(Más) Recomendaciones por el Día Internacional del Libro

Como suele ocurrir por esta fecha, lanzo mi lista personal de recomendaciones de lectura, así que me dejo de rollos y empezamos.

"Por trece razones" ("Thirteen Reasons Why") de Jay Asher. Una de mis lecturas más recientes que me interesaba conocer después de haber visto la primera temporada de la adaptación de Netflix.

Clay recibe una caja de cintas de cassete en las cuales Hanna Baker, una chica que recientemente se ha quitado la vida, desglosa los motivos y las personas que le han llevado a tomar tal decisión.

Es innegable que el argumento rezuma curiosidad morbosa, pero resulta también ser una reflexión curiosa de cómo los actos que pueden parecer inocuos, poco a poco, convierten un copo de nieve en un alud de destrucción. Recomendado leerlo con ojo muy crítico.

"Veinte" de Manel Loureiro. Con muy pocas novelas este autor español ha conseguido hacer que me enganche a las novelas que publica, y después de dos años desde su última novela, tenía los dientes muy largos por esta aventura.

Dos siglos después de una epidemia que acabó con casi toda la humanidad, esta amenaza con volver a repetirse. La clave de su salvación puede estar en el número veinte. Una de las supervivientes de la anterior plaga tiene un plan para salvar a la gente.

Manel nos zambulle desde las primeras páginas con el apocalípsis anunciado hasta la nueva era de supervivencia de la raza humana.

"Sherlock" de Jay. El mangaka japonés adaptó con gran acierto la primera temporada de la genial serie de la BBC.

El doctor Watson acaba de regresar de servir en Afganistán cuando un amigo de su época de estudiante le presenta a un posible compañero de piso. Solo con un vistazo, ese hombre deduce que Watson es un médico militar que ha regresado de Oriente Medio, que tiene un familiar alcohólico y que va a terapia. Ese compañero de piso se llama... Sherlock Holmes.

Es transformar la serie en papel. ¿Merece la pena después de haber visto la serie? Indudablemente. Podemos disfrutar en español de los tres primeros episodios tanto en tapa blanda como en tapa dura.

"Una serie de catastróficas desdichas" ("A Series of Unfortunate Events") de Lemony Snicket (Daniel Handler). Después de no convencerme mucho la película de 2004, y a pesar de ello darle una oportunidad y disfrutar mucho con la primera temporada de la serie en Netflix, me animé a leer los 13 libros que componen esta saga.

Violet, Klaus y Sunny Baudelaire son tres niños que terminan huérfanos después de un incendio que termina con sus vidas tal como las conocían. Su nuevo tutor es el Conde Olaf, un hombre con aire siniestro... y comportamiento siniestro.

Humor negro, innumerables referencias a la literatura clásica, y un título que no engaña: las vidas de los hermanos Baudelaire son catastróficas desde Un mal principio hasta El fin.


"Cicatriz" de Juan Gómez-Jurado. Ese libro que compras sin saber de qué va. Pues es lo que me pasó con "Cicatriz". Y aquí estoy, recomendándolo.

Simon Sax es un desarrollador informático con pocas habilidades sociales. Su programa puede ser un gran éxito, el cual le catapultaría a la fama, al dinero, a las mujeres... y él quiere conocer a una que le quiera de verdad antes de no poder saber si se acercan a él por amor o por interés.

Su historia se entremezcla con la de Irina, una joven con una cicatriz en la mejilla y un oscuro pasado, de forma que el autor nos ofrece un desarrollo interesante de los implicados en una trama de venganza, mafias y sentimientos encontrados.

"Drácula" de Bram Stoker. ¿Qué decir de esta obra? Stoker presentó a un personaje que ha trascendido en nuestra cultura pop, en mejores y peores adaptaciones.

En forma epistolar, descubrimos la historia del conde Drácula, un misterioso personaje que decide adquirir varias propiedades en Londres. Jonathan Harker será el primero en conocer a este hombre de hábitos nocturnos con aire misterioso, mientras en su tierra natal se empieza a descubrir algo maligno.

Me dejó enganchado desde el inicio hasta el final. Un clásico donde los haya.

"Ready Player One" de Ernest Cline. No podía cerrar la lista sin hacer mención a la novela que ha sido adaptada al cine de la mano de Spielberg el pasado mes de marzo.

Es el año 2045 y ha fallecido James Halliday, creador de la plataforma OASIS, el mayor RPG de la historia, que les ofrece innumerables mundos, y antes de morir, ocultó su testamento dentro del juego: quien encuentre tres llaves y pase por las tres puertas, heredará su fortuna y la propiedad de OASIS.

Una aventura de ciencia-ficción llena de referencias a la cultura pop de los años ochenta de la cual se disfruta cada página.

Esto ha sido todo. Espero que la lista os haya resultado interesante. Y eso. Adiós.

Ready Player one (2018)

Hola.


No, no he podido evitar la coñita. Llevo muchísimo tiempo sin publicar. Pero nunca es tarde si buena sombra cobija cien años de perdón... o algo así. Venga va, al lío.

He pasado tres años encerrado en Azkabán esperando esta película. Desde que leí el libro tenía muchas ganas de verlo adaptado a la gran pantalla (o a la pequeña, si Netflix la hubiera producido y estrenado en su plataforma seguiría siendo una película). Ya en aquel entonces se sabía que Warner había adquirido los derechos, y por fin tenemos aquí el resultado. Posibles spoilers así que no sigas leyendo si blablabla...

Como la novela original, la película (co-guionizada por Ernest Cline, el autor; y Zak Penn) nos sitúa en un futuro no muy lejano. En el año 2045 el mundo está hecho una mierda y la gente prefiere pasarse el día en Oasis, el videojuego de realidad virtual más grande que permite hacer de todo. Wade Watts, alias Perzival, es el protagonista, el cual tiene la intención de hacerse con el Huevo de Pascua de Oasis: el legado del creador del juego, quien antes de fallecer ocultó tres llaves en el inmenso conglomerado del juego. Siendo el juego la mayor fuente de beneficios del planeta, la segunda compañía más grande del mundo también persigue conseguir estas llaves y dominar la plataforma.

La trama...

Vale decir que la película hace las mismas paradas que el libro. Eso sí, con vías diferentes, lo cual es un golpe de acierto. Aunque disfruté mucho con las pruebas y el planteamiento del libro, dichos desafíos se disfrutan con la lectura, y resultaría inviable convertirlas en película sin llegar a las cuatro horas de metraje, o hacer dos películas. E incluso tres. Y ya está bien del abuso de las productoras con ese juego (aunque por supuesto esto hace que algunas partes cojeen. Tampoco es una obra perfecta). Debo decir que, a la inversa, lo que se ve en pantalla tampoco se puede llevar al libro de manera "que guste".

Resulta interesante ver además la diferencia de planteamiento. En la película se hace una llamada mucho mayor a la revolución, al no aceptar que una multinacional controle el mundo, mientras que en el libro, aunque se busca el mismo objetivo, parece que es una lucha más freelance entre los diferentes clanes y la empresa imperial.

Cierto es que la película cambia los momentos de calma del libro por otros de más acción (la carrera "a lo Mario Kart" en el mundo real mientras estás en el juego no tiene mucho que ver con el estar en una sala equipada para poder jugar en condiciones óptimas), o incluso cambiar algunos elementos, desde el momento de conocerse de Perzival y Art3mis o quién termina en las oficinas de IOI. Pero disfruto estos cambios entendiendo que no deja de ser una película, y tienen que ofrecer acción.

¿Un fallito? Aunque fuera de pasada, estaría bien explicar que no todo en Oasis es combate y hay zonas libres de los mismos para tener una vida más normalidad.

Los personajes...

No voy a negarlo. Se ha sacrificado mucho del desarrollo de estos personajes. Y eso que la película no es especialmente corta (140 minutacos), pero siguen sin ser suficientes para el elevado ritmo de la película. Es lo que pasa cuando algo que en el libro tarda meses en ocurrir lo pasamos a una carrera contrarreloj.

Veo mucho de Perzival en la película, pero falta algo. Concretamente ¡spoilers! me faltan esas semanas que se pasó sin ver a Art3mis tras declararle su amor. Me falta que ¡spoilers! Hache profundice en su pasado (y no es que hayan omitido el detalle sobre su sexualidad). Y aunque es cruel, me falta que ese protagonista caiga. No, la explosión no me es suficiente. Nolan Sorrento es un personaje cruel, y que enviara terminar con uno de los protagonistas como si fuera Conspiración en la red (2001) daría más terror que el hecho de tener a una ayudante sicaria que tampoco es que sea especialmente letal.

Sin embargo, en líneas generales responden bien a sus homólogos de la novela.

La búsqueda del huevo y otros eastereggs...

Como he dicho antes, las pruebas a las que deben enfrentarse en el libro, así como las referencias, no tienen nada que ver. Comprensible. Por un simple tema de derechos de autor, no puedes mostrar cosas que han pertenecido a otras productoras salvo con acuerdos sustanciosos.

A pesar de lo cual, los sustitutos elegidos son muy acertados para un medio como es el audiovisual. Y no sólo eso, con el autor de la novela haciendo el guión, creo que habrá elegido los que ha considerado mejores para llevar a la pantalla. No voy a quejarme.

El despliegue audiovisual...

Podrá saturar. Podrá parecer excesivo. Pero el concepto de Oasis ha quedado muy bien visto en el la película: se puede hacer de todo, y sus mundos se pueden ver en unas tomas geniales mientras se desarrolla el film. ¿Que se echan algunas en falta? Pues sí. Personalmente, podrían haber añadido el castillo de Hogwarts, cuyos derechos también pertenecen a Warner. Oye, que eso no es de la cultura pop de los ochenta. No te jode, Minecraft tampoco y bien que aparece.

Debo decir también que esta película tiene demasiados guiños. Demasiados quiere decir que no da tiempo a fijarte en todos (y lo mismo Hogwarts anda por ahí y no he podido fijarme). La verdad, me gustaría verme la película en 4K y slow-slow-slow-slow motion para poder fijarme en todos esos pequeños "eastereggs". No puede ser menos, por algo la película gira en torno a uno.

Y también voy a decirlo: el 3D es una mierda. En Oasis queda bien, pero muchas escenas del mundo real tienen el efecto metido en post-producción, y eso mezclado con nativo queda fatal, máxime cuando hacer varios cambios de uno a otro en muy poco tiempo.

En resumen...

Me ha gustado, y he disfrutado de la película en todo su esplendor. Puedo perdonarle los fallos que he comentado por lo que ya he dicho: es una película, tienes que condensar. Además, si se hace bien, no hay nada de malo en que el film no siga la novela a pies juntillas (no como Dragonball Evolution).

8/10 es la puntuación que considero que merece. ¿Soy generoso? Es posible, pero lo merece por el espectáculo visual que han montado. ¿Volveré a postear? Es posible, pero tiene que apetecerme. ¡Saludos! 

Leido: Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne

Disfruté mucho cuando, hace años, en el instituto, en las lecturas entró La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne. Y ahora que he decidido ponerme un poco al día con más lecturas clásicas, quise darle la oportunidad a Viaje al centro de la Tierra.

Obviamente, que una novela sea buena, no hace que el autor de la misma únicamente escriba maravillas, y tengo que decir que Viaje al centro de la Tierra me ha sabido a poco. Una premisa interesante que al final, se queda un poco corta. Ah, sí, alterta de spoilers.

La premisa parte con Axel, un joven alemán que vive con su tío, el profesor Lidenbrok, un reputado minerólogo. Un día, Lidenbrok llega a casa con un extraño manuscrito, en cuyo interior hay un pergamino extraño. Al descrifrarlo, se topan con un mensaje de un alquimista llamado Arne Saknussemm, en el cual refleja, teóricamente, cómo se podría acceder al centro de la Tierra. Lidenbrok no duda en partir de inmediato a Islancia, donde se haya la "puerta".

Obviamente, el propio libro ya presenta el debate sobre el núcleo terrestre, el aumento de la temperatura, etc. Sin embargo, con ese tema al margen, nos encontramos con una historia que entretiene por momentos, mientras que por otros se puede hacer terriblemente densa.

Verne nos muestra a lo largo de la ruta de los personajes una exhaustiva descripción de... piedras. La novela entera podría ser un homenaje a la minerología. Axel, quien hace las veces de narrador, nos hace gala de líneas y líneas y líneas y líneas... describiendo las rocas y los pasadizos que se van encontrando en su ruta al interior del globo terrestre. Algo que, en según qué puntos, frena terriblemente el avance de una trama, la cual, todo sea dicho, termina bastante abruptamente.

A través de los ojos de Axel conocemos a los tres personajes principales de la novela (por no decir los únicos). Él es un joven pasional, con miedos comprensibles, pero que tiene demasiado miedo a su tío como para enfrentarse a él y acepta sus palabras, al verse derrotado intelectualmente por la falta de pruebas sólidas de sus teorías, enfrentandose a las escépticas opiniones de su tío. Lidenbrok es más temperamental, la impaciencia personificada, quien sólo sabe avanzar hasta llegar a su objetivo, a cualquier precio. Su objetivo es probar que el interior de la Tierra no es puro magma. Por último, tenemos a Hans, cazador y guía de Axel y Lidenbrok, prácticamente un autómata que ni siente ni padece, y se limita a actuar en beneficio de la expedición, a pesar de desconocer su verdadero objetivo.

Y realmente... no hay mucho más que contar de esta novela. Es ligera, y se hace ligera en líneas generales (salvo aquellos momentos ya mencionados de descripciones sobre piedras), pero sin llegar a observar cambios notables desde la partida en Alemania hasta la incursión dentro del volcán Sneffels. La única excepción, quizá, la del propio Axel, que según avanza la aventura, se muestra poco a poco menos contrario a pensar que el centro del planeta no está formado por lava. Pero al margen de eso, poco.

Descripciones, todas las que se quieran, pero el elenco de personajes es sumamente escaso. Y por supuesto, desde el interior del volcán, tampoco hay pasajes altamente memorables, salvo las propias opciones de sobrevivir, y aquel momento en que (spoilers), se topan con un gran lago subterráneo, el cual tiene su propia climatología, así como formas de vida interesantes, pero los cuales no son suficientes para potenciar una novela que peca un poco en su tardanza en llegar a estos puntos.

¿Valoración general? Aprobada con un seis. No desagrada en absoluto, pero esperaba más, algo más de acción. Y creo que esta novela (y me veo obligado a soltar una pequeña pullita) sufre de lo mismo que su adaptación animada, Willy Fog 2 (parte 1): que no es tan buena, ni de lejos, como La vuelta al mundo. ... Y sí, Viaje al centro de la Tierra se publicó mucho antes, pero aún así.

Leído: Drácula, de Bram Stoker

BLOG DE FELIKIS

9 de mayo, por la noche

Extenuado me hallo. Entre los cursos realizados en los últimos dos meses, y mi recién re-incorporación al mundo laboral, no sé cómo saco tiempo ni ganas para escribir este blog. Pero, ¡oh, debo hacerlo! ¡Pues la escritura es lo único que salvará mi cerebro del aturdimiento, del agotamiento intelectual! ¡Quiera el MEV que logre publicarla antes de caer rendido contra el teclado!

...

Entradas de diario como esa son las que componen Drácula, de Bram Stoker. Porque me ha dado por ponerme al día con los clásicos de la literatura. Y a este paso el blog se va  a quedar únicamente para reseñar series y libros, pero bueno. No me inspiran muchas más cosas para escribir. ... Ya estoy divagando, perdón. Ah, y posibles spoilers.

La novela se nos presenta de forma epistolar. En otras palabras, la narración se produce a través de los diarios de los personajes, así como de las cartas que se envían entre ellos, fragmentos de periódicos, y notas ocasionales, ordenados más o menos cronológicamente (hay momentos en que se nos presentan varios días seguidos del diario de un personaje, para luego retroceder en el tiempo y ofrecer las vivencias de otro), lo cual enriquece bastante la lectura.

La historia comienza en en el viaje de Jonathan Harker, un abogado inglés que ha sido invitado al castillo del conde Drácula, en los Cárpatos, para cerrar unas ventas con él. Poco a poco, los rasgos de la personalidad del conde irán confundiendo a Jonathan, hasta que se encuentre en lo que él considera un peligro inminente cuando se da cuenta de que el conde está haciéndose pasar por él. Poco tiempo después, Wilhemina "Mina" Murray, la prometida de Jonathan, acude a pasar unas vacaciones con Lucy Westenra, la cual padece de sonambulismo por alguna extraña razón. Poco a poco, esta enfermedad la irá superando. El grupo protagonista lo cierran Arthur Holmwood, el prometido de Lucy; Quincey Morris, el doctor Seward (ambos dos habían sido pretendientes de Lucy); y por último el profesor Van Helsing.

Podríamos distinguir cinco bloques argumentales cronológicos a partir de todos ellos: la introducción (narrada exclusivamente por Harker) en la cual se nos presenta la figura del conde; las investigaciones del doctor Seward de uno de los pacientes de su manicomio; el progreso, con sus altibajos, de la enfermedad de Lucy, el punto en que su historia se mezcla con la del conde, y finalmente, la persecución final al rey de los vampiros.

La mayoría de contenido del libro es el narrado por Harker, Mina, Lucy y el doctor Seward (con un par de notas de Van Helsing), ofreciéndonos su forma de vivir esa lucha contra el mal que termina suponiendo el conde Drácula, el cual había aprovechado la visita de Harker para planear un viaje a Londres, desde donde expandir su poder. De esta forma, se entra en una extraña dinámica de caza del ratón.

Aunque normalmente la narración es bastante dinámica, lo que permite disfrutar de pasajes con mucha y rica información de lo que puede pasar, hay ciertos puntos en que la falta de progresos de los personajes frenan ese avance (porque errare humanum est), pero especialmente cuando a Stoker le da por poner en el modo más descriptivo posible a sus personajes cuando visitan ciertos parajes, quitando trabajo a la imaginación (y para los que somos como yo, haciéndonos pasar a la lectura en diagonal).

Quiero añadir también que siempre me han hecho gracia esta clase de relatos, en los cuales los personajes que escriben su diario son capaces de hacerlo con pelos y señales, recordando hasta el más mínimo detalle, y estilizándolo al tipo novela. Por alguna razón.

Con todo esto, permitiéndonos conocer a unos personajes que cuentan la historia tan rica en detalles, se nos ofrece ese halo entre el misterio, el terror, y el peligro que les acecha, cuando la suerte parece sonreír al enemigo y cuando los esfuerzos de los protagonistas parecen en vano. Pero en vano de que en ciertos momentos yo me quedé en plan: "¡Venga ya! ¡No me lo puedo yo de creer!".

Ojo. Insisto en que he disfrutado la lectura. Tengo que decir también que tuve que meterme un poco en el contexto histórico de la obra, ya que abundan las expresiones largas, un empleo quizá abusivo de "querido/a", "amado/a", "amigo/a" cuando se hablan entre ellos, y por supuesto, esas normas sociales antiguas machistas en las que se definía lo que a un hombre hacía un hombre y lo que a una mujer hacía una mujer y cómo se debían comportar en ciertas situaciones y todas esas mierdas.

Pero obviando esa parte, es una lectura que engancha, en su forma de explicar las cosas, y de cómo todo lleva un proceso lógico y no todo es "porque sí" y averiguando con los personajes qué es lo que ocurre o lo que puede ocurrir (dejando al margen que cualquiera que sepa un poco de Drácula o sobre vampiros en la cultura popular, esas cosas le pueden parecer obvias desde el primer momento). Me ha "molao". Una novela si no de sobresaliente, de notable alto.

(PD: Y me apetece decirlo: a mi me gustó la película Van Helsing (2004). A pesar de que sea otro concepto diferente al de la obra. Me la pela).

Día del Libro (and again...)


Tras un año sin publicar una entrada dedicada a los libros (y más de un mes sin publicar una entrada, a secas, cabrón) otro año vamos allá con recomendaciones de libros. Y esta vez, algunos títulos que por H o por B (o por vago, cabrón), no haya reseñado en entradas de post anteriormente.

Y por qué no empezar con algo de humor. Un mal principio es el primer libro de la saga "Una serie de catastróficas desdichas", de Lemony Snicket. Dejada la review de la serie de televisión, leer los libros al respecto era poco menos que una obligación, y al igual que el audiovisual, no decepciona. Es el inicio de la historia de los hermanos Bodelaire: Violet, Klaus y Sunny, que tras quedar huérfanos, terminan siendo tutelados por el diabólico conde Olaf, quien no busca otra cosa sino hacerse con la fortuna de los niños, la cual es intocable hasta que Violet, la mayor, cumpla la mayoría de edad. ¿La gracia? La serie de catastróficas desdichas. Los hermanos no hacen sino pasar por una serie de penurias sin conseguir remontar en ningún momento, añadido por una narración mordaz de parte del autor (Lemony), provocando una lectura amena, entretenida, ligera y que se hace breve (porque siendo sinceros, el libro es cortito). De momento sólo he leído el primero de 13, pero parece que el lanzamiento de la serie ha servido para volver a editar los libros en castellano, cuando originalmente sólo publicaron hasta el 8.

Muy por el contrario, una lectura larga y para fans del detective más famoso de todos los tiempos, recomiendo la antología Todo Sherlock Holmes, por supuesto, de Arthur Conan Doyle y Jesús Orceloy como responsable de la edición. Un recopilatorio de todo el canon holmesiano oficial, es decir: las 4 novelas, y los 56 relatos, cronológicamente ordenados (por línea temporal de la historia, que no coincide con la de publicación), con una serie de notas, curiosidades, etc. de lo más interesantes. Una verdadera joyita, especialmente para tener en un único volumen recopilatorio todo el canon, o para completar una colección en caso de no tener todos los libros. ¿Su punto flaco? Creo que quizá la calidad del papel deja un pelín de nada que desear, pero merece la pena el tomo.

Otro tipo de narrativa. Las vivencias de un informático convertidas a blog convertido en libro. Wardog y el mundo, de Wardog... bueno, Ismael Trancón Martín, sysadmin de profesión, que nos deleita con sus aventuras (o quizá desventuras) en la empresa cuyo sistemas administra, mostrándonos el lado más oscuro de los que nos dedicamos, entre otras cosas, a la atención del usuario... y los motivos que producen esa enemistad. Que si os parecemos malos, no lo somos por gusto. ¿Quieres conocer los motivos? Bueno, tienes la opción también de leer su blog. Eso sí, un pequeño warning que él mismo hace: Aviso para lusers: no te creas lo que veas aquí escrito, pero grábatelo a fuego en la memoria. Sólo por si acaso. Para que veáis "de qué palo" va la cosa.

También me apetece recomendar la lectura de Harry Potter y el legado maldito. Ni de coña. En serio, es un fanfic durísimo. Por lo malo. Aún me da pesadillas. Pero para los que nos mola el mundo Harry Potter, podemos disfrutar del guion de la película Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de la propia J.K. Rowling. Realmente no vamos a encontrar nada mas de lo que vimos en la película. ... Y precisamente por eso. Este inicio de la precuela de Harry Potter fue una maravilla del mundo del cine, y poder disfrutar de la lectura del guión no está para nada de más. Es eso, el guión. Le hubiera añadido anotaciones (literalmente, no estaría mal que se incluyeran notas de Rowling en los márgenes y similares), pero aun así, forma parte de mi estanteria potterhead.

Sumergiendonos un poco en el mundo de la novela "policíaca", le añadimos el género "medicina", y eso conlleva a Robin Cook y en este caso, su novela Nano. No será de sus mejores escritos, pero la parte en la que se habla de cómo la nanotecnología podría usarse en el campo de la medicina para curar enfermedades, es cuando menos curioso. Y eso por no mencionar el sub-fondo que hay por lo general en las novelas de Cook: los intereses detrás de cualquier hecho, tanto personales como empresariales. Cook suele mostrar sus tramas mostrándo más allá de lo que ven el resto de los personajes, de forma que se nos permite anticipar algunos movimientos. Algunos...

No tengo mucha más idea de qué podría recomendaros en la sección "Libros". Pero no todo va a ser novelas y similares. Ah, el poder de la imagen... voy a cerrar el post con dos ejemplos de ello.

Y una de ellas es (tenía que ser) V de Vendetta, de Alan Moore. De sus obras más conocidas (y remakeada por las Wachowski en 2005 en película), se nos presenta una sociedad reprimida por un estado totalitario, contra el cual se subleva V, un misterioso hombre enmascarado que empieza a liquidar  a algunos miembros del partido mientras se gesta su plan. La historia de V se va entremezclando con la de más personajes, como Evey, una chica que es salvada por V al principio de la obra, así como personajes relacionados con el gobierno controlador y las decisiones que van tomando según se desarrollan los acontecimientos. Altamente recomendable su lectura, la cual, como la película, no siempre es entendida por toda la gente.

Y no podía dejar la ocasión de comentar Sherlock: Estudio en rosa, adaptación a manga del primer episodio de la genial serie de televisión, respetando el guión original de Mark Gattis y Steven Moffat, y dibujado por el mangaka Jay. Nos vamos a encontrar con eso mismo: el episodio, adaptado sin omitir el más pequeño detalle (o quizá alguno sí, microscópico, como la diferencia entre la traducción de la serie y la del manga), pero la misma historia genialmente ambientada. Merece la pena disfrutar de su lectura y tacto en papel.

Esto ha sido todo por este año. Siempre podéis revisar la etiqueta de "libros" del blog para ver más obras que haya podido reseñar. Y querría escribir más, pero como siempre lo digo y luego no lo hago, ¿para qué vamos a andar con compromisos que no se si voy a poder cumplir? (por vago, cabrón). Saludos, y hasta la próxima entrada.

Leído: Pokémon: Oro, Plata y Cristal (tomos 5 a 8)

Tras la lectura de los tomos 1 a 4 de Pokémon (la serie de Rojo, Verde, Azul y Amarillo) debo confesar que la continuación en los tomos de Oro, Plata y Cristal fue una grata sorpresa. La continuidad de la historia (proseguida por Hidenori Kusaka al guión y Mato al dibujo) es una secuela que iguala a la original.

Se nos presenta a Oro, el protagonista, un joven que tiene un montón de Pokémon, marcado por su denotable arrogancia, y que empieza un viaje por la región Johto. En su viaje terminará cruzando su camino con Plata, un ladrón de Pokémon. A mitad de la serie, abandonamos a ambos temporalmente para conocer a Cristal, una experta capturadora Pokémon, quien recibe la tarea de completar la enciclopedia sobre estos, alias Pokédex. La historia nos narra cómo estos tres personajes deberán superarse a si mismos para ayudar a una región que vuelve a ser azotada por el Team Rocket, así como por un extraño personaje con habilidades de hielo, y volvemos a ver caras conocidas de las sagas anteriores, como Rojo, Azul, Misty o Brock.

Esa intercalación entre varias historias y no centrarse tanto en el protagonista funcionó muy bien en Amarillo y vuelve a funcionar aquí. Todos los personajes tienen un pasado o crisis sobre sus objetivos en la vida, las cuales se ponen a prueba a lo largo de las páginas de estos tomos.

Le tengo además cierto cariño adicional a esta parte de la historia, ya que pertenecería a la conocida "segunda generación Pokémon", mi favorita, que se desarrolla en la región Johto (también mi favorita) y tengo que admitir que me di cierta prisa con la lectura porque me tenía enganchado.

Por un lado, la historia de Oro, aprendiendo que no se puede ir por la vida atropellando a la gente, le hará plantearse qué está haciendo como entrenador; Plata, por su parte, parece tener que cerrar un capítulo de su infancia, mientras Cristal tiene sus propios problemas existenciales tras recibir su tarea. El grueso de muchas historias es precisamente ver a sus protagonistas crecer (y no que se lo den todo hecho como a Kirito) y aquí podemos ver precisamente eso...

... sin olvidarnos de Rojo, Azul, Verde y Amarillo, quienes también asoman en los momentos más tensos de la historia para enfrentarse al villano (quizá uno de los puntos flojos de la historia, que no cierran bien su círculo, precipitándolo mucho). Además, esta generación supuso de la introducción de la mitología Pokémon, la cual también es tratada y desarrollada en la historia por los Pokémon legendarios protagonistas. Una mezcla que funciona bastante bien.

Una lectura entretenida, fiel al espíritu de las primeras entregas, pero innovando a la par. Me gusta. Ahora toca ver el universo de Rubí y Zafiro.

Leído: Songokumanía: el big bang del manga, de Oriol Estrada Rangil

Ostia, si Felikis leía cosas y las reseñaba, no me acordaba. Y ha puesto en el título de la entrada el nombre del autor, con el nombre del libro en cursiva, a lo profesional.

La verdad, es raro que hasta pleno marzo no haya hecho ninguna reseña de un libro. Y eso que llevo unos cuantos leídos. El guión original de Animales fantásticos y dónde encontrarlos (pero ya reseñé la película), he terminado la saga Oro, Plata y Cristal de Pokémon (que reseñaré la semana que viene), la tetralogía de Código Lyoko (para lo cual también tendría que reseñar la serie), un libro sobre materia oscura y el primero de Una serie de catastróficas desdichas (que reseñada la serie, sería simplemente como comentar el primer capítulo de la misma). Pero vamos, que podéis seguirme en GoodReads para comprobarlo. Y tras este parrafón, al lío:

"Songokumanía: el big bang del manga" es un libro de... historia contemporánea reciente en la que Oriol Estrada Rangil hace un repaso a la llegada del manga y el anime a España. Empezando un recorrido allá por los años 80, nos cuenta el boom que, para ser un proceso relativamente lento, en términos generales en realidad supuso un cambio en muy pocos años en lo referente a consumo de televisión y cómic/manga en nuestro país.

Es un libro para disfrute de dos tipos de lectores. Uno de ellos, el lector que vivió aquella época. El que creció en los ochenta, el que conoció de primera mano Dragon Ball en la televisión y que se emocionó con aquella historia del niño con cola de mono que emprendía el viaje con una chica muy inteligente en busca de las bolas de dragón que conceden cualquier deseo. Para ellos, la lectura debe ser algo así como volver a aquella época.

El segundo lector es... o somos, los que conocimos Dragon Ball muy a posteriori, ya fuera por nacimiento, o porque por alguna razón, tardó más en llamar nuestra atención, y en cuyo caso, no podemos sino sorprendernos por cómo era la cultura pop de la época, y del cambio que supuso el fenómeno de este anime, y luego manga, al llegar a nuestro país.

Mola que hablen un poco del inicio de aquello, cuando sólo se conocía el cómic europeo y americano, y sólo hubieran llegado hasta aquí casos contados como Akira, hasta lo que supondría en televisión esta serie.

No hay duda de que resulta, cuando menos, chocante como eran aquellos orígenes en las que las distribuidoras españolas prácticamente no conocían Japón, y alguien (spoiler: Màrius Bistagne) compró 26 episodios (spoiler: pensando que era la serie completa), que eran los que abarcaban desde el inicio de la aventura hasta finales (que no final) del Gran Torneo de las Artes Marciales. Todo lo que llevó consigo esa pequeña fracción del anime dio pie a la gran industria del manga y el anime que tenemos ahora en España (en honor a la verdad, hace mucho hincapié en lo que supuso en Cataluña... también es cierto que muchas veces son los que más lo viven).

Desde luego, leído el libro, casi se puede hablar de una Odisea, valga la referencia a Homero, y en vista de lo leído, creo que nunca un producto de la cultura de un país hizo tanto para la misma como supuso Dragon Ball al salir de las fronteras de Japón.

En resumen, una lectura ligera y amena que nos cuenta un poco más de aquellos años en los que se gestaba el fenómeno otaku en España. Si le tuviera que echar algo en falta, yo hubiera rellenado un poco más el libro en la parte en la que se habla de la censura que sufrió el anime, un tema que sigue en boga (especialmente para los que estamos siguiendo la emisión de Dragon Ball Super en Boing). Tiene muchos datos, cuanto menos, curiosos al respecto. Y si me tengo que poner en plan abuelo Cebolleta: "Las cosas antes sí que eran difíciles que ni había internés ni móviles". Cómo hemos cambiado.

Sword Art Online no es tan buena

Hace bastante tiempo, reseñé el anime de Accel World. El autor de la novela ligera de AW, Reki Kawahara, también es el creador de Sword Art Online. Y bajo esa premisa, me animé a verme las dos temporadas del anime.

Tengo que decir que el primer episodio de Sword Art Online me encantó. Situado unos años años antes que Accel World, narraba la aparición en el mundo de los cascos de juegos de realidad virtual, y el lanzamiento de SAO, un videojuego para esta plataforma en la cual se deben superar niveles, al estilo de los MMORPG, pero en primerísima persona. La sorpresa llega cuando, tras acabar la beta, en el lanzamiento del videojuego se desvela que Akihiko Kayaba, el creador del juego, ha hecho prisioneros a todos los jugadores, que no podrán desconectarse hasta que completen el juego. La historia sigue a Kazuto Kirigaya, alias Kirito, uno de los probadores originales del juego, que está decidido a completar el juego para poder salir.

Bajo esa magnífica premisa del 26 minutos, nos encontramos con una historia que no hace más que descender en la calidad de la historia, y lo que tenemos es una animación excelentemente cuidada sobre lo maravilloso, genial, poderoso, atractivo, imbatible y todos los adjetivos positivos posibles sobre el protagonista. En serio. No es más.

Los episodios resultan facilones y aburridos, en lo que lo más interesante es eso: ver lo bien que se han currado una animación para una historia muy por debajo de ese nivel. Kirito conoce en este arco a Asuna, quien será su compañera maravillosa, genial, poderosa, atractiva, imbatible y todos los adjetivos posibles sobre ella, formando una pareja maravillosa, genial, poderosa, atractiva, imbatible, y etecé.

Me decía un antiguo compañero de trabajo que él prefería SAO antes que AW porque "historias de protagonistas que tienen que superar una serie de dificultades hay muchas". Razón tiene, pero... diablos, ¿qué emoción tiene un argumento en que todo lo hacen con una facilidad insultante? Y más cuando aparece Asuna, momento en que los intentos pos completar SAO pasan prácticamente a segundo plano.

Es aburrida, es sosa, y su fanservice tiene la misma justificación que todo lo que ocurre en el argumento: ninguna, es un "porque sí".  Y muchas de las cosas que han ido apareciendo durante los episodios (especialmente hacia el final, cuando se vuelve totalmente insoportable) me han crispado los nervios.

Por ejemplo, cuando ves que el protagonista es tan maravilloso que...

... y que además de eso...

y cuando te das cuenta de cuánto de lo que tiene el anime merece la pena...


Pero bueno, por lo menos me echo unas risas yo solo:



Podría continuar con esta estela, pero no. No lo vale. Los siguientes arcos argumentales (que deberían cambiarle el título al anime respectivamente... aunque yo optaría por titularlo Kirito's Harem) siguen en caída constante hasta el último episodio de la segunda temporada. Ni siquiera los primeros capítulos de cada arco tienen la suficiente "chicha" como para poder enganchar.

En resumen: si no has visto Sword Art Online, puedes ahorrártelo. Hay anime de mucha mejor calidad disponible. Y si te ha gustado, pues me alegro por ti, pero no te entiendo.

Comunicación y mensajería


Orden de preferencias para comunicarme con las personas:
1. En persona (esto preferiblemente va acompañado de un café).
2. Aplicaciones de mensajería instantánea.
3. Hablar por teléfono.

Es curioso, porque estoy seguro de que mucha gente habría puesto "hablar por teléfono" antes que la mensajería instantánea, pero en mi caso no es así.

Por supuesto, mi primera elección siempre es en persona. Tener a la persona enfrente permite una conversación personal (única forma), de modo que además de la conversación en sí, tenemos el apoyo visual de la comunicación no verbal. Decimos muchas veces más con los gestos que hablando, y nos permite una comunicación insuperable.

Obviamente, en una conversación por teléfono, perdemos ese apoyo, y como mucho dependemos del tono de voz de nuestro interlocutor para saber en qué vaina nos movemos. En conversación de mensajería instantánea únicamente disponemos de un texto plano de libre interpretación. Y entonces, ¿cómo es posible que me guste más la mensajería instantánea que la conversación por teléfono?

En primer lugar, por la comodidad. Tener el teléfono pegado en la oreja es un puto rollo. De hecho, reduce mi propia expresión corporal, porque muchas veces, pese a no tener a mi interlocutor delante, tiendo a hacer los mismos gestos que hablando en persona.

En segundo lugar, por mi atención. Puedo dedicar dos horas a ver Animales fantásticos y dónde encontrarlos, o sumergirme durante un buen rato en la lectura de un libro. Pero cuando en una conversación hay un teléfono de por medio, mi mente hace las maletas y se pone a divagar. No lo hago adrede, es inconsciente

En tercer lugar, porque en definitiva no es lo mismo hablar por teléfono. Ni por asomo. Es más incómodo con diferencia. Me agota hablar por teléfono, me cansa, me hastía. Estoy hablando con una persona que no tengo delante, y al no tenerla delante, podría ponerme con más cosas en lo que prosigue la conversación, que es lo que consigo con la mensajería instantánea.

Es curioso que tanto por teléfono como en mensajería instantánea me encuentro con el mismo problema: la intervención. Porque yo soy de los que esperan a que la otra persona calle al teléfono (es algo más limitado que la conversación en persona, no se debe interrumpir), o que se fijan si el conversador está "... escribiendo" para aguardar a que acabe. Pero hay gente que no. Que les da lo mismo, como si hablaran en persona.

Sin embargo, le encuentro otras ventajas a la mensajería instantánea. Y entre ellas es que el mensaje llega rápido (y no, instantáneo no es que tengamos la obligación de responder al instante) y el interlocutor tiene todo el tiempo que quiera para procesarlo y  responderlo (o no). Te permite leer un mensaje, y contestar en el momento en que nos venga bien (aunque la sociedad parece querer malcriarnos en lo contrario), pero yo sigo a mi ritmo.

También hay veces que uno tiene que prepararse, en caso de decir algo complicado. Personalmente, pensarlo bien y escribirlo me resulta más cómodo que tener que memorizar las cosas. De igual modo, ayuda poder repasar el texto y ver si hemos dicho algo fuera de tono (cuando en el cara a cara podemos cagarla en un segundo).

Por supuesto, cada cual tendrá sus preferencias. Personalmente, me quedo con las que veo más cómodas.