(In)Seguridad en la nube



Creo que no hay mejor noticia de empezar el mes y que bloggear con la que más habrá llamado la atención: el bug de iCloud, la nube privada de Apple que ha dejado de serlo. Un bug ha permitido acceder a los archivos de todos los usuarios de este servicio. Un servicio que sincroniza tus fotos con Internet y entre todos tus dispositivos: dicho de otra forma: yo hago una foto, y se sube una copia a Internet que (en teoría) sólo yo (y los usuarios con quien las comparto) podré verlas.

Esa era la parte bonita de la película. Incluso yo hago fotos que se sincronizan con la nube, aunque no con la de iCloud, que no lo uso. Cosas normales: un yo en el parque, con cara seria; un yo en las prácticas, con cara seria; una foto con la familia y yo, con cara seria... Pero no ha sido ese, obviamente, el objetivo del hacker (o más bien dicho, cracker, que hay diferencia), sino las fotos de los famosos. O "celebrities", que queda así mejor dicho, ¿no? Como más cool y tal.

Todas las fotos que los famosos (y sobre todo: las famosas) se han hecho públicas. Y obviamente no hablo de fotos "normales". Fotos desnudas, introduciéndose objetos de diversa índole por ciertas partes de su anatomía, o incluso practicando el bello arte del coito. Y aquí paro porque parece que me estoy riendo de ellos, y no. No me apetece meterme en problemas por mis palabras.

Aunque en ningún caso justifico estas acciones contra la privacidad de los usuarios (y eso que como informático sé que es algo que nos saltamos a la torera en más de una ocasión) no puedo dejar de decir que la culpa al final sí es del usuario. Ojo, la culpa. No el delito. Porque yo no voy a ser quién para decir: "no os hagáis esas fotos". Pero tengo dos dedos de frente para decir: "no las subas a Internet, melón" (o melones en el caso de las chicas).

De esto quiero tu atención, querido lector, ya que ha habido dos tipos de reacciones de los famosos:
  1. Los que lo han negado.
  2. Los que han hablado de emprender acciones legales.
Pues bien, en ambos casos existe una respuesta.
  1. No cuela. Si las fotos de los demás son auténticas, es imposible que las tuyas no lo sean. Lo siento. Y si realmente es así, no te va a creer nadie.
  2. ¿Contra quién? Esos ataques, por lo general, no se hacen a lo loco. El cracker se habrá protegido de todas las formas posibles, y no creo que el juez contrate al Pentágono para perseguir al que ha publicado tus fotos en pelotas.
Además, la distribución de las fotos ha sido de la forma más limpia posible: unas publicaciones en 4Chan, que es, para los no entendidos, el tablón de imágenes más grande que existe en internet hoy en día, y de ahí se ha distribuido a todo aquel que le salga de las narices ver la foto. Que vale, que fue en el foro general (también llamado /b/), donde todo es temporal y las cosas no duran más de 30 minutos sin dejar rastro... pero es tiempo más que de sobra para que las copias fluyan.

Llega el punto de las conclusiones obvias a las que uno tiene que llegar. Y aunque ya me las conocía, siempre viene bien recordarlas.

1. Un archivo, de cualquier índole, que se suba a internet, permanecerá para siempre. Esto es así. Ya puedes ir detrás de los buscadores para que dejen de indexarla, o detrás de las webs para que la eliminen de los servidores, que siempre quedará una copia (por lo menos) que de una u otra forma será intocable.

2. El punto 1 se amplia cuando es algo viral, y no hay duda de que este fallo y las ansias de la gente por ver a sus ídolos en las actitudes más íntimas posibles lo han convertido en eso. Si todo el mundo tiene ya una copia, se seguirán haciendo más. E ir persiguiendo usuario por usuario es algo inviable. He visto el tráfico de torrent que tienen esos archivos, es enorme y a escala mundial.

3. Hay cosas que no se pueden subir a internet. ¿Por qué el móvil? Es más, ¿por qué el iPhone? ¿Por qué usas un teléfono carísimo para hacerte esas fotos? ¡Usa una cámara normalita de esas que tienen sólo almacenamiento interno, joder! ¡O una microSD como mucho! Porque insisto, yo no censuro que se hagan esas fotos, pero que cada cual se atenga a quién puede (o podrá) acceder a esas mismas fotos. No es el primer caso, ya hubo una famosa, que no recuerdo quién, que tenía la costumbre de ir con el bluetooth activado. Y robar información por esa vía es facilísimo. Y al encontrar este bug, ha sido el boom de la red.

Esto que ha pasado, de hecho, me ha recordado al argumento general de una película que aún tengo que verme: Sex Tape. Algo pasa en la nube (2014), en la que los protagonistas (interpretados por Cameron Diaz y Jason Segel) se grababan teniendo relaciones y estos vídeos se sincronizaban con los iClouds de sus amigos y familiares. Un buen vídeo de recuerdo de la pareja, ¿verdad?

Yo lo pienso friamente, y me digo: "El día que a mi me diera por grabarme así con alguien... No dejaría que ese vídeo corriera peligro de filtrarse." Es más, todos los que hayamos visto la serie Sherlock (que ya reseñé en su día) deberíamos saber que para estas cosas hay que hacer como el personaje de Irene Adler: sus documentos salvavidas los guardaba en un teléfono que tenía capado el acceso a la red y de los cuales no existía copia, para garantizar la privacidad y exclusividad de los mismos.

Y me parece a mi que con un vídeo, o fotos de esa índole... salvo que te apetezca subirte a la categoría "amateur" de las páginas de videos pornográticos, es mejor que queden así: en privado para el disfrute de uno. Que vale, que compartir archivos por Internet está bien... pero no todos.

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