una cuestión de tiempo y de cómo nos comportemos. Y de la vacuna. Esa en la que cincuenta millones de españoles de pronto son expertos en inmunología, virología, y efectos secundarios. Podría ironizar mucho con las teorías conspiranoicas sobre el 5G (seguimos teniendo problemas de cobertura en algunas zonas y van a controlarnos con esas ondas, no te jode), o que todo está planeado por Bill Gates (es una venganza contra los usuarios de Apple por no usar Güindous) o mierdas de esas, pero no tengo interés en ello.

Solo me apetecía plasmas un poco en escrito estos pensamientos que tengo. Si me pongo positivo, esto acabará en algún momento y volveremos a estar como antes. Igual de mal, en todos los aspectos. Pero igual. Pero si me pongo negativo, creo que dentro de poco las calles serán una demostración de Galileo y el Papa.

"Viaje al Mundo DIGIMON" (o cómo no maquetar un libro)

Dicen que antes de publicar, uno debe leer lo que ha escrito. Prometo que algún día aplicaré ese principio a mi blog y a mis fanfics. El día que en lugar de escribir de gratis por internet cobre dinero a la gente por una publicación ya sea en papel o en ebook.

Pero hoy no vengo a hablar de mi libro (estoy en ello), sino de "Viaje al Mundo DIGIMON", de Sergio Reyes y publicado este mismo año por Diábolo ediciones. Como fanático de la franquicia (más en sus orígenes, porque me da mucha pereza el anime subtitulado) tenía ganas de hacerme con un ejemplar y zambullirme a sus páginas. Lamentablemente, la piscina no llega a cubrir.

Hay que decir que la presentación y el primer contacto con el libro son muy buenos: tapa dura, papel del bueno a todo color, y ojeando rápidamente, texto en una tipografía de tamaño decente acompañado por frames de los episodios del anime... Tan ricamente para empezar la lectura.

Debo decir que empieza bastante bien. La introducción es interesante y uno se puede frotar las manos preparándose para lo bueno. El problema es que se queda a medio gas en la mayor parte de las cosas que quiere narrar. Quiere analizar muchas cosas y al final el texto queda descompensado. En algunos pasajes, nos quedamos apenas en la superficie de las mitologías que inspiraron el mundo Digimon, mientras en otros intenta abarcar demasiado. Quien dice mitologías dice también tecnologías. Se podía haber rascado mucho más en los dos aspectos, sacrificando algunas de las imágenes. No hubiera pasado nada.

Otro problema que nos encontramos es que no llega a mostrar una estructura del todo clara. En algunos comienzos de capítulo se mencionan los opening y los ending. En algunos se habla de la versión en castellano, en otras se omite, y solo en una de las ocasiones se nos reproduce una de las letras. Igual con una ficha propiamente dicha en modo de tabla podría haber quedado mejor. O lo mismo yo soy un cuadriculado de mierda, oye ¯\_(ツ)_/¯ Lo mismo podríamos decir de las páginas que dedican a cada personaje, las cuales los explican por encima cuando se podía hacer un análisis más interesante.

—Joder, Felikis, eres un quejica de mierda, haber escrito tú el libro.
—Veo trabajo de equipo para redactar ese comentario —respondió el autor del post.

Además, el autor hace especial hincapié en la saga de Adventure (la original, 02 y Tri.), Tamers y Frontier. Es decir, las sagas con las que crecimos la generación de los años 90. Y hace un paseo rápido, instantáneo, apenas una mención a sagas posteriores como Savers, Xros Wars o Appli Monsters. No voy a decir que el autor del libro le deba hacer publicidad por la cara a Toei Animation, pero era una gran oportunidad para dar a conocer obras que podrían ser interesantes si se les dieran la oportunidad en lugar de dejarlas de lado porque "como las originales ninguna" (dijo la persona que no quiso ver las siguientes versiones).

En cualquier caso, quiero decirle algo al autor, por si por algún motivo mágico llega a leerme: mi enhorabuena. De verdad. Has escrito un libro y te han publicado. Y espero que sigas mejorando y nos puedas ofrecer más análisis de otras series que te gustaran.

Pero ahora toca un tema delicado... la maquetación.

Y es que se hace muy doloroso que un libro, en apariencia tan bien cuidado, resulta que no lo esté tanto. Para lo cual, traigo algunos ejemplos.


 

Tras el empleo de un punto, una coma, un punto y coma, o puntos suspensivos se suele dejar un espacio detrás. Sin embargo, durante el texto encontramos todos los puntos suspensivos conectando la palabra previa y la posterior. Es demasiado recurrente.



Es curioso que en algunas frases, el término "Digimon" está correctamente escrito, con su mayúscula, y sin embargo muchas veces aparece como "digimon". Sobre el uso del plural como "Digimons" no quiero entrar. Me chirría bastante (aunque más me repatea que alguien diga "Digimones").



A este Taichi, a la hora de limpiar el fondo de la imagen para pegarlo en el libro, se le han comido un cacho de la mejilla. Igualmente, el pelo no parece correctamente recortado.



O este Patamon. Si os fijáis en su ala derecha (como está de frente, la izquierda) se puede observar "ruido" en la foto alrededor del borde. También falta alguna parte del trazo de la silueta (la calidad de la imagen no es óptima, pero os aseguro que no es que haya perdido esos fragmentos en la foto; no están en el libro).


Páginas 61 y 62: aparece el mismo frame de Sora con los padres de Tai. 54 episodios no dan mucho para elegir...


 

Poner comentario.



Aquí la frase se ha quedado completamente a medio fuelle. No es parte de la maquetación, sino de la redacción. Me remito al principio: hay que leerse antes de publicar.



Entiendo por las marcas que xx1 y xx2 son referentes a encabezados o cuerpos de texto que se iban a emplear para ese fragmento del texto.



 

Joder... No, no, NO. Yo entiendo que el autor, para ahorrar tiempo, tire de abreviaturas en la redacción del texto, en serio, lo puedo entender. Lo que no concibo es que se haya dejado así para un texto desarrollado. El libro no es un esquema, son frases concretas y construidas. No me cabe en la cabeza que hayan abreviado así los nombres de BlackWarGreymon y de Yukio Oikawa.

En resumen: el libro tenía potencial. Aceptamos que el autor lo ha hecho bien y que podría haber salido mejor. No sé si es que hubo alguna prisa de algún tipo para publicar el libro, ni me apetece ponerme a indagarlo; no es asunto mío. Considero que se podría haber desarrollado más a nivel de texto sacrificando un poco de imágenes, que no pasa nada. Pero no puedo entender que te cobren 25€ por un libro en el cual parece que nadie se detuvo a repasarlo con calma antes de enviarlo a la imprenta.

Como digo, no me quiero poner especulativo. Se me ocurren muchos motivos por los cuales esto ha sido así, pero como digo, son cosas que se me pasan por la cabeza, con veracidad cero, y esto no es OKDiario para que yo me invente las cosas. Pero al final, el resultado deja un sabor agridulce, por lo que podría haber sido y no ha llegado a ser. Espero que la editorial se de cuenta de estos errores y los corrijan para una segunda tirada del libro.

"La materia oscura", de Philip Pullman

Fue hace ya muchos años cuando me sumergí en el universo de La materia oscura. La película "La brújula dorada" había salido hacía poco en los cines (nos estamos remontando al año 2007) y creo que fue en aquellas navidades cuando el libro de "La brújula dorada" cayó en mis manos por aquellos Reyes. Creo que fue el primer libro en tapa dura que tuve. De esos con doble cobertura (la tapa dura propiamente dicha, y por encima una sobrecubierta ya con dibujos, y que utilizan el poster propocional de la película), que tanta rabia me dan...

Y durante mucho tiempo quise haber continuado la saga, pero lamentablemente, ha habido muchas otras lecturas entre medias. Como 12 años de lecturas entre medias. Y sí, el estreno de la serie de HBO el pasado otoño motivó que decidiera ponerme las pilas con esta trilogía.

—Pero Felikis, han pasado más de seis meses desde que se estrenó la...
—Que te calles, Seismeses.

Así que vamos al turrón, comentando todos los libros de la saga, y no podré evitar contar algunos ⚠️ spoilers ⚠. Y empezamos por...

Luces del norte, alias La brújula dorada

Me había dado por buscar por qué el cambio de nombre que se dio en Estados Unidos, pero para hacer un copypaste de la Wikipedia, mejor os paso el enlace. En cualquier caso, la novela nos presenta un mundo que parece el nuestro. Pero nada más empezar, se nos presenta algo que no tenemos en nuestro mundo: los daimonion, unos animales que acompañan a los humanos allá donde van.

La historia nos presenta a Lyra Belacqua, una niña de 12 años que vive en el Jordan College, situada en Oxford. Su daimonion se llama Pantalaimon. Lyra es inteligente, pero no lo aprovecha. Es rebelde, mentirosa, y sabe cómo hacer para salirse con la suya. Los días los pasa en el college, con su amigo Roger (un niño huérfano que trabaja en las cocinas), sin más novedad en la vida que las noticias sobre los zampones (apodados así porque las leyendas urbanas dicen que se "zampan" a los niños, aunque no sé si yo hubiera escogido esta traducción).

Su vida empieza a cambiar con una visita de su tío, lord Asriel, que busca financiar una expedición en su búsqueda del Polvo, una extraña partícula elemental que está considerada poco menos que una herejía por el Magisterio (la institución más poderosa del mundo, una Iglesia), para lo cual requiere ir al norte. Lyra se obsesionará con la idea de acompañarle, y poco después, la misteriora Marisa Coulter aparecerá en el Jordan para ofrecer a Lyra hacer una expedición hacia el frío polo. Será antes de partir cuando llegue a sus manos el aletiómetro, un instrumento que es capaz de decir la verdad. Es entonces cuando Roger desaparece.

Y hasta aquí puedo leer, sin que se me canse la vista (?). El viaje de Lyra está plagado de encuentros con un montón de razas pertenecientes a su mundo, los cuales se nos van presentando progresivamente, explicando así el funcionamiento del mundo: los giptanos, seres humanos nómadas que se desplazan por los ríos; las brujas, cuyos conocimientos sobre los sucesos venideros son amplios; los panserbjýrne, osos acorazados que viven en el norte...

No puedo dejar de hacer un pequeño apartado para el aletiómetro, el instrumento de Lyra que va aprendiendo a emplear de forma intuitiva para obtener respuestas. Ríete tú de Google. El elemento tiene algo de peso en la trama, y tal vez el título del libro de "La brújula dorada" da pie a pensar que aún tendría mucho más. Pero se queda a tres cuartas partes del camino, ya que no tengo la sensación de que sea así del todo. No en vano, toda la historia se centra en el viaje hacia el norte 😉

Philip Pullman nos narraba, capítulo a capítulo, cómo se iban relacionando todos los elementos que nos iba presentando durante la narración, a un ritmo constante pero que no cansaba. Las explicaciones tampoco resultaban enrevesadas, y veíamos todo a través de los ojos de Lyra, acompañándola en sus descubrimientos hasta que nos lleva al duro final de la novela, donde todo empieza a cambiar, tanto la percepción sobre algunos personajes hasta las leyes que rigen el mundo. Lo que da paso a...

La daga

Un personaje nuevo se une al plantel al inicio de esta aventura. Se trata de Will, un niño de la edad de Lyra y que vive en nuestro mundo. Huérfano de padre, y con una madre que sufre algún tipo de enfermedad mental, debe ponerla a salvo y escapar de casa cuando unos hombres se presentan para buscarle. En su huída, encontrará una ventana que le lleva a un lugar totalmente nuevo para él: otro mundo, donde curzará su camino con...

Y es que es imposible seguir el análisis sin hacer el ⚠️ spoiler ⚠ del final del libro anterior: lord Asriel logra abrir un portal entre mundos, y Lyra va tras él, pero se pierde en la niebla, y llega al mismo mundo que sería visitado por Will.

Pero esta repentina celeridad en encontrarse ambos personajes, la velocidad por la cual hablan y aceptan las historias que se cuentan, cómo se desenvuelven entre ello, creo que es el punto flaco del libro. Se trata de un cambio en el ritmo de la narración muy alejado al de la primera novela, en la que parecíamos contar con más explicaciones. Aquí, por el contrario, tenemos que aceptar que todo ocurre porque sí. Las explicaciones son mucho más escuetas que en "Luces del norte" (entiendo que las explicaciones sobre nuestro mundo deban ser más escuetas que sobre el mundo de Lyra, pero es que ambos se han encontrado en un tercer mundo en el que tenemos más incógnitas que respuestas).

Esta vez no solo tenemos los ojos de Lyra, sino que acompañaremos a algunos personajes de la novela original, como a la bruja Serafina Pekala, o al viajero Lee Scoresby; así como nuevos personajes como Mary, una estudiosa de la materia oscura, lo cual da pie a varias tramas más que, aunque todas se encaminan hacia la historia que veremos en la última parte. Pero me repito en que este ritmo de querer contar tantas cosas en menos espacio (en el original inglés, "Luces del norte" tiene 399 páginas, mientras que "La daga" baja a 341; esas 58 páginas de diferencia podrían hacer dado pie a tomarse un descanso, o al menos a bajar un poco el ritmo de la historia.

Insisto, todo esto es una opinión y habrá quien piense que el nuevo ritmo es una maravilla... pero personalmente lo encuentro que rompe tanto con el primer libro que este segundo ha sido un "sin más". Es una lástima, ya que la historia de la daga sutil tiene peso, y resulta incluso más interesante que la de la otra herramienta, el aletiómetro. Esta daga, que se presenta como el arma más peligrosa del mundo, tiene la capacidad de abrir puertas entre mundos, lo cual da explicación al encuentro de los niños y se convierte en un recurrente para su aventura el deslizarse entre unos y otros

Por suerte, para aclarar todas las incógnitas, tenemos...

El catalejo lacado

El cual me terminé de leer anoche, porque he conseguido recuperar el hábito de la lectura antes de dormir.

Sinceramente, tras acostumbrarme más o menos al ritmo extraño de "La daga", la última parte de la trilogía, que sigue la misma estela, se hace un poco más pasable. Volvemos a un ritmo acelerado, pero que parece frenarse un poco para que no nos perdamos detalle. Nuevamente, son varias las líneas narrativas que podemos seguir en "El catalejo lacado", aunque al menos esta vez parecen más definidas.

Volvemos por fin a tener noticias de lord Asriel y sus planes, así como nos vamos enterando de otras formas de vida inteligentes que no pertenecen a nuestro mundo ni al suyo, sino a los muchos otros que confluyen al mismo tiempo. Y aunque resulta interesante, llega el punto en que tantas explicaciones que se dan pueden atragantarse un poco.

Por otro lado, Mary ha llegado a otro mundo diferente, el de los mulefa, donde continuará su investigación sobre la materia oscura, o el polvo, o el sraf, que es como lo llaman estas extrañas criaturas. Momentos de calma en una historia que nos conduce inevitablemente a una guerra.

Pero la trama más interesante, como no puede ser de otra forma, es la que llevan Lyra y Will. La niña fue secuestrada al final del anterior libro por la señora Coulter, y su amigo deberá salvarla, solo para que poco después, ambos se atrevan a realizar el viaje más peligroso: al mundo de los muertos, solo para tener que volver a salir y verse metidos en medio de una batalla de lord Asriel contra los poderes divinos.

Y precisamente, con la abundante información que disponemos sobre Asriel, los ángeles, Metatrón, la Iglesia, los aliados... es el viaje a través de los ojos y las sensaciones de los niños la trama que más engancha. O al menos eso me pasaba a mi. Llegaba el punto en que la batalla me daba igual, aunque debo admitir que no me esperaba para nada las verdaderas motivaciones de Asriel y Coulter, y el desenlace. Pero tantos vaivenes con las opiniones que te puedes formar de ellos terminan por quitarles interés. Todo sea dicho, sería una injusticia para Lyra y Will que estos dos les quitaran el protagonismo.

Pese a que el final comete el pecado de pisar un poco más el acelerador cuando la velocidad crucero ya estaba bien, no deja de ser emotivo y explicar un montón de cosas que se quedaron por el camino, como las consecuencias del uso de la daga, los orígenes del Polvo, y el equilbrio que existe entre todos los mundos que coexisten. Y además, el precio de las promesas realizadas y su importancia, las decisiones tomadas durante todo el viaje que provoca el irremediable final para despedirnos de Will y Lyra.

Un pequeño paréntesis para hablar de las adaptaciones

Si el punto fuerte de la película "La brújula dorada" (2007) era lo bien ambientada que quedaba, el edulcorado del guión evitando toda alusión hacia la iglesia, e incluso pasar algunos términos a otros "políticamente correctos" provocaba un bajón importante en su calidad y en su interés. Como historia más pensada para niños, chapeau, pero me temo que "Luces del norte" es bastante más compleja que todo eso.

Por eso aplaudo mucho la adaptación que ha hecho HBO adaptando el primer libro, y después de haberme leído la trilogía entera, tengo muchas ganas de ver adaptadas las dos siguientes partes y ver el universo de "La materia oscura" más fielmente (aunque es cierto que algunas cosas se quedan en el tintero, pero perfectamente se pueden subsanar contándolas durante los episodios que restan por ver).

En resumen...

"La materia oscura" es un viaje interesante a la par que irregular. Sin embargo, en su conjunto resulta un universo lo bastante rico como para querer saber más de él y de la relación que hay de todo con todo. Un trayecto que ha estado bien conocer, a pesar del tiempo que me ha costado volver a montar en el barco que me ha llevado a lo largo de sus páginas.

Sé que Pullman ha publicado algunas secuelas, y se halla trabajando en una trilogía precuela de los hechos de esta saga. Puede que me anime a leerlos, o puede que queden ahí. Pero al final, la historia, en líneas generales, y con sus debilidades, me ha gustado.