El desnudo

Leía por i-D el otro día la noticia de las islandesas enseñan los pezones (en Twitter). En resumidas cuentas, una twitera de Islandia subió una foto mostrando sus pechos sin cubrir a la red social para promover la igualdad de género. ¿Por qué los hombres pueden enseñar el pecho y las mujeres no? Esto ocurre en todas las redes sociales. De forma que, pese a que el tuit original fue eliminado, muchas chicas se solidarizaron y empezaron a hacer lo mismo, consiguiendo que #FreeTheNipple (lit. #LiberadElPezón) se convirtiera en trending topic.

El problema hace que yo, ahora mismo, no puedo poner una de las imágenes que acompañan al artículo, no sólo por la propiedad intelectual, sino porque la plataforma Blogger prohíbe las imágenes eróticas (salvo en caso de desnudos ilustrativos, como podría ser este caso. Pero ¿para qué voy a correr el riesgo?).

Y es una de las cosas que me planteo. ¿Cómo es posible que, a fecha de hoy, en pleno siglo XXI, se siga tachando el desnudo como pornografía? Medio tuve el debate el otro día (si a unos comentarios en la red social Facebook se pueden llamar debate). El cuerpo humano, sobre todo de cintura para arriba, es estéticamente bonito. Me da igual hombre o mujer, el pecho es bonito y no tiene nada de malo. Y no vivo en zona de playa, pero soy el primero que le reventó la tontería esa de prohibir ir sin camiseta por el casco urbano y en según qué tiendas de ciertas ciudades costeras. Que puedo entender y entiendo que un cuerpo sudoroso... no es lo más agradable de ver, empezando por nosotros mismos, pero es absurdo querer prohibir algo totalmente natural.

Soy el primero que admite que no tengo un cuerpo 10. Y aún así, he ido a la piscina, y he exhibido mi torso, y como yo, otros tantos bañistas. Y he estado en el parque, a la sombra, en pleno verano, y he visto señores mayores ir por ahí sin camiseta. ¿Qué diferencia hay entre ver eso en un parque público que en medio de la avenida? Y ojo, que ahí los hombres es donde tenemos la libertad. He oído historias de mujeres que les han llamado la atención por sacarse un pecho... para amamantar a su hijo. ¿Cómo puede la gente ser tan imbécil? Porque tienen prohibido eso, y del mismo modo en un parque o en una piscina pública (especialmente ahí, tendrían una llamada de atención segura).

Esto no es una llamada al nudismo. No voy a decir: "¡Vivamos todos enseñando los pechos! ¡Chicas, abajo los sujetadores (o arriba, o desabrochadlos...)!". Pero sí decir que, las que le apeteciera, porque se sientas mejor, o liberadas, o ya están lo bastante a gusto con su cuerpo como para mostrarlo, lo pudiera hacer sin ningún problema. Es de esas cosas que parecen una nadería, pero nos alejan bastante de la igualdad de género si se piensa lo suficiente. ¿Qué diferencia hay entre un torso masculino o uno femenino? Y por favor, ahorrad el chiste de "lo voluminoso del femenino", que queda fatal.

La persona en cuestión con la que hablé me puso el ejemplo de ¿y si a él le diera por ir con la calle con el "asunto" al aire libre? Ahí tengo que andarme más con pies de plomo. Es evidente que, en la cultura actual, los genitales están bastante más asociados al sexo, y una exhibición pública del mismo, puede generar controversia. Aunque sí debo defender el derecho de, quien le apetezca retratarse, y publicarse desnudo, pueda hacerlo. "¡Es que esas fotos son muy íntimas!". Bueno, pero la intimidad de cada uno, la marca cada uno. Es decir, si yo no quiero que se vea mi cuerpo desnudo, no lo voy a enseñar. ¿Pero por qué te lo voy a prohibir a ti?

He subrayado en el párrafo anterior la frase de "en la cultura actual". En la cultura actual, no es algo fácil. Estamos acostumbrados a criticar (¿qué ocurriría con una chica cuyo cuerpo no se acerca a lo bonito?), a escondernos (uy, que me da vergüenza), y, sobre todo, a la mirada lasciva. Por lo general (más bien, por lo que generalmente ven mi ojos y quizá me equivoque) los hombres nos cortamos menos con las miradas subidas de tono. Y más de una chica no podría enseñar su cuerpo libremente por la cantidad de frases obscenas que le tocaría escuchar (y esto hablando al margen de los locos violadores).

De forma que me toca retroceder unos cuantos siglos, a la Grecia Antigua. ¿Por qué? Porque en aquella época no pasaba absolutamente nada con el tema del nudismo. La gente podía ir en pelota picá y se veía como lo más normal del mundo. Hasta la llegada de cierta religión todopoderosa, destructiva y autoritaria, que aparte de llevarse por delante todo lo que no le convenía, nos impuso, entre otras cosas, el puritanismo.

Y ahora voy a hacer una cosa que me gusta mucho, y que creo que puede ilustrar para continuar hablando del tema: incluir una cita de un libro.

«[...] Con los años, el adolescente añadía otra causa a la envidia [porque fuimos los más poderosos del mundo y como en España no se vivía en ningún sitio]: los españoles éramos fogosos en el amor y las extranjeras fantaseaban con nosotros. Hasta cierto punto era verdad, pero no se debía a la especial potencia sexual con la que el creador de todas las cosas había dotado al macho ibérico, sino al hambre atrasada que producía la represión de este país, que en ese sentido se parecía más a la jaula de los monos del Retiro que a una nación civilizada. Los españoles abordaban el sexo como el agua los exploradores que, perdidos en el desierto, llegaban reptando hasta una charca.»
No estamos locos, El Gran Wyoming. Planeta, 2013

¿A santo de qué os he colado ese rollo? Básicamente, para exponer mi punto de vista, y es que el hecho de que veamos el desnudo como algo prohibido, tan asociado al sexo que no puede practicarse con tranquilidad, se debe a la represión que tiene la sociedad actual. En lugar de avanzar, en muchos aspectos hemos retrocedido, y en otros, nos estancamos y nos negamos a seguir. Y no conformes con no hacerlo, muchas veces no dejamos que otros lo hagan. El perro del hortelano, que ni come, ni deja comer.

Reivindico pues el derecho al desnudo libre. Incluso por la calle. No me agradará ver a un puñado de tíos desnudos por la calle, pero como ya he dicho, no sería quién para impedírselo. Me reitero en la palabra nudismo. No hablode tener relaciones sexuales en la vía pública. Sonará contradictorio con el tema de la intimidad de la que hablaba antes, pero no puedo considerar igual un desnudo que una penetración. Quizá me equivoque, y en dos pasos se podría hacer (el primero, que la sociedad aceptase el desnudo, y el segundo, que aceptase manifestaciones de amor y/o deseo en público), pero a corto plazo, es inviable. Hay que empezar por abajo, y volver a aceptar el cuerpo humano con naturalidad. Ya sea de mujer u hombre, es con lo que nacemos, es como venimos al mundo, y deberíamos poder decidir sobre nosotros mismos incluso en este aspecto.

Apocalipsis Z - La ira de los Justos

Dicen que todo lo bueno tiene un final. Estoy de acuerdo. También dicen que segundas partes nunca fueron buenas, y terceras menos. No estoy de acuerdo. Apocalipsis Z se convierte en una de esas raras excepciones que no se va degradando con cada parte, como al igual que Toy Story. La tercera y última parte de la saga de zombis hace una novela que engancha tanto como las anteriores y al mismo tiempo, deja un buen broche de oro.

Apocalipsis Z: La ira de los Justos se narra en una tónica diferente a la de sus compañeros. Podemos leer más pasajes que no se centran en la figura del abogado (de quien, al final, podemos conocer su nombre... y se hace bastante evidente por el nombre de su esposa), sino en los otros "frentes" del libro.

Al final de la segunda novela, descubríamos con horror que el barco en que el cuarteto protagonista (el abogado, Lucía, Pritchenko y Lúculo -el gato-) estaba vacío al llegar a las costas africanas. En este podemos ver al principio que lograron sobrevivir a una horrible tormenta gracias a la gente del Ithaca, que en seguida les recibe con los brazos abiertos, y prometen llevarles a Gulfport en cuanto consigan suficiente gasolina. Pero ya a bordo del barco algo no va del todo bien: la gente de piel blanca ocupa una parte del barco, y separados por una verja con alambre de espino, los ilotas, un grupo que abarca cualquier otra "raza", y son enviados para enfrentarse contra las hordas de No Muertos.

Al mismo tiempo, conocemos a los dos antagonistas del libro. El reverendo Greenes, un machista fanático religioso convencido de que Dios le ha elegido a él como su Profeta en la Tierra, y en su delirio terminó aliándose con los Nación Aria para que fueran su policía personal, ya que tanto él como esos hombres consideran escoria a los que no son "blancos". Por el otro lado tenemos al coronel Hong, enviado por la nación norcoreana para conquistar Gulfport (sí, Corea del Norte parece ser el único estado superviviente. Ventajas del cierre hermético de fronteras, supongo).

De esta forma, esta última novela está tintada con una feroz crítica al racismo (quién sabe si también a la iglesia), una sátira del nazismo, y un reflejo de lo corrupto del ser humano que siempre ansía el poder. Pero no dejamos de lado a los No Muertos, pues se descubre también que no todo está perdido en la lucha contra los cadáveres vivientes. Tanto la naturaleza como la ciencia han hecho ciertos progresos con el virus TSJ.

Es una lectura quizá algo más dura que la anterior. Normalmente, los protagonistas han tenido el camino menos rugoso en ocasiones anteriores, y a lo que se enfrentan ahora es muy grande para ellos. El reverendo, las consecuencias de la discriminación, y la crisis de la relación que se va cociendo entre Lucía y "su chico" llenan las páginas del libro. Asímismo, la guerra que se desata es como todas las guerras: se cobra víctimas. Y me es difícil perdonar a los autores que matan a sus personajes (J. K. Rowling...).

Una novela dura, un final digno, y la demostración de la excepción. Los estadounidenses serán expertos en género zombi... Pero aquí la gente no se queda atrás. Una serie de libros que se ha convertido en best-seller por derecho propio.

Para Ari




Ella no lo sabía. Nunca nos llegamos a conocer del todo. Pero lo era. ¿Qué era? Guapa. Era indudablemente una Belleza, una belleza natural. Un rostro angelical. Un cuerpo bonito. ¿Se podía pedir más? Que sólo era el envoltorio, de los pocos que mostraba cómo era el interior.
Simpática. Era una alegría natural. Irradiaba buen ambiente. No se podía estar con ella sin sentirse bien, sin sentirse cómodo. Amabilidad. Era la definición de buena persona. Inteligente. Su cabeza estaba muy bien organizada. Artista. Dibujaba con talento y siempre buscaba la mejoría, un afán de superación admirable. Tantas palabras para definirla y tan difíciles de expresar.
Ella no lo sabía. Pero cuando él la conoció, comprendió el significado de la perfección.

Pensaba en dedicarte unas líneas. Y tras darle vueltas, pensé, ¿qué mejor que unas palabras sinceras? Felicidades por tu cumpleaños. “Que tengas un día especial” suena muy típico. Yo te deseo toda una vida especial, de felicidad, de alegría y buenos momentos.
Creo más en las coincidencias que en el destino. Y no puedo dejar de alegrarme por la casualidad que fue conocerte. Eres una persona maravillosa, y me faltan formas de poder expresarlo. No cambies nunca. Sigue siendo tú. Eres muy especial, y me encantas por lo que eres.
Lamento no poder estar ahí contigo hoy. Sin embargo, no me quejo. ¿Sabes por qué? Porque incluso sin fecha, cada día que pasa es un día menos que me queda para verte.
Disfruta de tu día. Un beso y un fuerte abrazo. Y nuevamente, feliz cumpleaños.

“Desconocía qué día sería. Pero había algo seguro. Que sería una ocasión especial, simplemente por ella. Y todo lo demás perdía importancia ante eso”.

Apocalipsis Z - Los días oscuros

Una semana después de la lectura de Apocalipsis Z: El principio del fin he leído la secuela, Los días oscuros. La segunda parte de la (genial) trilogía zombi escrita por Manel Loureiro. El libro nos sitúa inmediatamente después de los escalofriantes hechos de la primera novela, con el grupo de protagonistas que intentan llegar a Tenerife, uno de los pocos Puntos Seguros que quedan en el planeta.

Continuamos siguiendo las aventuras del abogado sin nombre (parece haber empeño en que el lector no lo sepa), que continúa realizando la narración en primera persona, así como su compañero Pritchenko, el mejor amigo (y único) que tiene en el mundo postapocalíptico, y el gato Lúculo, que en este relato ha pasado a un discreto segundo plano. Además, cuentan también con sor Cecilia, una monja que ayudó durante los días del caos, y Lucía, una chica de diecisiete años, a quienes el abogado y Prit conocieron al final de la novela anterior, terminando el pasaje el hospital Moixeiro. El personaje de Lucía juega un papel importante, pues siente atracción recíproca hacia el abogado.

Así pues, en la historia vemos al quinteto proseguir su vuelo para llegar a las islas Canarias, a Tenefire, uno de los pocos lugares que se supone que siguen seguros. De esta forma, tenemos en la primera parte de la novela el relato de este viaje, en la que el grupo intenta llegar con vida a su objetivo. No serán pocas las penalidades que pasarán, hasta ser rescatados por Marcelo y Pauli, dos soldados de lo que queda del ejército español, que está operando en Tenerife. Un inicio ágil, que nos permite prepararnos para saber que la llegada a la isla no es el final, ni mucho menos.

A continuación tenemos la segunda y tercera parte de la historia, intercaladas entre sí, en base a una agresión sufrida por sor Cecilia. El abogado y Prit son llevados a Madrid, por su experiencia tras un año sobreviviendo entre los zombis, a cambio de tener una posición relativamente privilegiada. Lucía, por su parte, se queda en tierra.

De esta forma, abandonamos el "formato blog" de la primera novela para el estilo capitular que suelen tener las novelas tradicionalmente, ofreciendo una narrativa en primera persona en los pasajes protagonizados por el abogado, a una tercera persona (sobjetiva, eso sí) en los pasajes de Lucía. De esta forma vemos los problemas a los que "la chica del abogado" (como él la define), intercalados por una sesión, si bien menos gore, de intenso miedo durante el trayecto en Madrid para recuperar la mayor cantidad de medicamentos para la isla.

Y no sólo eso. Así mismo, tenemos algunos fragmentos más en tercera persona. Uno de ellos, haciendo el seguimiento de uno de los No Muertos que intentan atacar al grupo, y algún otro protagonizado por Basilio Irisarri, uno de los villanos del libro. De esta forma, el cambio de formato no perjudica a la novela, sino que en cierto modo, la enriquece.

También es recalcable la historia política de fondo, que no obstante tiene gran relevancia en la historia, con las consecuencias que ha tenido la monarquía, habiendo actualmente dos bandos de personas: los froilanos (fieles a Froilán, el rey) en Gran Canaria, y los republicanos, asentados en Tenerife. La guerra civil entre ambos bandos también recorre las páginas del libro, desconociendo siempre quién puede ser un aliado o un traidor de los miembros del grupo.

Zombis, tintes políticos, acción, y la revelación del origen (bastante realista, en mi opinión) del virus que acabó con la humanidad tal como era conocida, añadido a un final que da un giro entre sus últimos capítulos, que deja con las ganas de devorar (nunca mejor dicho) el tercer volúmen de la trilogía.

Hablando en la COPE de Minecraft



Pues sucede que hace un par de semanas, recibí un mensaje en el Facebook de mi blog. Eran los chicos de la COPE, que me ofrecieorn la posibilidad de hacerme unas preguntas acerca del juego "Minecraft" para una sección de Campus COPE. Y he aquí el podcast del programa:


La parte en la que se habla de Minecraft es desde el minuto 24:05 hasta el 30:42.

Para curiosos, el enlace a la Minecraft Wiki es este:


sí, hay varias Minecraft Wiki más, pero en Wikia fundé esta, aunque actualmente no participo activamente. Prefiero jugar ;)

Apocalipsis Z - El principio del fin

Dicen que no sabemos copiar a los estadounidenses. Bueno, dicen "a los americanos", pero es una palabra demasiado general, y todos sabemos que nos referimos a los señores del dólar. Y es cierto. Ejemplos lo hemos tenido con la serie Piratas, que parecía inspirarse de alguna forma en Piratas del Caribe, o cuando se estrenó el remake de la serie Cheers. Pero en toda regla existe una excepción, y es esta.

Es obvio para quien me conozca o me lleve leyendo durante algún tiempo que el género zombi es de mis preferidos. He reseñado The Walking Dead, la película de Guerra Mundial Z y el anime de Highschool of the Dead, y vistas pero no comentadas tenfo Resident Evil, Amanecer de los muertos, Shaun of the dead... Y ahora, la más reciente: la novela Apocalipsis Z: El principio del fin.

Y es que si esta narración española se ha convertido en un best seller lo ha hecho por méritos propios. Y lo dice uno que suele "renegar" de esas cosas que se ponen tan de moda. Pero lo tenía en mi "lista de lecturas pendientes" y gracias a un compañero del curso de Windows Server he tenido la ocasión de leerlo (tiempo récord, en una semana). Desde aquí le agradezco ya haberme entretenido con esta lectura.

Y aunque puede ser cierto que, en líneas generales, la historia es básicamente el seguimiento de un protagonista que de pronto debe enfrentarse a hordas de No Muertos (que es el término que este emplea), la narrativa en primera persona de la obra de Manel Lourelio lleva esta clase de historias a un nivel que va "un poco más allá", metiéndonos literalmente en la cabeza y pensamientos del protagonista.

Este, un abogado del que (por lo menos en esta primera parte) desconocemos su nombre, ha empezado un blog por consejo de su terapeuta (que muy pronto deberá cambiar por papel y bolígrafo), el 30 de diciembre, día en que apenas escucha algo por la radio de disturbios por países de Europa del Este. A su regreso, las noticias sobre las indicencias en esa parte del mundo empiezan a ser más preocupantes, y el abogado no descarta que pueda haber algo más. Según se suceden las entradas y los días, la situación empeora: la gente se pone enferma, aumentan los problemas, empiezan a cerrarse las fronteras en determinados países, regresa la ley marcial... y llega a España.

Novela española, autor español (de Pontevedra, para ser más exactos) era necesario que el abogado estuviera sito en Galicia. Tras intentar recatar a su hermana de Barcelona, regresa a su hogar donde decide quedarse el mayor tiempo posible justo antes del gran final. La gente está siendo llevada a Puntos Seguros, pero él "se hace el sueco", quedando en casi total soledad. Su único amigo, su gato Lúculo, con quien pronto deberá abandonar su hogar, en medio de las criaturas no muertas que han infectado el país entero, y el resto del planeta. Su necesidad de encontrar regufio, alimentos, y sobre todo, gente con quien socializar, le lleva a dejar atrás la seguridad de su casa e infiltrarse en las peligrosas calles del mundo que en su día estaba tranquilo.

De esta forma, el abogado va narrando su viaje a través de los días, cuando va encontrando un rato oportuno en el cual escribir. Ya dentro de la novela podemos distinguir tres fases: el origen del problema, la aventura en las calles de Vigo, y la aventura en el hospital Meixoeiro. A través el viaje, compartimos con el protagonista sus sentimientos: su temor, su necesidad de encontrar gente, su instinto de supervivencia, sus sustos, sus reacciones al contemplar a esas cosas que en su día eran seres humanos.

Pero no estará solo (todo el tiempo). En su aventura viaja con el gato Lúculo (que siempre logra relajar un poco la tensión, y no tarda en encontrarse a un grupo de marineros en Vigo, de quien destaco al capitán Ushakov, y a un nuevo aliado, Pritchenko, un ucraniano que se convierte muy rápido en el aliado y compañero del abogado.

La aventura de Vigo lleva al abogado y Pritchenko, rodeados de soldados, a la búsqueda de un misterioso paquete, abandonado en una empresa de mensajería local que necesita Ushakov. A través del largo pasaje, comprobamos cómo el apocalipsis ha devastado las ciudades, y cómo sobrevivir y mantener la calma en situaciones de estrés no siempre es posible, y menos con unos cazadores tan implacables como unas criaturas a las que sólo les llaman unos instintos que no quedan del todo claro.

La aventura en Meixoeiro, por su parte, nos adentra en lo desconocido y el miedo que causa. Un incidente obliga al abogado a llevar a Prit a un hospital, pese a sus miedos a que incluso allí dentro hayan llegado las criaturas. El ambiente de la tormenta de la noche, y los No Muertos rodeando el hospital, confieren un auténtico pasaje del terror en mayúsculas. Si las luces tintineantes de una película zombi dan miedo, la oscuridad casi plena en las páginas de un libro pueden cortar la respiración.

Vertiginoso, con acción, con chicha. Un libro que no llega a aburrir. Una lectura amena, bien construida, con ciertas dosis de humor macabro y comentarios mordaces (motivo por el cual me gusta tanto el protagonista). El primero de una trilogía que espero continuar leyendo muy pronto. Para amigos de los zombis, y/o de una buena lectura, este libro cumple con los dos requisitos. Y muestra que, por una vez, sí que sabemos copiar a los norteamericanos, con un resultado más que satisfactorio en un género que cada vez parece más complicado mejorar. Pero lo hace.

Sleepy Hollow (la serie)

Hacía tiempo que no dedicaba unas líneas a alguna delicia televisiva, y dado que Sleepy Hollow cerró su segunda temporada recientemente, me ha parecido un buen momento para comentarla.

La serie se aleja bastante de la película que Johnny Depp protagonizara en 1999. De 2013, fue una de las nuevas adaptaciones de historias clásicas al tiempo contemporáneo. Así, como en Sherlock o Elementary, la serie trae los elementos de la ficción al siglo XXI, con la diferencia de que aquí se hacen alusiones al pasado.

De esta forma nos topamos a Ichabod Crane, capitán del ejército patriota de EE.UU. en la Guerra de Independencia, que halla la muerte en el campo de batalla a manos del Jinete de la Muerte. Sin embargo, su mujer, Katrina, le salva de perecer, dejándole en un sueño profundo durante doscientos años hasta nuestra época. Crane despierta en el soglo XXI donde conoce a Abbie Mills, de la oficinal del sherriff de Sleepy Hollow. Ambos se verán inmersos en la mayor guerra que ha visto la humanidad: la lucha contra el apocalipsis, y el demonio Moloch.

Bajo esta premisa tenemos una serie al estilo policíaca (como Castle), sólo que en los casos, Abbie y Crane deben enfrentarse a criaturas sobrenaturales, que tienen también su propio motivo de estar en la guerra. Además, Crane deberá asimilar su vida en nuestra época y conoceremos detalles del pasado, y que la historia americana no es como la han contado... al menos en el contexto de la propia serie.

Crane (interpretado por Tom Mison) se aleja del personaje de la película, y se convierte en un soldado, con habilidades y tendencias a recordar el pasado mientras se va haciendo con la vida del siglo actual, y aunque tiene ciertas excentricidades, no puede llegar a compararse con homólogos de otras series. Abbie (Nicole Beharie) se convierte en la compañera, la que tiene "los pies en el suelo". Sin embargo su personaje va más allá, y su relación con Crane viene desde tiempo atrás. Un personaje muy completo, y entre ambos se demuestra cierta química, aunque no terminan juntos. Una de esas (pocas) series que pueden poner la verdadera amistad entre un hombre y una mujer sin que "tenga que pasar algo más".

Pero no estan sólos. Orlando Jones interpreta a Frank Irving (por coincidencia o adrede, el mismo apellido de Washington Irving, autor del libro original "La leyenda de Sleepy Hollow"), jefe del departamento de policía, y muy escéptico al principio, aunque no tarda en darse cuenta de que algo no anda vien en el pueblo de Sleepy Hollow. Katia Winter es Katrina Crane, la mujer de Ichabod, atrapada en el purgatorio por Moloch, y desde ahí intenta ayudar a su marido a completar la tarea que le ha sido encomendada. Y, recurrentes en la primera temporada, y ascencidos a principales en la segunda, tenemos a Lyndie Greenwood como Jenny Mills, la hermana de Abbie, y que desde hace años subre las consecuencias colaterales de la guerra entre el bien y el mal; y también a John Noble (aquí muchos aplauden) como Henry Parish, un devorador de pecados, que también sabe más de lo que aparenta.

Como todas las series de este estilo, muchos episodios parecen tener relleno, pero las tramas, en mayor o menos medida, avanzan en todos los episodios. De esta forma tenemos la primera temporada, en la que Crane y Mills hacen todo lo que pueden para detener el plan de Moloch, y empiezan a descubrir todo lo relacionado con su pasado y su presente en la guerra. La segunda temporada nos muestran su pelea constante contra Moloch, que ha encontrado la forma de entrar en nuestro mundo, con un aliado imprevisto. A través de estos episodios descubiremos monstruos de la historia, así como algunos capítulos "apócrifos" de la Biblia. Unos textos que sería interesante estudiar.

Una serie buena para ver. De 13 episodios la primera temporada y 18 la segunda, merece la pena. El final de la primera temporada vaticinó una segunda, que ha cerrado con un final abierto. Podría quedar ahí, con un episodio final de broche de oro, o continuarla. En cuyo caso, habría que esperar que no la destrozaran... o fingir, simplemente, que no existe tal continuación. Pueden quedar historias por contar... pero hay que hacerlo bien, sin que se erosione la serie. En cualquier caso, a día de hoy, se disfruta de verla. Y si os gustó la película, os puedo asegurar que la serie puede disfrutarse de la misma forma.

Televisión, anime, contenidos, y tal

Hace ya algún tiempo (finales de 2013) estuve comentando el anime de "To Aru Majustsu No Index" y su spin-off "To Aru Kagaku No Railgun". Me encantó y ahora he decidido ponerme a ver las segundas temporadas de ambos animes. En la línea general, los personajes se mantienen.

En primera línea quiero destacar a Shirai Kuroko, personaje del spin-off que es lesbiana. El personaje desde su origen roza ser pervertida. Si nos ponemos con Touma Kamijou, el protagonista de la original, pelea (físicamente, con los puños) contra sus enemigos, pues su mano derecha puede anular sus magias. En el episodio más reciente que he visto, golpeó a una enemiga (lo recalco, mujer) en la mejilla, dos veces.

Aquí ya es cuando llega el Estado Censor y la prohíbe, ¿no? Lo primero, por homofobia, lo segundo, por violencia de género. Y ya está, a otra cosa, no pasa nada más. Así funcionamos cuando algo ya puede dar según qué imagen.

Pues yo voy a ir más allá. Lejos de la obsesión enfermiza que tiene Kuroko por su compañera de habitación, entre ambas hay forjado un vínculo de amistad indestructible. ¡Coño, lo que se llaman valores positivos! Vayamos con el otro: se estaba enfrentando a un grupo con el fin de proteger... ¡joder, a una chica! cuando las soldados de ese grupo estaban intentando matarla. Cómo ha cambiado el trasfondo de golpe. Cambia, pero ya no podemos sacarnos el prejuicio de la cabeza. Esas cosas no están bien y deben prohibirse.

Y ya no me limito a este anime, el concepto general de la animación japonesa es mirada con lupa en España practicamente. Para ver si podemos prohibirlo, ojo. Ejemplos claros: Dragon Ball. Etiquetado muchas veces como un anime violento (siendo censuradas multitud de escenas en las fronteras del país), cuando en el trasfondo tenemos al personaje de Goku, que lucha por el bien, y que es capaz de pelear al lado de sus enemigos, y hacerse amigo de los mismos. ¿Cuánta gente debería aprender eso? ¿No son acaso unos valores positivos para la gente? De Pokémon he llegado a leer que "¿cómo va a ser bueno unos dibujos en los que la gente usa a sus animales para pelear?". Sin palabras me quedo.

Obviamente me tengo que estar refiriendo al público infantil. Un público adulto y maduro mentalmente puede ver esto sin necesidad de ir pregonando que se hace apología de cualquier cosa. Pero claro, tenemos que pensar en los niños, ¿no? Pues pensemos en condiciones. Con dos dedos de frente.

Hemos llegado al punto en que los niños deben estar como "aislados" del mundo adulto. Es extremista. Ni una palabra fuera de lugar, unos dibujos animados que me da que les atontecen más de lo que les peudan educar. Señores, que yo la infancia la pasé hace no mucho. Y he crecido viendo en la tele series como Digimon, o con Doraemon (con las correspondientes escenas subidas de tono de Sizuka) o partiéndome el pecho con las salidas de tono de ShinChan (unas risas que a día de hoy sigo consiguiendo gracias a las reposiciones de Neox por las mañanas). Y no se... Estudio, soy un ciudadano normal, no voy quemando containers o agrediendo mujeres o chutándome farlopa... En resumen, que pese haber visto esas "incitaciones a la violencia" o cosas similares que puedan etiquetarse, no han influído en mi. Carezco de sentimientos racistas o machistas (otra cosa es que una persona de otro país o una mujer no me puedan caer mal, que los hay. Pero también españoles y hombres, como todo).

Tampoco voy a decir que se lo debo a lo que vi de niño. Al contrario, todo se lo debo al ambiente en que me crié. Vale que hay gente se es más influenciable que otra. Pero se está atacando un género que queda desconocido, y se prefiere pintar "un mundo de color de rosa" para los niños cuando en los dibujos que veía de niño se podía ver una ficicón quizá más aproximada a la realidad, que puede animar a luchar contra las adversidades. Es la impresión que tengo, debo añadir que me siento viejuno por escribir post como este en este tono.

Esto puede quedar censurado en los próximos meses.
Sin venir a cuento.

Por cierto, estas absurdeces han llevado a, en las próximas reformas del código penal, a considerar pornografía infantil cualquier dibujo en que alguien se pueda ser confundido con un menor de edad aparezca desnudo. Falta la aprobación por el Senado. Pero es que tengo que echarme a reír. He hecho la mención antes adrede: Doraemon. En muchos episodios, la típica ráfaga de viento, le levantaba la falda a Sizuka. En otro buen puñado de episodios, por errores de Nobita, aparecía ella en la bañera, escandalizándose y avergonzandose de que la vieran (también hay que decirlo, qué obsesión la de la chica por bañarse; espero que su gel fuera con PH neutro). De acuerdo a esa nueva ley... Doraemon sería ilegal. O al menos esos episodios. De una serie infantil, que se ve desde ojos inocentes, sin la maldad que tenemos los adultos. Pero así van a pintar la ley. Otro ejemplo pasaría con ShinChan... La duda que me asalta, ¿si sólo enseña el culo es ilegal también o debe ser nudismo por completo? Y podríamos revisar un amplio catálogo de animes (y los manga que publican las editoriales en nuestro país: que se preparen) e ir censurando. Y debo decirlo: me parece una falta de respeto comparar un DIBUJO con imágenes o videos de GENTE REAL. No son equiparables. O no deberían serlo al menos. Es la diferencia entre la ficción y la realidad.

Eso sí, luego se pueden emitir novelas en las que la mala malísima se va cargando y hace sufrir a los demás (hasta que al final, después de 300 capítulos) termina perdiendo, o poner una corte de gente respetable que se llaman de puta para arriba. Eso no hay ningún problema con ello, claro que no. O toros, ya que estamos. Total, como dice cierta presentadora de La 1, eso es como la acupuntura, ¿no? Eso puede emitirse toda la tarde que no genera nada de violencia, ni discriminaciones, y nos enseña a ser todos amigos del alma.

Así nos luce el sol. Que pena.

Coma



Nuevo libro que leo, nuevo libro que comento. Ya leí el ño pasado un par de libros de Robin Cook ("Contagio" y "Crisis"), y este ha tocado el libro Coma, anterior a ambos y que se remonta a sus inicios. Fue su segundo libro, pero primera gran publicación (ya había probado suerte con Médico interno, pero no se vendió muy bien; cómo me gusta informarme para hablar de estas cosas).

En "Coma" nos encontramos  Susan Wheeler, estudiante de medicina, 23 años, y muy atractiva que termina en el Boston Memorial Hospital con cuatro compañeros para empezar su formación práctica. Por casualidades de la vida, se encuentra con que unos días antes, una joven de su misma edad terminó en coma durante una operación rutinaria, por un problema con la anestesia y el oxígeno. Ese mismo día, un paciente con quien ella habla, sufre el mismo revés. Susan decide entonces investigar cómo es posible que dos pacientes terminen de la misma forma.

Ya desde este libro puede verse cual es una línea argumental común del señor Cook. Veo varias similitudes entre Coma y Contagio, en sus argumentos y narraciones. Incluso el estilo del final es bastante similar, aunque a efectos prácticos el final es totalmente direfente. No obstante sigue siendo un libro muy detallado (algo bastante útil), incluyendo un montón de terminología médica que no he comprendido. No es mi campo, y tampoco lo considero fundamental para entender la historia. Fundamental sería si mañana me diera por practicar operaciones a corazón abierto (?)

No es una novela especialmente coral, por lo menos en lo que se refiere a personajes importantes. Susan es acompañada por Mark Bellows, residente de cirugía con quien tiene química muy pronto, aunque no comparte la creencia de Susan de que haya algo oscuro; Howard Stark (que con ese apellido no he podido evitar ponerle el rostro de Robert Downey Jr., por Iron Man), el jefe del Departamento de Cirugía, que no hace oídos sordos a todo lo que Susan le cuenta; D'Ambrosio, un sicario destinado a detener a Susan cuando sus progresos hacen enfadar a varios de los médicos del hospital (Harris, Nelson...), y Walters, un médico que desaparece justo cuando un buen puñado de medicamentos y drogas aparecen en uno de los armarios del hospital.

La historia nos sumerge también en el tema del machismo médico. Desde los ojos de Susan podemos ver cómo una mujer intenta hacerse su hueco en un mundo donde predomina el género masculino. Muchas alusiones que la irritan (y con razón) sobre su sexo, sobre que la mayoría de sus colegas la verían siempre primero como mujer y luego como médico... Y finalizando el libro con una nota explicatoria al respecto al tema principal del que se habla en el libro, la donación de órganos.

Con todo una historia buena, que invita a pensar y reflexionar, tensa, aunque en algunas ocasiones no pude evitar hacer "lectura en diagonal". Con sus casi 400 páginas, merece la pena leerlo, para los fans de historia de misterio.

¿Por qué hacemos lo que hacemos?

¿Por qué hacemos lo que hacemos? He aquí mi propio ejemplo. ¿Por qué empecé un blog? Porque me gusta escribir. He empezado un curso de Windows Server. ¿Por qué? Porque me gusta la informática. Soy de los que se bajan las series al día siguiente de su emisión original. ¿Por qué? Porque me puede la curiosidad por enterarme cuanto antes de cómo avanzan las tramas. Me gusta planificar el día con la mayor antelación posible. ¿Por qué? Porque odio los imprevistos.

Pero miro alrededor y me cuestiono cosas. ¿Por qué la gente hace lo que hace? Por ejemplo, la gente que parece tener la necesidad imperiosa de llevarse una botella de alcohol a los labios. ¿Por qué lo hace? Esa gente que parece contentarse con lo que hay. ¿Por qué? Masas de gente que se decantan más por un tipo de contenido televisivo que por otro. ¿Por qué?

Impulso: me voy a comprar este libro.
Motivo: me gusta la lectura.

Y todo esto me lleva a darme cuenta... de que todo lo que hacemos tiene un motivo, lo veamos o no. Parece una obviedad, pero uno lo piensa. Y no hay nada que nos haga movernos "porque sí". Cualquier cosa, el acto más pequeño, está impulsado por algo. Incluso tenido algún motivo para hacer algo... también tenemos cosas que nos hacen cambiar de idea.

Impulso: consumir drogas.
Motivo: curiosidad. ¿Cómo son? ¿Cómo la gente se puede divertir con ellas?
Impulso 2: no consumas.
Motivo 2: Has conocido muchos casos de malos resultados. Se te puede ir de las manos. No se controla.

Impulso: ir a un bar de alterne.
Motivo: impulso sexual / ¿cómo es ese ambiente?
Impulso 2: No ir.
Motivo 2:  Código ético personal / Preferir no saberlo.

Yo sigo los reportes de Elementary. Me gusta la serie, e ir viendo qué se avecina antes de que se emita. Yo miro esa información por curiosidad, por el gusto de hacerlo. Y al mismo tiempo, hay otras tantas personas que entran a la vez que yo a leerlo. ¿Les interesa también? ¿Lo siguen con frecuencia? Al otro lado, está el que publica. ¿Le pagan por ello? ¿Esa web de información de series que visito es un negocio o algo hecho por gusto? ¿Podría conocer al tipo (o tipos) que lo lleve y tener una conversación sobre la serie?

Va todo siempre llevado por algún motivo. El más placentero siempre es el del gusto, por supuesto, aunque hay varios otros aspectos que nos llevan a hacer o no hacer las cosas. Lo políticamente correcto, las convenciones sociales, las normas concretas de un sitio donde estamos también influyen o no en nuestra toma de decisiones.

Y el hecho de que hagamos esto, me hace darme cuenta de que nos hace tener aficiones, cosas que hacer, en resumen, cosas que completan nuestra existencia. Placeres ocultos, excentricidades, todo eso es un "algo que hacemos" por un "algo" que nos impulsa, y lo hacemos.. No todo el mundo tiene la suerte de poder exhibir según qué cosas (aunque estamos trabajando en ello) pero es algo a lo que tampoco querríamos renunciar.

También me doy cuenta de que si hacemos algo que se comparte con el resto del mundo, esto también puede influir. Para bien. Pero también para mal. Una persona, por ejemplo, que le gusten los animales compartirá su hobby sin problemas, puede unirse a causas y todo lo que le parezca. Eso ya le lleva a condicionarse a hacer otras cosas. O a llevarlo también, pero irá cambiando la forma de hacerlo. Yo, por el lado contrario, me he topado con el lado reverso.

He empezado diciendo que me gusta escribir y fue lo que me llevó a abrir un blog. Pero eso me ha supuesto a la vez un problema. El hecho de que sea más público que privado ya me lleva a pensar temas y hablar de ellos. Antes podía estar días sin escribir y luego darme una pechá. Ahora tengo sentimiento de culpa si no actualizo con X frecuencia. También escribo fanfiction, del tipo picantón. Empecé también por gusto. Ahora lo pienso y me digo: "¿qué coño haces presionandote para publicar un capítulo semanal?".

Cuando nuestro "por qué" cambia, es el momento de hacer reflexiones. ¿Se debe seguir? Salvo contadas excepciones, creo, indudablemente sí. Siempre quedan el "gusto" en primera instancia. Simplemente hay que encontrar la forma de que eso vuelva a la cima de los motivos, y el resto, priorizarlos. Cosas a disgusto tenemos que hacer todos. Pero si son por gusto... Debe prevalecer la satisfacción.