El canto del cuco

Hay libros que merecen una segunda oportunidad. Allá por 2014 ya comenté mi intención de leerme esta novela. Intención. Y lo cierto es que me puse manos a la obra en su día con dicha lectura. Pero me pareció tan soso que tuve que abandonarlo.

Hasta este año, que decidí intentar de nuevo sumergirme en las páginas de El canto del cuco, de Robert Galbraith (también conocido como J. K. Rowling).

Había leído comentarios que lo ponían por las nubes, incluso antes de que se supiera quién era la verdadera autora del libro. Muchas críticas aseguraban que era mejor que la mediocre "Una vacante imprevista". Bueno, pues tengo que estar en desacuerdo con toda esa gente. Para mi, esa primera novela fuera del mundo mágico de Harry Potter le da mil vueltas a esta primera incursión de Rowling en la novela negra. La primera impresión fue de decepción absoluta. La mujer que tantas horas de buena lectura (y relectura) me había dado había escrito... esto.

La novela no conseguía llamarme la atención. Ni sus protagonistas, ni los secundarios, ni la trama... Absolutamente nada cuando, de hecho, la premisa me parecía bastante buena.
Una fría noche de invierno, la famosa modelo Lula Landry cae por el balcón de su casa. Cuando la policía decide que se trata de suicidio, el hermano de Lula contrata los servicios del detective privado Cormoran Strike, veterano (y herido) de guerra, que no pasa por su mejor momento profesional y personal, que ademas debe lidiar con Robin, su nueva secretaria temporal.
Pues aquello que tan bonito me parecía se iba apagando a cada página que pasaba... Por lo que decidí pasar del libro y volver a retomarlo en algún otro momento. No descarto que quizá, el haberme esperado algo al estilo de Sherlock Holmes (adaptaciones televisivas aparte) fue lo que me hizo desinflarme.

Pero tras haberme leído la novela, tengo que decirlo. Me gusta. Sin más. No es lo mejor que he leído, no coincido con la crítica general sobre lo genial que es o no, pero me da igual. Al final, me ha gustado.

He conseguido encontrarle su punto a Cormoran Strike. Su método de trabajar no deja de ser... mundano. Quizá de ahí mi falta de interés inicial, pero es posible que esta novela sea bastante realista en ese sentido. Un detective no lidia con grandes aventuras insondables y encuentra pistas a cada paso, sino que debe ir interrogando, con paciencia y enfrentándose al ser humano en su más puro esplendor.

Y la trama se ha ido resolviendo con bastante soltura. Pese a que al principio los nombres de los personajes ni me llamaban (lo que complicaba aún más enterarme de algo), no dejan de mostrar las diferentes versiones de la misma historia, y cómo pueden influir los detalles. Aunque del mismo modo, hay algo que no me gusta de los interrogatorios que se van sucediendo a lo largo de la novela. "Puta", "zorra", "joder", son los términos que más se repiten a lo largo de los mismos, dichos por, creo recordar, todos los interrogados. Quizá tiene algo que ver con la traducción que se haya realizado de la obra, pero hace que los secundarios se parezcan demasiado. Como si ninguno tuviera rasgos distintivos (y es que el modo de expresarse para mí es más único que las ropas que llevaran o sus gestos).

También un punto positivo de lleva Robin, la ayudante de Strike recién contratada. La mujer tiene cierta fascinación por el mundo detectivesco, y me veo un poco reflejado en ella al ver que no todo es como lo pintan en las películas. Sherlock Holmes estaría basado en alguien real, pero nuevamente, la realidad siempre es más plana.

Y al final consiguió engancharme especialmente en sus páginas finales, cuando dan sentido a toda la historia (en un sorprendente monólogo) con su consecuente cierre y epílogo.

¿Me ha gustado? Sí. ¿Daré una oportunidad a El gusano de seda, secuela de esta novela? Es posible, pero no inmediatamente. Tengo otros libros en la lista de pendientes que iré revisando. Aún así, a lo que daré oportunidad seguro es a la adaptación a la pequeña pantalla de la que se ha hablado.

Reto libros 2016

Comienzo el año una vez más con el reto de lectura. Leer 12 libros antes de que acabe el año. Bastante satisfecho con el resultado del año anterior, que logré completarlo. Este no puedo ser menos.



13/13* libros. 100%
¡¡COMPLETED!!
 
1. El canto del cuco
2. Espía de Dios 
3. Groucho y yo*
4. Camas*
5. La jungla de los listos
6. Maldito karma
7. Armada
8. La hora de la verdad 
9. Nano  
10. Harry Potter y el legado maldito
11. V de Vendetta
12. Mr. Holmes
13 . El trío de la dama negra 

Y para quien guste unirse, el código fuente para su blog. Para cambiar el porcentaje, modificar el "width" del segundo "div" del código.



¡A leer! ¡Y Feliz Año Nuevo!

*Dado que reseñé "Camas" al mismo tiempo que "Groucho y yo", siendo el primero de 96 páginas, añado un libro más a la lista, siendo 13 los que deberé leer. 4/4/16

Top-10 Lo más leído en el blog del 2015


Un año más, repasando el top de las entradas del año que más lecturas han tenido.

0. "Ou may god" (11) - Eustaquio Ramal Ware
1. Sybiliam
2. Machismo
3. El desnudo
4. Mortadelo y Filemón
5. Nueva vida, nuevos problemas (I)
6. Nueva vida, nuevos problemas (V)
7. Me miraron raro cuando dije que iría a ver 'Del revés'
8. Feliz Día del Libro (strikes back)
9. Érase un empresario
10. Nueva vida, nuevos problemas (III)

Sólo me resta desearos una feliz entrada de año ;)

editado: Acabo de darme cuenta de que el capítulo 11 de "Ouy may god" ha desbancado el que era el post más leído de 2015, de forma que actualizo la lista "chapuceramente", dejando los 10 anteriores como estaban, y añadiendo en la cumbre ese "0".

Toxina

Y termino el reto de los 12 libros de este año con uno de mis autores favoritos: Robin Cook (Contagio, Crisis, Coma). Tras meses sin echarle la mano encima a un libro de este autor, tuve la buena suerte de encontrar Toxina, y me lancé a su lectura ávidamente.

Cook nos presenta al doctor Kim Reggis, un cirujano de éxito, muy conocido, que se haya un poco enfadado desde el momento en que su hospital fue absorbido por AmeriCare (empresa de sanidad privada que creo recordar que aparece en todas las novelas que he leído de Cook). Hombre divorciado, tras ir a por su hija Becky se la lleva a comer al Onion Rings, el típico restaurante de hamburguesas y patatas fritas. Pero a partir del día siguiente, Becky empieza a encontrarse mal. Muy mal. Cuando parece que no se trata de una simple indigestión, Kim decide averiguar qué ha causado esa extraña enfermedad.

Al igual que en Coma, Cook hace una llamada de advertencia en su novela. En este caso es una denuncia social por la mayor demanda de calidad de los alimentos a menor precio, de las prácticas de cultivo agresivas a través de un narrador omnisciente.

Sí, porque gustamos no sólo de conocer lo que hace y piensa Reggis, sino también se nos enseña el oscuro camino a los lectores, el cómo se puede llegar a esa situación. Una especie de lucha de un hombre contra algo más grande que él y que le puede costar muy caro.

Un buen thriller que no rechazaría ver adaptado a una película (incluso a una de esas TV movie de sobremesa). Tengo debilidad por las novelas de misterio, y esta cumple con creces mis expectativas al respecto. Me ha enganchado y lo he leído en tiempo récord. Si el autor ha llegado a vender casi 100 millones de copias es por algo: por méritos propios.

Con esto, queda cerrado el "reto" del año... Y empezar pronto el de 2016. ¡Otros 12 libros!

Es que la tecnología...



"Es que por culpa de los smartphones la gente ya no habla en el transporte público, van embelesados y atontados mirando la pantallita y se pierde la comunicación y los comunistas nos roban a las mujeres..."

¡PAMPLINAS! He de decir que yo antes pensaba igual, pero si miramos el asunto en retrospectiva... No hay mucha diferencia entre aquel señor entrañable que se sentaba en un asiento libre y se ponía a ojear el periódico con el caballero que, yendo a la oficina, saca su tablet para mirar las últimas noticias publicadas en la web.

O entre aquella persona que iba con su walkman y la cinta de Los Pecos dando un concierto para desgracia alegría de sus conciudadanos, y el que ahora se conecta con su MP4 a Spotify y mezcla una de Michael Jackson con otra de Camela.

¿Y qué diferencia hay entre "ayer me paso esto, esto y aquello" y "mira, ayer hablando con este mira lo que me dijo y yo flipando..." (inserte aquí conversación de WhatsApp).

La tecnología se ha amoldado a nuestras vidas. Si bien es cierto que hay hábitos que se han cambiado (y que la idea del "doble check azul" ha sido algo nefasto en la comunicación) nos limitamos a hacer lo mismo que se ha hecho hasta ahora con la tecnología: aprovecharla.

Planeta Tierra, hace muchos años antes de Jotacé
-¿Te puedes creer, el de la cueva de al lado?
-¿Que le pasa?
-¡Que se ha montado un carro para llevar las cosas! ¡Con ruedas!
-Sí, lo sé... El otro día la de dos cuevas más allá, igual, usando el fuego para cocinar el mamut en lugar de hacerlo crudo.
-Si es que yo no se donde vamos a parar...

Si fuera por algunas personas, aún estaríamos usando un coche de caballos en lugar de automóviles. O contratando escribas en vez de tener imprentas. O usando energías no renovables en lugar de... oh, wait, mal ejemplo.

La evolución de la tecnología lleva acompañando al hombre desde el dominio del fuego y la invención de la rueda hasta hoy. "Ya, pero no es lo mismo, porque esas son cosas útiles...". Bueno, vale, pero... ¿qué hay de esos incendios (de dudoso origen) que queman hectáreas de bosque y monte al año? ¿O de los atropellos? Eso es también un uso irresponsable de la tecnología, y no por eso vamos a ser tan radicales de prohibirlo, ¿verdad? Pues con las tecnologías que tenemos ahora también.

No hay que prohibir. Hay que educar. Enseñar que no se puede depender absolutamente para todo del móvil. Pero hoygan... Que la localización puede salvar vidas. Que la videollamada ayuda a gente con problemas de habla y/u oído a hablar con sus seres queridos a la distancia. No se, pero algo que hace cosas buenas, no puede ser tan malo.

Fulgor

Por circunstancias personales, últimamente lo de actualizar el blog ha quedado un poco de lado, pero voy a intentar aprovechar para ponerme al día con las publicaciones después de un mes y medio de abandono.

Y vengo, una vez más, con uno de los libros del reto, el 11º, siendo Fulgor. La obra más reciente de Manel Loureiro (del que ya comenté la trilogía de Apocalipsis Z: El principio del fin, Los días oscuros, y La ira de los Justos, y su novela El último pasajero). Creo que después de esta última lectura, el apodo de "el Stephen King español" le queda muy apropiado. Atención: van spoilers.

El libro nos narra una historia de intriga, en la que Casandra, una mujer cuyo matrimonio no está pasando por su mejor momento, queda en coma tras un accidente de coche dado en extrañas circunstancias. Cuando se despierta, empieza a ser capaz de percibir el aura de las personas, en su mayoría de colores vivos y brillantes. Sin embargo, su habilidad la pone en peligro con la aparición en su ciudad de lo que ella denominará los Oscuros: gente con el aura oscura que parece estar siempre cerca de los sitios donde ocurren desgracias... o incluso ellos mismos pueden provocarlas.

La historia, como no podía ser de otra forma, no se centra en la figura de Casandra. Los Oscuros también tienen sus momentos de protagonismo con el lector, para darnos una idea de lo escalofriantes que pueden ser estas personas, y ayudan a entender un poco la naturaleza de los mismos.

He de reconocer que ha sido una lectura absorbente. No es extraño que el comienzo de la misma empezó lento, pero poco tardó en arrancar la parte interesante (la trama de los Oscuros se presenta muy sutilmente al principio, pero ya ayuda a querer continuar leyendo). En las páginas del libro vamos conociendo la personalidad de Casandra, una mujer en cuyo mundo empieza a derrumbarse su matrimonio, al no encontrarse del todo feliz con su marido Daniel, un policía que parece no encontrar del todo su sitio. Ambos dos se enfrentan a una dura prueba en la novela en que ninguno de los dos parece poder confiar del todo en el otro.

Minoritariamente está la figura de Martín, el hijo pequeño del matrimonio, en el cual ambos se vuelcan. Y no podía faltar un aliado en el asunto, un paciente del centro psiquiátrico donde trabaja Casandra, de quien sospecha que podría tener información útil acerca del fulgor que puede ver y percibir. A lo largo de las páginas, Casandra pondrá en duda en varias ocasiones su propia cordura: ¿será real el fulgor? ¿Van los Oscuros realmente a por ella? ¿O es todo fruto de su imaginación, en una secuela de locura tras un coma que debería haberla matado y no fue así?

Una historia de misterio que engancha desde el principio hasta el final, añadiendo Historia del mundo en la trama (como ya hiciera con la historia de la Alemania nazi en En último pasajero) de una forma bastante interesante, y cuyo desenlace deja abierta la posibilidad de una secuela que sería por lo menos tan interesante como esta.

Onceavo libro. Estoy con el último del año. Toxina, de Robin Cook. Muy pronto...

Ola de calor

Lo prometido es deuda, y tras un largo periodo sin publicar, llega el momento de reseñar otra novela que me he leído. Y en esta ocasión ha sido Ola de calor, de Richard Castle.

Sí, Castle, el de la serie televisiva. Obviamente Nathan Fillion no ha escrito el libro... o sí, ya que el autor real del libro parece ser un asunto secreto. Aunque todo apunta, evidentemente, a que la autoría pertenece a los guionistas de la serie.

En cualquier caso, el planteamiento de la novela no podía ser más parecido al de la serie: A la detective Nikki Heat le encasquetan, por hilos de influencias, al periodista Jameson Rook, que quiere documentar el trabajo del departamento de policía en Manhattan, Nueva York, cuando un magnate inmobiliario es asesinado.

Realmente encaja muy bien, pues recuerda en todo momento a los orígenes de la relación entre Castle y Beckett (salvo alguna licencia que se tomó "Castle" sobre lo que la detective pensaba de él), y aparece casi todo el elenco de la temporada: Heat (Beckett), Rook (Castle), Raley y Ochoa (los Roach, Ryan y Esposito), el capitán Montrose (Montgomery) y Lauren (Lanie). La excepción es Alexis, la hija de Castle, que no tiene homólogo en el libro. Algo natural, si en la novela el autor sigue el "punto de vista" de Heat y no de Rook.

Entretiene, divierte... y ya. Es decir: no es la novela del año (de su año, vaya). A muy grandes rasgos, como novela policíaca es el mismo resultado de novelizar un caso cualquiera de la serie Castle. Y no lo digo como algo negativo (personalmente soy fan de la serie), pero no es una obra maestra del género. No es una novela de Holmes, no es una novela policíaca al uso. Es una adaptación del género.

¿Recomendable? Sí, si eres fan del estilo. No voy a adentrarme en analizar la trama: si disfrutas del modus operandi de la serie, el libro te va a gustar. En caso contrario, puede que esta no sea tu novela. Salvo que le quieras dar una oportunidad (pero empieza por la serie).

Como nota, se han publicado, tanto en Estados Unidos como en España, las mismas novelas que en la serie (la más reciente, Calor asfixiante). Las leeré, progresivamente, pero por lo pronto no. Será más por curiosidad que otra cosa, pero tengo unos cuantos libros pendientes, así que toca organizar la lista de lectura.

Por lo pronto, voy a volver con Manel Loureiro, que ha publicado Fulgor hace un mes y va siendo hora de que le hinque el diente ojo a dicho trabajo, que promete mucho.

1984

Lo prometido es deuda, y me sumí en la lectura de 1984. Me falta Fahrenheit 451 para completar la "trilogía de la distopía", pues ya me leí Un mundo feliz. Y desde luego, 1984 parece un mundo aún más duro del presentado en dicha novela.

La novela, de George Orwell (autor de otro libro que anduve comentando, Rebelión en la granja) nos presenta una sociedad dominada por el Partido, cuyo líder supremo es el Gran Hermano (sí, de una novela como esta se basaron para el concurso chabacano de Tele5). Este Partido regula todo lo que ocurre dentro de sus fronteras. Con el Ministerio de la Paz, el Ministerio del Amor, el Ministerio de la Verdad y el Ministerio de la Abundancia, controlan absolutamente todo.

Grandes herramientas para ello son las telepantallas, que controlan los movimientos de todos y de todo; la Policía del Pensamiento, que procuran evitar que se puedan cometer crímenes mentales (crimentales) contra el Partido, y por supuesto, una educación hacia las nuevas generaciones (¿a qué grupo me han recordado esas palabras?) a quienes se les enseña a traicionar a sus padres y a adorar al Partido.

Winston Smith es uno de los engranajes del Partido. Su trabajo consiste en modificar la historia: corregir ediciones pasadas del Times, para que encajen con la realidad presente. Si se previó que habría un ataque en un mes, y finalmente fue en dos meses, debe editar el original. Si alguien que un día es un héroe al día siguiente es declarado traidor, debe dejar claro que siempre lo fue.

Pero Winston no es idiota. Sin entender del todo la realidad en que vive, se empieza a cuestionar. Sobre el pasado. Sobre los sentimientos. Sobre la sociedad. Sobre la verdad. Mientras se hace preguntas, conocerá a Julia, con quien poco a poco empezará a mantener una relación, y con quien comparte muchos de sus pensamientos.

De esta forma, se nos presenta una novela interesante dividida en tres partes. SPOILERS #ojocuidao.

La primera parte nos presenta al personaje: su forma de ver el mundo, el inicio de sus preguntas e inquietudes. Winston parece estar sólo en una socidad sometida al yugo del Partido, y debe hacer lo imposible para parecer ser uno más si no quiere desaparecer. Ha oído historias sobre revoluciones, pero ¿quién sabe si son verdad? ¿En quién puede confiar?

La segunda parte ahonda en la relación entre Winston y Julia. Su visión del mundo, su intención de pelear contra el Partido aunque no sepan cómo empezar siquiera, su curiosa relación que trasciende la "camaradería" que existe en la sociedad, sin que llegue a ser amor (al menos, tal como lo conocemos en nuestra sociedad real).

La tercera parte y final es la "losa que nos arrastra". Winston es arrestado, torturado, y de esta forma, conoce y comprende la verdadera naturaleza que hay detrás del Partido. Una dolorosa verdad, y que nos deja un final abierto sobre el destino final de nuestro protagonista.

Una lectura muy interesante. El desarrollo del personaje no deja de notarse en toda la novela, diferenciándose bien el Winston que vemos en cada una de las partes. La sociedad presentada en la novela es terrorífica. Una sociedad alimentada a base de odio, de guerra, eliminando los sentimientos positivos. Escalofriante cuando se analiza. No puedo sino aplaudir la novela.

Me resulta curioso el dato de que (precisamente) en 1984, se estrenara la película, siendo John Hurt el actor protagonista. ¿Por qué es curioso? Porque 20 años después, John Hurt haría el papel de Adam Sutler, el "Gran Hermano" de la película V de Vendetta. Coindicencia... o quizá no.

Leído esto, ahora debo decantarme por mi siguiente lectura. ¿"Fulgor", de Manel Loureiro, u "Ola de calor", de Richard Castle? (sí, Castle, no has leído mal). Ya decidiré.

Redes (a)sociales



Lo que puede dar de si una chorrada en Twitter...

Los (putos) ads



Voy a decirlo sin tapujos. Navegar por la web se ha convertido en un coñazo. Quieres buscar información de cualquier cosa, y aparecen miles de anuncios molestos en la pantalla. Desde páginas que se limitan a poner un banner (las que menos) a esas que cargan tres banners, dos ventanas emergentes, el botón de Facebook, y enlace a sitios similares con más publicidad.

Señores programadores de páginas web, entiendo la necesidad de publicar algo (y recalco: algo) de publicidad para sostener una web. Alquilar el dominio, el hosting... Vale, conlleva unos gastos. Y si de paso, con el fruto de ese trabajo, se consiguen unos euros, pues tanto mejor. No tengo problema con eso.

Pero seamos serios. Los anuncios de las páginas web, los que van incrustados, se han convertido en invasivos. Es imposible navegar a gusto con esta publicidad tan molesta.
  1. Porque ralentiza el tiempo de carga. Cuantos más elementos tiene una web, más tarda en cargar. Eso es un hecho, y más cuando hay sitios en los que la publicidad carga antes que el contenido. Intolerable.
  2. Dificulta la navegación, especialmente desde un teléfono. Si ya jode entrar en un sitio web desde el teléfono y comprobar que no está adaptado para leerse en teléfonos, no te cuento ya pelearse en una pantalla táctil con los anuncios. Al final te entra hasta el tifus en el smartphone.
  3. Distrae. Afortunadamente, los que usamos Firefox tenemos ahora un "modo de lectura" que se limita a cargar el texto y sus imagenes ilustrativas, eliminando cualquier distracción. No obstante, no es suficiente: la publicidad de un sitio no puede interferir en su contenido.
  4. Quitarla es cada vez más difícil. En serio, ¿a quién no le ha pasado lo mismo que ilustro en la imagen de publicidad en los teléfonos?
  5. Es peligrosa. Tener que ver la imagen de un pene creciendo mientras intento leer las últimas novedadesd de la parrilla televisiva estadounidense ya es incómodo. ¿Qué hay de acceder a una web, y que de pronto, por la publicidad, esta te lleve a una página de esas que infectan con el virus de la policía. Entre otros ejemplos. Y me ha pasado leyendo artículos de Harry Potter, cuidado.
Así que me toca un poco los cojones que los anunciantes de internet estén haciendo un aquelarre contra los bloqueadores de anuncios. ¡Que pierden dinero! ¡Cojones! ¡Y yo pierdo mi tiempo intentando cargar una web sobre la cría de la zanahoria en invernaderos en la que cada dos por tres me sale un aviso que no hay forma de cerrar y como no de en el punto exacto de la "X" para cerrarlo me abrirá una emergente que intentará venderme viagra!

Es realmente molesto. Y eso por no hablar de las últimas "encuestas" que aparecen estos días en ciertas webs informativas. ¿Que para leer un artículo tengo que decir si soy padre, si tengo un Volkswagen,o si dedico más tiempo a ir al cine o a ver la tele?

Menos mal que parte de ese colectivo se ha dado cuenta de que ese modelo debe cambiar. El problema, me temo, es que tardaremos en ver ese cambio. Y mientras, los ads nos seguirán impidiendo acceder a nuestro contenido. Ya sea navegando, usando juegos en el teléfono...
Hace poco se anunció Pokémon Go!, un juego para Android e iOS que permitirá atrapar Pokémon usando la realidad virtual. Entre otras cosas, se ha hablado de eventos para que la gente coopere para capturar a los legendarios. Tiemblo al imaginarme a doscientas personas congregadas en Puerta del Sol, a punto de atrapar a Mewtwo, y que en el momento de lanzar la Pokéball, aparezca un anuncio en video de tres minutos que no se puede saltar. Ahí lo dejo.