El post del entretenimiento de febrero

Al lío. Estas son las reseñas, con más cariño y tiempo, de lo que he visto y leído en febrero.

Los libros

"El guardián invisible", Dolores Redondo, 2013

Conocía la saga por haberme visto las películas, pero no me gusta quedarme ahí y debo ir siempre a la fuente original para comparar. Y nuevamente, el libro consigue desbancar el resultado de la película, la cual no era mala, pero en la comparativa sale perdiendo, como si el director no hubiera tenido claro dónde meter los cortes. En el texto escrito todo queda mejor plasmado, el ritmo de la narración, la dosificación de la información, conocer más en profundidad los pensamientos de Amaia, la protagonista, "en llano" multiplica mucho la experiencia de la historia. Sobre el caso en sí, rocambolesco como parece ser la orden en estos días (nada desdeñable, o no habría historia posible), y se agradece el no abuso de potenciales sospechosos que salen de debajo de las piedras con tal de intentar confundir al lector. La obra es a partes iguales, bien equilibrada, la propia historia de la inspectora Salazar como de la caza y captura del monstruo que ha turbado la tranquilidad en el Baztán. Y, especialmente, el título queda con mucho más sentido en la novela que todo lo recortado de la novela.

Valoración: 7/10

"El método (The Game)", Neil Strauss, 2015

No se si alguien hubiera apostado hace unos años que yo me terminaría leyendo "El método". Yo mismo hubiera apostado en contra y habría perdido, por lo visto. Lo que ya me hubiera sorprendido es que el libro me gustara. Y como cabía esperar, no ha sido así. Vaya por delante que no veo nada malo en querer aprender a ligar (en plan sano), o a relacionarse con la gente (en plan sano), que al final el ser humano es sociable. El problema es que Neil Strauss donde entra es en un grupo de gente carente de personalidad absorbiendo trucos sin filtros ni consideraciones de unos iluminaos que se autodenominan "Maestros de la Seducción", los cuales no son más que una panda de misóginos que no ven personas en las mujeres. Ven objetivos, ven muescas, ven trozos de carne... El problema al final es que El Juego, como sería en inglés, al final no es tal. Es decir, puede ser realmente un juego bien usado, pero eso no ocurre, más allá del propio Strauss (que al final es el autor y creo que tampoco sería lo bastante tonto como revelar toda su oscuridad, pero bueno). El Juego al final pasa a ser manipulación, hipnosis (sic) y una serie de técnicas muy peligrosas cuando las emplea gente que no está bien de la cabeza. Menos mal que he terminado de leerlo, porque he sufrido.

Valoración: 1/10

"Sherlock. Escándalo en Belgravia (segunda parte)", Jay, Moffat y Gatiss, 2021

Por fin la continuación y final de la adaptación del episodio "Escándalo en Belgravia" de la serie Sherlock de la BBC. Jay, una vez más, no arriesga, de modo que el texto corresponde íntegramente al guión de Steven Moffat y Mark Gatiss (si bien este episodio fue guionizado por el primero, aunque como creadores ambos comparten créditos en todo el manga, incluso en "El banquero ciego" que fue escrito por Steve Thomson) en la temporada en que el protagonista empieza a humanizarse y conoce el amor. De modo que tan bueno como me pareció el original, valoro lo mismo con el manga. Por reseñar algo más, Jay sabe qué frames elegir para plasmar las viñetas y los diálogos, y aunque a veces se refugia en viñetas sombreadas para únicamente meter los "bocadillos", el resultado es muy bueno. La edición deluxe que hace Norma Editorial trayendo el manga, fantástica.

Valoración: 8/10

Las series

Alice in Borderland (T1)

Tenía pendiente verla desde hace bastante, y finalmente me animé sin tener muy claro qué me iba a encontrar. Al margen de fechas de emisión y de que se base en un manga (el cual ahora me quiero leer), es una especie de "El juego del calamar" más a lo bestia y con toques de ciencia ficción. La fórmula funciona bien, y no se hace en absoluto larga, aunque al final creo que queda lastrada un poco por el propio protagonista, cuyas deducciones, al más puro estilo de un procedimental (policíaco u hospitalario, la solución siempre llega al final porque lo marca el guión) no termina de encajar del todo y queda forzada. Pese a lo cual, remarco en especial el tercer episodio del juego de corazones, un giro sorprendente (insisto, no he leído el manga y quizá ahí también ocurra). Por contra, aunque enriquecer la historia de los personajes siempre es un plus para generar el canon, no me parece que en este caso suponga mucha diferencia de cara a lo que vemos. A finales del año pasado se estrenó la segunda temporada, según vea el cúmulo de series puede que me anime con ella o aguarde un tiempo más.

Valoración: 7/10

Las películas

"El perro de los Baskerville" (1939)

La primera película de Basil Rathbone como Sherlock Holmes iniciada por la 20th Century Fox (y que solo duraría otra película más hasta que Universal tomara el relevo) es una adaptación muy buena de la "novela por excelencia" del detective de Baker Street. La ambientación en Dartmoor, la mansión, el pantano... todos los elementos logran sumirnos a la perfección en la narrativa, que respeta casi todo el tiempo la obra original, de un modo ameno y en constante movimiento, sin dar mucho tiempo al descanso (¿por qué no se siguen haciendo películas de hora y veinte de duración?). Eso sí, peca y pierde puntos al final, cuando se acelera tanto que se omite la persecución final después de descubrir al culpable, quien termina huyendo. Tampoco le hace mucho favor al filme omitir la trama de Selden, que intentan reutilizar para jugar al despiste pero con poco éxito (tal vez la cinta tuviera más impacto en su día, o puede mantenerlos para quien desconoce la original) y al final parece más metido con calzador que otra cosa.

Valoración: 8/10

"Sherlock Holmes contra Moriarty" (1939)

Rathbone volvió a vestirse con la levita de Holmes en un guión original. O basado parcialmente en la obra de teatro de "Sherlock Holmes" de William Guillette (quizá hace mucho que no la leo, pero yo no soy capaz de encontrar esos paralelismos). La película creo que pega un bajón en el guión con respecto a la de Baskerville. Si bien la ambientación seguía siendo muy buena (y cara, motivo por el cual Universal trasladaría la acción al presente de aquellos años), nos topamos de primeras con un doctor Watson que empieza a caricaturizarse, probablemente el aspecto más molesto de varias adaptaciones. El profesor Moriarty elegido carece del aire de peligro que han evocado otros intérpretes, y su plan parece más propio del que veríamos años después en el anime de "Meintaitei Holmes" que el profesor del canon (aunque es interesante ver la escena que inspiró en parte el episodio "La caída de Reichenbach" del Sherlock de la BBC). Y en cuanto al apartado deducciones, empiezan a ausentarse, y simplemente parece que Holmes "sabe cosas" en vez de averiguarlas.

Valoración: 6/10


Existe la verdad y la verdad

Al lío. "Existe la verdad (carita enfadada) y la verdad (carita alegre)" es quizá uno de los memes más explotados de Los Simpson pero no por ello menos cierto. Y es que veo que se dan muchas veces dos mentiras diferentes cuando hablamos de la verdad. La verdad, en su más simple definición, sería la coincidencia entre una afirmación y los hechos. Y muchas veces el problema no es la verdad. Es cuál es la afirmación. Son cuáles son los hechos. Cómo hacemos la afirmación. Qué ocurre con esos hechos.

Por eso, recomiendo a quien me lea que cuando conozca a una persona que en la tarjeta de presentación dice: "Yo es que soy muy sincero", que en ese momento se de media vuelta y ponga cuantos más kilómetros de por medio mejor. Porque no conozco a muchas personas que tengan buenas experiencias con ese tipo de personas. Traducido al idioma real, "Soy muy sincero" viene a significar "Digo las cosas que me da la gana, con una arrogancia que te van a dar ganas de partirme una silla contra la nuca, y encima creo que me tienes que dar las gracias por ser como soy". "Soy muy sincero" es tomarse la carta blanca de tener el derecho a decir lo que sea, pero encima con un "bonus": no les puedes pagar con la misma moneda. No se pueden criticar sus opiniones porque, oh chorprecha, les estamos censurando. "Soy muy sincero" es básicamente exponer cualquier afirmación sin derecho a reproche. El mundo a tus pies. "Soy muy sincero" como justificación absoluta para comportamientos intolerables. "Soy muy sincero", pero no lo seas conmigo, que a mi esas cosas me parecen unos ataques intolerables contra mi persona.

Y ojo, soy el primero que considera erróneo que la gente se tenga que regalar los oídos. No, en la vida hay cosas positivas, y hay cosas negativas, y se tienen que poder expresar las negativas. No con crueldad. No con la intención de herir a alguien, querida persona que eres muy sincera, porque tus comentarios son destructivos. Una persona no tiene que ser sincera a malas. Tiene que haber una intención de ayuda. Y si no, por qué no, un silencio. Muchas veces es mejor simplemente cerrar la boca. Y sobre decirlo: nos podemos equivocar. Podemos cometer un error, involuntario (por eso se le llama error), porque una vez se nos ha ido la lengua en una discusión, o porque hemos hablado sin pensar. Son cosas que pasan, podemos errar, somos humanos, pero también tenemos que ser capaces de rectificar cuando algo ha sido equivocado. Un pedir perdón, un saber estar. Hay formas de decir las cosas, máxime cuando alguien te importa. Aunque muchas veces parece que, efectivamente, a estas personas muy sinceras no les importan los demás.

Las personas que de verdad son sinceras no tienen que expresar que lo son en una frase.

Y luego también está la otra cara de la moneda. Porque para mi, lidiar con un sincero me resulta muy sencillo, sé lo que me va a acarrear y esperarme lo peor, nada de empatía, y a seguir. Pero ¿qué pasa cuando se da el lado contrario? "Dime la verdad". Ay, Dios. Qué compromiso. Porque muchas veces, por el devenir de la conversación, "Dime la verdad" trae entre líneas "Espero que la verdad sea lo que yo pienso", una especie de acuerdo entre ambas partes por la cual hay que agradar a la otra parte falseando la verdad. Bueno, ¡que igual no! O sea, se dan casos en los que la verdad coincide con lo que la otra persona quiere oír. Pero hay otras tantas que no. Y entonces, ¿qué hacemos?

En lo personal, yo soy de los que piden sinceridad de verdad. Al igual que no me gusta regalar los oídos de nadie, tampoco me gusta que me lo hagan a mi. Porque eso al final me hace sentirme peor, si detecto que hay un intento de no herirme al final me llego el golpe por dos: la mentira y el hecho negativo en sí. Obviamente es una elección personal, pero si se que algo ocurre, algo que no está bien, tener la información puede ayudarme a corregirlo... o a asumirlo. No siempre las cosas negativas son reversibles. Pero son las que son y hay que conocerla.

Pero nuevamente me remito a lo que ya dije: existen formas de decir las cosas. Y se aprende. Y yo sigo aprendiendo, porque no es algo absoluto. Cada persona individual tiene una serie de variables que reaccionan de forma diferente a cada input, pero coño, para eso nos vamos conociendo. Hay que aprender a comunicarse mejor. Tenemos además un idioma riquísimo, y no lo estamos aprovechando bien. "Te veo muy delgado" suena infinitamente peor que "Te noto algo hoy. ¿Ha ocurrido algo? ¿Quieres hablar?". Pasamos de ese ataque "sincero" a una preocupación por nuestro interlocutor. Y ya es cosa de la otra parte querer hablar o no. Tampoco es sano un "Qué bien lo has hecho" cuando el resultado no es realmente algo bueno. Yo, que soy todavía Cocinero de Nivel 1, es la magia que tengo menos desarrollada, hay cosas donde meto la pata y que no tengo controladas. ¿Qué favor me harían los comensales si dieran por buena una carne que no he preparado bien, o que algo me ha quedado insípido? Nada. Obviamente tampoco quiero una reacción del tipo "Esto no hay quien se lo coma". Yo que sé, dame pistas, qué le has notado, está duro, o blando, o no ha pillado el sabor. Dame información, coño, comunica.

Y también hay una vieja máxima que no se me olvida: no preguntes aquello cuya respuesta no quieres conocer.

En serio. Tenemos que conseguir llegar a un término medio entre ambos extremos. Tenemos que poder decir las cosas, por negativas que sean, buscando las palabras apropiadas y no mentir a esas personas que buscan una aprobación cuando consideramos que no es así, pero tampoco a base de destrozar la moral de los demás. Pensemos antes de hablar. Estemos seguros de lo que queremos saber.

El post del entretenimiento de enero

Al lío. Estas son las reseñas, con más cariño y tiempo, de lo que he visto y leído en enero.

Los libros

 "Sherlock Holmes de Hayao Miyazaki", Sergio Colomino, 2020

Tenía ganas de leerme este libro-análisis sobre la muchas veces olvidada Meitantei Holmes. Disfruté mucho la serie en su día, pero el análisis de Colomino me está dando ganas de volver a disfrutarla, libro en mano, para fijarme en tantos y tantos detalles pasados por alto en aquel primer visionado (cuando también me estaba familiarizando con el canon original). Se nota mucho el cariño y mimo del autor al hablar de este anime y el trabajo de investigación que lleva detrás para recoger hasta el último de los datos. Y, sobre todo, sin que le falten momentos en los que señalar errores o aquellas partes en las que pudo ser mejor. Porque que algo te guste no debe ser óbice para reconocer sus imperfecciones y desear que se hubiera hecho mejor. Disfrutada cada página del libro, cuidado tanto en la redacción del texto como en el maquetado (algo de agradecer, porque últimamente no encuentro ni un libro con algún fallo, aunque sea minúsculo, y que me saca de situación por completo).

Valoración: 9/10

"La red púrpura", Tres Hombres, 2019

Continuación directa de la historia empezada en "La novia gitana". La historia es un thriller de los de ahora. Ritmo rápido, una sucesión de nombres de los que cualquiera puede ser culpable. Ritmo rápido, que no da apenas pie a descansar. Y tampoco apetece, porque la información es continua, según cada aparición va revelando nuevos secretos, pero no todos. Si bien muchas veces los personajes parecen impedir una y otra vez la resolución final del caso, y aunque al final vemos un villano-ex-machina no desmerece la sucesión capítulos, especialmente por esos momentos en los que los protagonistas pierden sus oportunidades. El final, un tanto cerrado, aún sabiendo que existen dos secuelas más -aunque, de momento, aguardaré y continuaré otras lecturas para no saturarme-. Lo más terrible puede ser pensar cuántas redes púrpura pueden existir por el mundo, y que muy probablemente en esta novela solo haya una versión azucara de la realidad, que no es cosa pequeña.

Valoración: 8/10

"La esfinge", Robin Cook, 1979

Supongo que antes o después, topamos con alguna piedrecita en el camino de un autor. He leído un buen puñado de novelas de Robin Cook (que no todas, ni de lejos) y esta es la primera vez que tenía más ganas de terminar que de ver avanzar la historia. Lo considero una oportunidad perdida, ya que los tres primeros capítulos prometen bastante sobre la historia alrededor de la tumba de Tutankamón y Seti I, pronto torna en ir moviendo a Erica Baron, la protagonista, de un lado para otro en un mar de nombres. Quizá alguien más versado en estas lides es capaz de seguir mejor los movimientos constantes, pero a mi me sacaba de historia una y otra vez. Es raro, porque en sus thriller médicos, aunque soy un lego en la materia, logra engancharme bastante más. Y además la diferencia del ritmo, ya que parece desarrollarse todo muy despacio mientras que el final prácticamente se precipita, como si se le estuvieran acabando los folios. Pero bueno.

Valoración: 5/10

"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", Haruki Murakami, 1994

Es terrible cuando empiezas un libro con una buena premisa, o al menos, lo bastante interesante como para continuar leyendo sus páginas, y terminas deseando terminarlo. Le sobran la mitad de las páginas. Creo que Murakami quería concentrar demasiadas historias en esta novela, y el problema es que parecen o son tan ajenas al hilo principal de la historia que solo podía pensar "¿pero esto a mi qué me importa?". Se puede contar lo mismo en la mitad de espacio porque al final he terminado leyendo muchos pasajes en diagonal. Por no hablar de lo irreales que me resultan los personajes, algo medio comprensible teniendo en cuenta sus naturalezas, pero que se me antojan completamente impostados. Qué rabia. Murakami me ganó en su día con 1Q84 pero los siguientes libros suyos que me he leído han acabado en decepción.

Valoración: 3/10

Las series

His Dark Materials (temporada 3)

Tras dos temporadas excelentes (meritorio teniendo en cuenta que la segunda novela de toda la trilogía es, en mi opinión, la más floja de todas), la tercera y última no defrauda. Mantiene el nivel muy alto, y las licencias que se toma Jack Thorne adaptando el guión mantienen la esencia de la historia original. Y no solo eso. Las actuaciones, de diez. Y la ambientación, una maravilla. Te llega todo al corazón cuando te tiene que llegar. Mis dieces. Si tuviera que pensar en la adaptación a pantalla más fiel de cualquier cosa que haya leído, sin duda, sería esta serie. Punto negativo: que se acaba. Punto positivo (y doloroso): que respeta el final de Phillip Pullman en lugar de plantear hacer uno más comercial como suele ocurrir con estas cosas. Bra-vo.

Valoración: 9/10

Machos Alfa (temporada 1)

La nueva serie de los creadores de "Aquí no hay quien viva", "La que se avecina" y "El pueblo" resulta un soplo de aire fresco en su trayectoria. Es divertida sin dejar a ser tronchante, pero juega a su favor que el reparto de personajes -donde sí que mantienen su sello identitario a base de un elenco bastante amplio-, partiendo de que sigue siendo una comedia, no se muestran tan estereotipados como en sus anteriores trabajos, aunque siempre tienen su puntito de ir unas décimas por encima del ciudadano promedio. También es un poco forzado, a causa de lo que quiere mostrar el guión, que los cuatro amigos protagonistas estén todos en el punto de tener que aprender los nuevos modelos de masculinidad sana, pero al final su amistad parece más el "punto común" para mostrarlos juntos ya que cada uno atraviesa un momento diferente de su experiencia vital. Perfectamente podrían ser cuatro personas ajenas entre sí, y el resultado no habría variado mucho.

Valoración: 7/10

Doctor Who (temporada 5)

Increíble. Muy top. Matt Smith toma el relevo de David Tennant a la perfección, y sabe mantener el toque del Doctor en su propio estilo. Y después del personaje de Donna (a quien el fandom le parece tener mucho cariño, y me puedo ganar varios enemigos al decir esto, pero yo no la trago), Amy Pond encaja a la perfección como nueva companion. Y no solo ella, sino que Rory se suma al plantel sin forzarlo. La historia queda muy bien hilada, casi sin darnos cuenta, a lo largo de los capítulos (chapó especialmente por el de Vincent Van Gogh) para ofrecernos un final de temporada en dos episodios que dan ganas de aplaudirlo. Una maravilla. Tengo que ver alguna temporada más de este Doctor antes de que acabe el año.

Valoración: 9/10

Las películas

"Pinocho de Guillermo del Toro" (2022)

La segunda versión de "Pinocho" que salió el año pasado. Mientras que la de Disney solo fue una versión sin cafeína y sin lactosa de su original de 1944, Guillermo del Toro se come el pastel por completo. El estilo ambiental queda de diez, los personajes son muy característicos y reconocibles en esta versión oscura de la historia (a la que no le hace ningún mal alejarse del original de Carlo Collodi). El tono general de la película resulta muy maduro, sin que por ello la marioneta de madera llegue a caer antipática. Ver el mundo a través de sus ojos en contraste con el resto de los personajes, con el plus añadido de ubicar la acción en pleno auge del fascismo italiano (y aplaudo con las orejas la burla a la cara que hace Pinocho a Mussolini) nos dejan una cinta disfrutable, interesante, una buena versión del personaje que brilla por su tono propio. ¿Lo mejor? La clasificación PG, que la habilita para ser vista por niños. En compañía de sus padres, por supuesto, pero siempre he considerado que las obras de ficción que tratan temas como esta película (como la represión, la guerra, o la muerte) son una herramienta para ayudar a entender cómo funciona el mundo, sin que se pierda aún así el mensaje de que las cosas pueden ir a mejor.

Valoración: 8/10

Vuelta al blog por no-se-cuánta vez

Al lío. Llevo mucho tiempo pensando en volver a escribir por aquí. Pero tengo más que comprobado que escribir no es algo que se tenga que hacer, sino que tiene que salir hacer. He estado muchas veces a punto de ponerme al teclado para volver, pero simplemente los momentos han pasado. Probablemente porque pensaba en enfocarme en escribir sobre el aquí y el ahora. Y al final es un error, porque para eso tengo mi Twitter, donde voy, pongo la burrada de turno, y sigo con mi vida. Un blog, mi blog, no debería ser así. Quiero tomarme mis tiempos de reflexión, corregir antes de publicar. Alejarme un poco del mismo contenido que pongo en redes sociales. Que bueno, al final se limitan a ser Twitter y Mastodon. Ni Facebook, ni Instagram, ni nada de eso. De hecho, una de las entradas que quiero publicar este año es al respecto de eso.

Así que estoy organizando ideas para escribir más largo y tendido de asuntos que me apetece que queden plasmados más tiempo en alguna parte. Como tantos hilos interesantes que veo por Twitter y que quedarían tan bien plasmados en alguna web escritos.

Leía esta mañana que la desventaja de los blogs hoy en día es el posicionamiento SEO. Pues, sinceramente, me la pela el SEO, el posicionamiento, y lo que sea. Quiero recuperar el escribir por gusto, el compartir ideas maduradas y releídas antes de darle al botón de publicar. Y mi espía del FBI sabe muy bien la de tuits que no he ido a poner pero que han estado en la pantalla de texto con mi dedito acercándose al botón publicar. Esto es diferente, es otro estilo. Más perteneciente, sin duda, a la década pasada. Pero he visto el mundo degenerarse tanto en estos diez años, si cabe, que me apetece recuperar unas costumbres antiguas. Aunque a nadie le importe. Esto es para mi. Y puede que este mes publique cinco entradas y hasta marzo no vuelva a publicar nada. Pues de acuerdo. Esto es entretenimiento.

Sí quiero dedicar una entrada al mes, mínimo, para compartir un poco de lo que pongo en Twitter: reseñas más extensas sobre los libros, series y películas que voy viendo a lo largo de los meses. 240 caracteres no les hacen justicia realmente. O quizá sí. Pero un texto más extenso, sin regresar a los post exclusivos.

¿Continuaré, no? Espero que sí. Pero bueno. También esperaba en 2020 terminar un fanfic que tenía entre manos, y mientras sigo esperando por acabarlo ya tengo ideas para un par de novelas originales. El tiempo dirá qué sale de ahí.

 Salud y república.

Libertad para los ricos, justicia para nadie

Me encantaría poder dedicar esta entrada a la actualización y el DLC del Animal Crossing. Pero no, parece que los últimos acontecimientos me empujas, una vez más, a mojarme y dar una opinión sobre actualidad que nadie me ha pedido. O lo que es lo mismo, practicar el deporte rey en España. No, no es el fútbol. Es lo de opinar. Especialmente porque últimamente tengo un compañero de jaula, digo de oficina, que se ha vuelto especialista en opinar de todo, incluso en conversaciones en las que no está invitado. Pero bueno, le tengo dedicado algún párrafo en este post.

El caso es que cada vez que... ese empresario que se hizo rico explotando mujeres en Galicia y actualmente las ha sustituido por niños en la India aparece en las Tendencias de Twitter, probablemente porque intenta tapar sus delitos contra la Hacienda a base de donaciones, aparece su ejército de talifanes a protegerlo contra el peligro que suponen 280 caracteres que cualquier persona puede poner.

A la mayoría de estos los voy silenciando o bloqueando, según el día, más que nada para ir evitando que el algoritmo les de relavancia y de paso curarme en salud mental. Pero bueno, levantas una piedra y te surgen otros siete. En una de estas, aparece uno de estos especímenes, cuyo argumentario para defender su imagen fue:

  • Que este empresaurio empezó de la nada. Aún estoy buscando qué tendrán que ver las churras con las merinas para entender este alegato. Y
  • Que no es la única persona con pocos escrúpulos en España, o incluso en el mundo. El típico argumento del votante de derechas promedio. Como diciendo "este roba pero anda que el otro..."

¿En qué momento una sociedad sana acepta que alguien haga algo que está mal solo porque otros lo hagan? Y no hablo ya del ámbito legal, sino del moral (no olvidemos aquella mentira de "Si es legal es ético, si no fuera ético sería ilegal"). O más bien, ¿dónde está el límite de a quién se lo permitimos hacer y a quién no? ¿Bajo qué circunstancias metemos como tolerable que un único ser actúe por encima de los demás? Bueno, tampoco es un único ser. Ortega, Zuckerberg, Bezzos... Todos ellos parecen pertenecer a ese selecto club de "hagan lo que hagan hay que aplaudirles".

Porque a todos nos parece mal que Vladimir (le pongo un nombre ruso porque parece que siempre mola más hacer que los delincuentes parezcan extranjeros aunque hayan nacido en Calzadilla de los Barros), ese que vive al final de la calle y que tenga todas las ventanas del piso tapiadas, haya encerrado dentro a veinte inmigrantes magrebíes sin papeles que cosen bolsos falsificados (marca Luis Putón) y a otros diez senegaleses que van a ir a la Gran Vía de Madrid, o a la Rambla de Barcelona, a venderlos por la calle evadiendo impuestos, pasando de la seguridad social, etc... Pero mucha gente que se indigna con este Vladimir aplaude que el dueño del almacén de ventas más grande del mundo, en cuyas instalaciones se destruyen diariamente miles de productos que no tienen salida, se de un garbeo por el espacio omitiendo que sus empleados tienen botellas para orinar porque no pueden ir al servicio durante su jornada laboral.

¿Vladimir es un delincuente? Sí. ¿El otro es un delincuente? Pues parece que en el sistema capitalista no. Es un rico. Tiene derecho a hacer lo que quiera. Si va mañana y le mea a un pobre encima (no digo figuradamente como ya hace a diario, hablo del hecho físico de orinar) habrá todavía quien se lo consienta. Porque esa gente ha decidido que puede haber otras personas que estén por encima de los demás. Es un poco un Síndrome de la Edad Media, donde era natural que hubiera clases altas y bajas y cada cual pertenecía a la suya, y los de arriba pisoteaban a los de abajo.

Masa on Twitter: "Viñetica que he metido en el nuevo vídeo.  http://t.co/rNqOdpWqkb" 

Creo que hay un diálogo de Los Simpson, en sus temporadas buenas, que define bien este tipo de pensamiento. Lo encontramos en el décimo cuarto episodio de la séptima temporada, "Escenas de la lucha de clases en Springfield":

Lisa: "Los ricos son diferentes de nosotros."
Marge: "Sí, son mejores. (silencio de la familia) Socialmente."

¿Es correcto? No. ¿Es realista? Sí. Los de arriba han tenido a su disposición el tablero y lo han ajustado de maravilla para poder hacer lo que les viene en gana y que lo aceptemos como el Orden Natural de las Cosas (luego esta gente es la que llora porque el remake femenino de Las Cazafantasmas es por culpa del "new world order". Anda a la mierda).

Este tipo de gente no puedo definirlo con una analogía que no ofenda. Pero en este espacio hago lo que quiero. Para mi, la persona que define al millonetis de turno, es un perro guardián. Tiene la misma caseta de mierda que un perro de barrio. Ni siquiera tiene pedigrí, de hecho en la casa de su amo sí que hay un perro con pedigrí, que come chuletones, tiene vino del caro en su bebedero, y duerme entre cojines y mantas de seda.. A él le dan de comer las sobras, y agüita para beber. Tal vez ese agua no sea ni del grifo, tal vez sea agua de la lluvia que se ha filtrado en su caseta la noche de la tormenta y que su amo no le ha querido arreglar. Pero está encantado con ser el perro guardián. Tal vez, y solo tal vez, porque alberga que, en algún momento, él pueda ser considerado "uno más" de la casa del rico y recibir el mismo trato que el del pedigrí.

Pero esto no aplica únicamente al ciudadano promedio. Los últimos acontecimientos en el Congreso de los Diputados demuestra una vez más qué intereses y fuerzas están detrás del movimiento de piezas en el tablero. Mencionaba al principio a un compañero de trabajo, uno cuyo mantra es la bien sonada mentira de "Es que todos los políticos son iguales". Creo que no conozco a ningún votante de izquierdas que tenga esa opinión.

Pues bien, según este señor, "el Rastas se lo tendría que haber pensado antes de darle la patada al policía". Es decir, que el Rastas no tendría que haber hecho... lo que no se ha demostrado que ha hecho. Con todas las pruebas a su favor, se le ha declarado culpable. A él, a un obrero industrial, se le ha condenado y obligado a abandonar su escaño. Esto sí que es el peligro de las denuncias falsas. Por si no ha quedado claro: un obrero industrial de un partido de izquierdas condenado cuando la única prueba en su contra fue un testimonio.

El tontopollas este que os digo me dijo: "Que no le hubiera dado la patada". Cinco días después sigo esperando que me muestra una sola imagen (sin trucar) en que se vea a Alberto cometiendo la agresión. Pero bueno.

Cuando nos vamos al otro lado, sin embargo, nos encontramos con que una descendiente de terratenientes cubanos (es decir, que tiene dinero) ha sido acusada de falsedad documental. Pero aunque el documento era falso (es decír, que hay pruebas de que ha cometido un delito) la causa contra ella queda desestimada. Otro tanto pasa cuando el descendiente de los marqueses realiza obras ilegales en su chalet, por lo cual sí fue condenado pero nadie le ha hecho abandonar su escaño. Tienen dinero, son gente intocable. ¿Un obrero del montón? De vuelta para el fango. No vaya a ser que los de abajo se piensen que pueden escalar y salir airosos. Los tronos están defendidos por los hijos de los de siempre, los que consideran que el mundo les pertenece y se han asegurado de disponer a su favor de los medios y de la opinión popular.

Mientras se siga aplaudiendo a un explotador, mientras se siga justificando que generar "empleo" te da derecho a cualquier cosa, mientras una condena solo tenga repercusiones negativas para el humilde, mientras se venere al ladrón, este será un mundo libre para la casta y justo para ninguna persona. Si justificas al agresor tú también eres culpable.

Dibujos animados, machismo, sexualización y la censura de lo progre blablabá

El anuncio de la película Space Jam: Nuevas Leyendas (2021) conllevó una polémica. Lola Bunny, personaje de los Looney Toones cuyo debut fue precisamente en la Space Jam original de 1996, contaba con un rediseño. Rediseño, o que Lola había decidido pasar por quirófano, ya que consistía en que ahora tenía menos tetas. Un dibujo animado ahora tenía menos tetas. Un dibujo animado de una coneja antropomorfa ahora tiene menos tetas. Lejos de un debate sano con opiniones sobre la estética, Internet se llenó de comentarios de gente muy ofendida por no se qué mierdas de la corrección política con el nuevo aspecto de Lola. Un personaje de dibujos animados pensado además para niños, ojo cuidao. La noticia no era "En Archer van a dejar de meter desnudos y sexo" (tranquilos, que es mentira). Ni siquiera tiene relación con la nueva edición de Ghost in the Shell que elimina una escena de sexo lésbico que aporta cero a la trama (que fuera petición del autor es lo de menos, aquí hemos venido a protestar por la "censura de lo progre"). La noticia afecta a un producto orientado a niños.

Cuando se calman las aguas, uno piensa "Esto habrá sido algo puntual". ¡JA! Nuevo movimiento. Jessica Rabbit, otro dibujo animado que debutó en la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? de 1988 como una especie de femme fattale, ahora tiene... una gabardina. No le han reducido el tamaño de las tetas. Le han tapado el escote. Y una nueva horda de comentarios ofendidos -y ofensivos- están llenando las redes sociales de mierda.

Dicen que "el anonimato de internet permite que la gente diga burradas sin dejar rastro". Y por supuesto, que habrá mucho troll que aproveche estas noticias para decir cuatro tonterías creyéndose gracioso. Gracioso nivel los chistes de mariquitas y gangosos de Arévalo y Bertín. Pero no todos. Hay gente que realmente piensa estas cosas. "La censura de lo progre".

Yo cuando alguien me habla de "la censura de lo progre" espero que me pille en un sofá cómodo, para poder dormir plácidamente. Y más en situaciones como estas, que se resumen en un puñado de gente de entre veinte y cuarenta y pico de años quejándose porque no están haciendo sexy a un dibujo animado. Casi como si les hubieran robado la regla 34 de pronto. No, internet está lleno de miles de ilustraciones creadas por diferentes personas de estos dibujos en situaciones sexuales (y no sexuales también) y os podéis tocar con ellas (si no es para eso, ¿para qué lo pedís?). Pero que de pronto la "casa" que fabrica este producto deje de sexualizarlo parece un golpe contra esta gente.

Aunque me temía lo que me podía encontrar, he querido bucear un poco por los comentarios de cierto medio de comunicación para ver las opiniones de la gente. Y hieden a machismo, apesta a ranciedad absoluta. He seleccionado algunos, y aunque el derecho de cita me permitiría copiarlos tal cual, paso. Si alguien se da por aludido, por algo será.

Los argumentos elaborados de las personas de esta sección son de este nivel: "El cine censura y las redes sociales llenas de tías enseñando cacho". "En TikTok solo hay marranas enseñando tetas". "Las redes están llenas de tías que solo quieren vender su físico". Ojocuidao con esto. Que son comentarios en un artículo sobre la de-sexualización de un personaje que al final se resume en decir que las chicas son unas guarras todas. ¿Esta gente cómo coño se comporta con las chicas en cualquier ámbito social? "Oye, guarra, ¿me la chupas en el baño?"... Bueno. algo me dice que esto en realidad ocurre. Y si no exacto, no voy mal desencaminado. Y por supuesto, se ofenderá él, porque "ya no se pueden decir piropos". Me parece tremendo que se haya normalizado pensar de esa forma.

Otros comentarios, por supuesto, van al ataque del feminismo. "Ya está bien del feminismo tóxico, que parece que una mujer ya no puede enseñar". Este comentario venía escrito por una fémina. Me va a permitir responderle. Para mi merece el mismo respeto una chica que enseña su cuerpo desnudo en las redes sociales que la que opta por no hacerlo: TODO el respeto para ambas. Y como yo no puedo obligar a la primera a que no muestre, ni a la segunda a que se exponga, usted tampoco puede pretender obligar a que se mantenga la sexualización de un personaje animado cuando la decisión ha sido, por los motivos que sean, que deje de mostrar cacho.

Tercer tipo de comentarios: "Que le hubieran puesto un hábito de monja" o "Solo falta que le pongan el burka". Aunque soy de la opinión de que las religiones deberían haberse quedado en el siglo XIV con la monarquía, esto tufa muy despectivamente contra las personas creyentes. Ojo: las personas que exigen libertad para sexualizar un puto dibujo animado atacando las libertades de los religiosos. ¿Pero en qué quedamos? Libertad para todos o para nadie, ¿no?

El cuarto es de los que más me gustan: "Ni que se fueran a traumar los niños por las tetas de Jessica Rabbit". Pues sí. Y no. Un niño que no le hayan sorbido los sesos con tonterías podría ver un cuerpo cualquiera y no pensar nada. Los niños no sexualizan nada, esas mierdas le terminan viniendo por la gente mayor. Se les vende como algo morboso. ¿O nos parece "natural" que un chiquillo le intente ver las bragas a una cría? Eso no se aprende solo, eso se lo enseñan. Y en respuesta, aparece otro iluminado: "Pero luego tienen prisa por hablar de sexualidad a niños de diez años". No quiero que nadie se quede atrás, está insinuando que los progresistas son violadores. Me gustaría recordarle a esta clase de gente que los únicos que han votado contra la Ley de Protección de Infancia han sido los partidos de derechas.

O quizá es simplemente homofobia. "Pero luego tienen prisa por hablar de sexualidad a niños de diez años" se podría traducir también como "tetas sí, maricones no". Una vez más, los adalides de la libertad abogan solo por las que les convienen a ellos. Al resto que les den. Primero yo, luego yo, y si queda tiempo, más yo.

Yo entiendo que a los reaccionarios les pueda costar asimilarlo. Pero el mundo del arte, de donde salen las películas, las novelas, las series está formado en su gran mayoría por progresistas. En mayor o menos grado y con sus discrepancias, pero progres. Entienden y narran la evolución del mundo, cambian con él. Se amoldan en lugar de intentar aferrarse con uñas y dientes a un pasado que, esperemos, no vuelva a sucederse en la actualidad. Como las películas del destape. ¿Fueron una hostia contra la censura? Pues sí. ¿Queremos seguir viendo películas de destape cincuenta años después? No. Ya no tienen mercado. Y se sigue transgrediendo, pero de otras formas y por otras vías.

Sexto y último tipo de comentarios: "Jessica Rabbit es un producto de su tiempo". Correcto. Pero ya no vivimos en su tiempo. No estamos en 1988. Estamos en 2021. Y como es natural, se adapta a la época que corre. Si no te gusta, pilla tu DeLorean y regresa a la época en la que eras más feliz. El mundo continuará hacia adelante.

La denigración de la libertad

Libertad. Hermosa palabra, aunque sería muy difícil darle una definición. O una en concreta, ya que pueden darse diferentes interpretaciones. En este caso, me voy a basar en la primera definición que hace la RAE. No porque tenga esa institución en una consideración muy alta, pero en este caso ilustra lo que quiero contar.

  1. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Esta definición me gusta sobre todo por la última frase. «Por lo que es responsable de sus actos». Es decir, una persona libre a su vez tiene que ser una persona responsable. ¿Por qué es importante esto? Porque de un tiempo a esta parte esa responsabilidad como que se olvida. Como que de pronto no la consideramos. «Quiero hacer lo que me de la gans sin que nadie me tosa» sería para algunos una definición más exacta que lo recoge la RAE. Tampoco se pondrían colorados por reconocerlo. Pero es una línea peligrosa, ¿no? Es decir, existe una serie de derechos fundamentales. Por tanto, el primer límite tiene que ser ese derecho fundamental. La distopía de The Purge sería un buen ejemplo. La vida es un derecho fundamental, pero ahí tenemos un lapso de doce horas donde ese derecho queda por debajo de una libertad plena sin consecuencias por esos actos. Terrorífico de imaginar. Así que creo entonces que nadie debería dudar que la libertad debe tener límites. Pero como siempre, habrá quien quiera poner el límite justito. Justo donde empieza su conveniencia.

O ni siquiera la suya.

¿Qué entendemos por libertad? Por lo que veo, el derecho a bajarte al bar a tomarte una caña. ¿Que hay una pandemia y te puedes jugar la salud? No importa. Eres libre y te tomas esa caña. ¿Que hay una pandemia y puedes jugar con la salud de otras personas que no son tu! Er... ¡Eres libre y te tomas esa caña! ¿Que tienes un coche y quieres dar un paseo con él por la ciudad? ¡Eres libre de hacerlo! ¿Que tienes un coche antiguo cuyas emisiones no están reguladas y perturba el aire que respira la gente? Tú eres libre de hacer tu paseo. No se. Que los demás dejen de respirar un rato, yo quiero ir con mi coche que traga diez litros en cinco metros.

Esto es hablando de las libertades individuales. Otra de estas libertades sería la libertad de expresión, que esto también se enarbola mucho... En causas que no lo merecen. El famoso argumento de "Es que ya no puedo contar chistes de maricones sin que me miren mal". Sin que me miren mal. Ese es el matiz que les molesta. Porque si aceptamos la libertad de expresión, solo ampara que tú puedas decir lo que te apetezca. En serio. Cualquier cosa que se te ocurra. Lo que no ampara es que seas inmune a la réplica. Lo que no ampara es que la gente se tenga que reír de tus "chistes de maricones". Lo que no ampara es que otras personas se tengan que poner a contar "chistes de maricones" porque tú te sientes aislado en tu humor rancio ochentero arevalista. No es un paraguas en el que refugiarse de las críticas. La libertad de expresión es, en todo caso, bidireccional, y si tú quieres decir lo que te de la gana, también te toca escuchar lo que otros te quieran responder al respecto. Porque quienes más sufren además esa bidireccionalidad son los oprimidos contra los que quieres dedicar tus chistes. Que cuando reivindican el "Love is love" les replican con que "lo vuestro no es amor, es vicio".
"La censura de la dictadura progresista", otro argumento manido. "Es que por decir que aquí todos no caben ya no quieren publicar mi libro". Dejando al lado de que hable de censura una persona que tiene un altavoz en todos los medios de comunicación para protestar resulta irónico, esta gente tampoco entiende que a efectos prácticos solo un gobierno puede establecer realmente una censura. Una editorial tiene todo el derecho a no querer relacionarse con un autor cuyas opiniones resultan dañinas. Y eso no es censura. Es conveniencia de la editorial (no vayamos a pensar que una empresa privada piensa en el bienestar de la gente), simple y llanamente.

Pero ¿qué pasa si intentamos hablar de libertad y de economía? Pues que probablemente esa gente que enarbola la bandera amarilla, negra y con la serpiente se me eche al cuello.

Impuestos. «¡Buuuuuu, fuera!». Un argumento de partidos de derecha, que una vez han tomado el poder, los han subido excusándose en que las cosas estaban muy malitas. Así que al margen del engaño que supone, hay una diferencia entre que no te guste pagar impuestos y no entender para qué sirven los impuestos. «Es que nos roban el dinero de los impuestos». Pues no votes al que roba ese dinero. Vota al que lo quiere invertir. En darte educación. En darte sanidad. En darte infraestructuras. En darte una calidad de vida, vamos, que es para lo que están esos impuestos. Eso es algo que no se consigue votando a quien lleva treinta años sisando de lo público. Pero bueno, tampoco quiero hacer campaña electoral a favor o en contra de nadie. Total, «no me gusta pagar impuestos». ¿Qué han hecho estas personas? Han mudado su residencia. A Andorra, a Miami, a Suiza. Y su mayor mérito no es irse a Andorra, a Miami, a Suiza. Ni siquiera que las causas contra ellos nunca les condene (cuando se abre la causa). Su mayor mérito, y me remito a una frase que dije hace unos párrafos, es que gente que se ve perjudicada porque esos evasores no tributen en su propio país aplauden y apoyan la decisión que han tomado. No defienden su libertad propia. Defienden una "libertad" de otras personas que encima daña sus propios intereses. Increíble.

Que nadie piense que me voy por las ramas. Porque al igual que hay gente que, por alguna razón, defiende antes esa "libertad" ajena antes que la propia... También defienden primero la libertad de algo no humano (las empresas) antes que la de los humanos.

Libre mercado. Pongamos que tenemos un país en el cual existen cinco bancos. El Banco Estatal, que de momento lo dejo al margen. El Banco A te ofrece préstamos al 3%. El Banco B te los ofrece al 5% pero con más flexibilidad en el pago. El Banco C dice que al 4% de interés, y una cuenta de ahorro que te da el 0,002% de beneficios. Y el Banco D prefiere prestar al 2%, no sabemos por qué. En la teoría, que nos la pintan muy bonita del libre mercado, la persona también es libre. Se quiere comprar una nevera y tiene 4 bancos para elegir quién le hace el préstamo. Es más, aparece de pronto un Banco E que puede hacer préstamos al 1% aunque no tenga mas incentivos. Qué libre soy. Tengo una amplia oferta de bancos para elegir quién me presta. La realidad, en cambio, ha supuesto que los bancos se coman unos a otros. Banco A se come al E. Y se fusiona con el C. Ahora existe un Banco F. Y como son así de chulos, el Banco B y el Banco D aúnan fuerzas. Y crean el Banco G. De pronto soy menos libre. He perdido capacidad de elección. Y no solo eso. Banco F y Banco G hacen un pacto. Y establecen préstamos al 10%. Los dos. Aiba. ¿Dónde está mi elección? Esto no es un mercado libre. Es una ratonera. Tampoco hace falta realmente que los bancos se fusionen. Perfectamente pueden llegar mañana y ponerse todos de acuerdo. Préstamos al 20%. Ya está la trampa tendida. Porque tú necesitas tu préstamo porque se te ha roto la nevera. Pero no puedes elegir realmente algo que te convenga más o menos. Tienes un camino lleno de cristales y otro de carbones encendidos. Camina. Eso te lo venden como libertad. Y eso es lo que los de la serpiente llaman libertad.
He mencionado el Banco Estatal. El Banco Estatal que debe intervenir cuando la gente no puede pagar la deuda a Banco A, B, C y D, y estos bancos están perdiendo dinerito. ¿Se podría abonar las deudas de la gente con el dinero del Banco Estatal? Al fin y al cabo, ese dinero ha salido de los impuestos del esas personas. Pero no. Por alguna razón, la ley del libre mercado decide que se debe entregar el dinero a los bancos, pero las personas mantienen la deuda y tienen que pagarla. Qué libres somos en la economía de mercado.

Otro bien de mercado. La educación. Este libre mercado quiere que exista una educación privada. Que si alguien se quiere montar una escuela privada, ¿por qué no puede? Es libre. Claro. Necesita una ayudita. Sacamos el dinero una vez más del Banco Estatal, para que este señor monte esa escuela privada. Y no solo eso. Cedemos parte de los impuestos que pagan todos para mantenerla.
«Hemos montado una escuela privada. Así la gente es libre de elegir. Quien quiera, lleva a su hijo a la escuela privada, y quien quiera lo lleva a la pública». Qué bonito es el marketing. Qué bien te vende las cosas. Pero como los productos de la teletienda... Es mentira. Pongamos el hijo de un albañil y una señora de la limpieza. ¿Esa familia se puede permitir pagar el precio de la escuela privada? No. Entonces ni siquiera son libres. Porque no tienen la capacidad de decisión. Libertad es que yo vaya al concesionario, vea el mismo modelo de coche en blanco y en negro, y decida llevármelo en negro. Puedo elegir. Pero en el que una de las opciones no es alcanzable para la persona... Eso no es libertad, cariño. Es una condena. Una condena sazonada con que tu escuela privada se mantiene con fondos públicos que salen de mi bolsillo cuando yo no puedo pagar estudiar en ella. Y que para darte fondos a ti, a mi me aplican recortes. Y no tendré profesores. O no tendré plaza siquiera. ?¿Qué libertad es esta?

El mayor mérito de este sistema es que han conseguido, ya no solo tener a gobiernos que aceptan sus designios (con la educación, con la sanidad, con la luz...), sino a la gente. A la gente de a pie que se cree las maravillas de esa libertad. Ya sea la de tomarte una caña o la de la sanidad privada. O, por qué no, de indignarse por recomendar comprar en comercio local en navidades. No me va a decir usted donde debo comprar. Y ni siquiera gente de alta alcurnia. Otros pobres, sí, voy a decir esa palabra tabú. Pobres. La clase media es la que gana a partir de aproximadamente 30.000€. Pobres defendiendo esa libertad que tienen las empresas de pisotearlos, mirándolo maravillados, defendiendo a capa y espada a personajes como Elon Musk o Amancio Ortega, para quienes esa gente no son más que pañuelos de usar y tirar.

Hay que tener cuidado. Sobre todo con estos "abanderados" de la libertad que te meten cualquier cosa bajo el mismo paraguas. Y sí. Que los homosexuales se puedan casar es un derecho innegable. Pero no me compares, ya no la libertad, sino el derecho de ser quién eres con que te vayas a tomar una caña al bar.

Pena

"Si no tienes nada bueno que decir, mejor que no digas nada"

Hoy no tengo algo bueno que decir. Pero voy a romper esa máxima y meses de no publicar nada porque... estoy hasta la polla. No tengo ánimos para decirlo con eufemismos, o ponerme políticamente correcto, y menos en estos días. Alguno vendrá a decirme que este no es el momento, ni las maneras... Vete a paseo, pesao.

No pretendo ir de listo, ni de esto yo ya me lo veía venir, ni nada... Creo que cualquiera con un poco de criterio se habrá dado cuenta igual. Lo que parecían ser los últimos coletazos del reaccionarismo se han marcado una especie de final boss de los videojuegos, y ha regresado con una nueva forma más peligrosa que la anterior.

Gracias al altavoz que le han proporcionado los medios de intoxicación, un discurso de odio contra "el diferente" (léase: gays, feministas, extranjeros...) ha ido, por un lado resucitando a los que tenían esas ideas en una especie de "letargo" (o que no tenían huevos a expresar en voz alta), y por el otro, calando ante un nuevo tipo de público que han encontrado un extraño placer en "ser fachas". Porque claro, qué es eso de respetar a las personas por ser quienes son. Ni que estuviéramos en el siglo XXI.

Bajo la manta de la "libertad de expresión" (un arma que los antidemocráticos se han ido apoderando de ella), han podido ir ladrando todo tipo de mierdas sobre los maricones. Que si van a imponer su ley, que si lo suyo es vicio, que si no se pueden prohibir las terapias de reconversión... Sandez tras sandez. Y los medios, obrando su labor... han reproducido el mensaje sin más. Qué es eso de contrastar la información. Qué es eso de señalar los bulos y las mentiras. No, hombre, el bulo que tiene que abrir el noticiario es que el coleta se ha reunido con los etachavisnezuela del norte judeomasónico. No sea que.

Total, que llevamos una semana llena de agresiones hacia el colectivo LGTBI. Claro, los homófobos se han envalentonado. Nadie les dice nada, se sienten impunes. Así que pasamos de hablar de intolerancia, a sumarle violencia. Palizas. Hostias. Por la calle. Casi todos los días. ¿La más grave? La del joven Samuel, ASESINADO por una de estas palizas que una panda de cromañones le propinó por la calle. He dicho la más grave, pero no la última. Hace menos de tres horas saltaba otro caso de paliza, a dos gays, en Valencia.

La pregunta que me da miedo es, ¿cuándo va a haber otro ASESINATO? Porque eso también pasa en la prensa. "Mujer muere apuñalada por el marido". Si le matan a él, ya es "asesinado". Les puede ocurrir una vez. Dos. Cuando se convierte en praxis habitual, algo huele a podrido en el cuarto poder.

No solo se ha normalizado el discurso de odio, sino que encima se pretende "encubrir". Dicen, esos mismos medios de intoxicación, que "no le pegaron por ser gay porque no podían saber que era gay". A pesar de haberle golpeado al grito de "maricón". Esta línea de pensamiento es muy peligrosa, porque al final, si alguien mata a su novia al grito de "puta", nos van a vender que no ha sido un asesinato machista, o si unos simios matan a hostias por la calle a un negro al grito de "negro de mierda", pues oiga, que eso no demuestra que haya sido racismo. Vaya usted a saber, es que cómo se le ocurre a ese señor negro ir por donde iban los otros, es que van provocando...

Yo no soy psicólogo. Ni mucho menos. No sé qué se le puede pasar a alguien por la cabeza (o lo que quede de ella) para ver a alguien por la calle, y pensar "Ese es marica, le voy a apalizar". La sociopatía está definida como un trastorno mental en el cual una persona no demuestra discernimiento entre bien y mal e ignora los derechos y sentimientos de los demás. Ahí lo dejo.

La sociedad está reclamando "Justicia por Samuel". No se si eso puede existir. Le han matado. Se haga lo que se haga a continuación, no va a arreglar eso. Nada puede arreglar un asesinato, no podemos volver a traerlo a la vida. Y yo estoy en contra de la pena de muerte. Acabar con la vida de un criminal no deshace sus actos. No es (segunda analogía de los videojuegos) que al ejecutarlos su cuerpo se desintegre y los males causados se reparen ahora que han dejado de existir.

A estas protestas se suma, una vez más, una violencia policial desmesurada para los manifestantes que están cansados de ver como a alguien le matan por haber salido del armario. (y, en mi parecer, por más de una causa; porque hoy ha sido un Samuel asesinado por "maricón", mañana será una Elena asesinada por "travelo" o por "zorra" (o por ambas), o un Jamal asesinado por "negro"). Pues aquí los amigos han sacado las porras a pasear contra los manifestantes, con "el gobierno más socialista de la historia". Pues menos mal que es socialista, macho, que si no volvemos a los tiros en la nuca.

Si tenemos que hacer algún tipo de justicia por Samuel, por los que fueron asesinados antes que él, y sobre todo por esperar que no haya ningún otro nombre del que nos tengamos que acordar ni rendir homenajes, tiene que ser volviendo a acorralar al discurso de odio. Impidiendo su expansión. Rechazando a la gente que comparta ese tipo de ideas, y devolviéndoles al rincón del que no debimos permitir que se movieran. "¡Qué dices, hombre! ¡Hay que acabar con ellos!". Insisto, no es la solución esa. Haciendo eso como mucho los vamos a convertir en mártires, y dando más "argumentos" (nótese el uso de las comillas) para que los cromañones se crean con derecho a seguir empleando la violencia.

El fascismo (porque a día de hoy, no soy capaz de concebir que exista lgtbfobia, machismo, xenofobia... sin ser facha) tiene el peligro de ser cambiante. Cambiemos con ello, y aprendamos a combatirlo de nuevo. Porque se pueden tardar años en conseguir un derecho, pero muy poco tiempo en perderlo.

Antes de cerrar, voy a dejaros con un par de hilos de Twitter. El primero es para los gilipollas que me van a decir que si "la homofobia de la izquierda y el Ché Guevara" y tu puta madre en sidecar:

Y el segundo, en complemento del primero.

Día del Libro 2021

Otro año más llega el 23 de abril, y como viene siendo costumbre, traigo una lista personal de recomendaciones. Basándome, por supuesto, en mis propias lecturas del año pasado, que resultó bastante completito durante la época más rígida del confinamiento.

Para perderse en otros mundos

Empezamos no con uno, sino con tres libros, y es que mi primera lectura recomendada es la trilogía La materia oscura. A muchos os sonará la película La brújula dorada (nombre que parece haberse impuesto al original, Luces del norte), pero no llegamos a ver plasmadas las continuaciones, La daga y El catalejo lacado hasta que HBO se animó a hacer la serie. La trilogía comienza en un mundo similar al nuestro en el cual las personas son acompañadas por una manifestación física de su alma, llamadas daimonion.

La historia comienza con Lyra, una niña huérfana que vive en Oxford y quiere conocer las tierras heladas del norte. Una extraña mujer puede cumplir su deseo, y pronto Lyra se ve involucrada en algo mucho más grande. Sociedad de razas, críticas hacia la Iglesia, ética... Todos estos temas son repasados por Philip Pullman a lo largo de las páginas de la trilogía. Personalmente, el segundo es el que menos me gustó, pero no puede entenderse la historia sin él.

Porque lo clásico también mola

Con la cantidad de literatura contemporánea que me llama la atención, me cuesta ponerme con la lectura de clásicos. Pero estos están en la estantería y a veces toca desempolvar alguno. Es el caso de Mary Shelley con su Frankenstein o el moderno Prometeo. Y agradezco haberlo leído, y debo agradecer a la versión de teatro de Danny Boyle (protagonizada por los geniales Sherlocks Jonny Lee Miller y Benedict Cumberbatch) el darme el empujón necesario para arrancarme con la novela. Al igual que con el personaje de Drácula, una vez leída esta novela me doy cuenta de que las historias... bueno, que sabemos más del personaje por el fanfiction generado en base a este (en forma de películas o de teatro) pero no es tan frecuente conocer la historia original.

Y disfruté de cada página del mismo, a pesar del exasperante modo de hablar de los personajes, todos ellos adornados con esas florituras elegantes. Pequeño spoiler: el libro no nos cuenta tanto el nacimiento del monstruo de Frankenstein, sino las consecuencias que este acto supone. Muy recomendable.

Para echarse unas risas

Mi personaje favorito de la extinta revista Orgullo y satisfacción (2014-2017) tuvo a bien el año pasado de conseguir su recopilatorio, y por supuesto tenía que caer en mis manos y volver a reírme. Eva hace lo que puede es un cómic de Bea Tormo (guioniza y dibuja) sobre el personaje de Eva, una treintañera que habla en sarcasmo, todo le viene mal y se la pasa gruñendo.

No se por qué me siento tan identificado con ella, pero obviamente esta historia no funcionaría tan bien solo con ella, por lo que tiene de contraparte a su compañera de piso Lucía que se empeña en ser ese positivismo irracional que nos saca de quicio a veces por muy buena que sea la intención. Mis dieses, Bea. Y por si lees mi reseña, que sepas que sigo esperando una continuación. Quiero MÁS.

Sobre videojuegos (y la franquicia en general)

Se publicó en 2018, por lo que es normal que todo lo referente a la octava generación de la saga Pokémon no esté presente. Pero aún así. Sergio C. González Sanz nos sube a su máquina del tiempo para repasar la historia de la saga más rentable de todos los tiempos con Pokémon: historia y evolución de un fenómeno. Si bien es cierto que el "grueso" de sus páginas nos lo encontramos en el mundo de los videojuegos, y cómo cada uno aportó lo que pudo a la saga, también hace un vistazo al juego de cartas, el anime, y joyitas desconocidas relacionadas con la saga.

Si eres de los que han crecido con estos videojuegos y lo sigues disfrutando como el primer día (como yo, vaya) no creo que el libro de pueda decepcionar. Incluso aunque te cuente cosas que ya sabes. No está de más repasar eso.

Para residentes en el 221B de Baker Street

Porque como holmesiano, todas las lecturas sobre el detective más conocido no son suficientes, así que me hice con El libro de Sherlock Holmes, editado por Gareth Jones y escrito por varios autores, en el cual repasamos el canon con su contexto: pasearemos por las tramas de las novelas y las historias mientras se nos ilustra un poco sobre por qué ocurrían o por qué veíamos las cosas que aparecían. Probablemente incluso se digiera mejor compaginando la lectura de cada caso con su análisis en la obra, que también presenta (aunque más de pasada) un repaso a películas, series y pastiches que se han producido del que sea el personaje más veces adaptado a los medios.

El libro, por supuesto, no es "lineal", ya que las páginas están compuestas por fotos, cuadros, notas explicativas, esquemas... Una maravilla. La editorial además ha lanzado varios "El libro de..." más, y como sean como este serán una pasada.

Porque no todas las buenas historias tienen párrafos

Si eres de esos que piensan que el manga, o la novela gráfica, no son "leer", no te tomes la molestia de leer este cacho y pasa al siguiente porque no tengo la menor intención de discutir contigo. En caso contrario, os invito a disfrutar de The Promised Neverland, de Kaiu Shirai y Posuka Demizu. En sus páginas conocemos a Emma, Ray y Norman, tres niños que viven en el orfanato de Gracefiled House con otros niños. Su vida es idílica, y cuando están próximos a cumplir los doce años, descubren por accidente que su realidad es solo una cortina de humo y que deben escapar, pero se trata de una huida contrarreloj.

Pero insisto: lee el manga. E ignora el anime. Bueno, te puedes ver la primera temporada, pero lo demás, el manga.

Los lanzamientos más recientes de mis autores españoles favoritos

Para cerrar la lista, si alguno de ellos publica, yo tengo una cita obligada con la librería.

Manel Loureiro nos presentó el año pasado La puerta. Qué decir. He leído todo lo de este hombre, y si algún día empieza a publicar la lista de la compra, se la leeré también. Cuando fui a conocerle a la Feria del Libro, mencioné un mote que le habían puesto: el Stephen King español. Le quitó importancia diciendo que para eso le quedaba mucho. Supongo que se referirá al número de novelas escritas, porque es cierto que las páginas nos meten en ese terreno donde la línea entre la realidad y la ficción se difumina.

Una historia que comienza con la aparición de un cuerpo que ha sido sacrificado en un tipo de rito, y una madre cuyo hijo está desahuciado por la medicina, encuentra una extraña curandera que parece que tiene la posibilidad de salvar a su retoño. ¿Quién no arriesgaría la última carta cuando la partida está perdida?

Y por su parte, Juan Gómez-Jurado cerraba la trilogía de La trama con la publicación de Rey blanco. Acompañamos una vez más a Antonia Scott y Jon Gutierrez, que notan un reloj incesante para resolver una serie de casos planteados por una de las personas más peligrosas del pasado de Antonia. Una novela que no da pie a desarrollar los personajes (ni falta que les hace, ya les conocemos lo suficiente para tenernos en vilo) en un ritmo que no decae mientras observamos una partida de ajedrez entre más de un cerebro de gran categoría.

Por supuesto, no son los únicos libros que leí durante el año pasado. Tengo toda la lista en mi perfil de GoodReads. Añádeme y comparemos lecturas ;)

Cupo de gilipolleces

Perdemos el norte. Los responsables de que la tubería funcione, para lo cual se formaron en una especie de coaching de liderazgo para la inversa, se rascan la cabeza sorprendidos cuando ven que el haber optado por serrar el tubo no hace que el agua fluya mejor, sino que empiece un goteo incesante.

Tampoco parecen entender que si en una balanza cargas treinta kilos en uno de los platos y en el otro pones medio kilo, eso no va a estar equilibrado por mucho que la retorcida lógica de tu cerebro opine que debería funcionar así.

Desconozco qué clase de enfermo formador en coaching y motivar a la gente habrá enseñado que lo mejor para el equipo no es felicitarlo por el buen trabajo que hace, sino criticar cada pico de carga que no es atendida, mantenerlo en una vigilancia que evoca al Gran Hermano de Orwell, hablar a base de indirectas en una no disimulada connotación de desprecio; y luego se sorprenden de que los ánimos estén por los suelos.

Y por supuesto, una bicicleta funciona mejor cuando le dejas puesta la cadena y dejas de meter un palo entre los radios. Sobre decir que es más sencillo que el ciclista llegará antes a su destino si le indicas el punto final y por qué ruta quieres que vaya que diciéndole "Tú pedalea p'allá y tienes que llegar en cinco minutos"

-Pero oiga, que son 100 kilómetros

-Correcto, ¿has llegado ya? ¿Pues qué haces perdiendo el tiempo hidratándote? Por cierto, me tienes que dejar tricotado un vestido antes de llegar. Ya sabes, en cuatro minutos.

Y si al margen de toda esta mierda le sumamos la época de los cojones de la posverdad, pues tengo dolor de cabeza para varios meses seguidos. Las redes sociales no son sino un foco de infección más de (una de las muchas) enfermedades de la raza humana, que son el ego, el narcicismo. El yo tengo más razón y me voy a sacar datos de mi polla en vinagre.

La gente prefiere hacer caso a un cocainómano que no tiene estudios de medicina que a los científicos porque, oh sorpresa, resulta que la vida no es color de rosa y resulta más incómodo vivir así que pensar que todo es una gran conspiración, pero tu eres uno de los elegidos que conoce La Verdad.

La gente prefiere seguir pensando que la culpa de que tengan una vida de mierda es del de al lado, que está igual o peor que ellos, en lugar de fijarse en que la culpa la tienen el que le explotan, el que le ha gobernado y ahora le aumenta la tarifa de la luz el agua y el teléfono, y el que le roba la mitad de su sueldo para pagar un techo bajo el que poder dormir. No, sigue pensando que esos tres son seres especiales que están ahí porque se lo merecen.

A la gente se le oye decir que "bueno esto es una democracia imperfecta pero peor sería una dictadura". Pero tampoco parece preocuparles esa imperfección; es más, prefieren que no se toque. No sea que su mundo idealizado entre "los poderosos" y "los vasallos" se rompa, ya que no saben vivir sin comerle la polla al que tiene la sartén por el mango. A ver si con un poco de suerte le cae alguna miga. Y todavía es peor el que admite abiertamente que preferiría una dictadura.

La gente tiene más prioridad por demostrar al mundo lo bien que les va y lo felices que son, porque mira a donde me voy de vacaciones, mira jajá que me salto las normas de covid y me reuno con veinte amigos, mira todo el fondo de armario, os quiero followers de mi corazón, en lugar de tratarse con un especialista esos problemas de autoestima que tienen para necesitar que una panda de desconocidos te digan lo bueno que estás o la envidia que te tienen, tía, que fuerrrrrte.

La gente prefiere pensar que dos más dos son cinco que si tu llegas con cuatro naranjas y le intentas explicar la suma, mira, eso no va con ellos.

En resumen, que estoy hasta el prepucio, el pucio y el pospucio. Como concepto general. Mucho cansancio y mucho hastío. Demasiado imbécil por ahí suelto.

Y sí, soy perfectamente consciente de que habrá quien piense precisamente eso de mi. "Este es un imbécil que le han alineado no se qué". Pues mira, chato, si has leído hasta aquí, y te has ofendido porque te has notado aludido en alguno de mis párrafos: te jodes. Yo voy a dormir mucho mejor.