La cúpula (libro y serie)



Anteanoche terminé de leerme la novela, y anoche me vi el episodio final de la segunda temporada, de forma que hoy voy a comentar ambos dos.

La cúpula, (Under the Dome en el original) es una novela escrita por Stephen King. King, no Hawking. Son dos personas distintas, ¿vale? Aclarado ese punto, sigo. King ya había hecho ademán de escribir esta novela hacía años, pero lo abandonó por pereza, y fue hace relativamente poco cuando lo retomó, manteniendo únicamente el primer episodio de la novela prácticamente como la original.

La ficción nos sitúa en el ficticio pueblo de Chester's Mill, Maine (lugar de origen de Stephen King, #datoCurioso), donde una buena (o mala) mañana, una misteriosa cúpula invisible deja aislado al pueblo del resto del mundo. Pese a la gran repercusión mediática y las movilizaciones del ejército, nadie puede ir de un lado a otro de la cúpula: los habitantes están sólos y deben sobrevivir por su cuenta.

Y aquí se divide totalmente la historia, ya que la serie no sigue la línea argumental del libro, pese a lo cual, King colabora como productor, guionista, y en el primer episodio de la segunda temporada realizó un cameo. Pero hay que distinguir bien cada historia. ALERTA DE SPOILERS NO LEAS SI NO QUIERES ENTERARTE BLABLABLA.

La serie me gusta, aunque no puedo negar la evidencia de que es una historia "edulcorada", los episodios ofrecen en todos un problema que antes o después será solucionado por el equipo de héroes, y todos intentan, a su manera, arrimar el hombro para arreglarlo, si bien recientemente hemos visto que hay algo más al otro lado de la cúpula. La novela es mucho más oscura, los problemas son uno detrás de otro... en resumen, nos narra lo malo, cruel y terrible que se puede volver un humano y la sociedad al ser alejado de nuestra "civilización".

Hay pocos personajes que mantengan un rol similar en la novela que en la serie.

  • "Big Jim" Rennie, el segundo concejal del pueblo. Mientras en la serie podemos ver cómo de redime, tenía más parecido en la primera temporada, donde al igual que en la novela intentaba hacerse con el dominio total del pueblo
  • Junior Rennie, el hijo de Big Jim, que en la serie simplemente se halla confuso, pero en la novela tiene un tumor cerebral que se manifiesta en froma de migrañas, provocando la locura del chico.
  • Dale "Barbie" Barbara, el héroe principal, aunque en la novela tiene un pasado militar que nada tiene que ver con el "cobrador de apuestas" de la serie, además de ser designado por el ejército para controlar Cherter's Mill cuando empieza el caos de la cúpula.
  • Julia Shumway, la directora del periódico local, que desde hace tiempo desconfía de Big Jim, y es, en mi opinión, el personaje que más similitudes guarda con su contraparte (al margen de las líneas narrativas diferentes).
El resto de personajes poco o nada tienen que ver con su contraparte. Ejemplos son Angie, principal en la primera temporada, pero personaje menor en la novela (siendo en el libro una chica más "indecente", por emplear algún término), Doddie, que tampoco tiene mucha relevancia en la novela pero tuvo su papel en la primera temporada de la serie, Sam, un hombre con una vida totalmente distinta al perosnaje que conocemos en la segunda temporada, o Phil, que en la serie es uno de los (al principio) partidarios de Big Jim, mientras en la novela, es lo que vulgarmente se conoce como fumeta, y que desencadena una catástrofe.

Esto por supuesto nos da un montón de elementos diferentes en la novela y en la serie La novela nos da una cúpula prácticamente transparente (excepto allí donde se manche), que permite comunicación hablada con el exterior, las comunicaciones dentro y fuera de la cúpula no están bloqueadas, hay una subtrama con todos los "trapos sucios de Big Jim" (incluyendo un laboratorio enorme de metanfetaminas), y el generador es una especie de Apple TV. La serie sigue una línea bastante diferente, con argumentos originales como los chicos de las cuatro manos, dando un nuevo sentido a las estrellas rosadas.

Aunque lo que más me llama la atención son dos puntos. El primero, el generador de la cúpula. En la serie vemos un huevo, llevado por algún tipo de fuerza sobrenatural a Chester's Mill para proteger (por irónico que parezca) a la gente del pueblo. En cambio, en la serie nos topamos con esa "Apple TV", desde donde los extraterrestres (unos seres con cara de cuero) observan a la gente, sin intervenir, como burlándose de ellos, sin ofrecer soluciones o protección a los habitantes de Mill. Es increíble ese cambio tan drástico de una historia a otra. El segundo punto a comentar es el comportamiento de la gente. Si bien en ambos casos, la "gente normal" siempre intenta tirar del carro por el bien común, la clase política de la serie y la novela son totalmente opuestas. La serie nos da un punto de confianza hacia los políticos, que se dan cuenta de que deben empezar a pensar de verdad en la gente. La novela en cambio nos muestra el hambre de poder de los dirigentes del pueblo, que se creen designados por Dios (sí, puedo distinguir cierta sátira hacia los cristianos en la novela, #yMeEncanta), dispuestos a aniquilar a cualquier enemigo que entorpezca su camino a "dioses de carne y hueso", por así designarlos... así como del castigo final que merecen.

No quiero revelar mucho del final de la novela, sólo que es devastador... literalmente, y que cada uno saque sus propias conclusiones. O que lo lea, es legal.

Y no podía olvidarme de hablar del estilo narrativo King escribió la novela de una forma que me ha enamorado. Sin malpensar, por favor. Quiero leer otras novelas suyas para comparar, pero en esta desde luego no existe el lenguaje "suave", o culto, o fino, o pomposo. King narra siempre en tercera persona, pero dejándonos entrever los pensamientos de los personajes en sus frases, y por supuesto, lenguaje obsceno. Algunas de mis citas favoritas, por ejemplo:

“No muy lejos, al otro lado de la carretera, había una marmota. Una marmota gorda de cojones”.
“Cuando los hombres estaban cachondos, el cerebro pasaba a modo carta de ajuste y toda la sangre fluía hacia la entrepierna”.
“Nada gustaba más a los periodistas que una rueda de prensa salvo un político pillado en la cama con una puta de lujo”.
“La comisaría de Chester's Mill volvería a ser un club masculino, salvo por Lauren Conree, que era del género tonto”.

Además, nos permite entrever en todo momento las verdaderas impresiones de los habitantes sobre las personas a quien hablan, así como varios términos, que han sido traducidos, me imagino que más por el contexto para adaptarlo al castellano que una literalización, como "de tres pares de cajones", o una muy conocida, "hijo de fruta" (me mató, todo hay que decirlo, el término "folladero", para referirse a la vagina).

Un libro y una serie, en resumen, para disfrutarlas por separado o a la vez, al fin y al cabo, no te vas a topar con elementos similares más que los ya mencionados. Recomendado sobre todo para los que les gusta la ciencia-ficción y lo sobrenatural. Un 9/10.

El amigo informático



(si tienes problemas para ver la foto, pulsa aquí y asunto arreglado)

Dejaron un comentario que me sorprendió en el último capítulo de "Ou may god". Lo que me planteaba era que "resulta irritante como estos relatos dejan como monos retrasados a todo aquel que no sea informático. Es solo ficción o tu piensas así?". Obviamente la respuesta es no. No pienso así. La gente se puede manejar más o menos con el ordenador. Ahora bien: si tuviera que exponer mi verdadero punto de vista en mis escritos, serían muy diferentes.

Hay un problema para los informáticos de este país... una epidemia que produce que cuando la gente se entera de que eres "informático", automáticamente te asigna la palabra "gratis". Como si fuera parte de tus títulos o algo así. Pues es hora de que esto vaya cambiando. Nadie, insisto, NADIE, lo puedo destacar aún más, NADIE trabaja por amor al arte.

Pero ¿cuál es el problema de este oficio? Que por lo general no es un oficio que requiera un gran esfuerzo físico. Y esto lleva a la gente a pensar que basta con que el informático todopoderoso tocará mi ordenador con su dedo índice y todo volverá a funcionar de maravilla. Si tan fácil fuera... no habría tanto informático. Con haber uno por empresa, el sector quedaría sin plazas vacantes en seguida. Y anda que no hay informáticos en paro. Y puestos sin cubrir. Y distintas especialidades. Pero bueno, que me voy del tema.

Y ahí es donde aparece la rapiña, ese pensamiento de "voy a dejar caer que he tirado mi zumo de agua sobre el portátil y no arranca, a ver si este me lo mira". Pues mira... dado que uno (aunque no lo parezca) es educado, seguramente lo haga aunque no le apetezca un carajo. Ha habido ocasiones en que he tenido que hacer un favor a gente... que ahora mismo le daría patadas en la boca del estómago hasta hacerme un agujerito en la playera. Sí, lo de trabajar gratis, lamentablemente, también es culpa nuestra. Y más desde la segunda vez que nos dejamos hacerlo. Y no estoy diciendo que me des los ochenta euros (por poner un ejemplo) que sería el equivalente en mano de obra a lo que te he hecho. Joder, un ir a tomar algo, un cine... en mi caso, si eres chica, un revolcón... coño, que eso no es pagar una reparación con sexo, es intercambio de favores.

Que muchas veces no es por la pasta. Es por el gesto. Coño, que hay gente que me comenta que le pasa una cosa, y por casualidades de la vida, eso me gusta hacerlo, mirarlo, echar un ojo, aprendo, y me puedo ofrecer yo a mirarlo sin problema. Pero insisto. El gesto.

Aquí llega la famosa frase del lissssssto. Esa de "Pero es que los informáticos trabajáis de lo que os gusta". ... ¿Y qué? ¿Qué artículo constitucional obliga a la gente que trabaja en lo que le gusta a hacerlo gratis? Otro que me toca el badajo. Esto también lo quiero decir claro:
A mi lo que me gusta es estar tumbado con un tinto de verano en una mano y rascándome la entrepata con la otra.
¿Clarinete? Que vale, que la informática me gusta, pero principalmente para hacer lo que me gusta y no lo que me mandan otros. Cuidao, que hay diferencia. Y no es precisamente sutil.

Más del tema. Un concepto que no parece entender algunas personas tampoco, es que que haya un ordenador de por medio no requiere exclusivamente conocimientos informáticos. Ordenador ≠ se requiere título informático. El ordenador de la caja de un supermercado, por ejemplo. El ordenador que controla una línea de montaje, otro ejemplo. Son cosas que no se enseña a la gente salvo en el puesto de trabajo. Esto puedo decirlo perfectamente con otra frase: un informático no conoce ni tiene por qué conocer cada programa que existe y cómo debe utilizarse. Hay infinidad de ellos, para infinidad de usos. Ni los conocemos todos ni queremos, gracias. Interesan los que nos toca usar para realizar nuestro trabajo. Punto.

Y hay casos mondantes en esto de "pues vaya informático que no sabe usar el Word". Un colega que tengo, administrador de sistemas, no, no sabe hacer documentos bonitos con fondo rosa fantasía y que en cada hoja aparezca el conejito de Duracell al lado del número de página. Pero en su campo es una máquina, y ya me gustaría a mi llegar a ser la mitad de bueno que él. De hecho mis conocimientos de informática son de varios campos y tengo que empezar (a la de ya) a especializarme por uno, pero eso es otro tema. Tenemos que saber de aquello, principalmente, que nos va a dar de comer.

Habiendo soltado ya toda la bilis que tenía dentro, vuelvo a pensar en frío. Y pese a todo esto, admito que volvería a empezar de cero mis estudios de informática. Como experiencia, bastante buena, enriquecedora... Pero también que realizaría varios cambios. Aunque eso ya... os lo cuento otro día. Buen finde.

The Simpson Guy



The Simpson Guy es el episodio crossover que reúne a Family Guy con The Simpson. Dos de las series mas icónicas de la FOX. Guionizado por Patrick Meighan, de Family Guy, el episodio no puede ser calificado de otra forma que no sea brillante. La mezcla de ambos universos (o más correctamente, de la familia Griffin en Springfield, recurriendo al estilo de la primera) ofrece un episodio especial que hace crítica de la misma guerra que se desata entre los fans de una serie y la otra.

Quien me conozca sabe que Family Guy no es mi predilecta (Los Simpson y American Dad me gustan bastante más), es más, son pocos los episodios que he visto. No obstante no soy ajeno a lo que ocurre en la serie, al humor absurdo (y negro) que la caracteriza. Y he de decirlo: ¡Chapeau!. La mezcla es buenísima, y debería pasar a los anales de la historia televisiva. Voy a echar un repaso al episodio, plagado de SPOILERS. No leas si no quieres saber lo que ocurre.

"Mi lavavajillas se ha roto", el chiste de la discordia.
Todo empieza al estilo clásico de Family Guy. Peter empieza a publicar una tira cómica en un periódico que gusta a mucha gente... hasta que suelta un chiste sexista. Quizá por asociación indirecta, veo la manifestación feminista en casa de los Griffin muy similar al episodio en que Homer Simpson era acusado de acoso sexual. El caso es que la familia decide tomarse un descanso de su ciudad y volver cuando la situación esté más calmada.

Pero en el viaje sufren el infortunio. Tras perderse, y hacer un alto en una carretera para evacuar, su coche les es sustraído. Es entonces cuando se topan el cartel de Springfield. Han llegado.

Desde aquí empiezan las referencias a los fans. Para empezar, la pregunta de "¿En qué estado?", que recibe la respuesta "No creo que se nos permita decirlo". Una de las más grandes incógnitas de la serie de Matt Groening. Asímismo, se hace la mención de "creo que esta será la única vez que vengamos aquí", lo que nos puede dar la pista de que no esperemos que vuelva a ocurrir un crossover así.

De esta forma la familia Griffin (mencionando la posible hepatitis que sufren los springfiledianos por tener la piel amarillenta) llega al Badulaque, donde Homer Simpson les ofrece ir a su casa y ayudarles a recuperar su coche robado. Homer y Griffin hacen migas en seguida.

Asimismo, en Evergreen Terrace muy pronto empiezan las relaciones entre personajes homólogos. Stewie en seguida admira a Bart Simpson, elogiando la simpleza de sus armas, Meg recibiendo la ayuda de Lisa para saber cómo destacar en algo, y Brian y Chris pierden al Pequeño Ayudante de Santa Claus.

En este punto de la historia tenemos dos grandes historias. Stewie intenta emular a Bart, quien encuentra su sentido del humor demasiado negro (incluyendo una broma telefónica a Moe, en la que el pequeño de los Griffin dice al tabernero que su hermana estaba siendo violada), haciendo distinción entre los distintos grados de humor que se suceden entre las series. Por otro lado, vemos a Homer y Peter tramando un plan: montar un autolavado de coches robados, que realmente no les sirve para nada, pero que da a luz una escena cuanto menos llamativa: ambos hombres realizan una limpieza en que emulan esas típicas escenas en que las mujeres lavan el coche de manera erótica. Aunque con estos dos personajes, la escena es más bien grotesca, como bien demuestran los habitantes de Springfield con coche robado.

Finalmente el coche de los Griffin aparece (conducido por el despistado Hans Topo), al tiempo que Stewie toma la decisión de secuestrar a Nelson y torturarlo por haber atacado a Bart.

Pero en el bar de Moe, antes de la partida de los Griffin, Peter obsequia a Homer con la cerveza típica de Quahog. Tras una pelea, parece ser que esta no es más que la Duff pero con otra etiqueta.

Aquí es donde empieza lo bueno, y no porque la parte previa del episodio sea mala. La lucha de fans de ambas series queda aquí reflejada. El comentario de Peter de "hace 13 años que no tomo una Duff" es la representación de la gente que dejó de seguir a los Simpson y se unió al humor negro de los Griffin cuando nacieron, mientras Homer defiende que Duff era su amor de toda la vida.

Acudimos así a un juicio (con Pedro Picapiedra como juez), en la que se habla del tema de las similitudes de ambas cervezas, componentes que son lo mismo con diferente aspecto... todo ello observado por personajes de ambas series, sentados, como no podía ser de otra forma, de la "equivalencia" que tienen cada uno. Finalmente se da la victoria a Homer y Duff, lo cual dejaría sin empleo a toda la gente que trabajaba para la cervecera de Quahog, incluyendo al propio Peter.

Las despedidas se realizan, con la reaparición del Pequeño Ayudante, Lisa regalando a Meg su saxofón (aunque Peter lo tira al cubo) y Bart negándose a mantener el contacto con Stewie, pues este ha secuestrado y torturado a Nelson, Apu, el director Skinner, Jimbo, y el actor secundario Bob, lo cual excede el nivel de las bromas de Bart.

Pero cuando Homer va a despedirse de Peter, entre ambos estalla la pelea final. Una pelea caracterizada por la violencia de Family Guy y a la vez recurriendo a gags de The Simpson. Memorable el momento en que Homer empieza a lanzar estatuillas Emmy, y Peter protesta con "¡Eh, eso no vale, yo no tengo ninguna!" y que termina con ambos protagonistas destrozados, aunque quien pierde como tal es Homer. Sin embargo, desde aquí se lanza el mensaje más claro para ambos fans de la serie: Homer y Peter se respetan mutuamente, como debería ocurrir con los seguidores de las familias, así como que también acuerdan mantenerse a media hora de distancia, "con un montón de basura en medio", en referencia al programa que se emite entre ambas series.

El cierre del episodio lo dan la vuelta al hogar de los Griffin, donde al final la fábrica de cerveza no ha cerrado (al fin y al cabo, ¿qué van a hacer? ¿Presentarse allí?, como preguntaba Loise), y un Stewie haciéndose el duro, pero al retirarse a su cuarto, lamentar el fin de su amistad con Bart... mientas copia en una pizarra varias veces "No volveré a pensar en Bart". La guinda del pastel.

Un episodio genial, obligatorio para los fans de ambas series (y sobre todo, que pillen el mensaje que hay de fondo), y aunque guionizado sólo por la parte de Family Guy ha captado a la perfección el espíritu de la serie de Matt Groening (que también puede verse en el juicio).

Sexismo



Hoy me voy a mojar, y no es que me hayan retado para el Ice Bucket Challenge, sino por un tema en el que, seguramente, voy a meter la pata hasta el fondo. Pero de perdidos al río. El sexismo, más concretamente la discriminación a la mujer. También existe hacia los hombres, pero es inversamente proporcional. O al menos, no resulta tan llamativo para llenar un hueco en el telediario.

Lo primero que veo necesario destacar es que vivimos en una sociedad sexista. Quizá no tanto como en el franquismo, pero no podemos negar que la "civilización moderna" se ha construido sobre los cimientos de aquella otra en que la mujer no podía ir a votar, normalmente trabajaba en casa cuidando de los hijos, y que un hombre religioso le pegaba impunemente una ostia a la mujer por servirle fría la sopa.

En comparación hemos mejorado bastante pero sigue habiendo resquicios, y personalmente encuentro algunas incongruencias. Quizá es que no me haya parado a pensarlo lo suficiente... y no lo voy a usar como excusa para lo que viene a continuación.

Llevo unas semanas con la página principal de mi Facebook con mucha campaña contra la palabra "puta". En el contexto de "mujer que viste de forma atrevida o se acuesta con quien le da la gana". De acuerdo, estoy totalmente a favor. No creo que compartir las fotos en la red social vaya a servir de mucho, pero apoyo la iniciativa. El problema que veo es que este tipo de mensajes suele ir como toque de atención hacia los hombres, perooooo... ¿y de las propias mujeres?

En nuestra imperfecta sociedad, el tío que se acuesta con todas es un héroe, y la que se acuesta con todos es una guarra. Es una perfecta incongruencia si queremos hablar de igualdad. Y si partimos de la base de que cada cual haga con su cuerpo y con su cama lo que le de la gana, o todos héroes o todos guarros. El problema viene cuando, entre los tíos, se habla de que "ese es el puto amo, se ha tirado a toda la discoteca". Muy rara vez... o más bien nunca, he escuchado eso como algo negativo hacia el hombre. Y esto va a sonar machista, pero no voy a contar las cosas de la forma que no he visto: he visto tías criticando, tachando de puta "a la que se ha tirado a toda la discoteca". ¡¿Qué mierda es esto?! Es decir... hay muchas que aún ven la libertad sexual como algo negativo, malo, pecaminoso... es falta de respeto hacia ese modo de vida.

Señores, señoras... esto va por ambos bandos: hay que respetar los cuerpos de los demás. Y su forma de actuar a la hora de emplearlo. Eso no implica que una mujer libre esté obligada a tirarse a todo su pueblo. Una mujer libre tiene que tener derecho a decidir si lo quiere hacer o no. Y si decide que no, obviamente, no criticar a las que sí. Ni a la inversa (matizando: un respeto por la gente que tiene pareja). Del mismo modo, hombres: la mujer asimismo tiene derecho a decidir con quien quiere y con quién no mantener relaciones. Y no es criticable (porque muchas veces los hombres somos más selectivos, todo hay que decirlo). Me parece interesante recalcarlo, el apelativo "puta" suele ir unido a la criba que realizan las mujeres. Más o menos como la gran mayoría de hombres practican.

Aquí se mezcla con la fetidez del conservadurismo, ese hedor que se respira en las calles. Sí, lo desprecio. Hace poco, la actriz Mayim Bialik (Amy Farrah Fowler en la sitcom The Big Bang Theory) perdió mi respeto. El 50% lo perdió cuando apoyó al ejército judío, de lo que no voy a hablar ahora. Y el 50% restando lo ha hecho con los vilipendios hacia Ariana Grande y la serie "Masters of Sex". A la primera la criticó por una promo de la cantante, asegurando que "Basándome en el anuncio, vende lencería". Acojonante. Es otra parte del sexismo, y este se nota más generalizado entre hombre y mujeres, hablando de las chicas por su forma de vestir. Ahí el pensamiento es unánime: "vaya guarra". A ver, yo no entiendo de modas. No llevo pantalones cagaos ni sudaderas XL cuando calzo una L. Ni me lo pondría. Un primo mío sí llevaba lo primero, y se quejaba. "Pues ponte cinturón", le decía yo. Pero allá él... si quería ir tropezándose con el pantalón.

¿Quién era yo para corregirle? Él mismo. Y lo mismo con la que le da por salir con shorts y una camiseta ajustada que le cueste respirar. Aunque visualmente nos puede resultar desagradable con según qué personas que siguen estando en su derecho de llevarlo. ¿No te gusta? Pues mira para otro lado. Y si no puedes evitar la risilla... todos somos humanos. Esto es aplicable al famoso escote masculino. No sé a quién se le ocurrió. Aunque me lo imagino, a un "mazao" del gimnasio. Y no es mi prenda ideal, pero no me importaría ponerme en una ocasión una camiseta así. Porque no tengo un cuerpo diez. Tengo un cuerpo seis como mucho. Y me la pela, de momento no voy acomplejado. Podría llevarlo, aunque insisto, no es la ropa que más me apetezca comprarme. Pero sería libre.

Aquí se entraría en la polémica de que la publicidad es más sexista cada vez. Eso entra en conflicto. Pero es un tema a resolver con esa industria. Por un lado, entra el hecho de si una mujer está cómoda posando en ropa interior o no. Por el otro, que "las que salen siempre tienen unos cuerpos de escándalo que hace que las que no lo tienen se sientan inferiores". Pues vale. Puede que razón no le falte, pero es que el ser humano siempre ha buscado el prototipo de belleza. Joder, hay obras... cuyo nombre no me acuerdo, en el que la belleza de la mujer era la que "tenía carnes" y no el 90-60-90 que se busca ahora. Que la publicidad influye, pero no es el único factor.

Por cierto, dos notas más acerca de. Sobre el conservadurismo... cuanto más conservadores aparentan ser, más liberales son en realidad. Sobre el anuncio de "Masters of Sex"... como digo siempre: que la tele no está para educar a los hijos, y este post no es para hablar de eso.

Con cosas como esta se me viene a la cabeza el personaje Natalia Cuesta de la extinta Aquí no hay quien viva. El defecto de ese personaje, porque se le puede sacar, no era el hecho de que quisiera yacer con X hombre, sino que siempre fuera a por uno que ya tenía pareja. Dentro de que no considero que en una pareja las personas se pertenezcan mutuamente (no puede existir posesión sobre un ser humano), sí consideraba irrespetuosa hacia el personaje de Lucía ese comportamiento para quitarle al novio. Lo mismo a la inversa: esos hombres machos alpha que no les gusta el "no" por respuesta y van "pico-pala". Por lo general, para que el novio la pifie y poder encestar ellos. Esa actitud sí la considero reprobable.

Otra frase que me ha llamado la atención es la de "no quiero tu piropo, quiero tu respeto". Me imagino que no hay que generalizar, pero por si acaso, vamos a hacer nuevamente toque de atención a hombres y mujeres. Hombres: "Niña, ven p'acá que te viá comé tó lo negro" NO ES UN PIROPO. Es una falta de respeto a las mujeres y deberían establecerlo como delito tipificado. El problema es que esto ha provocado que ya hay chicas que la más mínima palabra bonita ya la interpretan como un acto de acoso de un depravado sexual. A ver, yo sé que si me lo currase podría ser un maldito gentleman, pero no me va ese rollo. Pero yo soy el primero que se da cuenta de que se pueden decir piropos sin que haya una segunda intención. Es más: puedo afirmar que se puede decir un bonito piropo a una mujer, sin faltarle el respeto, y al mismo tiempo dejando claro que puedes tener más intenciones con ellas. Suena a oxímoron, pero se puede. Obviamente, no voy a poner un ejemplo. No salgo con los piropos "precocinados", tienen que ocurrírseme en cierto momento y matizarlo bien, pero se puede. Y como nota: no se puede tener la poca vergüenza de exigir respeto hacia la mujer y luego ponerte a perrear con el reguetón. Y de ahí no me bajo. El reguetón es una falta de respeto hacia la mujer como persona, es denigrante, peyorativo, y no lo pueden usar en Guantánamo para torturar presos porque está prohibida la tortura psicológica en los Derechos Humanos.

Quería hacer una reflexión final, pero al final van a ser dos. La primera, en el post queda reflejado en cierta manera que me he criado en una sociedad sexista. La mayor parte de los ejemplos que he puesto siempre han sido poniendo primero a la mujer y luego al hombre. Podría editar el texto, modificarlo, pero no voy a pecar de hipocresía. Algún motivo habrá para que, "por defecto", haya hecho las comparaciones de ese modo. Pese a lo cual, no voy a considerarme machista por este caso aislado. Que dicen que "se puede ser machista sin saberlo", os aseguro que no es mi caso. Yo he crecido rodeado de mujeres trabajadoras y totalmente capaces.

Con esto a veces me planteo (mira, ya van a ser tres reflexiones. Es lo que tiene escribir sobre la marcha) los límites. Sobre todo en el humor. Yo por ejemplo he visto a Santi Rodriguez hablando (parodiando) de cómo es ir de compras con la parienta. O a Ana Morgade diciendo: "Yo era mala mala mala... Yo era Angela Merkel. EN MUJER". Sí, sobre el tema de chistes de hombres, chistes de mujeres... ¿es para tanto? ¿Es para tanto? A ver, no conozco (ya quisiera yo) a estos humoristas en persona, no se cómo son, cómo viven... Pero no me parece que vayan con el intento de ofender. Y hay chistes que se pueden contar en un momento aislado sin que tengan connotación sexista. Claro que... no ofende quien quiere, sino quien puede.

Y ya sí que sí, definitiva. Una reflexión. El punto débil de toda campaña anti-sexista. El lenguaje sexista. Concretamente, esa soberana tontería, diciéndolo suavemente, de que no se debe emplear las palabras masculinas para agrupar también al género femenino. Vamos a ver... puedo entenderlo en los sustantivos. Juez/Jueza. Profesor/Profesora. Piloto/Pilota (no sé si esta existe, pero yo la dejo caer, es tan válida como Portero/Portera). Vale, como debe ser. Sin problema pero eso de:
El profesor que dice: "Vamos todos al recreo". Y las niñas preguntan "¿Y nosotras qué?".
Uuuuuuy. Que tenemos mucho tiempo libre me parece a mi. Personas que me leen: no existe "tode, todes" como neutro. No existe "niñe, niñes" como neutro. Existe forma masculina y femenina, sin neutro, para muchas palabras. Y si "por defecto" se emplea el masculino como "abarcador", son las actuales normas de la lengua. La RAE actualmente da por inválidas expresiones como "alumnos y alumnas". A día de hoy. El lenguaje, no me olvido de que no deja de ser algo evolutivo (o involutivo si mpzamos a scrivir com si furams gilipoyas), lo que no implica que de aquí a un tiempo se admitan, o se cree la forma neutra para los sustantivos. Pero ni es algo que vaya a ser de un día para otro, ni se puede ir tachando de machista a quien emplea esas expresiones. No se... creo que hay mejores formas de invetir el tiempo para erradicar el sexismo. Opino al menos.

Pues esta era la reflexión que me apetecía compartir con vosotros (abarcando ambos géneros). No sé hasta que punto estaréis de acuerdo o pensaréis que me equivoco. Pero allá cada cual.

Los "microjuegos"



Hoy me apetecía hablar de los microjuegos. Es el nombre que le he puesto a esos juegos facebook o que pueden jugarse desde el móvil. No he visto una forma mejor de perder el tiempo. No nos engañemos. Gustan, se pasa un buen rato... pero la tontería (hablo de la que llevamos los humanos programada en nuestro código genético) es la que nos envicia a estos videjuegos.

Que en realidad todos tratan de lo mismo: un imperio, una tienda, una ciudad, una granja, una cafetería, un colegio, un criadero de perros, un puticlub... ¡yo que sé! Si está todo inventado ya. Y con la misma mecánica: haz que tus personajes hagan cosas, construye y compra mejoras, y si le echas huevos, paga por contenidos premium. Y lo hacemos. Y hablo en primera persona del plural porque yo también he caído (esta es la segunda vez. Voy a tener que ir al "Proyecto:Videojuego" o algo por el estilo).

No llego a entender qué es lo que los hace tan adictivos. Aunque por supuesto me niego a emplear el término "videojuegos". No son un Mario Bros, un Sony, un Pokémon, un GTA... Pero si hay alguien que ha sabido aprovechar esto, han sido Los Simpson.


Y no lo digo negativamente. Los Simpson siempre se han caracterizado por parodiarlo todo, de forma que han hecho una parodia dentro de la parodia. Ya en el video introductorio aparecía Homer Simpson jugando a un juego de ese mismo estilo, quejándose y preguntándose para qué. Lo mejor era su gran ironía: "Comprar cosas de mentira en un juego de mentira para impresionar a tus amigos de mentira". Y al momento siguiente se le ocurre comprarlo absolutamente todo.

Una crítica grandiosa y no es la única que puede observarse en el juego. Recientemente se ha añadido el evento de Clan of Castles, (parodia del microjuego de moda Clan of Clanes), en el que no han dudado de dar una gran lección (aunque seguimos jugando) sobre el tiempo invertido (o más bien perdido) en esa clase de videojuegos. Y no se si me equivoco, pero para ellos la culpa era tanto del que jugaba como del que desarrollaba. Muy grandes, Los Simpson (a quienes pienso seguir en la próxima temporada, que crossovers habemus).

Trabajar ¿gratis?



No voy a hacer ir criticando a este hombre. Por lo pronto. Simplemente me apetecía reflexionar un poco (aunque lo catalogue como "actualidad". No es que estas reflexiones vayan a ser profundas, es un simple vistazo al panorama) sobre ese consejo que ha sido víctima de muchos comentarios sarcásticos en las redes sociales.

Vamos a ver, estamos en la época de los economistas liberales. Que tiene que venir a ser algo así como "para ganar dinero voy a hacer lo que me salga de la punta del nabo", eso es lo liberal. Y por supuesto, "porque dinero ya tengo pero lo voy a multiplicar a base de cargarme la clase media".

Insisto, esto no va por Marcial. Pensemos. Actualmente un contrato más o menos estable es algo así como una utopía, algo reservado para unos pocos privilegiados. La economía liberal produce ciclos, ciclos de despido masivo de gente, ciclos de deshaucios masivos, y por tanto, ciclos en los que cada vez más gente necesita encontrar un empleo para vivir.

Pregunta rápida: ¿cuál es el objetivo de cualquier empleo?

Si has respondido "la remuneración económica" has acertado. Pero ya no eres un economista liberal. Te mueves pensando en el dinero, sí. Pero en el tuyo, no en el de los grandes. Mala gente.

Porque cuantas más vueltas le doy, más claro veo lo que pasaría si empezáramos a buscar empleo de esta forma. Pongamos que la mitad... la cuarta... venga, todos los parados de Madrid se ofrecieran de esta forma cuando llevan el currículum (o lo mandan por email). Sería una cosa más o menos así...

«Hola, buenos días. Me llamo Fulano de Tal y Pascual. He visto en su cartera de empleo que buscan un vendedor de neveras de playa para la temporada de otoño-invierno. Tengo bastante experiencia en el campo de las ventas, como puede verse en mi currículum. Les ofrezco trabajar dos meses a prueba, sin necesidad de contrato, para que valoren si soy merecedor del puesto. Un saludo...»

Ahora pongamos que la empresa en cuestión... no sé, Fresquibiris S.A., recibe un tío así. Y otro y otro... y se topa no con uno, sino con veinte, cincuenta, cien tíos que se ofrecen a currar dos meses gratis. ¿Qué sería lo justo? Fichar a los que me interesa, ver si cumplen y si lo hacen, contrato fijo. O temporal por seis meses, o lo que sea.

Pero... ¿cuál es nuestra triste realidad? ¿No es más probable que, a fecha de hoy, te hicieran trabajar dos meses gratis... y a continuación, te mandan a la puta calle de nuevo para fichar a otro por dos meses sin pagarle también? Joder, es la mano de obra más barata que existiría, trabajadores voluntarios, como en una ONG.

En otras palabras, si ofrecemos nuestra mano de obra a precio cero... ¿cómo va a crecer la economía? ¿Qué te va a solucionar a ti eso si tienes que pagar casa, gas, electricidad...? Vamos, cosas que cada vez están más caras (como siempre, economía liberal), pero hemos decidido ayudar de buena fe a esas pobres empresas que están facturando menos (seguramente porque de forma liberal despidieron gente para ahorrar nóminas pero ahora no dan abasto con todo el trabajo que hay).

Personalmente, la única forma en la que vería viable trabajar "by the face" sería en una sociedad como esta. Pero como todo lo que se sale de la línea suena a utopía, mejor ni nos paremos a pensarlo, ¿no? Así funcionamos. Y así nos luce.

V de Vendeta (película, 2006)



Nunca es tarde para hablar de una película. Pero con obras como V de Vendetta siempre es tarde para verla. La película es una adaptación libre de los hermanos Wachowski (los responsables de la -mítica- trilogía Matrix) de la novela gráfica homónima de Alan Moore. Una película que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida, y si es posible incluso, entenderla. Porque hay mucha gente que la ve y no pilla de lo que va la vaina.

Me parece importante recalcar antes de continuar que no he leído la novela gráfica, y por tanto, no voy a hablar de ella. Así que si alguno me va a saltar con "¡Esta peli es una mierda, el cómic es mil veces mejor", que por favor cierre la pestaña del navegador y se dedique a otras cosas más interesantes. O cierras el puto cómic y te ves la película como algo independiente, ambas opciones son igual de válidas.

La película nos sitúa en un Londres del futuro distópico. La ultraderecha es quien gobierna a base de mantener el pueblo a raya. La policía secreta busca infractores a quien encerrar por violar el toque de queda, así como de capturar, torturar y matar a cualquier opositor. Evey Hammond (Natalie Portman), una mujer que trabaja para la cadena gubernamental, es atrapada por dos de estos policías, y es salvada por V (Hugo Weaving), un hombre enmascarado, que unos minutos después hace estallar el edificio Old Baily.

De esta forma tenemos cuatro tramas paralelas en las que se desarrolla la película. La primera, protagonizada por V, nos muestra su pasado, cómo llegó a ser quién es, y sus ansias de venganza contra los monstruos que le deshumanizaron, exterminando a todos los funcionarios del gobierno que participaron en la gestión de campos de exterminio y experimentación. La segunda, nos muestra a Evey, un personaje al principio opuesto a los ideales de libertad que defiende V, pero poco a poco evoluciona y abre los ojos a todas las mentiras del mundo en que vive. La tercera sigue a los policías Finch (Stephen Rea) y Stone (Rupert Graves) empiezan a investigar lo relacionado con V. Esta trama va unida a la que sería la cuarta, que es la evolución del régimen de derechas, desde que simplemente eran un partído político hasta que se hicieron con el poder y fueron cambiando las reglas del juego para quedarse.

Una despiadada crítica hacia el fascismo y el crimen que supone recortar las libertades de los ciudadanos, y más cuando esto se cobra la vida de muchos inocentes. En la película, además, poco a poco se empieza a ver la movilización de la gente contra el partido y su líder, Adam Sutler (John Hurt).

Acción, lucha en todos los sentidos de la palabra, una trama interesante y profunda. Los actores, incluso los que tienen papeles menores como los espectadores de los enfrentamientos velados de V contra el Fuego Nórdico (el partido que domina la población británica), y que se dan cuenta de lo que ocurre, aunque tardan en empezar a movilizarse.

En cuanto a las actuaciones, Hugo Weaving (a quien no se le ve la cara en toda la película) nos muestra una vez más lo que aprendió en hacer para la trilogía Matrix, mientras Stephen Rea hace un buen papel investigando el pasado de su gobierno, cada vez menos convencido de su propio papel en la jerarquía del mismo. Y como dato curioso, John Hurt realiza un cambio tremendo, representando la antítesis de su personaje en la película 1984.

Una verdadera obra maestra del cine que desde que la conocí no me he canso de verla. Ya sea en pase televisivo (por sorprendente que parezca, tanto el actual gobierno como el anterior las emitieron en la televisión pública) o poniéndomela cuando a mi me apetece.

Es una película que me enciende. A ver, sin malpensar, que no me estoy refiriendo a la excitación sexual (aunque hay que admitir que Natalie Portman...), sino que aumenta, en realidad, las ganas de rebeldía y de protestas contra un gobierno que, no puede hablarse de esta película sin decirlo, se parece cada vez más al de la película. Todos esos discursos de que no permitirán revueltas (ley Mordaza, os suena), o tratar a cualquiera que se oponga como terrorista (aquí se prefiere la palabra "antisistema") nos muestra perfectamente lo poco alentador que resulta nuestro futuro si permitimos que nos coman la cabeza con la misma frase que usan los maltratadores ("Es por vuestro bien") en  lugar de pensar un poco y defender nuestros derechos.

Escribir y otras aficiones



Una de las cosas que más me gustan es escribir. No quiero ir de guay ahora, pero imaginación para la ficción siempre he tenido De sobra. En otras palabras, que si desde pequeño me hubiera puesto a escribir en plan serio ahora mismo podría tener fácilmente entre diez y quince libros publicados. ¿Exagero? Es posible, pero es para que se entienda. Una figura literaria llamada hipérbole.

(Entre nosotros, estuve tentado de escribir esa frase a la inversa: "¿Hiperbolo? [...] Una figura literaria llamada exageración." Pero es de esas chorradas que se me ocurren y sólo me hacen gracia a mi. Es una maldición que me persigue).

Y es obvio que me gusta escribir. Aparte de un blog tengo una cuenta en FanFiction.net donde también publico (y os aconsejo que le echéis un vistazo... si os apetece un poco de "literatura dos rombos").

De forma que yo me pregunto a mi mismo (porque la etiqueta de la entrada es "Acerca del autor" y me apetece recrearme un poquito en la egolatría): si tanto me gusta escribir, ¿por qué me cuesta tanto ponerme a ello?

Es una otra maldición. Entre unas cosas y otras me cuesta una barbaridad ponerme en serio a escribir. Y eso que la parte fácil la bordo: dejar la imaginación fluir y se me ocurren ideas, situaciones, diferentes versiones de lo mismo a ver cuál podría quedar mejor, universos alternativos... Pero claro, llega el punto de ponernos a expresar las ideas con palabras y llegó la dificultad. Que cualquiera puede escribir, pero a mi me gustan las cosas bien hechas.

Esa autoexigencia se junta con que me distraigo con los destellos de un banner (ya que he estudiado informática, vamos a usar símiles relacionados con el oficio, cohone). Y es casi literal. Tengo la barra de marcadores del navegador tan llena que los favicons van más apretados que el Metro en hora puta punta. Y entre las webs de noticias de series, el correo, las redes (anti)sociales, foros, artículos de interés (para mi) pues se va un ratito largo, la verdad.

De hecho, actualmente cuando me pongo a escribir he optado por cerrar el explorador y tener sólo dos ventanas abiertas, y de la mitad de la pantalla hacia arriba (porque en mi sistema operativo al menos puedo poner las ventanas a media o a cuarta pantalla). A un lado, el procesador de textos. Y al otro... el reproductor de vídeo con alguna película, serie o monólogo. No puedo con el silencio, me agobia. Y el ruido que hace mi ordenador no me basta. Eso sí, con alguno que ya me halla visto. Para ver uno que no había visto antes, cierro lo demás y le presto el 100% de mi atención. Bueno, más quisiera yo. El 50%.

Pero esto es aplicable a todo. A escribir y a las series, por lo menos, les dedico algo de tiempo. Pero al cine, la música, y la lectura...

Tema cine. Tengo actualmente 54 películas pendientes (sin contar las de Cineforum -que cuando lo retomemos en plan bien, volveré a ponerlo-) desde ni me acuerdo ya. Es una acumulación importante, y pese a que hay más días que longanizas, me temo que no me las veré antes de que acabe el año. Ya me sorprendí a mi mismo la semana pasada (¿o quizá la anterior?) en la que me vi tres películas que tenía pendientes hacía tiempo. Pero hemos vuelto al "mejor hago otra cosa". Lo irónico es que pienso en "hacer otra cosa" queriendo que sea algo productivo, pero al final, no lo es.

La música, otro tanto de lo mismo. Básicamente porque escucho lo que me apetece. Y siempre me apetece lo que ya he escuchado y me gusta. Y en su gran mayoría, tengo Ska-P, que es el único grupo del cual me he oído casi toda la discografía. Y si digo "casi", ¿cómo están los demás? Pues eso, en lista de espera. Me apetecía escuchar todos los discos de Extremoduro, por ejemplo. Y me seguirá apeteciendo, porque no me pongo. Asimismo tengo un montón de canciones de artistas "sueltos" por mi teléfono, y querría ponerme al día escuchando más de ellos. Pero no lo hago. Aquí es básicamente porque me da una pereza terrible ponerme en "modo búsqueda" saltando de la Wikipedia a YouTube. Para mi es más cómodo oir alguna canción "molongui" en algo que den por la tele y buscarla expresamente (para eso están las aplicaciones como Shazam) que ir artista por artista.

Y la lectura, ya he hablado en alguna ocasión de ello. Primero, porque un escritor tiene que leer, aunque sea amateur. Y he leído a Rowling en sus buenos (Harry Potter, The Casual Vacancy) y malos (El canto del cuco) momentos, he leído a Dan Brown (La fortaleza digital), a Conan Doyle (Sherlock Holmes), Robin Cook (Jack Stapleton) y ahora mismo estoy enfrascado con Stephen King (La cúpula, que por cierto, la serie de televisión es una línea alternativa a los sucesos de la novela). Pero hay más de esos autores. Y aparte, hay más autores. Y me encantaría conocer sus obras y sabermelas al dedillo, pero está dificil. Si el día tiene 24 horas, deberían haber puesto algunas más adicionales para la lectura y dedicarle el tiempo que se merece. Ya que hay días que voy rapidito y otros que apenas logro avanzar. Son rachas.

Creo que ya me he regañado bastante, ¿no? Pues ale, hasta la semana próxima.

(In)Seguridad en la nube



Creo que no hay mejor noticia de empezar el mes y que bloggear con la que más habrá llamado la atención: el bug de iCloud, la nube privada de Apple que ha dejado de serlo. Un bug ha permitido acceder a los archivos de todos los usuarios de este servicio. Un servicio que sincroniza tus fotos con Internet y entre todos tus dispositivos: dicho de otra forma: yo hago una foto, y se sube una copia a Internet que (en teoría) sólo yo (y los usuarios con quien las comparto) podré verlas.

Esa era la parte bonita de la película. Incluso yo hago fotos que se sincronizan con la nube, aunque no con la de iCloud, que no lo uso. Cosas normales: un yo en el parque, con cara seria; un yo en las prácticas, con cara seria; una foto con la familia y yo, con cara seria... Pero no ha sido ese, obviamente, el objetivo del hacker (o más bien dicho, cracker, que hay diferencia), sino las fotos de los famosos. O "celebrities", que queda así mejor dicho, ¿no? Como más cool y tal.

Todas las fotos que los famosos (y sobre todo: las famosas) se han hecho públicas. Y obviamente no hablo de fotos "normales". Fotos desnudas, introduciéndose objetos de diversa índole por ciertas partes de su anatomía, o incluso practicando el bello arte del coito. Y aquí paro porque parece que me estoy riendo de ellos, y no. No me apetece meterme en problemas por mis palabras.

Aunque en ningún caso justifico estas acciones contra la privacidad de los usuarios (y eso que como informático sé que es algo que nos saltamos a la torera en más de una ocasión) no puedo dejar de decir que la culpa al final sí es del usuario. Ojo, la culpa. No el delito. Porque yo no voy a ser quién para decir: "no os hagáis esas fotos". Pero tengo dos dedos de frente para decir: "no las subas a Internet, melón" (o melones en el caso de las chicas).

De esto quiero tu atención, querido lector, ya que ha habido dos tipos de reacciones de los famosos:
  1. Los que lo han negado.
  2. Los que han hablado de emprender acciones legales.
Pues bien, en ambos casos existe una respuesta.
  1. No cuela. Si las fotos de los demás son auténticas, es imposible que las tuyas no lo sean. Lo siento. Y si realmente es así, no te va a creer nadie.
  2. ¿Contra quién? Esos ataques, por lo general, no se hacen a lo loco. El cracker se habrá protegido de todas las formas posibles, y no creo que el juez contrate al Pentágono para perseguir al que ha publicado tus fotos en pelotas.
Además, la distribución de las fotos ha sido de la forma más limpia posible: unas publicaciones en 4Chan, que es, para los no entendidos, el tablón de imágenes más grande que existe en internet hoy en día, y de ahí se ha distribuido a todo aquel que le salga de las narices ver la foto. Que vale, que fue en el foro general (también llamado /b/), donde todo es temporal y las cosas no duran más de 30 minutos sin dejar rastro... pero es tiempo más que de sobra para que las copias fluyan.

Llega el punto de las conclusiones obvias a las que uno tiene que llegar. Y aunque ya me las conocía, siempre viene bien recordarlas.

1. Un archivo, de cualquier índole, que se suba a internet, permanecerá para siempre. Esto es así. Ya puedes ir detrás de los buscadores para que dejen de indexarla, o detrás de las webs para que la eliminen de los servidores, que siempre quedará una copia (por lo menos) que de una u otra forma será intocable.

2. El punto 1 se amplia cuando es algo viral, y no hay duda de que este fallo y las ansias de la gente por ver a sus ídolos en las actitudes más íntimas posibles lo han convertido en eso. Si todo el mundo tiene ya una copia, se seguirán haciendo más. E ir persiguiendo usuario por usuario es algo inviable. He visto el tráfico de torrent que tienen esos archivos, es enorme y a escala mundial.

3. Hay cosas que no se pueden subir a internet. ¿Por qué el móvil? Es más, ¿por qué el iPhone? ¿Por qué usas un teléfono carísimo para hacerte esas fotos? ¡Usa una cámara normalita de esas que tienen sólo almacenamiento interno, joder! ¡O una microSD como mucho! Porque insisto, yo no censuro que se hagan esas fotos, pero que cada cual se atenga a quién puede (o podrá) acceder a esas mismas fotos. No es el primer caso, ya hubo una famosa, que no recuerdo quién, que tenía la costumbre de ir con el bluetooth activado. Y robar información por esa vía es facilísimo. Y al encontrar este bug, ha sido el boom de la red.

Esto que ha pasado, de hecho, me ha recordado al argumento general de una película que aún tengo que verme: Sex Tape. Algo pasa en la nube (2014), en la que los protagonistas (interpretados por Cameron Diaz y Jason Segel) se grababan teniendo relaciones y estos vídeos se sincronizaban con los iClouds de sus amigos y familiares. Un buen vídeo de recuerdo de la pareja, ¿verdad?

Yo lo pienso friamente, y me digo: "El día que a mi me diera por grabarme así con alguien... No dejaría que ese vídeo corriera peligro de filtrarse." Es más, todos los que hayamos visto la serie Sherlock (que ya reseñé en su día) deberíamos saber que para estas cosas hay que hacer como el personaje de Irene Adler: sus documentos salvavidas los guardaba en un teléfono que tenía capado el acceso a la red y de los cuales no existía copia, para garantizar la privacidad y exclusividad de los mismos.

Y me parece a mi que con un vídeo, o fotos de esa índole... salvo que te apetezca subirte a la categoría "amateur" de las páginas de videos pornográticos, es mejor que queden así: en privado para el disfrute de uno. Que vale, que compartir archivos por Internet está bien... pero no todos.

De vuelta me ando



Pues tras un largo mes de agosto en que no ha habido mucho de qué hablar... o más bien dicho que ha habido pero me ha dado una pereza tremenda, vuelvo al blog

Novedades no hay muchas como puede verse. Un pequeño cambio de colores (y desde la versión móvil creo que ni siquiera son visibles) y ese "banner" que ya he hecho varias versiones según la temática de la entrada de la cual os voy a soltar el rollo. Así, por... bueno, hará más lenta la navegación, pero me apetecía poner algo en ese plan. Tampoco es para tanto.

No se cuánto tiempo me durará esto. Estoy pendiente del tema de la nueva Ley de Propiedad Intelectual, que aunque este sea un blog menor, estamos hablando de una ley para sacar dinero a cualquier precio. Lo que significa que no podré hablar tanto de películas, series, etc. (aunque tengo intención de hacer seguimiento de toda la temporada de series de aquí a junio) o incluso no hablarlo, pero eso ya se vería llegado el momento.

También quiero traer más reflexiones propias y textos. Tenía uno entre manos, pero voy a tener que retomarlo. Así como más capítulos de "Ou may god" y algún que otro relatos de esos. Ya sabéis de qué hablo, ¿verdad? ;) Que sí, que lo sabes. Que te pasas el día leyéndolo. ¿Que no? Mentiroso, que te crece la nariz.

Tengo intención además de intentar completar los retos de libros y manga (especialmente el primero, que lo veo más factible. Estoy enfrascado con el libro de La cúpula), como siempre reseñando aquellos que completo.

Nos vamos leyendo. ¡Un saludo!